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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

03/10/2008 GMT 1

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argila @ 07:47

27/09/2008 GMT 1

Novedades

argila @ 10:37

En este Post se relacionan todas las novedades, historias, encuentros saharianos, videos, mejoras, etc... que se hayan añadido a este blog de nuestro servicio militar en el Sahara

Algunos de los post estan en catalán, però hay incorporada una utilidad de traducción al castellano

En el BIR, de patrulla i Navidad 1974

03-03-2009 - HISTORIA DE UN APAGON - Ernest Vilches

02-03-2009 - Hemos añadido más impresos y cartas de la Mili en el Sàhara

02-03-2009 - LAS CINTAS DE LA MENSTRUACIÓN - Pere Costa

01-02-2009 - LAS AVENTURAS DESVENTURADAS DE TRES PISTOLOS DE INGENIEROS - UN MENSAJE "AAA" - (Novela)

01-02-2009 - EL RETORNO AL SAHARA - (del 4 al 11 de Abril del 2009)

14-01-2009 - LA ESPERA EN UN HANGAR DE GETAFE

14-01-2009 - OPERACIONES NOCTURNAS

04-01-2009 - EL COMPAÑERO ANÓNIMO DEL BARRACÓN 36

20-01-2009 - SELECCIÓN DE VIDEOS - CASH

07-01-2009 - COLECCIONES DE FOTOS DE NUESTRA MILI EN EL SAHARA 1973/1974/1975


Enlace con la reedición de"NUESTRA MILI EN EL SAHARA" en los blogs del diario "AVUI"

Fuerte Chacal Fuerte Chacal avui-icona.jpg
 Estado de guerra
 Vuelta a casa
 Saharianos (Historias de los CASH)

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argila @ 10:37

PASTILLA AL SARGENTO

argila @ 10:37

Junto a las compañías de ingenieros en el Alejandro Farnesio

En la última revista antes de licenciarnos, teníamos el cabello algo más largo, o sea algunos rondando las melenas. El sargento que estaba de semana y que se encargó de pasar la revista, cogió a unos cuántos y con una maquina eléctrica de cortar cabello les hizo un gran trasquilón en la parte posterior de la cabeza, quedando pelados al estilo “apache”. El resultado fue que estos veteranos y a pocos días de su licencia, se tuvieron que cortar el cabello al estilo recluta.

Los veteranos nos reunimos y pensamos que ha ese sargento le debíamos hacer alguna “putada”. Como estaba de semana y dormía en la compañía, un veterano vasco propuso la idea de ponerle fibra de vidrio en las sábanas y así lo hicimos. Como era de suponerle empezó a picar, cambió las sábanas una, dos, tres veces y le continuaba picando, se duchó una, dos, tres veces y le seguía picando. A las cinco de la madrugada ya no aguantaba más el picor y nos hizo levantar y salir a toda la tropa y nos puso a hacer paso ligero, en el patio de delante de la compañía. Se hicieron las cinco y media, las seis. Fuimos a desayunar, después del desayuno continuamos con el paso ligero.

Al cabo de un rato llega teniente y pregunta que es lo que pasa y el sargento le explica la historia delante de todos nosotros. El teniente dice, pués bien, que sigan con el paso ligero que ya saldrá el culpable y continúa el paso ligero. Va pasando el rato, pero como los servicios diarios se habían de iniciar, el sargento encargado de los mismos empieza a llamar a los veteranos a sus destinos. Resulta que al cabo de un rato solamente quedaban guripas haciendo el paso ligero. Sale el teniente y ve el sargento con cuatro... guripas corriendo. El teniente le dice pero no te das cuenta de que estos no han sido, han de haber sido los veteranos, no los reclutas y así acaba el paso ligero.

El teniente nos llama a todos los veteranos y nos dice, el que haya sido que me venga a ver, sino se presenta nadie, todos los veteranos estaran castigados el sábado y el domingo sin salir. Total que como que nos presentamos todos los veteranos al teniente y así se acaba esta historia de la pastilla al sargento.



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argila @ 10:36

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argila @ 10:36

SAMORALARIA

argila @ 10:35

Enric Bayé Blanch

BIR núm. 1 - Playa del Aaiún - 5ª Compañía - Sáhara (A.O.E.), Julio - Octubre, 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 - 2ª Compañía de Zapadores - Villa Cisneros - Sáhara (A.O.E.), Octubre 1973 - Octubre 1974.

Enric Bayé en la piscina del cuartel Alejandro Farnesio

Cuándo el cabo de guardia encendió las luces del barracón de la Compañía, el calor se había casi disipado, pero en el aire del barracón todavía flotaba el tufo a Zotal con el que el cabo había mandado fregar el suelo, poco después de la siesta, a cinco de los guripas recién llegados, a los cuales no había dejado ni respirar durante todo el santo día.
A los mismos guripas también les había tocado barrer, limpiar los cristales, vaciar y lavar todos los ceniceros, y ahora andaban ajetreados intentando sacar el polvo de arena, engastada por todos los rincones, que lleva el viento del desierto cada vez que sopla: día sí, día también.
-Nos la tiene bien jurada, este cabrón.
-Pues qué quieres que te diga… Podría ser peor.
-¿Peor, todavía?… Pero si sólo hace falta que nos mande que le limpiemos el culo.
-Pues si nos lo manda, se lo limpiamos y listos.
-¡Que te crees tú eso! Desde luego que yo no estoy dispuesto a que...
-¡Eh, vosotros dos!: ¿Queréis hacer el puñetero favor de dejaros ya de chorradas, o a este paso no acabaremos nunca?
-¡Maldita arena! ¡La sacas de un sitio y te sale en otro!
-¡No hay que tomárselo así, machos! Pensad que de aquí a sesenta y siete días llegarán los nuevos guripas, y seremos entonces nosotros los que tendremos la misma vidilla que toda es panda.
-¡Sesenta y siete días! ¡Anda que no eres optimista, tú!
-Pues claro que soy optimista. ¿Y cómo no voy a serlo sabiendo que de aquí a "sólo" doscientos setenta y cuatro días estaré licenciado?… ¿Os lo imagináis?... ¡Li-cen-cia-dos!... Además, esta noche..
-¡Esta noche, esta noche! ¡Ya te la regalo yo una Nochebuena metidos aquí dentro!
-Macho, perdona que te lo diga, pero ¡estás amargado! Todo te lo tomas a la tremenda, y si continúas así, de aquí a dos meses no habrá quién te aguante. Tómatelo por el lado positivo, hombre: El sargento ha dicho que hoy, después de cenar, habría una celebración que sería la hostia.
-¡Ya ves tú!: Seguro que van a darnos unas cuantas botellas de aquella porquería de sidra a la que llaman champán, turrones de Jijona más duros que si fueran de los de Alicante y, para rematarlo, ¿qué?, ¿una copichuela de Soberano, porque es cosa de hombres? ... ¡Ya te digo yo que hay que ser muy hombre, o muy animal, para echarse aquel matarratas dentro del estómago!
-¡Uy!, pues sí que nos ha salido finolis el chico...
-Venga, va, ¿sabéis qué os digo?: ¡Que ya vale por hoy! Que alguien vaya a decir a aquel mamón que ya hemos terminado.

El cabo de guardia, gato viejo, revisaba de memoria todos los rincones donde sabía que encontraría aún arena escondida, y ordenaba a los cinco guripas recién llegados que hicieran con más esmero el trabajo que les había mandado, ya que él no tenía ninguna prisa, pero que pensaran que de aquí a una hora tendrían que pasar revista y lo más seguro era que, de seguir así, la revista les iba a coger todavía en calzoncillos.
Efluvios de limpia metales y de betún se habían ido añadiendo al tufo algo ya más disipado del Zotal.
El barbero repasaba los últimos cogotes, y la algarabía de los soldados más veteranos, todos ya listos para pasar revista, llenaba de bullicio el barracón de la Compañía.
De repente, la voz del cuartelero anunció:
-¡El Land Rover! ¡¡¡Ya llega el Land Rover!!!
Del vehículo bajaron un cabo y, a continuación, tres guripas más, los cuales, maquinalmente, empezaron a descargar hacia el despacho del capitán toda una serie de cajas ante el entusiasmo del resto de la tropa.
-... Seis, ¡siete!... ¡Hostia! ¡Siete cajas, tú!
-¿Y todo eso lo paga el capitán?
-Sí. Es un hombre muy espléndido… Imagínate que el día del patrón hizo llenar de sangría el depósito del agua.
-¿Ese depósito…?
-¿Es que ves algún otro depósito, guripilla?
-¿Y para cuándo es el día del patrón?
-¡Eh, "Málaga"! Mira qué me pregunta este guripilla: ¡Que para cuándo es el día del patrón!
-Dile de mí parte al guripilla ese que si a mí me quedara la mili que le queda a él para llegar al día del patrón yo ya me habría tirado y ahogado en la ría.

La puerta del despacho del capitán quedó cerrada, pero el cabo que había llegado con el Land Rover tranquilizaba a sus compañeros veteranos diciéndoles todo lo que había visto dentro de las cajas:
.-… y pacharán, whisky, mazapanes, turrones...
¡Era un hombre cojonudo, realmente cojonudo, aquel capitán!
Un grito seco, proveniente del cuartelero, interrumpió la algazara para anunciar la llegada del sargento.
El cabo de guardia mandó formar inmediatamente a la tropa, y el sargento empezó a pasar revista mientras anunciaba, y amenazaba, que, después de cenar, el capitán de la Compañía, en un gesto que lo honoraba, había decidido celebrar con la tropa una noche tan señalada: ¡La familia del capitán y la del resto de oficiales y de sub-oficiales celebrarían la Nochebuena con la tropa!
"Ay, por consiguiente, de quien ... Ay, por consiguiente, si alguien ... Ay, por consiguiente, quien haga..., y ay, por consiguiente, quien no haga ... ¿Entendidos, Fulanito? ... ¿Me has oído bien Menganito? ... Cinco voluntarios, ¡vosotros cinco!, cenaréis en el segundo turno y, mientras tanto, vais preparando las mesas, aquí, en el centro... ¡Y ay que vuele o se abra una sola botella!"

A medida que volvían de la cena, "¡Jo, macho: incluso un purito, hoy!”, los soldados olían con avidez la desconcertante mezcla de olores que se había organizado dentro del barracón, el cual había sido además, rociado frenéticamente con un ambientador que quería imitar el perfume de las rosas.
La visión de las mesas puestas, sin embargo, hizo que todo el mundo se desentendiera enseguida de las extravagancias que flotaban en el aire:
-¡Jo, macho, fíjate!: Champán, ginebra, ron ...
-¿No te lo había dicho?: ¡A la sidra la llaman champán! ¡Vaya porquería!
-¿No falta de nada, eh?
-¡Uy, tú, mira!: "Anís del Mono", ¡para las mariquitas!
-¿Qué tienes tú en contra del “Anís del Mono”, eh, guripa? ¡Este anís lo fabrican en mi pueblo!
-¿Y pacharán?... ¿Hay alguna botella de pacharan?
Pero aquella visión, a medida que pasaba el tiempo, fue convirtiéndose en impaciente contemplación:
-¿Qué? ¿No vienen todavía? ¿Se puede saber a qué esperan?
Más ávida para algunos…
-Si veo a algún guripa que se acerca a aquella botella de whisky, que piense que más le valdría no haber nacido.
… que no para otros:
-¿Es cierto que la mujer del capitán está tan buena?
-Eso dicen, aunque yo no la he visto nunca....
-¿Y la del sargento? ¿Cómo debe ser la mujer del sargento?
-¡Puaf!, imagínatelo: Una foca, ¡como el!
Por fin, la voz del cuartelero anunció:
-Compañía: ¡¡¡El Capitán!!!
-Mande descanso, por favor... Nada de ceremonias, hoy… Hoy todos somos iguales: todos estamos lejos de nuestras familias ... Hoy, más que otro día ...-y que si patatín y que si patatán.
Tres vivas: Uno, para el Capitán; otro para el Arma de Ingenieros, y el último para la patria a la cual, unos antes que los otros, y algunos también más convencidos que el otros pero, en definitiva, todos, habían jurado defender hasta la última gota de su sangre.
¡Y que empiece la fiesta!

Los tapones empezaron a salir disparados de las botellas, y los vasos a llenarse hasta rebosar de espuma. Deseos que fuera aquélla una noche de felicidad, vasos que se vaciaban al son de canciones propias de la festividad, cantos al unísono con voces chillonas y tono de mofa, resonaban dentro del barracón, donde los indiscretos perfumes de las mujeres de los militares acabaron de aliñar aquella amalgama de hedores enmascarados de aromas.
Villancicos que hablaban de unos peces que bebían y bebían en un río, y de una gente que, con campanillas, despertaban a otra gente en la madrugada. Villancicos que todo el mundo sabía cómo empezaban y que nadie sabía acabar. Villancicos que, a medida que los vasos se vaciaban y se volvían a rellenar, explicaban groserías de sus protagonistas ante los ojos cada vez más enojados del sargento a quién el capitán, con mirada conciliadora, decía que no hiciera caso.

-¿Qué te ha parecido, eh?: Dicen que vienen a celebrar la Nochebuena con nosotros, y ya están todos metidos dentro del despacho del capitán.
-Hombre, es que con el ambiente que se ha formado…
-Pues yo no veo nada de extraño en este ambiente: Es igualito al que había ayer, anteayer, y con el que nos encontraremos mañana… Eso sí: el de esta oche un poco más alegre porque la priva es gratis.
-Ya, pero no me digas que las letras de las cancioncillas de esos animales…
-¿Te han herido las orejas, frágil almita de porcelana?
-¿A mí?... ¡Anda ya!… Pásame la ginebra, "Totana"... A mí me la suda lo que canten ahora. Va a ser mañana, ya lo verás, cuando por culpa de toda esa pandilla de energúmenos tendremos jarana. ¿No has oído lo que había dicho el sargento?
-¡Mañana, mañana!... ¡Pero si mañana estará más resacoso el sargento que todos nosotros juntos!… Dame el vaso y aguarda un momento, que voy a ver si con suerte consigo algo de whisky.

El humo del tabaco, que circulaba incluso por los secretos rincones donde se engastaba la fina arena, se había adueñado por completo del aire del barracón de la Compañía, camuflando los efluvios agrios de los líquidos vertidos por el suelo, donde ya empezaban a pegarse las suelas de goma de las botas.
-¡No te tiendas en la cama ahora, hombre, que vas a marearte!… ¡Venga, va: no seas cabezota y salgamos fuera, que un poco de aire fresco te sentará bien.
-¡Dejadme, hostia! ¡Sólo quiero dormir un poquito!
-Cómo quieras, macho ... ¡Si te mareas, ya te las arreglarás tú solo!
-¡Va, "Lérida", coño, no seas bobo! El aire te sentará bien... Si te ve así el sargento va a meterte un paquete de no te menees. Ya sabes que te la tiene jurada.
-¿Qué más puede hacerme el sargento, eh?... ¿Qué más puede hacerme ya?…Al fin y al cabo, sólo me quedan treinta y dos días ... ¡Eh!, guripas!: ¿Me oís?… ¡¡¡ME QUEDAN TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!
-Va, “Lérida”, agárrate a mí y salgamos de una vez.
-Puedo andar yo solo, ¿qué te crees?, ¿qué voy trompa?…No, macho, no: sólo es que estoy ... un poquito… mareado... ¿Y sabes por qué estoy… un poquito… mareado?... ¡Pues porque me quedan treinta y dos días! ¡¡¡TREINTA Y DOS DÍAAAS!!! ... ¡Eh, tú, guripa!: ¿Cuántos días te quedan, eh?
-…
-No tienes bastantes dedos en las dos manos para contar los meses que te quedan y a mí, en cambio, me quedan TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!

Fuera, donde el aire frío de la noche sahariana se refregaba con suavidad en los rostros de los soldados que habían decidido salir, se escuchaba, cerca de las letrinas, un lamento monótono, seguido, desconsolado, en contraste con el guirigay de canciones y del bullicio que llegaba, atenuado, proveniente del interior de los diferentes barracones.
-… samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-Mira: Por ahí viene el "Lérida"! Él lo entenderá… Eh, ¡"Lérida"!, ven a ver si entiendes qué dice este guripa.
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¡Pero si el “Lérida” va más borracho que él!
-Ya, pero al menos tenemos que intentar saber qué le pasa… ¡Acércate aquí un momentín, por favor, "Lérida"!
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¿Qué pasa, eh?... ¿Sabéis cuánto me queda?: TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!... ¿Y por qué llora este guripa?
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¡Ni idea! Hace media hora que está llorando y no para de decir samoralaria, o qué sé yo qué coños dice! ... Va tan trompa que sólo habla en catalán y no hay dios que lo entienda ... Va, pregúntale tú qué le pasa, que tú lo entenderás.
El "Lérida" se agachó como pudo al lado donde, sentado y cabizbajo, lloraba desconsoladamente aquel guripa, y ambos empezaron a hablar en aquella extraña lengua ante el silencio expectante de los otros compañeros hasta que, por fin, a duras penas para poder volver a levantarse y no caer, el "Lérida" dijo:
-¡No le pasa nada! ¡Dejadlo!
-¿Nada?… Entonces, ¿por qué coño llora?
-¡Nada! ¡Ya le pasará! ¡Dejadlo!
-"Lérida", macho, algo debe pasarle cuando hace más de media hora que no ha parado de llorar a lágrima viva…
-Está bieeen ... Dice que ayer recibió una carta de su casa. Le dijeron que se había muerto su abuela .
-¿Y por qué dice samoralaria?
-No dice samoralaria. Dice "Se m’ha mort l’àvia": “Se me ha muerto la abuela”... Y el chaval está triste. Es normal, ¿no?... Vale más que lo dejéis tranquilo ... Y yo, sabéis qué os digo?: QUE ME QUEDAN TREINTA Y DOS DÍAS!!!
Una botella caía hecha añicos al suelo después de haber estallado contra la pared de uno de los barracones cercanos.

* * *

Cuándo el cabo de guardia encendió las luces, el calor todavía no había hecho su diario acto de presencia, y dentro del aire del barracón de la Compañía flotaba toda la pestilencia almacenada desde que, no hacía demasiadas horas, se había cerrado la puerta.
Sin darles tiempo a espavilarse, el cabo de guardia mandaba a cinco de los guripas recién llegados que, cuando volvieran del desayuno, barrieran, limpiaran los cristales, vaciaran y lavaran los ceniceros y fregaran el suelo.
-... Pedidle el Zotal al furriel. Antes de la misa llegará el sargento y quiero ver este suelo, ¡y toda la compañía!, limpios como los chorros del oro.
-¿Hoy misa..?
-Y vestidos de gala, que es Navidad... ¡Ah!, y no quiero ver ni un grano de arena en ningún rincón ... ¿Entendidos...?

Enric Bayé (aquel guripa).

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argila @ 10:35

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argila @ 10:34

COMPAÑERO Y POESIA REENCONTRADA

argila @ 10:34

Joan Corominas Requena

Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Carles Porta Fernandez

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros i Aargub Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Corominas y Carles Porta

En el cuartel Alejandro Farnesio del 4º Tercio de la Legión en “Villa Cisneros”, Había una biblioteca donde no íbamos a leer, sino a escribir cartas: A la Novia, a la familia y a estudiar con libros propios, seguramente por el poco interés que tenían los que estaban allí guardados en las estanterías… Eso sí, la sala tenia unas mesas y unas sillas que recordaban una escuela y sobre todo había un silencio relativo, que para escribir se agradecía. Una de las tardes estaba con mi amigo Corominas. Yo aparte de escribir las cartas a la familia me daba por hacer dibujos i algún poema.
El Corominas me preguntó por lo que hacia y al decirle que escribía un poema, me dijo que si lo podía leer. Al cabo de un rato cerraban la biblioteca y nos fuimos hacia la compañía y seguramente a la cantina a tomar unas copas, mientras esperábamos que se hiciese la hora de ir a cenar.
Ahora después de tanto tiempo y que nos hemos vuelto a encontrar, hemos hablado de todo y de los ratos que habíamos pasado en la biblioteca, y le hice el comentario de que la poesía que escribí en aquella libreta que le enseñe, por más que la he buscado, jamás la he vuelto a encontrar… Al día siguiente y por sorpresa, recibo un correo electrónico, con una hoja escaneada con la poesía escrita con su letra…. Aquel día en la biblioteca se la copió en un libro de texto que utilizaba el para estudiar. Después de 34 años y gracias a Corominas, he podido recuperar el poema…

Año 1974, poema escrito en la biblioteca del Cuartel del “Tercio Sahariano Alejandro Farnesio” Villa Cisneros (Sahara A.O.E.)

Desierto.

Tierra olvidada por la naturaleza,
sin sombra que dar,
tu piel se quema silenciosamente.

Secas están tus entrañas
de no conocer el llanto de la vida.

Tu único amigo es el aire,
que quita la herida de mi huella.

Si algún día puedes gritar,
pide vida a la vida,
que nadie más que tú se la merece.

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