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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

08/05/2008 GMT 1

“LA BASURA DEL B.I.R. Y LAS SOBRAS DE LA COCINA”

argila @ 18:30

Carles Porta Fernandez

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros i Aargub Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Carles Porta en el BIR

Después de todas las historias que estamos contando, o que contaremos, de la forzosa estancia en el Sahara, quiero referirme a una de las experiencias más conmovedoras que viví en el “Batallón de Instrucción de Reclutas nº 1. Playa del Aaiún” (B.I.R.), concretamente haciendo el servicio de cocina y que, por el que he podido saber, a muchos de vosotros también os tocó vivir.

Al anochecer, las cinco Compañías en que estábamos distribuidos los reclutas en el B.I.R. ( a mi me toco ir destinado a la Tercera), formábamos delante del barracón donde cada compañía tenia las oficinas para pasar la “retreta”, que como recordareis, consistía, en primer lugar, en pasar lista (por si faltaba alguno, no fuera el caso que, paleando, hubiera llegado hasta la puerta de su casa), y después para nombrar los servicios que había que hacer por la noche (las “imaginarias”) y por la mañana (letrinas, cocina, limpieza, etc...). Era el momento, también, de que si alguien se encontraba enfermo, se pudiera apuntar al “botiquín”, que era como le decían ir al médico..., pero, eso sí: “Con la cabeza en la mano...”, advertencia que el sargento que presidía el acto nos hacía, ya que si no te daban la baja, al día siguiente te castigaban con un servicio de cocina.

A cada uno de nosotros y siguiendo el orden alfabético del primer apellido, nos habían otorgado justo al entrar a formar parte de cada una de las Compañías, un número que el “furriel” iba nombrando para comunicarnos a los reclutas a quien les tocaba hacer los diferentes servicios.

A cada “retreta” yo estaba deseando que el “furriel” no nombrase mi número, pero cuando, de repente, una noche oí que decía: “Doscientos cuatro: ¡Cocina!”, pensé: “¡¡¡Mierda!!!”, y es que el 204 era mi número, por lo que a continuación tuve que contestar: “¡¡¡Presente y cocina!!!”, que era la forma correcta y alzando bien la voz para que se oyera.

“¡¡¡Mierda, mierda y mierda!!!” “¡¡¡Mañana me toca cocina!!!”, y esto significaba que me levantaría a las cinco de la mañana para presentarme a la cocina y preparar el cacao con leche en polvo mezclado con agua; lavar los platos, vasos, ollas y cazuelas; pelar patatas; fregar y, después de comer, recogerlo todo para volver a lavar los platos, vasos, ollas y cazuelas lo más pronto posible para poder ir a mi barracón, el numero 36, e intentar descansar un rato encima de la cama con el colchón doblado por la mitad, tal y como nos lo hacían tener, seguramente para que no pudiéramos descansar mucho tiempo por aquello de: “Es que me dormí, mi sargento”, y después volver a la cocina para preparar la cena; volver a recoger y lavar los platos, vasos, ollas y cazuelas, para llegar al barracón, cuando todo el mundo ya dormía, prácticamente desecho.

En medio de todo aquel ajetreo que havia siempre en la cocina, en un momento dado del día, me reclutaron para cargar en un camión, unos bidones llenos que contenían toda la basura que generaba la cocina y el comedor: las pieles de las patatas, los huesos de la carne, del pollo y espinas de pescado, las cáscaras de los huevos, legumbres mezcladas con hojas de lechuga sobrantes, pieles de frutas variadas, jugos de todo tipo, aceites, café, papeles, así como las colillas de los que fumábamos allí y todo tipo de basura que puede generar una cocina industrial que suministraba comida para unos dos mil quinientos comensales que éramos entre soldados destinados al B.I.R. y los reclutas que hacíamos el campamento.

Más adelante me he enterado gracias a mis compañeros reencontrados, que a ellos también les tocó este siniestro servicio, pero estando de servicio de limpieza. Mi recuerdo después de treinta y cuatro años es, de que me reclutaron estando en la cocina. Lo importante, desgraciadamente en este relato, es que fuimos testigos.

Montados ya en el camión, de pie y agarrando los bidones, nos dirigíamos hacia las afueras del campamento pensando que llegaríamos a un vertedero donde descargaríamos toda aquella basura. Yo iba mirando hacia delante y no veía nada. En el horizonte, pero, si que empezó a verse como una mancha de color que, a medida que nos íbamos acercando se iba trasformando en una unión de pequeñas manchas…

Y es que, lo que ya divisábamos a lo lejos era un numeroso grupo de personas humanas, que nosotros no sabíamos que hacían allí parados hasta que, cuando nos acercamos del todo, lo entendimos: ¡Nos estaban esperando!

Saharauis esperando los restos de la comida del BIR

Gente mayor, niños, hombres y mujeres, con potes, palanganas, cubos y todo tipo de utensilios para llenar… Yo miré hacia atrás, no fuera el caso que viniera otro camión llevando algo que ellos esperaban, pero no: solo estábamos nosotros…

Cuando llegamos a un punto el camión recibió la orden de pararse, y toda aquel grupo de gente, fuertemente controlada por la Policía Territorial, les empujaba para estar lo más cerca del camión. Todo y así, el cabo nos dio la orden de verter todo el contenido de aquellos bidones que, al caer al suelo, iba formando un montón de pasta de productos orgánicos y variados hasta que, una vez vaciados todos los bidones, el conductor del camión recibió la orden de arrancar y poner dirección rumbo al B.I.R., la Policía Territorial rompió el cordón que mantenía para que toda aquella gente se abalanzara sobre aquel montón de pasta inmunda que nosotros habíamos dejado.

Mientras nos alejábamos rumbo al campamento y mirando hacia atrás, lo primero que vi fue como los niños se abalanzaban sobre aquel montón de pasta, con los brazos extendidos para reservar un trozo para su familia y, a continuación, como las mujeres empezaban a recoger la parte que les correspondía de aquella infecta materia y llenar sus cubos, palanganas y potes, como si se tratase de un manjar exquisito. La ultima visión, fue ver a un niño saharaui llorando y una mosca comiéndole el moco que le colgaba, También a más de una muchacha con fideos por encima de la cabeza y otras porquerías pegado a sus vestidos, consecuencia del afán por conseguir aquella…

Me quedé de piedra… No podía ser cierto lo que estaba viendo… Pese a todo lo que vi., me quería convencer a mi mismo que todo aquello era para dar de comer a sus animales… Pero no: ¡Aquello era comida para ellos!

Al alejarnos, sentía dentro de mí una mezcla de rabia crispada y ganas de llorar por la impotencia y, en el pensamiento, la misma rabia y la misma impotencia hacían que me preguntara y repitiera que si era verdad que existía un Creador, como podía permitir que cada día del año sucediera aquello que acababa de ver…

Al llegar la noche, en la litera del barracón, continuaba pensando en cambiar el mundo y de que manera, hasta que ayudado por el cansancio que llevaba encima, me dormí…

Por la mañana, al despertarme al toque de diana, el barracón me parecía un palacio, y en el desayuno, el cacao con leche en polvo con agua me parecía una exquisitez… La instrucción, una forma de hacer deporte y de mantenerme en forma y, por descontado, el sargento, un tipo encantador.

Una familia de saharauis en su Haima

Al cabo de un tiempo, me enteré que las mujeres Saharauis, cuando llegan a sus “haimas” con la basura recogida, con mucha destreza iban separando, seleccionando y limpiando todo lo que podía ser comestible, para después comérselo todo el grupo familiar.

Y yo continuaba haciendo la “mili”…


Comentarios

Comentarios(6) »

  1. amigos, como testimonio a mi me toco tambien esta experiencia, según el relato de Carlos, me ha venido el recuerdo, siempre que he comentado este tema con otra gente que no ha estado allí, le ha parecido increible, yo señalo del hecho, como andaban mujeres, niños y hombres "descalzos" entre latas hierros, y cristales sin que les ocurriera nada, sorprendente.........

    juan carlos cuesta | 02-11-2008 - 21:32:03 GMT 1 #

  2. Hola:

    En el apartado en el hablo del BIR, tengo escritas unas líneas dedicadas a este tema, y las escribí copiándolas materialmente de una de las casi 300 cartas que escribí a mi novia, ahora mi mujer, y que por ser pocas líneas pero muy concentradas las vuelvo a escribir en este comentario:

    Poblat saharaui

    En el servicio de limpieza, que por desgracia me tocó en un par de ocasiones, cuando el camión estaba lleno de todos los desechos recogidos, incluidas los restos de comida, se debía vaciar y para hacerlo se iba a un lugar próximo en el desierto. Al llegar una multitud de mujeres y niños subían materialmente al camión y la primera tarea era la de impedir que subieran, a continuación se vaciaba el camión y el resultado era que la basura caía materialmente encima de aquella gente, que desesperadamente recogían todo lo inimaginable, sobre todo restos de comida. Aquella gente vivía allí mismo y subsistía de los desechos del BIR.

    Hilari Joan | 03-11-2008 - 09:59:59 GMT 1 #

  3. Hola:

    Yo no lo presencié nunca pero hay bastantes fotos en la WEB de este hecho.
    A mi siempre se me dijo que era comida para las cabras y los burros.

    Creo que había alguien que se dedicaba a rrecoger los chuscos que muchos dejaban y esos si que iban destinados al consumo humano.

    Juan Piqueras

    Juan Piqueras | 26-11-2008 - 11:10:26 GMT 1 #

  4. Yo tambien estuve alli. Año 1974-75 Ejercito de Aviacion. Tengo un episodio vivido, parecido al tuyo sobre las basuras.

    Sanchez Celdran, Francisco | 06-12-2008 - 23:57:13 GMT 1 #

  5. HOLA CARLES PORTA.
    SOY UN SAHARAUI DE AQUELLA EPOCA ,ME HE ASOMADO A VUESTRO BLOG,GRACIAS A ERNEST VILCHES.HAGO ESTE COMENTARIO PARA DARTE PRIMERO LAS GRACIAS POR TU SENSIBILIDAD Y ACLARAR UNOS PUNTOS SOBRE LAS SOBRAS DE VUESTRO RANCHO,QUE ALGUNOS DICEN QUE LAS SOBRAS SE LAS COMIAN LOS PROPIOS SAHARAUIS.NO ES CIERTO,CARLES ESA BASURA ERA PARA SU GANADO.SUPONGAMOS QUE SEA CIERTO LO DE SUBSISTIAN GRACIAS A LOS DESECHOS DEL B.I.R.....PREGUNTO...QUIEN TIENE LA CULPA,LOGICAMENTE EL GOBIERNO DE ESPANA,QUE TENIA A LOS NATIVOS AISLADOS EN (GUETOS),MIENTRAS SUCCIONABA SUS RIQUEZAS EN EL BANCO SAHARIANO.POR OTRA PARTE SrCARLES EN LO REFERENTE A LOS CHAVALES,AQUEL CHAVAL QUE RECOGIA UN CHUSCO DE PAN MOJADO POR LAS SOBRAS DE UN POTAJE....SE HIZO HOMBRE Y TOMO ARMAS PARA DEFENDER SU TIERRA, QUE ESPANA ABANDONO.
    SIN MAS AGRADEZCO UNA VEZ MAS TU SENSIBILIDAD. UN AMIGO

    brahim | 08-03-2009 - 22:04:14 GMT 1 #

  6. Amigo Brahim.
    Ante todo un afectuoso saludo antes de pasar a contestarte.
    Después de leer tu comentario, te he de decir que en el escrito que hago referencia a las sobras de la comida del Bir, y a la utilidad final que le daba la gente que nos esperaba en el vertedero. Ignoraba el destino final, hasta que una vez en mi destino, y recorriendo vuestra geografía, pude comprobar como en el interior de una “jaima”, de una familia amiga, la mujer, iba seleccionando, limpiando y arreglando la comida de una cazuela, traída de un similar vertedero, para luego servirla como comida a su familia. Por esto, en ese escrito he podido afirmar, para que se empleaba. También recuerdo, ver como las cabras comían cartón, no creo que fuera por capricho… De todas maneras te doy toda la razón en cuanto a lo de quien tenía la culpa de esa situación. A mí por aquel entonces, las autoridades de mi país, me obligaron a cumplir el servicio militar, y con veinte años me vi metido en medio de aquella situación. Ahora después de treinta y cinco años estoy recordando todo aquello, y junto con los compañeros reencontrados, vamos comentando situaciones vividas, que por la juventud quizás no éramos conscientes de la verdadera realidad. Decirte que por lo general, acostumbro a estar siempre al lado del más desfavorecido.
    Recibe un cordial saludo de Carles Porta

    Carles | 09-03-2009 - 16:26:54 GMT 1 #

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