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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

Categoría: Vilches Rull, Ernest

08/05/2008 GMT 1

HISTORIA DE UN APAGON

argila @ 18:25

Ernest Vilches Rull

Batallón de Infanteria Cabrerizas I, Playa del Aaiun, SAHARA, A.O.E. Años 1973/1974.

Carta demanant un "enchufe"

Quien no ha intentado, en un momento u otro de su vida , conseguir el tan buscado “ENCHUFE”.

Buscando entre cartas y postales en casa de madre y hermana, apareció esta copia de una carta “ENCHUFE”.

El escrito es del entonces Presidente de La Real Federación Española de Tenis D. Pablo Llorens Reñaga, en la que se dirige a su amigo en términos casi militares.

Recuerdo que estuve el campamento pendiente de si salía o no la gestión, se acercaba la Jura de Bandera y no había señales de que la conexión funcionara. En alguna carta dirigida a mi hermana Josefina, le apunto que estoy bajo de moral, puesto que se están dando los destinos y a mi “ENCHUFE no llega la luz”.

En una carta de fecha 3.3.1973, comento que faltan 20 días para jurar bandera, y los que van ATN, SMARA, EDCHERA, AARGUB o TIFARITI…, ya lo saben, y yo sigo intranquilo por la “conexión”. Era como esperar al de la LUZ y que no viene a instalar el contador.

Unos días más tarde, requieren mi presencia por los altavoces del BIR,
Que me presente en el cuerpo de guardia, había un capitán de Estado Mayor, por fin parecía que se iba a mover algo¡¡¡¡¡.

Saludo marcial, que chaval como te va?, Ya sabes tu destino?.

Le contesto Cabrerizas mi capitán, has tenido suerte¡¡¡ exclama el. Qué sepas que si necesitas algo, estoy para ayudarte, me saluda y marcha.

Me incorporé el 26 de Marzo, al Batallón de Infantería Cabrerizas i mi conexión fue de bajo voltaje y me quedé como estaba. En Cabrerizas y con ganas de llorar. Pasados los años entendí, el capitán le vendría rebotada la gestión, comprueba mi destino y deduce que he tenido suerte. Quizás más que otros eso si.

LA CARRETERA DE CABEZA DE PLAYA AL AAIUN

argila @ 18:24

Ernest Vilches Rull

Batallón de Infanteria Cabrerizas I, Playa del Aaiun, SAHARA, A.O.E. Años 1973/1974.

Ernest Vilches Rull
Nuestro destino después de haber completado nuestro periodo de instrucción en el BIR, nos lleva a Cabeza de Playa, punto estratégico donde se encontraba el Pantalán, donde acababa la famosa cinta transbordadora de Bu-Craa, lugar de carga de los fosfatos, un destacamento de la Policía Territorial, la Cia. de Mar y el Batallón de Infantería Motorizada de Cabrerizas I a donde vamos destinados.
Desde la entrada del Cuartel, en el puesto principal de los centinelas es muy parecida a la que veíamos cuando estábamos de guardia.
La primera historia, se gesta cuando dicha carretera, es cortada por la arena que cruza de parte a parte por el Siroco. Se da la orden fatídica que hay que ir a PALEAR a la carretera para despejarla y permitir la circulación de los vehículos militares. Para todos era una pesadilla ir a palear, los suboficiales de la unidad entre los que se encontraba un sargento 1, chusquero donde los hubiera y veterano de la guerra de Sidi Ifni, que no recuerdo su nombre concentran a la tropa en camiones y se dirigen a unos dos, tres kilómetros. Dicho punto se podía observar desde el puesto de guardia de la entrada.
Entre algunos veteranos surgió la idea de gastar una novatada a los nuevos y en particular a un buen chaval, no recuerdo su nombre pero si una historia que explicaba de que tenia algo en el interior de su vientre que le mordía y que utilizaba para no hacer servicios e incluso creo recordar una posible baja y retorno a la Península. Lo describiré como nuestro amigo.
Una vez llegados al punto de marras, y la tropa empieza el paleo de la carretera un cabo sugiere y manda a nuestro amigo al cuartel con el pretexto que se tiene que recoger el aspirador de arena que con la prisas de la marcha la unidad de trabajo había dejado en el Deposito del Motor. (Lugar donde estaba el grupo electrógeno que daba energía a la unidad). Nuestro amigo comienza la caminata hacia el cuartel, desde la entrada se percibe que alguien a lo lejos regresa.
Desde el cuerpo de guardia se observa que nuestro amigo regresa, al objeto de cumplir la orden dada y a su paso por la guardia comenta que va a recoger el aspirador de arena, alguna sonrisa y algo de complicidad con la tropa que estábamos de servicio, parece no hacer sospechar a nuestro amigo de la broma que le estaban haciendo, se dirige al punto de recogida y alguien le tiene preparado un buen saco de arpillera con material que hace pensar que es el artilugio denominado Aspirador de Arena. Nuestro amigo reemprende su camino pasando por el cuerpo de guaria y en su aspecto se nota la satisfacción del novato del deber cumplido, carcajadas y comentarios alguno de preocupación por si algún mando da con la broma. No en vano recuerdo que estamos en una unidad de trabajo, prisión militar y llena de mandos veteranos de Sidi Ifni, que no están mucho por la labor de hacer de aquel lugar un sitio agradable. Mientras tanto nuestro amigo debe llegar al punto de entrega y allí un cabo desolado le comenta que lo siente muchísimo y que se han descuidado el cable para enchufar dicha maquina, en ese momento es cuando en cualquier otro punto del mundo nuestro amigo se hubiera percatado lo que estaba sucediendo pero eso no fue así y propició que la novatada continuara.
Alguien del cuerpo de guardia comenta que se vuelve nuestro amigo a lo lejos. La inquietud aparece en la guardia puesto que el suboficial al cargo parece que está dando el coñazo por la unidad. Nuestro amigo aparece por el cuerpo de guardia en busca del cable que va a recoger al mismo lugar, donde le tienen preparado un buen rollo de cable trenzado. La cara de nuestro amigo refleja ese cabreo interno que tiene uno y no lo puede sacar al exterior, dirigiéndose al cuerpo de guardia para encaminarse de nuevo al punto critico del PALEO, aparece el suboficial de guardia que al grito de soldado que estas haciendo, provoca una posición de firmes y unas novedades.
A SUS ÓRDENES MI SARGENTO ESTOY TRASLADANDO EL CABLE, PARA PODER ENCHUFAR EL ASPIRADOR DE ARENA, QUE ANTERIORMENTE HE RECOGIDO. Estupefacto el suboficial, mira a la guardia, mira a nuestro amigo y con un estruendoso eres un GILIPOLLAS, con que el aspirador de arena¡¡¡¡. Manda A nuestro amigo a la prevención (cagándose en todo), afortunadamente la cosa no pasó de aquí hubo algún arresto y alguna bronca al cabo de guardia que era yo. Y la anécdota quedó en mi recuerdo, anécdota que dio para mucho en los años posteriores puesto que cuando en reuniones de familia o amigos, surgía la posibilidad ahí metía mi cuña con el famoso OS HE EXPLICADO LO DEL ASPIRADOR DE ARENA.

EL ÚLTIMO PRESO DE CABRERIZAS

argila @ 14:53

Ernest Vilches Rull

Batallón de Infanteria Cabrerizas I, Playa del Aaiun, SAHARA, A.O.E. Años 1973/1974.

Ernest Vilches Rull

El Batallón de Cabrerizas I, estaba en proceso de cambio en el año 73/74, la unidad en los primeros meses de estancia era prisión militar, también se había convertido en un batallón de trabajo puesto que se estaba construyendo un nuevo cuartel en Bu-craa (Fosfatos), a su vez con la incorporación de las famosas” tanquetas “ se convertiría en el Batallón de Infantería motorizada Cabrerizas I.
En la prisión militar del cuartel quedaban 3 presos, dos legias Klaus y Jurguen dos pájaros de cuidado, famosos por haber matado a un taxista y haberse escapado a Mauritania con el taxi, por descontado que no llegaron. Y el protagonista de la historia, que era un objetor de conciencia (Testigo de Jehová), que no recuerdo su nombre.

A la hora de repartir las tareas el furriel, comenta que se van hacer traslados de presos a las Islas Canarias y que va a ser nuestra unidad la que dará cobertura a los traslados.
A estas al día siguiente el Sargento Jiménez, me llama y me comunica que voy a ser el comandante de esa misión UAHHHHH, calambres en las piernas y nudo en el estomago. Estaba todo preparado la expedición eran 2 soldados un cabo, (yo) y el objetor. Nos pertrechamos como para la guerra, correajes cargadores y bayoneta al cinto, a y pistola (astra). Así como dos contactos en Las Palmas, uno de un sargento que había estado en el Sahara y daba cobertura a gente de transito en las islas.

La parte positiva, pensar de ir a Canarias y volver a la civilización ¡¡¡¡.
La misión consistía de embarcar al preso y entregarlo en Las Palmas a Policía Militar, que organizaría el traslado a la nueva prisión militar de destino. Y regresar a la unidad en Cabrerizas. Llegó el día y los mandos de la unidad, no repararon en consejos e instrucciones para que aquello saliera bien.
El preso cara de asustado, ya que su estancia en Cabrerizas no había sido muy buena, se le trató mal¡¡¡, y el cuerpo expedicionario (acojonado).
Se nos traslada a Cabeza de Playa en busca del correillo, estaban preparadas unas lanchas de desembarco, que trasladaban o descargaban víveres y personas, puesto que los barcos no podían fondear cerca.

Allí empecé a visionar que el viaje iba a ser movidito¡¡.
La mar estaba muy movida y las lanchas al acercarse topaban con el barco y para subir teníamos que aprovechar, cuando la mar nos lanzaba contra el barco, escalera de cabos y un marino que te echaba el brazo y palante. Me había aprendido el guión y como comandante de la misión fui el ultimo en subir.
Doy la orden a los dos soldados de que suban, pertrechados era dificilísimo. Una vez conseguido en los momentos posteriores doy orden al preso de que proceda a subir.
La dificultad, la misma, mis soldados mareados o acojonados todavía no lo sé, ni se preocupan por mi y el marino insistiendo en que suba que cada vez esta peor el mar.
Tras varios intentos y no pudiendo alcanzar la escalera me apuntan que descargue el CETME y el macuto para facilitar la subida. Cuando me doy cuenta esta el preso con el cetme y mis pertenencias y yo sin poder subir¡¡¡ Y las ordenes y los consejos que me habían dado buffff???. Por fin subimos y agradezco la ayuda y me apresuro a coger el arma reglamentaria. Tengo que confesar, que el preso en cuestión era buena persona. Fue una noche en las bodegas del correillo inolvidable, una olor a gas-oil insoportable, unos mareos y algún que otro vómito de mis soldados. Horrible.

Por fin llegamos al puerto de las Palmas, con la sensación del deber cumplido y esperando que la policía militar recogiera al preso y a buscar el cuartel de transeúntes para descansar y organizar el regreso.
No fue así, la policía militar no hizo presencia en el desembarco y tras varias consultas en el puerto, decido poner en marcha otro plan que no estaba establecido. La policía nos indica donde está el cuartel de Lomas Coloradas. Y en fila de a uno organizo la expedición, puerto palante y preguntando, no olvidaré las caras de las prostitutas que había en aquel barrio cuando pasamos en fila, preso en medio y yo cerrando la procesión.
Se me hizo interminable, no recuerdo el tiempo, pero si cuando avistamos Lomas Coloradas, Ya al acercarnos vi movimiento. Llegamos al cuerpo de guardia, y apareció un oficial de Milicias, recuerdo su bigote. Formo al cuerpo expedicionario y le doy novedades. A sus ordenes mi teniente, se presenta el cabo…. Y me interrumpe, pero CHAVALES DE QUE GUERRA VENIIS, le doy todo tipo de explicaciones y el oficial solo preocupado de que hubiéramos paseado todo nuestro arsenal de guerra por la ciudad. Allí quedó nuestro preso y la aventura supuso una semana de estancia en Las Palmas, esperando regresar a nuestra unidad, esta vez en un avión bimotor que parecía no iba a despegar nunca (creo era un focket ).La estancia tubo también sus aventuras, nada que ver con la explicada. Que orgullosos se mostraron los mandos a nuestro regreso, lo mencionaron hasta en la fajina de la noche y nos dejaron descansar al día siguiente. NADIE SE ENTERO QUE EL CHOPO ME LO RECOGIO EL PRESO.

Me hubiera gustado recordar los nombres de los compañeros de expedición.
Quizás si alguien lee la historia? alguno recuerde el hecho.





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