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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

26/09/2008 GMT 1

UN ALBERGE DE JUVENTUD LLAMADO "BIR"

argila @ 06:24

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

En el BIR

Los dos primeros días en el BIR, han sido días de adaptación, dedicados a aprender las normas básicas, conocer horarios, la ubicación y funcionamiento de las diferentes dependencias. Aparte de las charlas de los legionarios, hemos tenido barbero con corte de cabello prácticamente al rape. Durante estos días todavía vamos vestidos de calle, pero ya formamos para todo y seguimos los horarios. Básicamente se trata de que lleguen todos los reclutas y aprovechan para hacer propaganda para conseguir voluntarios para la legión y los paracaidistas.

Diariamente tenemos exhibiciones y conferencias de legionarios, se han apuntado un número importante de reclutas, pero ninguno de los que ya puedo considerar amigos. Para profundizar en “el marketing” nos han tenido con poca agua, sin duchas y lavabos. Os preguntaréis y como hacíamos las necesidades fisiológicas, pues íbamos al campo de margaritas, zona exterior de la muralla del BIR que era en realidad la gran “letrina”. Todo el mundo lo conocía por el campo de margaritas, o también ir a plantar margaritas. Los domingos podía tocar un servicio denominado “recogida de margaritas” o también “ir a recoger catalinas”.

Durante estos días he empezado a hacer amistades y aunque hace pocos días que nos conocemos, ya tenemos conversaciones de tal nivel, que en otras circunstancias sólo se tienen con amigos íntimos de toda la vida.

El primer domingo, han venido de visita veteranos destinados al Aaiun. Parece que es tradición que los veteranos vengan al BIR a ver si encuentran algún amigo o paisano entre los reclutas e intentan animarlos. Ha sido muy interesante puesto que he conversado con diferentes catalanes y algunos de Badalona y la verdad que he salido bastante confortado. Los catalanes están en casi todas las oficinas de los diferentes cuarteles y unidades, incluidas las del BIR y cuando se deciden los destinos, procuran que los catalanes tengan los mejores.

Ya me ha tocado el primer servicio, el de cocina. La cosa empieza a las cinco y media de la mañana y hasta las doce de la noche, es un no parar. Preparar el almuerzo para 2500 reclutas, poner las mesas, recoger las mesas, limpiar el comedor, limpiar los platos, preparar la comida, poner las mesas, recoger las mesas, limpiar el comedor, fregar los platos, preparar la cena, poner las mesas, recoger las mesas, limpiar el comedor, fregar los platos.

Imagenes del BIR

Hemos empezado la vida típica de recluta. Nos han repartido los uniformes y toda la ropa para hacer las diferentes actividades. A partir de ahora todos los días, menos los fines de semana serán prácticamente iguales. Diana antes de las siete de la mañana, ir a almorzar, cambio de ropa en cinco minutos e ir a instrucción, cambio de ropa en cinco minutos e ir a gimnasia, cambio de ropa en cinco minutos e ir a la ducha, cambio de ropa en cinco minutos e ir a comer, descanso de media hora, volver a hacer instrucción, teórica hasta las seis de la tarde. De seis a nueve descanso, que se aprovecha para escribir las cartas o leer el correo, afeitarse, limpiar ropa, botas, cena. A las nueve a formar, se pasa lista y a dormir.

Antes he comentado que al final de la mañana hay ducha, no es exactamente así, la realidad es que hay un día ducha y tres de baño en la playa

Lo del baño en la playa es para enmarcarlo. Nos forman a toda la compañía, vamos desnudos y únicamente tapados con una toalla, haga frío o calor, haga más o menos viento, al llegar a la playa hay la obligación de bañarse tanto si hace mala mar como sino. El problema viene de vuelta a la compañía, puesto que normalmente sopla el viento, y este lleva arena, que es muy fina y se engancha a la piel, penetra en orejas, nariz, boca y otros lugares más escondidos, quedando la toalla sucia y húmeda. Si el viento sopla fuerte y viene del campo de margaritas la combinación nos la podemos imaginar.

En la playa del BIR

Ha tocado de nuevo servicio a la compañía y a mí me ha tocado servicio de limpieza. Previamente hemos pasado por la tortura de la vacunación y con revisión de pene incluida. Hemos de imaginar una hilera de chicos desnudos entrando por una puerta, unos enfermeros que clavan una aguja en cada brazo del recluta y este sigue andando con un pequeño hilo de sangre que empieza a correr por cada brazo y que más de uno al ver la sangre se desmaya. Más adelante dos nuevos enfermeros que completan la inyección. Para acabar nos hacen revisión de pene, tenemos que contraernos el prepucio, vulgarmente “descapullar”, y sorpresa a un par que tengo delante y algunos otras los envían a la playa, que está al lado, a lavarse, puesto que parece que lo tenían sucio desde que nacieron. A continuación he pasado la mañana haciendo el servicio de limpieza, este consiste en ir andando por todo el recinto e ir cogiendo papeles, puntas de pitillo, plásticos, botellas, etc.

La actividad de un domingo, a no ser que se tenga servicio, empieza con diana y almuerzo. A continuación vestirse de paseo y la obligación de asistencia a misa. A partir de este momento, tiempo libre hasta la noche a la hora de pasar la lista. Como consecuencia de la vacunación de ayer, hay muchos compañeros con fiebre, no es mi caso. Todavía no tenemos permiso por salir del BIR y tenemos de pasar las horas como mejor se pueda.

Nos han hecho entrega del fusil de asalto “cetme” y han hecho una teórica de su funcionamiento, enseñándonos a desmontarlo y limpiarlo.

La rutina es realmente agotadora, nos debemos cambiar de ropa un montón a veces, algún día he contado hasta diez cambios de ropa. Botas para la instrucción, deportivas para la gimnasia, sandalias para el resto. En la instrucción nos están exigiendo mucho, a la más mínima que alguien no lo haga como el instructor de turno quiere, se lleva una buena bronca y alguna que otro empujón.

Hemos empezado a hacer instrucción con el cetme y esto ya son palabras mayores. Lo primero que nos han hecho hacer es desfilar durante veinte minutos con el cetme cogido por la mano derecha y levantado dos dedos del suelo. A los veinte minutos tenía la mano dormida. Después veinte minutos de paso ligero con el arma al pecho y cogida con las dos manos, para acabar haciendo movimientos varios con el cetme. Al ser la primera vez ha salido desastrosamente y hemos repetido los movimientos durante dos horas, hasta que los instructores se han cansado. A continuación a cambiarse para la gimnasia. La primera hora hemos hecho movimientos y la segunda, un paso ligero. Cambio de ropa y al baño, nos quedamos con el pantalón de gimnasia y sandalias. Nos bañamos en la playa, completamente desnudos. Hace mucho frío, viento y el agua está congelada. De nuevo cambio de ropa y a comer, media hora de descanso, dos horas de instrucción, cambio de ropa y dos horas por teórica. Un nuevo día a “tuti pleni”.

Casi todo el mundo está constipado, yo por el momento y toquemos madera, me estoy librando. Se nota, porque por las noches hay un concierto de tos y de estornudos. En cualquier caso el cansancio acumulado hace que me duerma como un angelito y eso permito a los chinches hacer de las suyas.

Cetme

Al fin hemos hecho algo diferente. Hemos ido a practicar el tiro con el cetme. A primera hora, tras el almuerzo, hemos andado en formación, un kilómetro aproximadamente. Me he fijado en el paisaje, todo llano sin ninguna montaña, una mezcla de pedregales y alguna que otro duna, el cielo completamente azul y al fondo el Atlántico. Al llegar al lugar, hemos visto las dianas a una distancia de como mínimo cien metros. Nos han hecho disparar por grupos de 30. Del grupo anterior al mío y que estaba colocado justo en frente y preparados para disparar, a pasado el que nos decían constantemente que no debíamos hacer, que si teníamos cualquier problema levantáramos la mano y no nos giráramos, que vendría un instructor e intentaría resolver lo. A un recluta de ese grupo, no le disparaba el arma y sin encomendarse a nadie se ha levantado y se ha girado con el cetme apuntándonos, por suerte el arma ha seguido callada, pero el chico se ha llevado un juego de hostias impresionante.

Al fin me ha tocado mi turno, me han indicado cual es mi diana, cargo el arma, apunto, aprieto el gatillo y que no dispara, me pongo muy nervioso, pero yo hago lo que toca, levanto la mano derecha, se acerca un instructor y soluciona el problema. Vuelvo a hacer un intento de disparar y ahora si que funciona. Noto el retroceso en mi hombro derecho y todo que me habían avisado el golpe es muy fuerte. Me preparo mejor para el segundo disparo y noto que esto empieza a funcionar. El capitán no está nada contento con los resultados de nuestro grupo y sólo tres nos salvamos de un paso ligero por mala puntería. Tengo que decir que de los 10 disparos he colocado cinco alrededor del centro de la diana. Con todas estas historias hemos llegado tardísimo al BIR y ya es la hora de comer. Resulta que hoy nos tocaba ducha de agua dulce, que nos hemos perdido. Encima tras la comida nos han castigado a diez de los que estábamos en la misma mesa del comedor y todavía no se porque, el castigo ha consistido en limpiar todas las mesas y barrer el comedor. Todo esto no me ha librado de hacer las actividades de la tarde.

Me ha tocado un nuevo servicio, hogar del soldado. Durante todo el día haciendo trabajos en la cantina, limpiando platos, vasos, mesas, barriendo, etc. En un pequeño descanso en el que me he podido sentar, resulta que ha entrado un capitán y yo no me he dado cuenta, por lo tanto no me he levantado, por suerte la cosa solamente ha quedado en una monumental bronca por parte del capitán.

Hemos vuelto a ir al tiro. A la vuelta nos la han hecho hacer a paso ligero, ha sido terrible ver como se iba quedando la gente totalmente agotada, empezaban a andar y algunos caían. Yo he aguantado lo que he podido pero ha llegado un punto que he acabado andando. A todos los que no hemos llegado a paso ligero nos han castigado. Tras la comida nos han tenido veinte minutos quietos y con el brazo derecho levantado.

Con los amigos en la playa del BIR

Nuevo fin de semana. Todavía no tenemos permiso por bajar al Aaiun. Aquí lo pasamos como mejor podemos, nos juntamos con los amigos y vamos a pasear o tomar el sol a la playa, a la cantina. Para cenar ya no vamos al comedor y nos lo preparamos nosotros. Sólo he ido una vez a cenar, prefiero apañarme con mis amigos.

Habíamos de ir de nuevo a hacer prácticas de tiro, pero a primera hora nos han hecho un pequeño examen de conocimientos generales. Al acabar a unos cuántos nos han hecho quedar en las oficinas, para ayudar a corregir los ejercicios, por cierto todos catalanes. Hemos estado toda la mañana charlando y riendo.

De nuevo servicio a la compañía, por la mañana me he librado y he estado sin hacer nada. Los que por la mañana nos hemos librado, por la tarde nos ha tocado ir al campo de tiro, a preparar las dianas para el día siguiente, que eran siluetas de personas. Resulta que hacía un viento del norte, muy fuerte, frío y que levantaba la arena. Nos ha dificultado mucho la caminata. La arena al chocar con la cara hacía daño y se ha metido por todo el cuerpo, lo peor los ojos que nos han acabado enrojecidos y llorosos. Ha sido una tarde agotadora.

Nuevas prácticas de tiro. El tiro se ha hecho sobre las siluetas de personas que preparamos el día antes. La distancia unos doscientos metros. De nuevo mi puntería que no falla y si las siluetas hubieran estado vivas, ahora ya no lo estarían. A medida que cada grupo ha ido acabando, nos han hecho hacer prácticas cómo: echarse al suelo, arrastrarse, dar vueltas y siempre con el cetme en la mano. El retorno lo hemos hecho a paso ligero y ya he conseguido llegar al Bir, sin dejar de correr, pero ha sido in extremis. Por la tarde hemos estado rascando la pintura de los barracones, puesto que parece que los quieren volver a pintar del mismo color verde loro.

La suerte me está acompañante, la mayoría estando resfriados, tienen tos o dolor de garganta. Otros van cojos debido probablemente a las agujetas y hay algunos que se han hecho cortes con vidrios en los pies por culpa de los baños en la playa. Otros están masacrados por los chinches y algunos acumulan varios de estos estragos. Yo por el momento sólo tengo alguna picadura de chinche y poca cosa más.

Una cosa muy habitual es la escaqueo. Resulta que a la hora de comer hemos tardado más de la cuenta para formar, según los instructores, y nos han castigado a hacer instrucción durante el rato de descanso de después de comer. Yo he pensado me vengaré y así lo he hecho, un poco antes de la teórica me he ido a la cantina y allí he estado hasta las seis de la tarde, que nos ha tocado hacer una marcha de diez kilómetros, con todo el equipamiento y simulando una acción bélica real. Ha sido divertido, Ha habido dos reclutas que se han desmayado y los han llevado en camilla.

POI - Granada de mano

El lunes once y martes doce de Febrero hemos aprendido a lanzar granadas de mano “POI”. El primer día hemos hecho prácticas con piedras. La situación era la siguiente: Un teniente está en un lugar donde hay muchas piedras y rocas, los reclutas están a una cierta distancia, esperando turno para ir donde está el teniente, los instructores aprovechan la espera para explicar en que consiste el lanzamiento de granadas y lo que se ha de hacer. Insisten en la posición de lanzamiento y que inmediatamente después de realizar-lo hay que echarse al suelo y esperar a que la granada haga explosión, para después levantarse e ir rápidamente hasta dónde están los compañeros que ya han hecho el lanzamiento. Al ser de entreno, es más bien una diversión. En cualquier caso el teniente va explicando a cada recluta lo que debe hacer y corrigiendo errores. Aunque más de uno no se libra de una bronca.

El Martes repetimos la jugada pero seriamente. Hay algunos nervios, van pasando los reclutas hasta que me toca a mí. Voy hasta dónde está el teniente, este me pregunta si estoy tranquilo y yo le digo que sí. Me da una granada, saco el seguro y la lanzo lo más lejos posible. Pasan los segundos, 3 o 4, que se hacen eternos, al fin una gran explosión y el teniente que me dice “muy bien muchacho”. Me reúno con los compañeros que ya han hecho su lanzamiento y nos explicamos la experiencia. Siempre hay el alguno que en vez de agacharse se queda mirando el efecto de la explosión, en este caso la reacción del teniente es tirarlo al suelo de un fuerte empujón y posiblemente arrestado a cocina. Por desgracia ha habido un accidente, ha pasado en la 5ª compañía, un chico al lanzar la granada le ha caído a un metro entre el teniente y él, no se sabe si debido a los nervios o que se le ha escapado de las manos, la cuestión es que el teniente ha saltado por los aires y ha quedado mal herido y el soldado posiblemente perderá un ojo.

Ahora ya nos hacen desfilar constantemente, se supone que para preparar la jura de bandera. Una mañana ha venido un general para ver cómo va la instrucción, por la mañana no hemos hecho otro cosa que desfilar, pero por la tarde nos han dado fiesta. Al día siguiente, de nuevo tiene servicio la compañía, pero yo me he librado. Me han comunicado que estoy en la lista de futuros cabos y seguramente la semana próxima empezaremos el curso.

Sólo hace un mes que estamos aquí pero ya estamos muy adaptados, hemos empezado a coger ciertas confianzas, seguramente promovidas por los mandos. Resulta que el otro día, a la hora de pasar lista, los del barracón trece se presentaron todos juntos, en formación y a la carrera, arremangados y diciendo en voz alta “PRI-ME-RA” “PRI-ME-RA” “PRI-ME-RA”. A los dos días los del barracón diecisiete hicieron lo mismo. Al día siguiente los del trece se presentaron diciendo “CO-PINO-O-NES” “CO-PINO-O-NES “CO-PINO-O-NES”. Al día siguiente fueron los de los barracones once y diecisiete que hicieron su número particular, diciendo “PE-LO-NES” “PE-LO-NES” “PE-LO-NES”. Esto iba dirigido a los del barracón trece que se habían pelado todos a la boina, es decir que por debajo de la gorra estaban pelados al rape. Los del trece se picaron y al día siguiente salieron cantante “AUNQUE NOS DIGAN PELONES NOS RASCAN LOS COJONES”.

Tocó el turno a nuestro barracón, fuimos a retreta con mangas de camisa y arremangados, con el cinturón ancho atando los pantalones y corriente con las rodillas que llegaban a la cintura y cantando “LOS PELONES Y LOS ENANOS NOS LA TOCAN CON LAS MANOS. QUINCE, QUINCE, QUINCE. BIEN COÑO BIEN”. Al acabar aquella retreta nos pusimos de acuerdo todos los barracones y sin que nadie nos lo mandara nos pusimos a desfilar por el campamento en formaciones de barracones, a la carrera y cada grupo cantando su canción. A partir de aquel día se unificó el canto para toda la compañía y siempre que desfilábamos a paso ligero, cantábamos “PRI-ME-RA” “PRI-ME-RA” “PRI-ME-RA” “SIEMPRE A LA PUTA CARRERA”.

El domingo 17 de febrero de 1974 nos dan el primer permiso para ir al Aaiun. Se debe pasar revista antes de salir del BIR, o sea que hace falta ir bien limpio, afeitado y botas y cinturones brillantes.

Haciéndome el dormido en la litera del BIR

Al salir del BIR hay una especie de autobús que le dicen “GUA-GUA”, que cuesta 40 pesetas y tarda unos 25 minutos en llegar al Aaiun. Por fin puedo telefonear a mi novia y familia, después de hacer una buena cola, y puedo comer en un bar como Dios manda. Paso el día yendo de tienda en tienda viendo el montón de cosas que hay y los precios tan baratos, al estilo de Andorra.

Los días van pasando y se van repitiendo las mismas historias. Me ha vuelto a tocar servicio de cocina, de nuevo un día agotador, vuelvo al barracón dispuesto a dormir sin hacerme la cama, pero sorpresa estaba hecha y mejor que nunca, mi amigo Xavi se había encargado. Además de buen chico, es un gran amigo y compañero.

Hoy jueves ha pasado algo inédito en el Sahara, a media mañana mientras estábamos almorzando se ha puesto a llover, ha durado un cuarto de hora pero la intensidad ha sido muy fuerte y al acabar el desierto parecía un mar. El espejismo ha durado minutos, pero la imagen ha sido surrealista.

El sábado ha tocado de nuevo servicio a la compañía, yo particularmente no tengo hasta la noche, que me ha tocado hacer una patrulla. A veces que uno esté libre puede ser peor, hoy ha sido el caso, primero me han enganchado para ir a sacar arena del BIR, después a pintar barracones, tras comer han castigado los de mi mesa a limpiar el comedor, como ya empiezo ha estar harto de tanta arbitrariedad a los cinco minutos he visto la oportunidad de salir por una puerta y me he esfumado. Pero no se ha acabado así mi mala suerte, justo aparecer me han reclutado para descargar un camión cargado de verduras, esta vez mi presencia ha durado dos minutos.

Por la noche tengo patrulla, la patrulla dura dos horas y el recluta la hace acompañado de un instructor, he tenido suerte y yo la haré con el Berciano, el chico de Badalona que me reclamó el día de mi llegada al aeropuerto del Aaiun. Cuánto nos ha tocado el turno hemos ido directos a su habitación y hemos pasado los dos horas escuchando música, nos hemos preparado un te y hemos hablado del colegio donde fuimos juntos, de nuestros amigos comunes, de lo que haremos a acabar la mili, en conclusión que ha sido una patrulla muy gratificante.

Se pone de moda hacer un paso ligero hasta la duna del BIR, la más alta de todas las que hay cerca, la experiencia es demoledora, prácticamente nadie consigue llegar hasta arriba. Dentro de pocos días nos detallarán los destinos y los nervios empiezan a estar alterados. Como que ya se acerca el día de la jura de bandera nos pasamos el día haciendo instrucción, a no ser que toque servicio, que es cada cinco días. Servicios de cocina, limpieza, cantina, pintar barracones, sacar arena, recoger margaritas, limpiar letrinas y un largo etc. Aunque procuro desaparecer y ya soy todo un experto en el escaqueo, por suerte no me han pillado ninguna vez.

Querría destacar algo que me impactó mucho, seguramente lo que más de todas las vivencias que tuve en el Sahara. En el servicio de limpieza, que por desgracia me tocó en un par de ocasiones, cuando el camión estaba lleno de todos los desechos recogidos, incluidas los restos de comida, se debía vaciar y para hacerlo se iba a un lugar próximo en el desierto. Al llegar una multitud de mujeres y niños subían materialmente al camión y la primera tarea era la de impedir que subieran, a continuación vaciaba el camión y el resultado era que la basura caía materialmente encima de aquella gente, que desesperadamente recogían todo lo inimaginable, sobre todo restos de comida. Aquella gente vivía allí mismo y subsistía de los desechos del BIR.

Mis amigos del BIR

Por fin el día 9 de marzo del 1974 nos dicen los destinos y los cinco amigos catalanes nos tocan unos buenos destinos. Zamora va destinado de sanitario a Helicópteros, Xavi de sanitario a Sanidad, Sayas a Tropas Nómadas, tal y como él quería, Molina a intendencia, este chico tiene el problema que está casado y esperando un hijo. Los cuatro se quedaran en el Aaiun. A mí me toca un destino a 600 kilómetros al sur del Aaiun a ingenieros de transmisiones de Villa Cisneros.

Los días van pasando y por fin el domingo 24 de Marzo de 1974 juramos bandera. Los días que pasan hasta ir al destino los tenemos libres a no ser que toque un servicio. Los reclutas van marchando poco a poco a sus destinos. De mis amigos, los primeros en hacerlo son Zamora, Xavi y Molina que marchan el lunes 25. Me hace mucha pena puesto que no se si los volveré a ver, aunque hemos quedado para encontrándose al acabar la mili. En la compañía hemos quedado en minoría y sólo quedamos los que hemos de ir a Villa Cisneros y los de tropas nómadas. En el barracón solamente quedamos 19, dedicamos los tres días que nos quedan a pescar, nos cocinamos la comida y sobre todo nos reímos mucho. Todavía deberé hacer un último servicio en la cantina el día antes de marchar, pero lo cierto es que ni tan solo me presento y el día 28 de Marzo del 1974 a las cuatro de la madrugada marchamos para Villa Cisneros.


25/09/2008 GMT 1

DEL BIR A VILLA CISNEROS

argila @ 11:04

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Paseando por Villa Cisneros

Todo empezó el día que fui trasladado del BIR a mi destinación en Villa Cisneros. Si alguien de vosotros ha hecho el trayecto del BIR a Villa Cisneros ya sabrá lo que era. A las cuatro de la madrugada salían los camiones del BIR y si todo iba bien llegaban a Villa Cisneros cuando ya era de noche. Un total de unas dieciséis horas de viaje. En teoría había una carretera pero en la mayoría de tramos estaba impracticable y los camiones tenían que circular por el desierto. Los reclutas, a partir de ahora y durante los próximos tres meses "Guripas", íbamos en la parte de detrás del camión, creo recordar qué sentados en unos bancos laterales, al cabo de un rato de ir botando y rebotando, el cuerpo estaba hecho una calamidad, lastimado por todas partes. El polvo que levantaban los otros camiones y el propio viento del desierto se iba filtrando por todos los lugares del cuerpo, incluidos los más recónditos. Al llegar a Villa Cisneros estábamos hechos un desastre.
Los que íbamos destinados a las compañías de ingenieros de transmisiones y zapadores nos dejaron en la entrada del cuartel del 4º Tercio de la legión, Alejandro Farnesio, que es donde estaban ubicadas. Creo recordar que los de intendencia y sanidad también estaban ubicados en el mismo cuartel.


DE GURIPAS A CHIRICAGÜIS CON TRES MESES DE PASTILLA

argila @ 11:02

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

En la entrada del cuartel ya nos esperaban todos los veteranos de ingenieros, los "Bis-Abuelos", "Abuelos", "Padres" y "Chiricagüis", que es como se llamaban en función del tiempo de mili que llevaban. Cuando los "Guripas" bajamos de los camiones, nos empezaron a llamar carne fresca "UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU......", a paso ligero y con algún empujón nos hicieron entrar en la compañía y sin tiempo para más nos hicieron desnudar, coger la toalla y corriendo, corriendo a las duchas. Como no pudimos cerrar los petates, ni nos dio tiempo, ni nos dejaron hacerlo, y nuestras botas, que eran relativamente nuevas, quedaron a la vista, los veteranos se dedicaron a repartirlas entre ellos. Las suyas que eran mas viejas las amontonaron en el fondo de la compañía. Qué imagen al volver de la ducha, una montaña de botas viejas. Qué remedio a buscar unas que me fueran decentemente, pero solamente encontré una del 42 y otra del 44, menos mal que eran una de cada pie. Pero como yo era más bien listillo, aquella misma noche en un momento que los veteranos estaban dando pastilla por otro lado, conseguí unas botas que eran más nuevas que las que me habían quitado previamente. Que yo sepa no se quejó nadie. Ésta fue la primera broma "pastilla" de las muchas que me hicieron.

Recibimiento de los veteranos de Ingenieros de Villa CisnerosNo tuvieron suficiente aquella noche y todavía nos estuvieron fastidiando hasta las tres de la madrugada, nos hacían cantar la canción del "cola-cao" y tanto si lo hacíamos como sí no, nos echaban al suelo desde la litera con sábanas y mantas incluidas. Para acabar de redondearlo ya de madrugada y mientras dormíamos nos pintaron el pelo de blanco, supongo que con pasta de dientes.

Con esto de la "pastilla" había unas jerarquías establecidas. Los "abuelos" eran los encargados de pensar cuáles eran las "pastillas" que se tenían que hacer, los "padres" se encargaban de realizarlas y los "chiricagüis" sólo tenían derecho a mirar y a reir.

Pastilla del pilón

La "pastilla" duró todo el fin de semana. Al día siguiente de la llegada, el viernes por la tarde, nos hicieron bañar vestidos en la playa y una vez dentro del agua nos teníamos que coger de las manos y bailar y cantar el rollo de la patata.

El sábado hubo "pastilla" por la mañana y por la tarde. Por la mañana en el "pilón", especie de fregaderos para lavar la ropa. Consistió en hacernos desfilar, por descontado vestidos, hasta el "pilón", y por turnos, nos sumergieron en aquella agua totalmente mugrienta. Por la tarde simulacro de revisión médica, algunos le decían "operación de fimosis", ésta fue la madre de todas las "pastillas". Nos hicieron desnudar y de uno en uno, nos hicieron estirar en una cama colocada en medio del pasillo de la compañía, mientras un "padre" colocaba unas enormes tijeras en nuestras partes y otro nos pintaba con una brocha o alguna cosa parecida, con este estado tan lamentable nos enviaban a la playa que estaba a 50 pasos mal contados y nos hacían bañar y lavarnos. Los legionarios que tenían totalmente prohibido dar “pastilla”, se partían de risa viéndonos en ese estado tan desconcertante para ellos.

El domingo hemos aprendido lo que se el "ferrao". Consistía en coger entre tres o cuatro "padres" a un "guripa" que se había pasado, levantarlo con las piernas bien abiertas y golpearlo contra una columna n veces, que podían llegar a ser hasta 20, puede ser que más. El resultado podía ser que el "guripa" en cuestión no se pudiera sentar en una semana, o eso decía la leyenda. Aquel día en concreto nos querían hacer cantar a los "guripas". Tanto si cantabas bien, como si lo hacías mal te daban un "ferrao". Pero si te negabas a cantar tenías el "ferrao" y era de los que hacían historia. Cuando me llegó mi turno, ni tan solo me hicieron cantar y se limitaron a darme un mini "ferrao" que más bien fue de risa.

Pastilla del bany vestits a la platja

A partir de este día la "pastilla" se fue calmando, en cualquier caso era necesario estar siempre en alerta ya que al más mínimo descuido te podían remojar con un cubo lleno de agua o quizás mientras dormías la siesta. Había una que era muy graciosa, no para el que se la hacían como se natural. Consistía en poner un trozo de papel o cartón en la solapa de un despistado, a continuación se le prendía fuego, y todos los que estaban pendientes empezaban a decir "FUEGO, FUEGO, FUEGO...", inmediatamente aparecía uno o más con cubos llenos de agua y apagaban el fuego, remojando al despistado y a todo el mundo que estaba cerca del que había sufrido la "pastilla". Había que ir con mucho cuidado y vigilar a todo ser viviente, procurar no estar en la compañía en las horas de descanso, e ir a dormir lo más tarde posible, eso se conseguía yendo al cine cada noche, el cuartel disponía de un cine lo bastante digno. Si te quedabas en la compañía corrías el riesgo de que alguien te quisiera dar alguna "pastilla". Sin embargo al volver del cine te podías encontrar la cama llena de piedras, arena, mojada, con la petaca, etc.

Pero como ya he comentado poco a poco se fue calmando la situación y aquéllos que el primer día me parecieron que estaban locos "asirocaos" y que eran malas personas, con el trato se convirtieron en personas normales y algunos se convirtieron en buenos amigos y la mayoría en grandes compañeros. Sin embargo todavía hubo algún día de "pastilla", al mes de estar en Villa Cisneros los veteranos aparecieron con el pelo pintado, el teniente culpó a los "guripas" y aquel día acabamos en la playa con la ropa puesta, yo estuve todo el día escondido, pero al darme cuenta de que no había manera de escaparme, claudiqué y cuando me pareció yo mismo me bañé vestido en la playa. La última "pastilla" fue a finales de Junio, es tradición que los nuevos cabos pasen por el "pilón" y así pasó también esta vez.

Barnadas i jo "escaqueados" per el cuartel Alejandro Farnesio

Cuándo llegaron los nuevos "guripas" también se llevaron "pastilla", pero realmente fue mucho más suave que la que tuve yo, y ésta ya fue de las últimas que se hizo, ya que a partir de Septiembre cambió todo, me trasladaron con el 4º tercio de la legión a la frontera Marroquí y se acabó la tranquilidad tal como explicaré posteriormente.


VILLA CISNEROS - LA AVENTURA

argila @ 11:02

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

De paseo por Villa Cisneros

Villa Cisneros era una ciudad más pequeña que el Aaiun, pero más acogedora, posiblemente al estar al lado del mar en la parte interior de la bahía del mismo nombre, el tener un clima templado por el mar y unas vistas fantásticas con unas salidas y puestas de sol espectaculares, le daban una calma, que no encontré en ningún otro lugar del Sahara.

Disponía de los servicios indispensables para poder pasar el tiempo y tener un mínimo de diversión. Había restaurantes, bares de copas y de tapas, uno en concreto se llamaba "Barcelona" del que me hice cliente habitual. Había un cine, un pequeño "zoco" con tiendas en donde se podía encontrar de casi todo y a unos precios muy asequibles.

Imagenes de Villa Cisneros

Tenía un pequeño aeropuerto que se utilizaba tanto para usos militares, como civiles y un puerto. La ciudad occidental, estaba llena de cuarteles y viviendas de militares y casi todo el comercio vivía gracias a la milicia.

Los barrios periféricos ya eran otra cosa, es donde vivía mayoritariamente la población saharaui, eran barrios con mucha miseria, algunos llenos de tiendas de campaña "haimas". Era muy normal que los niños te fueran detrás pidiéndote un duro, si se lo dabas, te venían tantos detrás, que tenías que salir por piernas, y si no se lo dabas te podían acabar apedreando. Eso lo comento por experiencia, ya que me pasaron las dos cosas.

Entrada al cuartel Alejandro Farnesio

A unos tres kilómetros aproximadamente, en el norte de Villa Cisneros y siguiendo la costa interior de la bahía se encontraba el cuartel del 4º Tercio de la legión, Alejandro Farnesio. Era una enorme construcción, totalmente amurallada, a excepción de la parte que daba a la bahía. Disponía de todos los servicios posibles para la época, además de los estrictamente militares, disponía de cine, una cantina "mesón de los tercios", salas con mesas de ping-pong, pistas de tenis y frontón, una enorme piscina, pista americana, una bonita playa en el mismo cuartel, duchas y sobre todo unas letrinas decentes.

La construcción donde estaba ubicada la compañía de transmisiones disponía de: cantina con televisor y una pequeña biblioteca con equipo de música. En la misma compañía en el fondo y subiendo unas escaleras se encontraba la sala de la emisora, lugar en lo que pasaría muchas horas tal como explicaré después.

Compañía de transmisiones en el cuartel Alejandro Farnesio

Empezó una vida normal de cuartel. Una de las primeras cosas que nos hicieron fue un test para averiguar cuáles eran nuestros potenciales y cuál era la tarea que mejor podíamos desarrollar. Los mejores los ponían de operadores de radio y así fue en mi caso y ésta circunstancia fue la que dirigió mi futuro en lo que quedaba de mili. A partir de entonces empezaron los cursos para aprender a hacer funcionar la emisora, cursos del código "Q" y código "ALFA", de aquí también nació mi sobrenombre, "QRV", en pocos días empezamos a hacer prácticas de radio, habitualmente las dirigía el teniente "Aguilar". Yo pronto hablaba por la emisora con mucha desenvoltura, utilizando los elementos del código "Q" y deletreando con el código "ALFA". En el código "Q" está la expresión "QRV" que quiere decir "preparado para recibir" y que se utiliza siempre al iniciar una transmisión. Yo pronuncio uno poco mal la "R", el teniente se ve que le hizo gracia mi pronunciación y enseguida empezó a decirme "QRV". Más adelante también hicimos hacer cursos de código "MORSE" y también nos enseñaron el funcionamiento de un motor de explosión.

En pocos días ya volvía a tener dos buenos amigos en Barnadas y el Sebas, uno catalán y el otro canario. Con ellos y con muchos otros básicamente "guripas", pero también con veteranos, dedicábamos el tiempo libre a pasarlo lo mejor posible.

Con Joan Barnadas, dos guripas, de paseo por Villa Cisneros

Eran muy frecuentes las salidas a Villa Cisneros, en donde pasábamos todo el día, aprovechábamos para pasear, comer, comprar, ir al cine y algo importante que eran las llamadas telefónicas a la novia y familia.

Unos cuantos nos aficionamos a la pesca, a la que dedicábamos largos ratos y el resultado siempre era satisfactorio, ya que la pesca era muy abundante. El lugar de pesca habitual era la misma playa del cuartel, pero también el puerto de Villa Cisneros. Un día averigüé porque era tan abundante la pesca, me dejaron unas gafas de submarinismo y me metí en el fondo del mar. La verdad es que el susto fue importante, era la primera vez que veía tantos peces juntos y de todas las dimensiones.

Barnadas y yo compartíamos aficiones parecidas, nos gustaba pasar ratos jugando al tenis y también al ping-pong. Al tener un nivel parecido las partidas eran muy divertidas y emocionantes.

En diversas ocasiones hicimos excursiones hasta la costa Atlántica, en el lado opuesto de Villa Cisneros. Podíamos pasar todo el día de playa, mientres unos pescábamos, otros preparaban el fuego y la comida. Por supuesto que lo que pescábamos se añadía, previamente cocinado, a la comida.

Con los amigos en la playa de Villa Cisneros

Recuerdo que muy pronto empecé a hacer servicios de operador de radio. En transmisiones eran considerados servicios de armas, pero servicios de armas de verdad, guardias, refuerzos, patrullas, en la etapa de Villa Cisneros no hice, ya que a estos servicios los hacían los legionarios del 4º Tercio.

Los servicios de operador de radio eran de dos tipos, podía tocar durante el día y eso quería decir que cada dos horas había que conectar con los destacamentos, o bien imaginaria de radio que comportaba tener que levantarse de noche a hacer la conexión con los destacamentos. Los destacamentos eran:
o AARGUB (logroño)
o BIR-NZARAN (soria)
o AUSERD (segovia)
o TICHLA (avila)
o VILLA CISNEROS (gerona)

La conexión se iniciaba desde Villa Cisneros y se nombraban los destacamentos por los nombres en clave:

"logroño, soria, segovia y avila de gerona, adelante con QRV"

Por orden contestaban: estoy preparado para recibir, 5,5 claro y fuerte, si la conexión era buena. Entonces empezaba la radio transmisión.

Lavando la ropa

Al tener a menudo asignados servicios de radio, me librava de otros servicios. De los pocos que hice recuerdo una de cocina, de la que hice la mitad, ya que por la tarde hizo lo que quedaba un compañero, a cambio de 500 pesetas, que en aquella época era una pequeña fortuna. Hice varios servicios de víveres, que consistía en ir en un camión hasta el puerto de Villa Cisneros e ir descargando un barco, el trabajo podía durar todo el día. Cuánto no había servicio se tenía que dedicar tiempo a uno mismo, a lavar ropa, a repasar o coser botones, a limpiar las botas, etc.

Durante unos días me reclutaron para ayudar a los zapadores a hacer una zanja de tres o cuatro kilómetros, desde el cuartel Alejandro Farnesio, hasta Villa Cisneros. El objetivo era el de soterrar una línea telefónica. Yo procuraba juntarme con mi amigo Barnadas, él el pico y yo la pala.

A cada pareja nos asignaban un tramo, pero yo tenía a Barnadas, él era campesino en la vida civil y se manejaba muy bien con el pico, en un abrir y cerrar de ojos había hecho el tramo correspondiente, yo que era "chupatintas" hacía lo que podía con la pala, pero no le podía seguir el ritmo ni por casualidad, con lo que él, acababa cogiendo la pala y dejando lista la obra del día en un santiamén y a descansar los dos.

A partir de finales de Abril se hizo la luz y se produjeron acontecimientos que transformarían muy favorablemente mi estancia en el Sahara. Hasta ahora solamente había tenido un trato de novato, como si la persona estuviera anulada y tratada como un esclavo y con mucho desprecio, al servicio de mandos, y sobre todo de compañeros, excepto pocas excepciones, que el único grado que tenían era el de tener unos meses más de mili. De estos primeros meses solo tengo el recuerdo agradable de los grandes amigos, tanto en el BIR como en Villa Cisneros.

Desfile militar en Villa Cisneros del 27 de Abril del 1974

Con fecha 27 de Abril de 1974 y con motivo de la visita del Capitán General de Canarias a Villa Cisneros, se organizó un desfile militar de todas las tropas, un total de 2500 efectivos.

Compañeros de transmisiones en el desfile

Desfilaron unos 600 vehículos de todo tipo: Land-Rover, Tanquetas, Camiones, etc. Desfiló la policía territorial y también tropas nómadas con sus dromedarios adornados de gala. Yo no soy especialmente afín a los temas militares y menos a los desfiles, pero tengo que reconocer que participar en aquel acontecimiento me emocionó por su magnitud.

El día era magnífico, la temperatura agradable, sin viento y el cielo completamente azul. Los vehículos se dispusieron en los aproximadamente tres kilómetros que hay entre Villa Cisneros y el cuartel Alejandro Farnesio.

Las primeras tropas en desfilar fueron las del 4º Tercio de la legión y delante de todo, los diez Land-Rover de transmisiones, o sea nosotros. Desfilamos los que estábamos asignados a Radio y por primera vez me sentí como un más del grupo. Nos hicimos fotos los veteranos y los guripas, todos juntos, y creo que es a partir de aquel día que el trato se normalizó entre nosotros.

Estrenamos ropa que nos habían dado unos días antes. El desfile fue de impresión, con mi situación privilegiada sentado detrás del Land-Rover y sin lona, podía observar toda la cola de vehículos que venían detrás y que se perdían en el horizonte.

Catalanes en el desfile del 27 de Abril del 1974 en Villa Cisneros

A los pocos días, me nombraban cabo, a finales de mes llegaban los nuevos guripas y por fin a mediados de Julio cogía un avión Hèrcules con destino al permiso. La última semana todavía tenía un nuevo susto. Un día por la mañana me resultó imposible levantarme de la cama, prácticamente no podía mover las piernas y al intentarlo me hacían un daño terrible. Avisado el médico diagnosticó que tenía un ataque agudo de artrosis. Me pusieron unas inyecciones y por suerte en tres días me pasó el dolor y pude volver a la normalidad.

El día seis de Julio cogí el permiso. En teoría nos teníamos que ir el día diez vía el Aaiun, pero el teniente que era buena persona y se preocupaba de nosotros consiguió meternos en un vuelo militar, con destino a Madrid, que salía la mañana del día seis de Julio de Villa Cisneros. Pero también tuvo su suspense, ya que nos avisaron poco rato antes de la salida del vuelo y nos cogió por sorpresa ya que no lo sabíamos y estábamos haciendo los servicios que teníamos adjudicados aquella mañana. A toda prisa tuvimos que recoger todas las cosas y fue cuando por las prisas fui incapaz de meter el casco del barco en el petate y le pedí a mi amigo Barnadas que me lo guardara, hasta la vuelta del permiso.

Partimos hacia Madrid y todavía tendríamos un susto. Atravesando el estrecho había una fuerte tormenta, el avión se empezó a mover y por las pequeñas ventanas de la parte superior del avión se veían los relámpagos. Las caras de las personas, militares y sus familiares, que había a bordo lo decían todo. En un momento determinado el avión se desplomó, cayendo a peso, y un chillido unánime llenó el habitáculo, la caída duró unos segundos, que parecieron una eternidad. El susto fue impresionante, pero fue eso, solamente un susto.

Sin más novedades empezó el permiso del que no hay que explicar nada. Simplemente que fueron los 40 días, en realidad 50, mejores de mi vida.


VILLA CISNEROS - PATRULLAS Y MANIOBRAS

argila @ 11:01

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

De patrulla a finales de Mayo del 1974

A finales de Mayo se produjo el acontecimiento que marcaría lo que me quedaba de mili. Había salida al desierto de cinco días, la llamaban patrulla de prácticas de radio, y se puede decir literalmente que había bofetadas para poder ir.

Aquella primera salida hizo que me enamorase literalmente del desierto y a partir de entonces, a la que tenía indicios de que había salida al desierto me presentaba voluntario.

Con estos antecedentes era difícil que todos los guripas de radio tuviéramos cabida en la patrulla. Pero la suerte del destino y que le caía bien al teniente Aguilar, hizo que yo estuviera en la lista y no tan sólo eso, si no que me asignaron de operador de radio. Si no recuerdo mal solamente íbamos cuatro o cinco guripas de un total de veinte, incluidos el teniente Aguilar y el sargento Moreno.

Con los compañeros en la patrulla de radio al norte de Villa Cisneros

Llegó el día de salir. Los cinco Land-Rover ya estaban preparados y ha primera hora de la mañana se inició la aventura. Nos dirigimos a toda velocidad hacia el norte, el paisaje era magnífico, aquellas playas extraordinarias de arena blanca y aguas con tonalidades azules y verdes, pero reflejando las luces rojizas producidas por la salida del sol. La bahía se aleja y los vehículos de repente, hacen un giro a la derecha dejando la carretera y durante un buen rato se adentran en lo que en tiempos inmemoriales, debería ser un río de grandes dimensiones, que formó la bahía de Villa Cisneros. El terreno es abrupto y con muchas piedras, los vehículos ya no pueden correr como antes, pero el paisaje casi lunar, sigue siendo incluso más extraordinario.

Al cabo de un buen rato nos dirigimos al noroeste y nos acercamos hacia las paredes oscuras del lado izquierdo del río seco. Buscamos el lugar adecuado para poder subir a la llanura que hay entre el río y el Atlántico y por fin encontramos un paso.

Se tiene que poner la reductora, y empieza la escalada, subidas y bajadas con pendientes imprevisibles, pero a fin de cuentas la proeza no se infalible y algunos Land-Rover se quedan atascados en una zona de dunas, entre ellos el nuestro. Se hace indispensable utilizar las planchas metálicas, que puestas bajo las ruedas ayudan a sacar los coches. Poco a poco superamos el inconveniente y llegamos a la inmensa explanada de color amarillo que se extiende hasta el Atlántico.

Me veo tan poca cosa, tan insignificante, en medio de un paisaje impensable, sin ningún vestigio de vida, pero qué equivocado estoy, ya que hasta en un lugar como éste la vida es posible y bien que lo podremos comprobar los próximos cinco días.

Seguimos la marcha y nos acercamos a los acantilados que dan al Atlántico, donde instalamos el campamento. La rutina de los siguientes días vendrá a ser la misma cada día. Se tendrá que mantener un enlace con Villa Cisneros, éste se hará cada dos horas, de día y de noche y será la emisora de un Land-Rover cada día, lógicamente el equipo de personas asignadas, que se encargará, quedándose en el campamento en los momentos que los otros Land-Rover se marchen. Cada día se harán prácticas de radio durante dos o más horas. Los vehículos que no estén de guardia se marcharán en diferentes direcciones hasta desaparecer en el horizonte. A partir de ese momento se iniciarán los enlaces de prueba y se harán prácticas de radio transmisiones utilizando los códigos "Q" y "ALFA", tanto con los coches parados, cómo en marcha.

Cocinando la recolección de percebes del dia

Una vez hechas las prácticas, el resto del día será de libertad total. Como la única cosa que se podía hacer, era intentar bajar los acantilados hasta el mar, buscamos el lugar próximo más asequible y los primeros valientes abrieron camino. Al final acabamos bajando prácticamente todos. Aprovechamos los momentos de marea baja, en el que las rocas han quedado al descubierto y el mar ha dejado playa de arena libre, para pescar de todo y con mucha facilidad.
Percebes, mejillones, algún pulpo despistado y también algún que otro pescado. La recolección será lo que comeremos y sonará gloria.

Las noches son otra poesía. La primera es la puesta de sol, impresionante. La segunda es cuánto la oscuridad se transforma en noche, emocionante. Por mucho que quiera explicarlo, es indescriptible, se tiene que ver. Millones de estrellas, galaxias y cuerpos celestiales que parece que se tengan que desplomar encima y que llegan hasta los horizontes del mar y de la llanura. Nos ponemos a dormir en las tiendas y será el cansancio o será el silencio infinito, pero en segundos quedamos dormidos. Algo nos despierta, ya no hay silencio, alguien está removiendo los desperdicios de la comida, se oyen golpecitos metálicos y otros ruidos, pero nadie se atreve a salir. La respuesta la tenemos por la mañana, alrededor de las tiendas hay multitud de huellas, unas parecen de pájaros posiblemente gaviotas y otras de animales de cuatro patas, seguramente algún tipo de zorro.

En los acantilados durante la patrulla de radio de mayo del 1974

Los postres a ésta magnifica excursión llega el último día, ya hemos desmontado el campamento y estamos listos para la marcha. El teniente está dispuesto a pasarlo bien y nos dice que haremos una marcha rápida con los vehículos, nos colocamos en paralelo y a una cierta distancia, el Land-Rover del teniente se coloca a la derecha y a su lado el del sargento y a continuación el resto. Se trata de ir en paralelo para evitar el polvo que levanten los otros coches y correr al mismo ritmo que el del teniente. No señores, no se una marcha rápida, es una carrera, acabamos de inventar el París-Dakar. Yo voy en el lugar de operador que es detrás, me cojo como puedo a la emisora y a los asientos, pero boto y reboto. La adrenalina sube a mil, pero disfruto como un enano. La velocidad no será más de 90 kilómetros/hora pero debido a la inestabilidad del terreno parece que vamos a 300.
Detrás nuestro se ha formado una polvareda muy espesa y delante el infinito. A medida que avanzamos el paisaje va cambiando y ya no se puede correr tanto, empiezan a aparecer pequeñas plantas y zonas con piedras. De repente el vehículo del teniente hace un giro a la derecha y cambia de horizonte, lo seguimos, siempre alineados por la derecha. En el horizonte aparecen unas figuras en movimiento que poco a poco se van haciendo más grandes, es un grupo de cinco o seis animales que también corre a gran velocidad, poco a poco nos vamos acercando ya que nuestra velocidad es ligeramente superior y ya se pueden distinguir, son gacelas.

Un temor me invade, me da la impresión que el objetivo no es una carrera, el objetivo es una cacería y yo estoy en total desacuerdo, pero no podré hacer absolutamente nada, bastante trabajo tengo en mantenerme sentado. Ya las hemos atrapado, prácticamente estamos encima. Pero los animales hacen un giro inesperado a la izquierda, que los coches no pueden seguir de inmediato y se vuelven a alejar. De los vehículos del teniente y del sargento suenan los primeros disparos, la escena se repite unas cuantas veces, pero la puntería es poca. Realmente tiene que ser muy difícil dar en el blanco en estas condiciones. Por fin nos damos por vencidos y los animales desaparecen en el horizonte tal como habían aparecido. Seguramente no hay dragonkan, ni montaña rusa que pueda dar unas sensaciones como las que viví.

Patrulla de radio de Mayo del 1974

La vuelta fue más plácida, fuimos deshaciendo el camino hecho el primer día. Al llegar a la bahía de Villa Cisneros la vista era magnífica, aquella arena blanca y agua iluminadas por el sol, aquellos colores y reflejos maravillosos y sorpresa en la playa había un grupo de flamencos, con sus tonalidades rosas que contrastaban con las de su entorno.

No pasaron ni tres semanas, que hubo una segunda salida. Ésta ya iba seriamente ya que era el 4º Tercio de la legión que hacía unas maniobras intimidatorias. Se trataba de enviar varias compañías motorizadas al sur del territorio, en la frontera con Mauritania, y peinar el terreno fronterizo durante un día y una noche, en busca de grupos guerrilleros del Frente Polisario. El objetivo era neutralizarlos y en todo caso hacerles huir al otro lado de la frontera.


Me asignaron de operador de radio a la tercera compañía legionaria. Íbamos un "abuelo" conductor, un ayudante de operador y yo. Pero como era operador y "guripa", me tocó el Land-Rover más antiguo y que llevaba montada una emisora antediluviana, como mínimo de la guerra de Corea. La diferencia más importante con las emisoras "Racal" que llevaban montadas el resto de vehículos y mucho más modernas, era que resultaba muy complicado iniciar el enlace y sobre todo buscar frecuencias. Al principio estaba muy asustado, pero una vez le cogí el punto ya no tuve más problemas. Mi misión sería la de mantener conexión de día y de noche, con el resto de compañías y con Villa Cisneros.

De maniobras al sur del Sahara

El día de la salida era aproximadamente el quince de Junio del 1974. La marcha se tenía que hacer con tranquilidad, puedo imaginar que se trataba de dar tiempo a los guerrilleros del Polisario de abandonar sus posiciones y desaparecer al interior de Mauritania. Cada compañía seguiría una recurrido diferente, con el objetivo de que todas llegaran al tercer día a la zona que cada una de ellas tenía destinada, que era entre Tichla y La Güera.

Nuestra compañía, tenía que pasar por las proximidades de Bir-Nazarán y hacer noche, el segundo día se tenía que acercar a Auserd, pasando la noche y por fin el tercer día, pasando por Tichla, donde pararíamos a comer e ir hasta donde teníamos que montar el campamento base, que se encontraba en una zona entre Bir-Ganduz y la Güera, población situada en la frontera y tocando el Atlántico.

De maniobras al sur del Sahara

Se inició la marcha, al poco rato las compañías se separaron y la nuestra inició la ruta mencionada. El teniente de la compañía legionaria, por cierto recuerdo que era una persona muy simpática y que se portó en todo momento de una manera muy correcta con nosotros, consideró que las relaciones entre él y nosotros irían mucho más fluidas si nos asignaba un legionario que nos acompañara y fuera él el que hiciera de enlace en todo momento. El legionario en cuestión era de aquéllos que llevaban mucha mili, quizás veinte años, era cabo y resultó ser un tipo muy especial que se llevó de forma admirable. Aparte de cumplir su tarea de enlace con el teniente, se dedicó a hacernos de guía turístico y a suministrarnos en todo momento lo que él creía que necesitábamos, aunque no se lo pidiéramos. Había cosas que no sé de donde las sacaba, pero si él creía que necesitábamos un "cubata", un "bocata", en general casi lo que hiciera falta, lo conseguía y nos lo traía. En los diferentes lugares en donde paramos, se buscaba literalmente la vida y nos organizó entre otras cosas que recuerde, tomar el té en una "haima" de unos nómadas, comer "pinchitos morunos" de carne de camello y sobre todo la noche del tercer día, en el campamento base cerca de La Güera, organizó una especie de cantina. Él y otros dos legionarios montaron una especie de barraca, aprovechando la poca vegetación que había por los alrededores, y unas cuantas mantas, y en el interior se despachaban todo tipo de bebidas y otras cosas más potentes y que no nombraré. La juerga duró toda la noche, a la que se apuntó todo el mundo, incluidos oficiales y suboficiales

De maniobras en la frontera sur con Mauritania

Al cuarto día empezó la acción de la que no puedo explicar nada, ya que yo no participé directamente. El coche de transmisiones se quedó en el campamento base, supongo que acompañados de algunos legionarios, y el resto de la compañía se fue a rastrear la zona asignada. La misión tenía que durar parte del día y de la noche. Nosotros nos quedamos en escucha permanente y tanto mis compañeros como los legionarios que se quedaron, armados y en guardia permanente todo el rato, por si se tenía que defender el campamento. Aproximadamente a las cuatro de la madrugada empezaron a llegar los efectivos legionarios que se habían marchado.

No puedo decir exactamente lo que pasó, pero lo más normal es que si había guerrilleros por la zona, hubieran desaparecido antes de la llegada de los legionarios. Por las transmisiones que hice, intuyo que eso es lo que pasó.

La vuelta fue de una tirada, pero que recuerde, aparte del insoportable calor que hacía, pasaron dos cosas que se tienen que explicar. A las dos horas de haber iniciado la marcha, nos encontramos con unos nómadas que nos indicaron que estábamos en territorio de Mauritania, quizás una duna nos había tapado algún indicador y nos habíamos perdido, o sea media vuelta y a salir zumbando de allí. Al cabo de un rato nuestro Land_Rover se empezó a calentar, paramos y el conductor detectó que teníamos un problema de radiador y no podíamos continuar. El teniente nos dijo que ellos tenían que seguir y que al cabo de un rato vendría a asistirnos el coche escoba. Pasaron unas horas y efectivamente vino un coche grua que nos remolcó hasta Villa Cisneros, pero el rato que estuvimos solos fue de mucha incertidumbre y seguro que es así porque es de las cosas que actualmente todavía tengo grabadas en la memoria.


TRASLADO A EDCHERA - CAMBIO RADICAL

argila @ 11:01

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Camión de la legión que me trasladó a Edchera

El día 22 de Agosto un vuelo de Iberia me lleva hasta Las Palmas de Gran Canaria. En Las Palmas paso dos noches y el día 24 un avión bimotor me lleva de nuevo a Villa Cisneros.

Se ha acabado el permiso y ya estoy de nuevo en la compañía y está todo muy cambiado, de los 60 "pistolos", solamente quedan 20. El resto, o sea 40, han sido trasladados al Aaiun, mayoritariamente a Edchera. Parece que con el tema del referéndum de autodeterminación quieren reforzar la frontera norte con Marruecos y necesitan todas las emisoras, quizás dentro de pocos días esté yo también patrullando la frontera.

Se confirman los malos augurios y yo también debo ir al norte, concretamente a Edchera. La fecha prevista para mi partida es el miércoles 28 de Agosto. Somos seis los que nos tenemos que marchar.

Como estaba previsto, el miércoles vamos al aeropuerto, pero resulta que de los seis que nos teníamos que marchar solamente pueden salir dos. Las otras cuatro plazas del avión, que teníamos adjudicadas, han sido ocupadas por militares o familiares.

Están pasando cosas preocupantes, los reclutas están jurando bandera casi un mes antes. Eso quiere decir que los nuevos guripas llegaran a la compañía entre el cinco y el diez de Septiembre.

Hay pocos oficiales y suboficiales. La instrucción ya no se sabe lo que es, la causa es que los soldados tienen que hacer servicios continuados. Al quedar pocos legionarios, unos 500 de los 2500 que había, los "pistolos" de ingenieros, intendencia y sanidad tienen que hacer refuerzos nocturnos y patrullas. Los cabos solamente hacemos patrullas y nos toca cada 15 días, por el contrario los soldados hacen refuerzo cada tres días. El otro día hice mi primera patrulla, me tuve que levantar a las dos de la madrugada y presentarme en el cuerpo de guardia. A partir de ese momento y acompañado de un soldado, recorrer todos los puestos de guardia pidiendo novedades y vigilando que no se durmiera nadie.

Durante el día mi misión consistía en la misma que antes del permiso, con la responsabilidad añadida de cabo comandante de la emisora. Siendo un cabo muy nuevo, ya era el más antiguo de los que estaban asignados a radio, ya que el resto estaban en Edchera o destinados a los destacamentos del sur. La emisora que usábamos antes se la tuvieron que llevar, montándola en un Land-Rover y ahora estamos usando una que tenían de reserva y guardada, es de última generación y más moderna que las que hemos estado usando, además dispone de teletipo. Está situada en un local que le llaman centro nuevo, que han construido durante mi permiso.

De nuevo estamos en la lista para coger un avión estafeta, pero como la vez anterior nuestras plazas en el avión se las adjudican a familiares de militares.

Todavía me da tiempo de participar en las pastillas a los nuevos guripas, no son como las que recibí yo, pero tengo tiempo de pasar los dos últimos días de Villa Cisneros con un poco de diversión, aunque sea a costa de unos chicos que llegan muy asustados. Con su llegada mi categoría pasa a ser la de "padre" y aquí en la compañía hay una cita que dice "Cuando seas padre comerás huevos" y es verdad pues los "padres" siempre son los amos de la barraca.

El lunes día 9 de Septiembre de 1974, a las cinco de la madrugada salen unos camiones con víveres y destino a Edchera. Y es éste el medio de transporte que debo coger.

En el interior del fuerte Chacal en Edchera

En un camión nos pusieron a 21 soldados, 17 legionarios y 4 pistolos, con todo el equipaje, más el armamento y una bolsa con comida para cada uno. Fue de nuevo una pesadilla como el día que nos trasladaron del BIR a Villa Cisneros pero a la inversa. El calor fue insoportable, las bolsas de comida se chafaron y su contenido se convirtió en un puré de diversas cosas. Después de cada bote venía otro y después de seis horas me hacía daño todo el cuerpo y lo peor es que todavía quedaban 12 horas de viaje. Para acabar de complicarlo nos perdimos, los camiones se metieron en un inmenso pedregal y costó más de dos horas encontrar el camino correcto. Por fin llegamos al Aaiun y como era muy tarde para ir a Edchera, pasamos la noche en el cuartel del 3º tercio de la legión, Juan de Austria.

Al día siguiente al mediodía llegamos a Edchera, el calor era infernal, unos 50 grados. Aquella visión apocalíptica, me quedó grabada para siempre. Edchera era un fuerte, llamado chacal, que estaba construido entre una inmensa llanura sin ningún vestigio de vegetación, y en el precipicio de la sagia y situado a mitad de camino entre el Aaiun y Smara y a unos 50 Kilómetros de la frontera Marroquí.

Compañeros de transmisiones en Edchera

La tropa está instalada de forma provisional en tiendas cónicas en el exterior del fuerte. En el momento de nuestra llegada había un movimiento extraordinario de hombres y vehículos de la legión, parece que había varias compañías que salían a patrullar por la frontera. Pude distinguir que acompañando a cada una de las compañías legionarias, un total de tres, iba un coche de transmisiones. Todo este movimiento formaba una especie de niebla rojiza, que convertía el ambiente en irrespirable, la garganta se secaba, los ojos se enrojecían y se llenaban de lágrimas, que se mezclaban con el sudor.

Por fin caras conocidas, sin saber porque, se desbordó una inmensa alegría compartida entre los que me reconocían y yo. Pasan tres días de adaptación, durmiendo en el suelo y sin hacer prácticamente nada, solamente pasando calor y tragando polvo. Al cuarto día nos trasladan a una edificación en el interior del fuerte. De momento no disponemos de literas y habrá que seguir durmiendo en el suelo. Por suerte me puedo agenciar un colchón roñoso, pero vistas las circunstancias es mejor que nada. El tema de las letrinas es tan asqueroso como en el BIR, por lo tanto es mejor seguir haciendo las necesidades en el exterior del fuerte. Hay ducha cada tres días y las cartas llegan con bastante fluidez.

Compañeros de transmisiones de Edchera

Con nuestra llegada, la sección de transmisiones asignada al 4º tercio de legión desplazado a Edchera, está compuesta por un teniente, dos sargentos, 9 cabos y 23 soldados. Dispone de 8 Land-Rover con emisora racal instalada. Si tenemos en cuenta que la tripulación básica de cada Land-Rover es: un cabo operador, un conductor y un ayudante, somos 8 los que en estos momentos no tenemos vehículo asignado. En realidad 4, los que hemos llegado en los camiones. Los otros 4 son guripas que están asignados a otras tripulaciones y de esta manera se va formando.



EDCHERA - ESTADO DE GUERRA

argila @ 11:00

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Primeros dias en Edchera

El Sábado día 14 de septiembre de 1974 empezó la acción, a partir de ese día poco me aburriría. A media tarde y mientras intentábamos hacer la siesta, se produjo una alarma general, el motivo era que Marruecos estaba concentrando tropas en la frontera norte. A toda velocidad nos vestimos con el uniforme de combate, cogimos el armamento, tiendas de campaña, comida y mantas. Las tripulaciones con Land-Rover asignado se pusieron en marcha con la compañía legionaria que les correspondió, en total salieron cinco, ya que los otros tres vehículos salieron el día de mi llegada y todavía no habían vuelto. Edchera se vació y solamente se quedaron un contingente de legionarios para defenderla, pistolos asignados a otros servicios, el teniente, los dos sargentos y los 4 de transmisiones que no teníamos vehículo asignado. Al cabo de un rato llegaron tres Land-Rover de transmisiones procedentes del Aaiun y nos tuvimos que distribuir en esos vehículos. Pasamos toda la noche y la mañana siguiente metidos en los vehículos, en permanente escucha y comunicación con los vehículos desplazados y preparados por si teníamos que salir en cualquier momento. Al mediodía se relajó la alerta y se quedó en Edchera uno de los tres Land-Rover venidos del Aaiun. Este vehiculo se quedó aparcado al lado de la entrada de la edificación donde residía el coronel de la legión y se quedó permanentemente asignado al mando legionario, siendo prácticamente mi casa durante los próximos días y mientras no regresaran los compañeros de transmisiones que se marcharon destacados o de de patrulla. En un futuro se irá substituyendo pero a partir de ese momento siempre habrá un Land-Rover que hará de emisora base y estará a disposición permanente del mando legionario.

Con los compañeros en Edchera

El viernes 20 de septiembre empiezan a regresar algunas tripulaciones de las que se marcharon y parece que la situación se empieza a relajar un poco. Tres de los vehículos tardaron unos días más en volver, ya que la legión estaba montando tres puntos defensivos permanentes en pleno desierto y en dirección a la frontera. Estas unidades desplazadas se tendrían que ir relevando, con el que se organizarían turnos. A partir de ahora cada quince días aproximadamente, me tocaría ir a dormir de cuatro a seis días con los alacranes, lefas y millones de moscas.

Poco a poco nuestra situación en Edchera va mejorando. Han montado literas con colchones de espuma nuevos. Han reservado un espacio del barracón para hacer una pequeña cantina y han instalado un televisor. Nos han repartido sacos de dormir nuevos y unos tabardos de color verde, muy modernos y para estrenar, que irán de primera en las muchas salidas al desierto, ya que pronto empezará a hacer mucho frío por las noches. A partir de Noviembre montarán un cine al aire libre en el que cada día pasarán películas. Lo que no cambiará será la inexistencia de comedor y las comidas se tendrán que hacer acomodándose en cualquier rincón, unos ladrillos para sentarse será la única comodidad.

De visita al BIR

Como pasó en el BIR y también en Villa Cisneros, aquí también tuve grandes amigos, la mayoría ya conocidos de Villa Cisneros, pero aquí los vínculos se están haciendo incluso más grandes. Recuerdo a Florentino asturiano "cabo folio", Valentín Robados, extremeño y viviendo en Mallorca, el granaino de Castell de Ferro, Edo de Castellón, el canario, Angel Nieto vasco y viviendo en el Hospitalet. Y muchos otros de los que no recuerdo el nombre y me sabe muy mal.

El domingo 22 de Septiembre nos dan permiso para poder pasar el día en el Aaiun. Ésta y las otras veces que iré, podré telefonear a casa, comer bien, ir al cine, pasear, comprar.

Uno par de veces, iré al BIR a ver a los reclutas que acaban de llegar, tal como hicieron conmigo cuando yo era "reclutín". Acabaré conociendo la mayoría de restaurantes y bares del Aaiun, tampoco era tan difícil ya que la oferta era más bien escasa. Las comidas y refrigerios serán frecuentes en el parador y también en el aeropuerto.

Aprovecharé para visitar a mis amigos del BIR que hace mucho tiempo que no veo. Al que visitaré más veces será a Zamora, él es enfermero de helicópteros, dispone de muchas comodidades. Iré a ver a Molina, está en intendencia y me explicará cómo fue el nacimiento, el mes de junio, de su hija y de las ganas que tiene de acabar con todo esto y de volver. A Xavier lo veré el mes de Enero en sanidad, no ha podido ser antes ya que ha estado de permiso. Él si tiene todas las comodidades, trabaja en una oficina vestido con bata blanca, está libre de servicios de armas, no pasa ni diana, ni retreta y puede salir al Aaiun de paisano. A Sayas no recuerdo explícitamente haberlo visto, pero tengo que suponer que si, ya que lo que recuerdo es haber ido al cuartel de tropas nómadas y haberme comprado una siroquera y un macuto, fue probablemente aquel día que nos vimos.

Equipo de futbol de la sección de transmisiones de Edchera

En el exterior de las murallas de Edchera hay una especie de campo de fútbol, al menos hay dos porterías que están a punto de caerse.

Eso es motivo suficiente para que se organicen partidos de fútbol. Cada compañía legionaria tiene su equipo y la sección de transmisiones también a formado el suyo. Siempre que se puede jugamos partidos y lo hacemos con los efectivos disponibles en cada momento. Recuerdo como mínimo tres partidos en los cuales jugué y por cierto que la competencia era feroz y los resultados muy ajustados y con alguno que otro lesionado.

En el oasi de Meseied

En varias ocasiones se organizó una excursión andando hasta el oasis de Meseied. Concretamente la primera fue el sábado 12 de octubre de 1974.

Este oasis está situado a unos seis kilómetros de Edchera, atravesando la sagia, río casi siempre seco de unos tres kilómetros de ancho a su paso por Edchera y que pasando por el Aaiun acaba desembocando en el norte del BIR. Siempre se hacía aprovechando algún día festivo y se apuntaban casi todos los que aquel día no tenían servicio o no habían ido al Aaiun. Cogíamos cantimploras, nos llevábamos un cetme por si acaso y empezábamos una caminata rápida de una hora, que atravesando la sagia nos llevaba hasta Messeied. En este lugar insólito en medio del desierto, se podía encontrar bastante agua, un bonito palmeral e incluso un rudimentario bar. También había un pequeño poblado de nómadas saharauis. Pasábamos el día descansando a la sombra de las palmeras, nos remojábamos con el agua fresca que salía de las rocas y tomábamos alguna bebida en el bar. Recuerdo que hicimos cierta amistad con un saharaui que en un par de ocasiones, que recuerde, nos invitó a tomar el té en su haima.

A la vuelta y en medio de la sagia, me metí en un buen jaleo. Vi el cuerpo sin vida de un dromedario semienterrado y me acerqué, en un instante me hundí en el barro hasta la cintura, suerte que reaccioné y me cogí a una roca y pude salir, si no reacciono, seguramente hubiera tenido que pedir ayuda a mis compañeros, o quizás hubiera tenido la misma suerte que aquel dromedario.

Con los compañeros de transmisiones en el oasis de Meseied

Al teniente como siempre le gusta darme "vidilla" y como pienso que reconoce que yo siempre estoy al pie del cañón, ha considerado que mi tripulación y yo, necesitamos un cierto descanso, nos pide que vayamos unos días al Aaiun, al Regimiento Mixto de ingenieros. El 5 de Noviembre vamos al Aaiun. El objetivo aparte de descansar de tanto desierto, es el de montar una emisora nueva en el Land-Rover y dejar preparado el coche para que nos lo pinten.

De visita al BIR donde se han instalado tiendas para alojar más reclutas

Nada más lejos de la realidad. El Regimiento Mixto era como una ciudad, donde solamente hay una clase social, la militar. Había oficiales y suboficiales por todas partes y daba pena andar por ahí, pues había que ir siempre con la mano levantada y saludando. Lo que más me fastidiaba era la vida que se llevaba que era totalmente diferente a la que había tenido hasta ahora, militarmente hablando, en el regimiento todo el mundo estaba ocupado y no existía el "escaqueo", total que tenía muchas ganas de volver a Edchera. Eso era un "puto folio", que si gimnasia, que si instrucción, todo el día formando para todo y muchos servicios. Yo que por las destinaciones que me habían tocado hasta ahora, me había librado de hacer las típicas guardias, aquí en el Aaiun acabé haciendo, que recuerde, un mínimo de dos guardias de cabo, ya que había rumores que a partir de mediados de Noviembre la mitad de la sección de transmisiones de Edchera bajaría a "descansar" al Aaiun y por desgracia se acabó cumpliendo.

Durante estos cuatro primeros días que estoy en el Regimiento Mixto, trabajamos como nunca para poder acabar cuanto antes y poder volver a Edchera, ya que aparte de no conocer a nadie, eso no nos gusta nada. La única ventaja es que por las tardes podemos salir al Aaiun y tener un poco de diversión.

De vuelta a Edchera, se confirma. El lunes día 11 de Noviembre cuatro vehículos con sus respectivas tripulaciones irán al Regimiento Mixto de ingenieros, según el teniente a descansar. Por suerte consigo evitar esas "primeras vacaciones en el Aaiun".

Dunes entre el Aaiún y el BIR

Pero como todo llega, el día 25 de Noviembre me toca turno de ir al Regimiento mixto de Ingenieros, durante quinze días. Esta nueva situación no me inspira nada, me encuentro como si fuera recluta, encantado, gente nueva por todas partes y un ambiente diferente, desconocido. La mayoría de los que hacen la mili aquí, no han salido nunca al desierto o muy poco y por mucho que hagan la mili en el Sahara, la diferencia de hacerla en la península es que están lejos de casa, aunque reconozco que ya es muchísima diferencia.

Una de las tareas que realizamos esos días fue la de instalar un altavoz y un fluorescente en el Land-Rover. Al no tener ni idea y como nadie nos dio explicaciones, ni tampoco los medios necesarios, estuvimos un día entero montando y desmontando, pidiendo herramientas y cogiendo otras. O sea que como pasa casi siempre en la mili, nos buscamos la vida. Al final el trabajo salió coronado con el éxito y ya teníamos el mejor coche de la sección de transmisiones de Edchera. Pintado y como nuevo, emisora nueva, luz incorporada y altavoces para no tener que ir con los auriculares puestos. Por fin se acabó este mal sueño y el día 5 pudimos volver a Edchera.

Al regimiento mixto volveré tres veces. Del 5 al 15 de Enero, del 1 al 15 de Febrero y los últimos días de mili o sea del 7 de Abril al 15 de Abril.

De visita a mi amigo Zamora, unos dias antes de Navidad

Como era previsible al encontrarme en el cuartel del regimiento mixto en el Aaiun, he tenido que hacer guardias de cabo. Que recuerde han sido dos y las dos muy movidas. La primera la hice a mediados del mes de enero, fue muy complicada, primero por el desconocimiento de lo que tenía que hacer y segundo porque justamente aquel día el regimiento recibió la visita de un general. La segunda fue a primeros de febrero, durante el día todo fue tranquila pero por la noche todo se complicó, a las dos de la madrugada sonaron unos disparos cerca del cuartel, en seguida nos pusimos a la expectativa, al rato se presentó un coche de la policía territorial y nos preguntó si sabíamos algo, el resto de la noche ya fue un no parar, por este motivo y por causa de una ensaladilla rusa, resultó que medio acuartelamiento tuvo diarrea i también afectó a algunos de los que estaban de guardia, la anécdota pasó mientras llevaba a los soldados a las garitas correspondientes para hacer los turnos de guardia, se veía un tráfico impresionante de gente en dirección a las letrinas, en uno de los cambios de guardia uno de los soldados que llevaba en dirección a su garita, me lanzó el cetme y se fue corriendo hacia las letrinas, solucionado este imprevisto, se produjo uno de más grave, resulta que al llegar a una de las garitas para hacer el relevo el soldado de guardia había desaparecido, el susto fue enorme y recuerdo que incluso me temblaron las piernas, por suerte duró unos segundos, ya que a un hilo de voz saliendo desde detrás de unos bidones me dijo "cabo, estoy aquí", me acerco y me encuentro al soldado subiéndose los pantalones.

El 20 de diciembre me toca volver al Regimiento Mixto pero suena la flauta y hay suerte, resulta que con la marcha a principios de Diciembre de los licenciados, se han reorganizado las tripulaciones y la mayoría nos quedamos. No recuerdo exactamente si fuimos todos o la mayoría los que nos quedamos en Edchera, la cuestión es que pude pasar las Navidades y el fin de año con mis compañeros y amigos.

Navidad 1974

Los de transmisiones de Edchera organizamos una gran fiesta de Noche Buena, a la que se apuntaron muchos legionarios. Todo el mundo colaboró, yo concretamente pinté el "FELICES FIESTAS" que sale en una de las fotos. Ya os podéis imaginar la fiesta, todos bebiendo y cantando y al final todos borrachos, menos yo que no bebo. Aunque en esa ocasión lo intenté y bebí todo lo que pude, con intención de coger la primera borrachera de mi vida, pero ni así lo conseguí. Recuerdo que un compañero y yo, los únicos que quedábamos en pié, nos pusimos a cantar villancicos por todas las compañías de los legionarios y estos nos lo agradecían dándonos de todo, sobre todo bebida, pero también alguna que otra moneda.

Navidad 1974

El día de Navidad fue para olvidar, prácticamente nadie se levantó de la cama. La mayoría con resaca y los pocos con añoranza y depresión. El barracón era como un basurero lleno de botellas, restos de comida, papeles y hacía una peste insoportable a comida, bebida y vómitos.

El día 26 fue otro mal día. Me tuve que levantar a las seis de la mañana para ir al Aaiun a buscar al sargento. De vuelta a Edchera, me tocó volver al Aaiun en busca de víveres para la cantina, no hay que decir que mi tripulación y yo encantados de la vida. A la vuelta se nos estropeó el Land-Rover y nos quedamos en medio del desierto. Suerte del conductor que es muy hábil y solucionó el problema, aunque las tres horas en mitad de la nada no nos las quitó nadie.

Navidad 1974

Llega fin de año y de nuevo fiesta grande, la única diferencia con Noche Buena, son los doce granos de uva y que podemos dar por liquidado ese 1974 tan diferente y triste.

El día 2 de Enero de 1975 vuelve a ser un día de mucho ajetreo de buena mañana resulta de que el sargento me llama y me dice que se encuentra fatal, muy normal con todo lo que había bebido esos últimos días, cualquiera estaría a punto de ir al infierno. Voy a la emisora de mi coche para contactar con el Aaiun y avisar al teniente que el sargento se encuentra mal, pero la emisora ha dejado de funcionar, o sea que se ha estropeado. La conexión la hacemos desde otro vehículo y el teniente me dice que lleve al sargento al Aaiun con mi Land-Rover para que reparen la emisora. Como siempre los de Edchera acabamos dando la nota, nos hemos presentado en el regimiento con el coche completamente sucio, vestidos para ir al oasis, con barba de dos semanas y aún suerte que no han advertido nuestra presencia. Me presento al teniente y éste me nombra jefe accidental de la sección de transmisiones de Edchera, como cabo más antiguo, mientras no vuelva el sargento o no esté él. Al volver a Edchera y durante tres días me tuve que preocupar de todo lo que habitualmente hacía el sargento, organizar la limpieza, las practicas de radio, la teórica, los servicios y estar atento por si el 4º tercio necesitaba algún coche de transmisiones.

Se licencian los sin permiso de mi quinta. Marzo 1975

A punto de acabar la mili y en mi última estancia en Edchera me endosaron un servicio de semana, concretamente desde el 26 de Marzo hasta el 1 de Abril de 1975.

En una de mis muchas salidas al desierto

Fueron muchas las salidas al desierto que hice durante los siete meses que estuve en Edchera, pero también estando en el Aaiun, ya que a pesar de estar en el regimiento de ingenieros, cuando nos necesitaban en Edchera había que acudir rápidamente. En los dos últimos meses es cuando tuve que realizar más salidas, tantas que prácticamente me pasé todo el tiempo en el desierto.

EDCHERA - MANIOBRAS, PATRULLAS Y OTRAS BATALLITAS

argila @ 10:59

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Destacado en la frontera norte

En la segunda parte de la mili recogí el legado del final de la primera y ya fue un no parar de salidas continuas al desierto, destacado con la legión, maniobras, patrullas, simulacros de combate y otras.

Imagenes de salidas varias al desierto

A continuación hago una relación cronológica de todas esas salidas, para luego explicar las anécdotas e incidencias más importantes que me sucedieron en ellas:

Del 24 al 26 de Septiembre de 1974. Destacado en una posición de la legión a 3 Kilometros de Edchera.

2 de Octubre 1974. Maniobras conjuntas de la legión y parcaidistas.

Del 3 al 7 de Octubre de 1974. Destacado en una posición de la legión cerca de la frontera.

9 de Octubre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión y carros de combate.

17 de Octubre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión, paracaidistas y aviación.

Del 28 de Octubre al 3 de Noviembre de 1974. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

13 de Noviembre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión i artilleria cerca de el“ElHaifa”.

Del 19 al 24 de Noviembre de 1974. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 12 al 13 de Deciembre de 1974. Desfile de todas las tropas del sector norte.

8 de Enero de 1975. Maniobras generales de casi todas las fuerzas del sector norte.

Del 11 al 13 de Febrero de 1975. Patrulla de ràdio a les playas de Cabo Bojador.

Del 15 al 18 de Febrero de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

20 de Febrero de 1975. Maniobras de artilleria.

22 de Febrero de 1975. Visita a Fos-Bucraa.

Del 24 al 26 de Febrero de 1975. Maniobras generales cerca de Güelta Zemmur

Del 7 al 12 de Marzo de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 22 al 26 de Marzo de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 2 a 4 de Abril. Persecución de guerrilleros del polisario hasta Edchedeiria.

Imagenes de salidas varias al desierto

Durante los meses de Septiembre y Octubre, coincidiendo con la alerta máxima, el 4º tercio de la legión mantuvo tres posiciones defensivas en dirección a la frontera Marroquí.

Destacado en la frontera de Marruecos

La primera estaba situada justo en la frontera, la segunda a unos treinta kilómetros de Edchera y la tercera a unos tres kilómetros de Edchera. A finales de Octubre ya se había consolidado la posición intermedia que se llamaba "ElHaifa", y decidieron abandonar las otras dos posiciones, o al menos yo ya no volví.

Mi primera salida a las posiciones de la legión fue a finales de Septiembre, a la posición más próxima a Edchera, concretamente del 24 al 26 de ese mes. Todo lo que pude intuir y presagiar durante esa estancia y las siguientes, fue que se estaba preparando una guerra. Solamente llegar, nos hicieron camuflar el coche. Y recuerdo que nos mantuvimos todos los días, con sus noches en escucha permanente. No se si estuvo en esa salida o en otros, pero lo sitúo en esta época, el mando de la compañía legionaria a la cual estábamos asignados hizo una arenga militar. No sé reproducir lo que dijo, pero sé que acabó diciendo que la legión no se rendía y que no retrocedía ni un palmo, que lucharía todo el mundo y hasta dar la última gota de sangre. A los tres pistolos que estábamos se nos pusieron los pelos de punta, y nos desaparecieron los "cataplines", que seguramente se refugiaron en la garganta. Por contra a los legionarios les subió la sangre en la cabeza y sus comentarios daban miedo, sus ganas de entrar en combate eran enormes y seguro que si se presenta el enemigo lo hubiera pagado muy caro.

En ElHaifa con Valentin y el Granaino

La segunda salida fue del 3 al 7 de Octubre a la posición situada más cerca de la frontera. La posición estaba situada en un lugar alto, desde donde se veía una importante explanada que llevaba hasta la frontera. En estos días también nos mantuvimos en escucha permanente. Lo impensable pasó en un momento determinado y en medio de una comunicación "QSL, QRV..." apareció una voz desconocida, hablando castellano pero con acento marroquí, amenazándome con que me los cortaría y me les haría comer. En aquel momento la adrenalina me subió a mil y le contesté con alguna cosa parecida. Pero recuerdo que durante todos los días tuvimos que cambiar de frecuencia constantemente, pero siempre el marroquí acababa interfiriendo la comunicación.

El resto de salidas a las posiciones de la legión fueron todas a "ElHaifa", en total seis. Una de las funciones de la posición era la de controlar una "carretera" procedente de la frontera Marroquí, desde Tah hasta el Aaiun. Siempre había un grupo de legionarios haciendo el control, un Land-Rover con una ametralladora en un lado de la carretera y una tanqueta en el otro. Un día el teniente legionario se nos acercó y nos dijo si podíamos enlazar con Edchera. Resulta que habían detenido a un marroquí que estaba haciendo fotos de las posiciones de "ElHaifa" y que llevaba encima una gran cantidad de dinero. Lo comunicamos por radio y lo llevaron escoltado.

Valentin, Florentino y yo en ElHaifa

Nuestro principal enemigo era la climatología. Podía hacer un calor insoportable y acompañándolo aparecían los guerrilleros infiltrados, las moscas. Sufrir un frío insufrible. Disfrutar de días completamente claros, con unas puestas y salidas del sol maravillosas, o unos cielos nocturnos irrepetibles. Sufrir un "siroco" que te podía volver loco. Mientras estábamos en "ElHaifa" y hacía calor, íbamos todo el día en pantalones cortos y sin camisa. Buscábamos la sombra del coche y de una especie de barraca que nos hicimos con ramas secas. A las horas de máximo calor intentábamos hacer la siesta, a las horas que la temperatura bajaba, jugábamos a las cartas o simplemente charlábamos y cada uno explicaba lo que hacía en la vida civil, sus diversiones, sus amistades, su familia, su novia, su trabajo y nos enseñábamos fotos. Por la noche nos hacíamos café con leche, y mientras charlábamos o jugábamos a las cartas, degustábamos las exquisiteces regionales, de nuestros paquetes procedentes de casa. A cualquier hora teníamos la radio con música. Y leíamos las revistas llegadas desde la península o las que nos trajo el teniente y por descontado que leíamos y volvíamos a leer mil veces las cartas de nuestros queridos o éramos nosotros los que las escribíamos.

Bebiendo agua del guirbi

Hasta a finales de Octubre, aproximadamente y si no hacía siroco, la temperatura era agradable hasta las doce, a partir de esa hora empezaba a subir y entre las dos y las cinco se hacía insoportable. Era casi imposible ponerse al sol, nos tumbábamos bajo el coche y en compañía de un millón de moscas. El caso es que las moscas también se refugiaban del calor poniéndose debajo del Land-Rover, había tantas que la chapa que estaba por encima de nuestra vista quedaba de color negro. Si nos estábamos quietos, ellas no molestaban, pero si ha alguien se le ocurría moverse, era impresionante la nube y el zumbido que se montaba. De todas formas éramos jóvenes y nos gustaba bromear, por tanto nadie paraba quieto. De vez en cuando podían pasar diez minutos de tranquilidad, que los acababa cualquiera de nosotros pegando un fuerte golpe de revista contra el coche, el resultado era que mil habían sido liquidadas y la revista daba buena fe de aquello. La diversión cambiaba cuando alguien empezaba ha hablar de cervezas fresquitas, congeladas. Esa tortura todavía era mayor que la de las moscas, la garganta se empezaba a resecar, el cerebro a degustar la cerveza, pero el resto del cuerpo no lo acompañaba y se acababa con un grito de calla por favor. El remedio era beber agua del guirbi, que de fresca y natural nada, más bien parecían meados de camella, pero es lo que había y en aquel momento sabía a gloria.

A partir de las cinco de la tarde, la temperatura se iba haciendo de nuevo soportable, poníamos una manta en el suelo y empezábamos con las partidas de "tute" o "chinchón" y como hasta las doce de la noche no nos podíamos ir a dormir a causa de que había enlace con Edchera, instalamos una luz en la tienda que cogiámos de la batería del coche y estábamos hablando y picoteando las "delicatesen" peninsulares. A partir de Noviembre, las temperaturas nocturnas empezaron a ser más frías. Recuerdo que hubo noches en las que pasé muchísimo frío y eso que dormía vestido, con el saco y dos mantas. Por la noche estaba prohibido hacer fuego, pero nos buscamos la vida, hacíamos fuego a las cinco y lo manteníamos hasta que se hacía de noche, que lo apagábamos, pero las brasas seguían calentando y aguantaban un par de horas más. Hubo días con un fuerte siroco, tanto que la visibilidad era prácticamente nula, teníamos que apuntalar la tienda poniendo grand cantidad de piedras para sujetarla. La primera vez se nos la llevó. En días de fuerte siroco el único refugio era el coche, tanto de día como de noche. Cuando paraba podíamos empezar a descansar, pero nuestro estado era lamentable, parecía que estábamos empanados, nuestro color de piel y cabello era el mismo que el del entorno. El siroco podía durar uno o más días, pero la calma solía ir acompañada de un calor sofocante.

Explosiones en ElHaifa

Al principio de estar "en ElHaifa" vino una compañía de zapadores que se dedicaron a hacer una serie de posiciones defensivas, pozos de tirador y trincheras. Al ser un terreno muy pedregoso tenían que poner cargas explosivas. A medida que ellos trabajaban, nosotros contemplábamos el espectáculo y muy de vez en cuando teníamos que cambiar el coche y la tienda de lugar. Las explosiones levantaban las piedras a más de cincuenta metros y un humo negro lo invadía todo. Cuando se trabajaba a pico y pala los legionarios también se ponían. Un día que estábamos observando y aplaudiendo las explosiones, hubo una que fue superior a las otras, las piedras subieron hacia el cielo, mis reflejos y el de mis compañeros funcionaron como un resorte y empezamos a correr, En un margen de poco tiempo empecé a escuchar los golpes de las piedras a mi alrededor. El susto fue enorme, pero por suerte solamente salieron dañadas dos tiendas y un Land-Rover.

Si el mando legionario de turno nos lo permitía, solíamos hacer una pequeña excursión a pie, hasta un pozo de agua próximo. Había que andar un buen rato y con el sol que caía acabábamos sudados y agotados. En el lugar había, efectivamente, un pozo de agua, que tenía unos cinco metros de profundidad. La primera vez fuimos con unos legionarios que ya conocían de su existencia, y por lo tanto fuimos preparados con un cubo y una cuerda. Sacábamos agua del pozo y nos bañábamos con aquella agua que estaba fresquísima o eso nos parecía.

Durante los meses de Octubre y Noviembre fue muy habitual la realización de simulacros de combate por parte del 4º tercio de la legión, acompañado de otras unidades. Oficialmente les decían maniobras, pero a mí me gusta más nombrarlos simulacros. Solían durar un día y se realizaban normalmente, en los alrededores de las posiciones de ElHaifa. Yo participé en varios, los que he relacionado en la lista previa. Salíamos de Edchera o del Aaiun y nos dirigíamos al punto de concentración de las tropas y nos presentábamos a la unidad a la que habíamos sido asignados, normalmente a una compañía de la legión, menos un par a veces que tuve que presentarme a unidades de artillería de las que guardo muy mal recuerdo. En estos simulacros podían participar unidades legionarias, unidades legionarias y paracaidistas, unidades legionarias y carros de combate, unidades legionarias, paracaidistas y aviación, unidades legionarias y artillería. La actividad de transmisiones era hasta cierto punto divertida, en primer lugar porque eran días en los que teníamos que trabajar y mucho en lo que nos habían preparado, o sea que nos pasábamos el día transmitiendo y recibiendo radiogramas, en segundo lugar por que al estar agregados al mando de una unidad de las que intervenía en las maniobras nos enterábamos perfectamente de todos los movimientos de vehículos y tropas que se estaban realizando y en tercer lugar porque el mando se situaba en lugares en donde se veían perfectamente estos movimientos.

De maniobras con una compañia de la legión

En uno de los simulacros, una compañía del 4º tercio tenía que probar un nuevo armamento que lo llamaban filo-dirigidos. Se trataba de un artefacto, especie de misil, que estaba montado en la parte de detrás de un Land-Rover. El misil estaba conectado a una bobina de cable enorme, quizás un kilómetro, no lo puedo determinar. Se trataba de disparar el misil e ir dirigiéndolo, con el cable que llevaba conectado, hasta su objetivo. Desde nuestro punto privilegiado de observación podíamos ver el acontecimiento. Un primer Land-Rover de los tres que llevaban montado el filo-dirigido inició las pruebas, uno de los legionarios, el que estaba al mando del Land-Rover apretó una especie botón de un mando y el filo-dirigido empezó a elevarse, haciendo curva hacia el objetivo. La bobina desplegaba cable a medida que el misil avanzaba, pero de golpe la bobina quedó atascada y el misil por un instante quedó suspendido en el aire. Desde nuestra posición pudimos ver cómo los legionarios salían corriendo en todas direcciones, alejándose de donde estaba suspendido el filo-dirigido, el tiempo se eternizaba, pero la resolución pasó en un par de segundos, el artefacto se quedó sin poder de tracción y se precipitó hacia tierra. Un reflejo hizo que todos nos lanzáramos de cara al suelo, ya que la distancia no era demasiada grande para que el impacto no tuviera alguna consecuencia. Pero se escuchó el ruido de un golpe metálico contra el suelo y se hizo el silencio. Por suerte el trasto no explotó.

En permanente escucha durante los dias de la generala

Un día de vuelta a Edchera fue como una especie de Rally, entre los cuatro coches de transmisiones que habíamos salido de maniobras aquel día. Como ya hubiera ocurrido con anterioridad el teniente nos dio permiso para circular a toda velocidad. Esta vez iba delante y pude disfrutar mucho más de la carrera. Los vehículos iban casi volando entre baches, cactus y polvo, a cada bache le seguía otro y a cada bote le seguía un rebote. Cada coche seguía su camino y todos querían ir el primero, viéndose los otros tres dejando su rastro de polvo. Había momentos que la velocidad se acercaba a los cien kilómetros hora y yo diría que era una velocidad suicida al no circular por carretera y con momentos de visibilidad muy limitada por el polvo. Aunque peligroso fue muy emocionante.

Todo empezó de buena mañana el teniente nos ordena prepararnos para salir de maniobras. Salimos cuatro coches de transmisiones con dirección a un lugar próximo a las posiciones de "ElHaifa", al llegar empezamos a ver toda clase de armamento de todos los calibres, preparado para disparar, con un despliegue de tropas impresionante.
El frente podía tener unos diez kilómetros de amplitud. Nos dirigimos hacia donde se encontraba el mando de las maniobras, donde empezaron a llegar los altos mandos militares de todos los cuerpos, se los acomodó en una pequeña altura desde donde se veía perfectamente todo el despliegue y el lugar donde se concentraría todo el fuego de las diferentes armas. Se me ordenó dirigirme a dar apoyo de transmisiones a una unidad de artillería autopropulsada, la de mayor calibre de las que tenían que disparar. Por lo tanto indiqué a Valentín el conductor que dirigiera nuestro Land-Rover hacia ese lugar y nos pusimos a la disposición del mando de la unidad de artillería. Estábamos ya situados en una pequeña altura, desde donde se veía la colina donde estaba el supuesto enemigo y que se encontraba justo en frente nuestro. Acabo de recibir la radio transmisión de la hora que tiene que empezar a disparar nuestra unidad y lo tiene que hacer en cinco minutos. Se lo comunico al comandante de la unidad artillera.

Land Rover de Transmisions de la secció d'Edchera

De repente en la colina donde se tiene que concentrar el fuego, aparece un Land-Rover de transmisiones de Edchera, aunque a la vista y a causa de la lejanía la imagen es muy pequeña, su antena lo delata. El corazón se me acelera pero sin tiempo de pensar, me encuentro con la cara del comandante, creo recordar que tenía este rango el mando de la unidad de artillería, me está gritando de mala manera, creo entender que tengo menos de cinco minutos para comunicar al inepto de mi compañero que desaparezca, que él empieza a disparar.

Me salto todo el protocolo de comunicaciones e intento conectar, creo que hablamos todas las unidades de transmisiones al mismo tiempo, pero por fin me tranquilizo y pongo orden y aparece el conejo a punto de ser cazado (QSL, QRV ...), me intenta explicar que está buscando la unidad a la que está asignado y ha subido al montículo para ver mejor dónde puede estar. Yo le digo pues eres un "guripa pipiolo", mas fuerte fue lo que le dije, sal de aquí a la voz de ya, si no te hacen puré, "quiero suponer que no hubieran disparado, pero..." Veo desaparecer la liebre y casi inmediatamente la colina se convierte en un infierno.Durante una hora se dispara todo tipo de armamento, cañones, baterías, morteros, misiles. Al encontrarnos muy cerca de una de las piezas de artillería autopropulsada, cada vez que realizaba un disparo, el estallido era enorme, el suelo retumbaba y nuestro coche, con nosotros incluidos, dábamos un pequeño salto. En el horizonte se veían los impactos y las llamaradas correspondientes, acompañadas de un humo negro que se levantaba, llegando en un par o tres de segundos a nuestros oídos el ruido ensordecedor de la explosión.

Desfile en el Aaiun

A medios Diciembre se realizó un desfile de todas las fuerzas del sector norte. Unos 15000 hombres y 4000 vehículos de todo tipo. El motivo fue por la designación del nuevo capitán general de Canarias. En el desfile también intervino el 4º tercio de la legión y con él la sección de transmisiones de Edchera. El día antes fuimos al oasis Meseied con los coches y los lavamos con el agua abundando del oasis. El día del desfile, toda la agrupación salió en dirección al Aaiun, deteniéndosenos en un lugar predeterminado. Mirara donde mirara y hasta el horizonte estaba todo lleno de vehículos y soldados por todas partes. A las 12 empezó el desfile un verdadero desastre desde mi punto de vista, ya que se organizó tal polvareda, que había momentos en los que no se veía el vehículo precedente. Cuando empezamos a movernos ya estábamos completamente empanados por el polvo, coches, emisoras y todo el equipo quedó hecho un desastre, por suerte al hierro le da igual la suciedad, el problema era nuestro, ya que el polvo nos hizo llorar y resecar la garganta y en momentos nos producía náuseas. Todo se solucionó con la ducha que nos pudimos dar al llegar a Edchera.

En el mes de Febrero fueron constantes las salidas. En la relación inicial se puede ver que fueron cuatro, más una a las posicionas de "ElHaifa".

De patrulla a las playas de Cabo Bojador

Estando en el Regimiento Mixto de Ingenieros del Aaiun, se organizó una patrulla de prácticas de radio, muy parecida a la que ya relaté de mi estancia en Villa Cisneros. La destinación fue a las playas y acantilados de cabo Bojador. Fuimos a un lugar donde la costa era un enorme acantilado y conseguimos encontrar un lugar que hace una especie de cala y al que pudimos acceder con los vehículos. Las olas eran enormes y el acantilado se hacía respetar, el paisaje impresionante pero bonito al mismo tiempo y sobre todo muy salvaje. Lo peor fue la noche que me tocó guardia de radio. El coche de transmisiones de guardia, estaba situado en solitario en el llano por encima de los acantilados. El cielo estaba muy sereno pero sin luna, se veían todas las estrellas y galaxias habidas y por haber, pero la oscuridad era impresionante ya que no se podía ver nada a un metro de distancia. Las horas de la noche que estuve completamente solo, haciendo la guardia, se me hicieron muy largas. Pasé muchísimo frío y miedo, acabé viendo sombras y escuchando ruidos inexistentes. Creo que pedí al santo y seña un mínimo de cinco veces y la única vez que lo tendría que haber pedido, que fue cuando se me acercó un teniente a ver cómo estaba todo, no lo pedí. Por suerte, aquel teniente tan joven y que estaba tan asustado como yo, me vio la cara y no dijo nada, se limitó a entablar conversación de otros temas y pasó un buen rato en compañía. Por otra parte fueron días de recolección de mejillones y percebes que degustamos en todas las comidas.

De visita a Fos-Bucraa

Se organiza una visita a Fos-Bucraa de cien legionarios y pistolos de Edchera. Se hizo por sorteo. La excursión de los cien agraciados se hizo en autocares, a los que acompañó una sección de legionarios de servicio y por descontado nuestro coche de transmisiones por si acaso. Fue una visita interesante, pudimos ver todas las instalaciones y nos dieron una buena comida.

De visita a Fos-Bucraa

La participación en unas maniobras de artillería fue para olvidar. Cuándo me presenté al capitán de la unidad, éste me dijo de muy malas maneras y gritándome, que es lo que hacíamos allí, que no le servíamos para nada y que nos pusiéramos en un rincón y no molestáramos, realmente desagradable aquel capitán. Recuerdo que aquellos artilleros que estaban a sus órdenes, estaban de muy mala gana y cumplían por el miedo que les daba aquel dictador. Dispararon de noche, las dianas estaban situadas en una explanada a unos kilómetros. Disparaban balas trazadoras que iluminaban una amplia zona, al mismo tiempo que las balas incendiarias teñían de rojo y fuego todo el lugar.

De maniobras cerca de Güelta Zemmur

Se organizaron unas maniobras generales de todas las fuerzas de choque del sector norte. Se pretendían dos objetivos, primero hacer una demostración de fuerza a los marroquíes y segundo amedrentar a los guerrilleros del Frente Polisario, que últimamente estaban aumentando su actividad. El objetivo de las maniobras era un lugar próximo a Güelta Zemmur. Yo como casi siempre fui con una compañía del 4º tercio, hicimos muchísimos kilómetros durante tres días y por fin al tercer día, en un lugar fronterizo de nombre en clave SC4, se completaron todos los movimientos de ataque, con intervención de aviación, helicópteros, paracaidistas, artillería y carros de combate. La vuelta fue espectacular, ya que todas las fuerzas volvieron al mismo tiempo, hubo momentos, sobre todo de noche, que la hilera interminable de luces rojas parecía más la autopista en su paso por el Vendrell en una noche de operación retorno, que una caravana de vehículos militares.

De maniobras cerca de Güelta Zemmur

Al principio de Abril de 1975, me tocó hacer una última salida y la más arriesgada. Aquel día tendría que haber ido al Regimiento mixto del Aaiun para quedarme definitivamente y licenciarme en unos quince días. Pero se había localizado un grupo importante de Polisarios que se habían agrupado en unas montañas cerca de Edchederia y se ordenó al 4º Tercio, con ayuda de unidades de Helicópteros y de la aviación, una operación de castigo para intentar neutralizarlos. El teniente me llama y me dice, Argila vas a salir en tu última patrulla pórtate bien. Salí con una compañía del 4º tercio y nos dirigimos hacia Smara donde pasamos la noche. Al día siguiente hicimos noche cerca de Hausa y al tercer día nos dirigimos hacia Echedeiria, y en un lugar de relieve muy abrupto montamos el campamento. En eso que me llega un radiograma que indica que en unas montañas próximas y que tenemos a la vista, hay indicios que los guerrilleros se han refugiado en unas cuevas. Paso el comunicado al teniente legionario. Al rato el teniente me dice que tengo que enviar un nuevo radiograma cifrado y me trae apuntadas unas coordenadas.

Vida cotidiana en las salidas al desierto

Rápidamente transmito el comunicado con las coordenadas y no pasan ni diez minutos que tres aviones "mirage" procedentes de Canarias, creo, sobrevuelan nuestra posición y se dirigen a toda velocidad hacia las montañas que tenemos enfrente. Sin previo aviso lanzan sus misiles, en un lugar concreto, incendiando toda la colina. De vuelta, los aviones hacen un par de pasadas en vuelo rasante sobre nuestras posiciones y batiendo las alas en señal de saludo. A todos los presentes nos embargó una emoción indescriptible, levantamos las manos, algunos lanzamos la gorra al aire y gritando muy fuerte saludamos aquellos aviones. Creo que eso era indicativo que la moral de los legionarios era muy alta y que difícilmente hubieran salido derrotados si hubiera estallado el conflicto. Acto seguido los legionarios se desplegaron hacia el lugar bombardeado, para ir a inspeccionarlo. Al llegar a las cuevas, donde se suponía estaban los guerrilleros, encontraron restos de que efectivamente habían estado, pero ya se habían marchado.

En acción cerca de Echeideria



04/08/2008 GMT 1

ADIOS SAHARA, ADIOS

argila @ 22:02

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Vestido de saharaui

Después de la batallita de Edcheideria ya me podía licenciar. Al llegar a Edchera el teniente ya me esperaba, lo primero que hizo fue felicitarme y de alguna manera se disculpó por haberme enviado a una misión peligrosa a quince días de licenciarme. No se si en broma o en serio pero me soltó que si me quería reenganchar, eso si con una leve sonrisa en sus labios. Mi contestación se limitó a una mirada y fue cuando se dignó a chocarme la mano y decirme que tenía un coche preparado y que en cuanto me duchara y recogiera mis cosas podía marchar para el Regimiento Mixto en el Aaiun.

La foto que hay a continuación es del trayecto entre Edchera y el Aaiun. Es la última foto que me hice vestido de saldado sahariano.

Ultima foto vestido de soldado sahariano

Aquella misma tarde ya estaba en el Aaiun, pero todavía me quedaban diez días de agobio. Cinco o seis, no recuerdo, los pasaría vestido de soldado y eso todavía daría pié a que los sargentos chusqueros de Ingenieros me hicieran trabajar a pico y pala con un sol de justicia. ¿Es que después de la mili tan estresante que me había tocado, no me merecía esos días de descanso? No solo pico y pala, sino que los dos últimos días me tuvieron, junto con otros cabos que se licenciaban, sacando unas vigas de hierro muy pesadas, de un local hasta un patio exterior. Pero como todo llega, por fin llegó ese día en el qué me pude vestir de nuevo de civil. Y el día 16 de Abril de 1975 un avión de Iberia me devolvía la libertad perdida durante catorce meses de mi vida.

Ultimos dias en el Sahara



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argila @ 22:01

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