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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

Categoría: 17 - Salidas al desierto

17/10/2008 GMT 1

RELATO EN VIDEO DE UNAS MANIOBRAS EN EL SUR DEL SAHARA

argila @ 07:43

Andrés Morán Prieto

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Desembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. Año 1974

Andrés Moran PrietoAndrés Moran, nos cuenta como en unas maniobras por el sur del Sahara la compañía en la que iba se pierde en el interior de Mauritania y de postre se les estropea el Land-Rover. Esta es la misma história que nos cuenta Hilari Joan y por tanto, aún siendo versiones con diferéncias la conclusión es que Andrés e Hilari eran compañeros en aquellas peligrosas maniobras.






POSICION AVANZADA, EN LA FRONTERA CON MARRUECOS. ULTIMOS DE ENERO DE 1975. POSICIÓN DE ELHAIFA

argila @ 07:38

“ALERTA ROJA”

Florentino en

Hola de nuevo, queridos CASH, y compañeros saharianos: Me viene a la memoria, otro episodio, vivido, en esa mili tan particular nuestra.

Como bien relata, Hilario, a partir de Octubre de 1974, los movimientos que teníamos ,los pistolos de transmisiones, eran continuos e impredecibles. Teníamos que estar disponibles para salir acompañando a la Legión en cualquier momento. Por supuesto, la puesta a punto de vehículos y radios, ni que decir tiene, que tenían que estar operativos al 100%.

Después de haber unificado, el MANDO, la posición de control fronterizo en el lugar de “EL HAIFA”, que distaba unos 30 km. de la línea fronteriza marroquí, estábamos allí, operando con al coche de radio, en escucha permanente ,con el AAIUN, y haciendo enlaces periódicos. De noche, la escucha era continua, y nos turnábamos el ayudante de radio y yo.

El despliegue de tropa, que había en este puesto, contaba con bastante material bélico, que yo recuerde: tanquetas “panard”, cañones sin retroceso, como el de la foto, auto-ametralladoras ,morteros , etc. y un contingente de varias compañías, que estaban ,creo recordar, al mando de un Tte. Coronel.

Nosotros dependíamos directamente, de las órdenes de él, o a través de un Cabo1º asistente suyo, para la comunicación por radio, de todo tipo de novedades.

Pues bien, en mitad de la noche, como a las 3 de la mañana, recibo aviso de un radio cifrado, me pongo los cascos y……QSL y QRV

Prioridad : SDD ( Máxima prioridad)

Al Tte. Coronel………………..

Texto : (traducido del Código Platero)

“ Radar Lince, de Las Palmas , detecta movimiento de vehículo en frontera, seguridad de que no son propios. Alerta Roja. Fin”

Para cualquier operador de radio, esto pone los ”pelos de punta”, sobre todo a las 3 de la mañana. Máxime, cuando tienes que coger una linterna y el librito del código PLATERO y empezar a traducir, para descifrarlo y encontrarte con este “acojone”.Mi actuación inmediata, después de asegurarme, que estaba bien traducido (porque sino, menudo cristo armo), fue dirigirme al Cabo 1º asistente, para que despertará al Tte. Coronel.

Al momento, el Tte. Coronel, leyó el radio, y me pidió el Código Platero, comprobó y……se armó el zafarrancho, nunca mejor dicho. Todo el mundo a sus puestos, arranque de motores, movimiento de armamento, órdenes, etc.…

Al lado del coche de radio, había un vehiculo como el de la foto, que portaba, un cañón sin retroceso, un cabo de la Legión, empezó a desenvolverle, la protección y con ayuda de otro soldado cogió un pepino de aquellos y empezó a cargar el cañón……. Yo, estaba atónito, o acojonado, como se quiera mirar, porque me decía, ya está liada, de repente, el Cabo se dirige a su Sargento y le dice: Mi Sargento… Cañón listo para disparo. A lo cual el sargento le dice: ¿Quién le mandó utilizar ya la munición gilipollas? ¡Saque eso de ahí inmediatamente !cojones¡ Ahí que esperar órdenes.

Ni que decir tiene, que esto me tranquilizó bastante, porque supuse que “el enemigo”, no estaba tan cerca, como el Cabo creía, pero que demostraba una vez más, lo locos que estaban los lejías por entrar en combate.

Pasadas unas horas, todo volvió a la “normalidad”, ya que tras un reconocimiento aéreo, se trataba de varios todo-terrenos saharauis que estaban celebrando una boda en esa zona de la frontera. Al menos, es lo que a mi me dijeron. ¿Sería verdad?

27/09/2008 GMT 1

MISIÓN EN EL SAHARA

argila @ 10:34

Joan Corominas en el cuartel Alejandro Farnesio

Se me hace difícil recordar con precisión los datos, pero lo que a continuación explico, debía de suceder muy probablemente entre los meses de Abril y Junio del 1974.
Todo empezó a primera hora de la tarde, justo después de la comida. Al llegar a la compañía me encontré que el sargento Naranjo ( los que lo conocieron recordarán que era una buena persona y mantenía con la tropa una cierta cordialidad ) estaba montando una operación con el objetivo final de recuperar su coche que por causas difíciles de explicar se había quedado averiado en Aargub. El operativo lo componían más o menos dos o tres Land-Rovers y un camión.
A la ida el viaje fue normal. Al llegar al final de la carretera asfaltada en dirección al Aaiun giramos a la derecha, justo al fondo de la ría, y el camino se convirtió en una especie de pista a tramos asfaltada y a tramos con restos de asfalto que parecía que se hubiera caído más que no puesto.

A las pocas horas llegamos al destacamento y vimos el coche. Se trataba de un Wolkswagen deportivo, descapotable, de color rojo, en aparente buen estado, pero averiado. Acto seguido, puesto que se hacía tarde, se enganchó el coche al camión y de forma que solo las ruedas de detrás hacían contacto a tierra, es decir el coche iba con el morro levantado. En estas condicionas empezamos el viaje de vuelta.
Tras recorrer algunos kilometros el convoy se paró y el sargento subió a su coche y continuó el viaje mirando el cielo, era la única posición posible, y de vez en cuando disparando su pistola a derecha e izquierda, mas que nada para entretenerse. Al llegar al fondo de la ría el coche remolcado no podía con su alma y se decidió parar el convoy, cosa que hicimos justo al borde de un acantilado que daba al mar.
Acto seguido. el sargento mandó desenganchar el coche y que unos guripas lo empujaran hasta quedar justo en el borde del acantilado; y dispuso el resto de hombres con los pies colgando del abismo a la espera de los acontecimientos; la orden siguiente fue lógicamente la de acabar de empujar el coche que se despeñó haciendo toda clase de ruidos, al tiempo que iba perdiendo piezas hasta llegar al fondo, que debía de estar situado unos treinta o cuarenta metros por debajo nuestro.
Con la misión acabada con éxito, a plena satisfacción de todos, llegamos a la compañía en Villa Cisneros, dónde nos esperaba la cena en la cantina, seguramente la de Sanidad que era la más frecuentada.


Corominas y Nolla en el comedor del cuartel Alejandro Farnesio


25/09/2008 GMT 1

VILLA CISNEROS - PATRULLAS Y MANIOBRAS

argila @ 11:01

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

De patrulla a finales de Mayo del 1974

A finales de Mayo se produjo el acontecimiento que marcaría lo que me quedaba de mili. Había salida al desierto de cinco días, la llamaban patrulla de prácticas de radio, y se puede decir literalmente que había bofetadas para poder ir.

Aquella primera salida hizo que me enamorase literalmente del desierto y a partir de entonces, a la que tenía indicios de que había salida al desierto me presentaba voluntario.

Con estos antecedentes era difícil que todos los guripas de radio tuviéramos cabida en la patrulla. Pero la suerte del destino y que le caía bien al teniente Aguilar, hizo que yo estuviera en la lista y no tan sólo eso, si no que me asignaron de operador de radio. Si no recuerdo mal solamente íbamos cuatro o cinco guripas de un total de veinte, incluidos el teniente Aguilar y el sargento Moreno.

Con los compañeros en la patrulla de radio al norte de Villa Cisneros

Llegó el día de salir. Los cinco Land-Rover ya estaban preparados y ha primera hora de la mañana se inició la aventura. Nos dirigimos a toda velocidad hacia el norte, el paisaje era magnífico, aquellas playas extraordinarias de arena blanca y aguas con tonalidades azules y verdes, pero reflejando las luces rojizas producidas por la salida del sol. La bahía se aleja y los vehículos de repente, hacen un giro a la derecha dejando la carretera y durante un buen rato se adentran en lo que en tiempos inmemoriales, debería ser un río de grandes dimensiones, que formó la bahía de Villa Cisneros. El terreno es abrupto y con muchas piedras, los vehículos ya no pueden correr como antes, pero el paisaje casi lunar, sigue siendo incluso más extraordinario.

Al cabo de un buen rato nos dirigimos al noroeste y nos acercamos hacia las paredes oscuras del lado izquierdo del río seco. Buscamos el lugar adecuado para poder subir a la llanura que hay entre el río y el Atlántico y por fin encontramos un paso.

Se tiene que poner la reductora, y empieza la escalada, subidas y bajadas con pendientes imprevisibles, pero a fin de cuentas la proeza no se infalible y algunos Land-Rover se quedan atascados en una zona de dunas, entre ellos el nuestro. Se hace indispensable utilizar las planchas metálicas, que puestas bajo las ruedas ayudan a sacar los coches. Poco a poco superamos el inconveniente y llegamos a la inmensa explanada de color amarillo que se extiende hasta el Atlántico.

Me veo tan poca cosa, tan insignificante, en medio de un paisaje impensable, sin ningún vestigio de vida, pero qué equivocado estoy, ya que hasta en un lugar como éste la vida es posible y bien que lo podremos comprobar los próximos cinco días.

Seguimos la marcha y nos acercamos a los acantilados que dan al Atlántico, donde instalamos el campamento. La rutina de los siguientes días vendrá a ser la misma cada día. Se tendrá que mantener un enlace con Villa Cisneros, éste se hará cada dos horas, de día y de noche y será la emisora de un Land-Rover cada día, lógicamente el equipo de personas asignadas, que se encargará, quedándose en el campamento en los momentos que los otros Land-Rover se marchen. Cada día se harán prácticas de radio durante dos o más horas. Los vehículos que no estén de guardia se marcharán en diferentes direcciones hasta desaparecer en el horizonte. A partir de ese momento se iniciarán los enlaces de prueba y se harán prácticas de radio transmisiones utilizando los códigos "Q" y "ALFA", tanto con los coches parados, cómo en marcha.

Cocinando la recolección de percebes del dia

Una vez hechas las prácticas, el resto del día será de libertad total. Como la única cosa que se podía hacer, era intentar bajar los acantilados hasta el mar, buscamos el lugar próximo más asequible y los primeros valientes abrieron camino. Al final acabamos bajando prácticamente todos. Aprovechamos los momentos de marea baja, en el que las rocas han quedado al descubierto y el mar ha dejado playa de arena libre, para pescar de todo y con mucha facilidad.
Percebes, mejillones, algún pulpo despistado y también algún que otro pescado. La recolección será lo que comeremos y sonará gloria.

Las noches son otra poesía. La primera es la puesta de sol, impresionante. La segunda es cuánto la oscuridad se transforma en noche, emocionante. Por mucho que quiera explicarlo, es indescriptible, se tiene que ver. Millones de estrellas, galaxias y cuerpos celestiales que parece que se tengan que desplomar encima y que llegan hasta los horizontes del mar y de la llanura. Nos ponemos a dormir en las tiendas y será el cansancio o será el silencio infinito, pero en segundos quedamos dormidos. Algo nos despierta, ya no hay silencio, alguien está removiendo los desperdicios de la comida, se oyen golpecitos metálicos y otros ruidos, pero nadie se atreve a salir. La respuesta la tenemos por la mañana, alrededor de las tiendas hay multitud de huellas, unas parecen de pájaros posiblemente gaviotas y otras de animales de cuatro patas, seguramente algún tipo de zorro.

En los acantilados durante la patrulla de radio de mayo del 1974

Los postres a ésta magnifica excursión llega el último día, ya hemos desmontado el campamento y estamos listos para la marcha. El teniente está dispuesto a pasarlo bien y nos dice que haremos una marcha rápida con los vehículos, nos colocamos en paralelo y a una cierta distancia, el Land-Rover del teniente se coloca a la derecha y a su lado el del sargento y a continuación el resto. Se trata de ir en paralelo para evitar el polvo que levanten los otros coches y correr al mismo ritmo que el del teniente. No señores, no se una marcha rápida, es una carrera, acabamos de inventar el París-Dakar. Yo voy en el lugar de operador que es detrás, me cojo como puedo a la emisora y a los asientos, pero boto y reboto. La adrenalina sube a mil, pero disfruto como un enano. La velocidad no será más de 90 kilómetros/hora pero debido a la inestabilidad del terreno parece que vamos a 300.
Detrás nuestro se ha formado una polvareda muy espesa y delante el infinito. A medida que avanzamos el paisaje va cambiando y ya no se puede correr tanto, empiezan a aparecer pequeñas plantas y zonas con piedras. De repente el vehículo del teniente hace un giro a la derecha y cambia de horizonte, lo seguimos, siempre alineados por la derecha. En el horizonte aparecen unas figuras en movimiento que poco a poco se van haciendo más grandes, es un grupo de cinco o seis animales que también corre a gran velocidad, poco a poco nos vamos acercando ya que nuestra velocidad es ligeramente superior y ya se pueden distinguir, son gacelas.

Un temor me invade, me da la impresión que el objetivo no es una carrera, el objetivo es una cacería y yo estoy en total desacuerdo, pero no podré hacer absolutamente nada, bastante trabajo tengo en mantenerme sentado. Ya las hemos atrapado, prácticamente estamos encima. Pero los animales hacen un giro inesperado a la izquierda, que los coches no pueden seguir de inmediato y se vuelven a alejar. De los vehículos del teniente y del sargento suenan los primeros disparos, la escena se repite unas cuantas veces, pero la puntería es poca. Realmente tiene que ser muy difícil dar en el blanco en estas condiciones. Por fin nos damos por vencidos y los animales desaparecen en el horizonte tal como habían aparecido. Seguramente no hay dragonkan, ni montaña rusa que pueda dar unas sensaciones como las que viví.

Patrulla de radio de Mayo del 1974

La vuelta fue más plácida, fuimos deshaciendo el camino hecho el primer día. Al llegar a la bahía de Villa Cisneros la vista era magnífica, aquella arena blanca y agua iluminadas por el sol, aquellos colores y reflejos maravillosos y sorpresa en la playa había un grupo de flamencos, con sus tonalidades rosas que contrastaban con las de su entorno.

No pasaron ni tres semanas, que hubo una segunda salida. Ésta ya iba seriamente ya que era el 4º Tercio de la legión que hacía unas maniobras intimidatorias. Se trataba de enviar varias compañías motorizadas al sur del territorio, en la frontera con Mauritania, y peinar el terreno fronterizo durante un día y una noche, en busca de grupos guerrilleros del Frente Polisario. El objetivo era neutralizarlos y en todo caso hacerles huir al otro lado de la frontera.


Me asignaron de operador de radio a la tercera compañía legionaria. Íbamos un "abuelo" conductor, un ayudante de operador y yo. Pero como era operador y "guripa", me tocó el Land-Rover más antiguo y que llevaba montada una emisora antediluviana, como mínimo de la guerra de Corea. La diferencia más importante con las emisoras "Racal" que llevaban montadas el resto de vehículos y mucho más modernas, era que resultaba muy complicado iniciar el enlace y sobre todo buscar frecuencias. Al principio estaba muy asustado, pero una vez le cogí el punto ya no tuve más problemas. Mi misión sería la de mantener conexión de día y de noche, con el resto de compañías y con Villa Cisneros.

De maniobras al sur del Sahara

El día de la salida era aproximadamente el quince de Junio del 1974. La marcha se tenía que hacer con tranquilidad, puedo imaginar que se trataba de dar tiempo a los guerrilleros del Polisario de abandonar sus posiciones y desaparecer al interior de Mauritania. Cada compañía seguiría una recurrido diferente, con el objetivo de que todas llegaran al tercer día a la zona que cada una de ellas tenía destinada, que era entre Tichla y La Güera.

Nuestra compañía, tenía que pasar por las proximidades de Bir-Nazarán y hacer noche, el segundo día se tenía que acercar a Auserd, pasando la noche y por fin el tercer día, pasando por Tichla, donde pararíamos a comer e ir hasta donde teníamos que montar el campamento base, que se encontraba en una zona entre Bir-Ganduz y la Güera, población situada en la frontera y tocando el Atlántico.

De maniobras al sur del Sahara

Se inició la marcha, al poco rato las compañías se separaron y la nuestra inició la ruta mencionada. El teniente de la compañía legionaria, por cierto recuerdo que era una persona muy simpática y que se portó en todo momento de una manera muy correcta con nosotros, consideró que las relaciones entre él y nosotros irían mucho más fluidas si nos asignaba un legionario que nos acompañara y fuera él el que hiciera de enlace en todo momento. El legionario en cuestión era de aquéllos que llevaban mucha mili, quizás veinte años, era cabo y resultó ser un tipo muy especial que se llevó de forma admirable. Aparte de cumplir su tarea de enlace con el teniente, se dedicó a hacernos de guía turístico y a suministrarnos en todo momento lo que él creía que necesitábamos, aunque no se lo pidiéramos. Había cosas que no sé de donde las sacaba, pero si él creía que necesitábamos un "cubata", un "bocata", en general casi lo que hiciera falta, lo conseguía y nos lo traía. En los diferentes lugares en donde paramos, se buscaba literalmente la vida y nos organizó entre otras cosas que recuerde, tomar el té en una "haima" de unos nómadas, comer "pinchitos morunos" de carne de camello y sobre todo la noche del tercer día, en el campamento base cerca de La Güera, organizó una especie de cantina. Él y otros dos legionarios montaron una especie de barraca, aprovechando la poca vegetación que había por los alrededores, y unas cuantas mantas, y en el interior se despachaban todo tipo de bebidas y otras cosas más potentes y que no nombraré. La juerga duró toda la noche, a la que se apuntó todo el mundo, incluidos oficiales y suboficiales

De maniobras en la frontera sur con Mauritania

Al cuarto día empezó la acción de la que no puedo explicar nada, ya que yo no participé directamente. El coche de transmisiones se quedó en el campamento base, supongo que acompañados de algunos legionarios, y el resto de la compañía se fue a rastrear la zona asignada. La misión tenía que durar parte del día y de la noche. Nosotros nos quedamos en escucha permanente y tanto mis compañeros como los legionarios que se quedaron, armados y en guardia permanente todo el rato, por si se tenía que defender el campamento. Aproximadamente a las cuatro de la madrugada empezaron a llegar los efectivos legionarios que se habían marchado.

No puedo decir exactamente lo que pasó, pero lo más normal es que si había guerrilleros por la zona, hubieran desaparecido antes de la llegada de los legionarios. Por las transmisiones que hice, intuyo que eso es lo que pasó.

La vuelta fue de una tirada, pero que recuerde, aparte del insoportable calor que hacía, pasaron dos cosas que se tienen que explicar. A las dos horas de haber iniciado la marcha, nos encontramos con unos nómadas que nos indicaron que estábamos en territorio de Mauritania, quizás una duna nos había tapado algún indicador y nos habíamos perdido, o sea media vuelta y a salir zumbando de allí. Al cabo de un rato nuestro Land_Rover se empezó a calentar, paramos y el conductor detectó que teníamos un problema de radiador y no podíamos continuar. El teniente nos dijo que ellos tenían que seguir y que al cabo de un rato vendría a asistirnos el coche escoba. Pasaron unas horas y efectivamente vino un coche grua que nos remolcó hasta Villa Cisneros, pero el rato que estuvimos solos fue de mucha incertidumbre y seguro que es así porque es de las cosas que actualmente todavía tengo grabadas en la memoria.


EDCHERA - MANIOBRAS, PATRULLAS Y OTRAS BATALLITAS

argila @ 10:59

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Destacado en la frontera norte

En la segunda parte de la mili recogí el legado del final de la primera y ya fue un no parar de salidas continuas al desierto, destacado con la legión, maniobras, patrullas, simulacros de combate y otras.

Imagenes de salidas varias al desierto

A continuación hago una relación cronológica de todas esas salidas, para luego explicar las anécdotas e incidencias más importantes que me sucedieron en ellas:

Del 24 al 26 de Septiembre de 1974. Destacado en una posición de la legión a 3 Kilometros de Edchera.

2 de Octubre 1974. Maniobras conjuntas de la legión y parcaidistas.

Del 3 al 7 de Octubre de 1974. Destacado en una posición de la legión cerca de la frontera.

9 de Octubre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión y carros de combate.

17 de Octubre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión, paracaidistas y aviación.

Del 28 de Octubre al 3 de Noviembre de 1974. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

13 de Noviembre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión i artilleria cerca de el“ElHaifa”.

Del 19 al 24 de Noviembre de 1974. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 12 al 13 de Deciembre de 1974. Desfile de todas las tropas del sector norte.

8 de Enero de 1975. Maniobras generales de casi todas las fuerzas del sector norte.

Del 11 al 13 de Febrero de 1975. Patrulla de ràdio a les playas de Cabo Bojador.

Del 15 al 18 de Febrero de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

20 de Febrero de 1975. Maniobras de artilleria.

22 de Febrero de 1975. Visita a Fos-Bucraa.

Del 24 al 26 de Febrero de 1975. Maniobras generales cerca de Güelta Zemmur

Del 7 al 12 de Marzo de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 22 al 26 de Marzo de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 2 a 4 de Abril. Persecución de guerrilleros del polisario hasta Edchedeiria.

Imagenes de salidas varias al desierto

Durante los meses de Septiembre y Octubre, coincidiendo con la alerta máxima, el 4º tercio de la legión mantuvo tres posiciones defensivas en dirección a la frontera Marroquí.

Destacado en la frontera de Marruecos

La primera estaba situada justo en la frontera, la segunda a unos treinta kilómetros de Edchera y la tercera a unos tres kilómetros de Edchera. A finales de Octubre ya se había consolidado la posición intermedia que se llamaba "ElHaifa", y decidieron abandonar las otras dos posiciones, o al menos yo ya no volví.

Mi primera salida a las posiciones de la legión fue a finales de Septiembre, a la posición más próxima a Edchera, concretamente del 24 al 26 de ese mes. Todo lo que pude intuir y presagiar durante esa estancia y las siguientes, fue que se estaba preparando una guerra. Solamente llegar, nos hicieron camuflar el coche. Y recuerdo que nos mantuvimos todos los días, con sus noches en escucha permanente. No se si estuvo en esa salida o en otros, pero lo sitúo en esta época, el mando de la compañía legionaria a la cual estábamos asignados hizo una arenga militar. No sé reproducir lo que dijo, pero sé que acabó diciendo que la legión no se rendía y que no retrocedía ni un palmo, que lucharía todo el mundo y hasta dar la última gota de sangre. A los tres pistolos que estábamos se nos pusieron los pelos de punta, y nos desaparecieron los "cataplines", que seguramente se refugiaron en la garganta. Por contra a los legionarios les subió la sangre en la cabeza y sus comentarios daban miedo, sus ganas de entrar en combate eran enormes y seguro que si se presenta el enemigo lo hubiera pagado muy caro.

En ElHaifa con Valentin y el Granaino

La segunda salida fue del 3 al 7 de Octubre a la posición situada más cerca de la frontera. La posición estaba situada en un lugar alto, desde donde se veía una importante explanada que llevaba hasta la frontera. En estos días también nos mantuvimos en escucha permanente. Lo impensable pasó en un momento determinado y en medio de una comunicación "QSL, QRV..." apareció una voz desconocida, hablando castellano pero con acento marroquí, amenazándome con que me los cortaría y me les haría comer. En aquel momento la adrenalina me subió a mil y le contesté con alguna cosa parecida. Pero recuerdo que durante todos los días tuvimos que cambiar de frecuencia constantemente, pero siempre el marroquí acababa interfiriendo la comunicación.

El resto de salidas a las posiciones de la legión fueron todas a "ElHaifa", en total seis. Una de las funciones de la posición era la de controlar una "carretera" procedente de la frontera Marroquí, desde Tah hasta el Aaiun. Siempre había un grupo de legionarios haciendo el control, un Land-Rover con una ametralladora en un lado de la carretera y una tanqueta en el otro. Un día el teniente legionario se nos acercó y nos dijo si podíamos enlazar con Edchera. Resulta que habían detenido a un marroquí que estaba haciendo fotos de las posiciones de "ElHaifa" y que llevaba encima una gran cantidad de dinero. Lo comunicamos por radio y lo llevaron escoltado.

Valentin, Florentino y yo en ElHaifa

Nuestro principal enemigo era la climatología. Podía hacer un calor insoportable y acompañándolo aparecían los guerrilleros infiltrados, las moscas. Sufrir un frío insufrible. Disfrutar de días completamente claros, con unas puestas y salidas del sol maravillosas, o unos cielos nocturnos irrepetibles. Sufrir un "siroco" que te podía volver loco. Mientras estábamos en "ElHaifa" y hacía calor, íbamos todo el día en pantalones cortos y sin camisa. Buscábamos la sombra del coche y de una especie de barraca que nos hicimos con ramas secas. A las horas de máximo calor intentábamos hacer la siesta, a las horas que la temperatura bajaba, jugábamos a las cartas o simplemente charlábamos y cada uno explicaba lo que hacía en la vida civil, sus diversiones, sus amistades, su familia, su novia, su trabajo y nos enseñábamos fotos. Por la noche nos hacíamos café con leche, y mientras charlábamos o jugábamos a las cartas, degustábamos las exquisiteces regionales, de nuestros paquetes procedentes de casa. A cualquier hora teníamos la radio con música. Y leíamos las revistas llegadas desde la península o las que nos trajo el teniente y por descontado que leíamos y volvíamos a leer mil veces las cartas de nuestros queridos o éramos nosotros los que las escribíamos.

Bebiendo agua del guirbi

Hasta a finales de Octubre, aproximadamente y si no hacía siroco, la temperatura era agradable hasta las doce, a partir de esa hora empezaba a subir y entre las dos y las cinco se hacía insoportable. Era casi imposible ponerse al sol, nos tumbábamos bajo el coche y en compañía de un millón de moscas. El caso es que las moscas también se refugiaban del calor poniéndose debajo del Land-Rover, había tantas que la chapa que estaba por encima de nuestra vista quedaba de color negro. Si nos estábamos quietos, ellas no molestaban, pero si ha alguien se le ocurría moverse, era impresionante la nube y el zumbido que se montaba. De todas formas éramos jóvenes y nos gustaba bromear, por tanto nadie paraba quieto. De vez en cuando podían pasar diez minutos de tranquilidad, que los acababa cualquiera de nosotros pegando un fuerte golpe de revista contra el coche, el resultado era que mil habían sido liquidadas y la revista daba buena fe de aquello. La diversión cambiaba cuando alguien empezaba ha hablar de cervezas fresquitas, congeladas. Esa tortura todavía era mayor que la de las moscas, la garganta se empezaba a resecar, el cerebro a degustar la cerveza, pero el resto del cuerpo no lo acompañaba y se acababa con un grito de calla por favor. El remedio era beber agua del guirbi, que de fresca y natural nada, más bien parecían meados de camella, pero es lo que había y en aquel momento sabía a gloria.

A partir de las cinco de la tarde, la temperatura se iba haciendo de nuevo soportable, poníamos una manta en el suelo y empezábamos con las partidas de "tute" o "chinchón" y como hasta las doce de la noche no nos podíamos ir a dormir a causa de que había enlace con Edchera, instalamos una luz en la tienda que cogiámos de la batería del coche y estábamos hablando y picoteando las "delicatesen" peninsulares. A partir de Noviembre, las temperaturas nocturnas empezaron a ser más frías. Recuerdo que hubo noches en las que pasé muchísimo frío y eso que dormía vestido, con el saco y dos mantas. Por la noche estaba prohibido hacer fuego, pero nos buscamos la vida, hacíamos fuego a las cinco y lo manteníamos hasta que se hacía de noche, que lo apagábamos, pero las brasas seguían calentando y aguantaban un par de horas más. Hubo días con un fuerte siroco, tanto que la visibilidad era prácticamente nula, teníamos que apuntalar la tienda poniendo grand cantidad de piedras para sujetarla. La primera vez se nos la llevó. En días de fuerte siroco el único refugio era el coche, tanto de día como de noche. Cuando paraba podíamos empezar a descansar, pero nuestro estado era lamentable, parecía que estábamos empanados, nuestro color de piel y cabello era el mismo que el del entorno. El siroco podía durar uno o más días, pero la calma solía ir acompañada de un calor sofocante.

Explosiones en ElHaifa

Al principio de estar "en ElHaifa" vino una compañía de zapadores que se dedicaron a hacer una serie de posiciones defensivas, pozos de tirador y trincheras. Al ser un terreno muy pedregoso tenían que poner cargas explosivas. A medida que ellos trabajaban, nosotros contemplábamos el espectáculo y muy de vez en cuando teníamos que cambiar el coche y la tienda de lugar. Las explosiones levantaban las piedras a más de cincuenta metros y un humo negro lo invadía todo. Cuando se trabajaba a pico y pala los legionarios también se ponían. Un día que estábamos observando y aplaudiendo las explosiones, hubo una que fue superior a las otras, las piedras subieron hacia el cielo, mis reflejos y el de mis compañeros funcionaron como un resorte y empezamos a correr, En un margen de poco tiempo empecé a escuchar los golpes de las piedras a mi alrededor. El susto fue enorme, pero por suerte solamente salieron dañadas dos tiendas y un Land-Rover.

Si el mando legionario de turno nos lo permitía, solíamos hacer una pequeña excursión a pie, hasta un pozo de agua próximo. Había que andar un buen rato y con el sol que caía acabábamos sudados y agotados. En el lugar había, efectivamente, un pozo de agua, que tenía unos cinco metros de profundidad. La primera vez fuimos con unos legionarios que ya conocían de su existencia, y por lo tanto fuimos preparados con un cubo y una cuerda. Sacábamos agua del pozo y nos bañábamos con aquella agua que estaba fresquísima o eso nos parecía.

Durante los meses de Octubre y Noviembre fue muy habitual la realización de simulacros de combate por parte del 4º tercio de la legión, acompañado de otras unidades. Oficialmente les decían maniobras, pero a mí me gusta más nombrarlos simulacros. Solían durar un día y se realizaban normalmente, en los alrededores de las posiciones de ElHaifa. Yo participé en varios, los que he relacionado en la lista previa. Salíamos de Edchera o del Aaiun y nos dirigíamos al punto de concentración de las tropas y nos presentábamos a la unidad a la que habíamos sido asignados, normalmente a una compañía de la legión, menos un par a veces que tuve que presentarme a unidades de artillería de las que guardo muy mal recuerdo. En estos simulacros podían participar unidades legionarias, unidades legionarias y paracaidistas, unidades legionarias y carros de combate, unidades legionarias, paracaidistas y aviación, unidades legionarias y artillería. La actividad de transmisiones era hasta cierto punto divertida, en primer lugar porque eran días en los que teníamos que trabajar y mucho en lo que nos habían preparado, o sea que nos pasábamos el día transmitiendo y recibiendo radiogramas, en segundo lugar por que al estar agregados al mando de una unidad de las que intervenía en las maniobras nos enterábamos perfectamente de todos los movimientos de vehículos y tropas que se estaban realizando y en tercer lugar porque el mando se situaba en lugares en donde se veían perfectamente estos movimientos.

De maniobras con una compañia de la legión

En uno de los simulacros, una compañía del 4º tercio tenía que probar un nuevo armamento que lo llamaban filo-dirigidos. Se trataba de un artefacto, especie de misil, que estaba montado en la parte de detrás de un Land-Rover. El misil estaba conectado a una bobina de cable enorme, quizás un kilómetro, no lo puedo determinar. Se trataba de disparar el misil e ir dirigiéndolo, con el cable que llevaba conectado, hasta su objetivo. Desde nuestro punto privilegiado de observación podíamos ver el acontecimiento. Un primer Land-Rover de los tres que llevaban montado el filo-dirigido inició las pruebas, uno de los legionarios, el que estaba al mando del Land-Rover apretó una especie botón de un mando y el filo-dirigido empezó a elevarse, haciendo curva hacia el objetivo. La bobina desplegaba cable a medida que el misil avanzaba, pero de golpe la bobina quedó atascada y el misil por un instante quedó suspendido en el aire. Desde nuestra posición pudimos ver cómo los legionarios salían corriendo en todas direcciones, alejándose de donde estaba suspendido el filo-dirigido, el tiempo se eternizaba, pero la resolución pasó en un par de segundos, el artefacto se quedó sin poder de tracción y se precipitó hacia tierra. Un reflejo hizo que todos nos lanzáramos de cara al suelo, ya que la distancia no era demasiada grande para que el impacto no tuviera alguna consecuencia. Pero se escuchó el ruido de un golpe metálico contra el suelo y se hizo el silencio. Por suerte el trasto no explotó.

En permanente escucha durante los dias de la generala

Un día de vuelta a Edchera fue como una especie de Rally, entre los cuatro coches de transmisiones que habíamos salido de maniobras aquel día. Como ya hubiera ocurrido con anterioridad el teniente nos dio permiso para circular a toda velocidad. Esta vez iba delante y pude disfrutar mucho más de la carrera. Los vehículos iban casi volando entre baches, cactus y polvo, a cada bache le seguía otro y a cada bote le seguía un rebote. Cada coche seguía su camino y todos querían ir el primero, viéndose los otros tres dejando su rastro de polvo. Había momentos que la velocidad se acercaba a los cien kilómetros hora y yo diría que era una velocidad suicida al no circular por carretera y con momentos de visibilidad muy limitada por el polvo. Aunque peligroso fue muy emocionante.

Todo empezó de buena mañana el teniente nos ordena prepararnos para salir de maniobras. Salimos cuatro coches de transmisiones con dirección a un lugar próximo a las posiciones de "ElHaifa", al llegar empezamos a ver toda clase de armamento de todos los calibres, preparado para disparar, con un despliegue de tropas impresionante.
El frente podía tener unos diez kilómetros de amplitud. Nos dirigimos hacia donde se encontraba el mando de las maniobras, donde empezaron a llegar los altos mandos militares de todos los cuerpos, se los acomodó en una pequeña altura desde donde se veía perfectamente todo el despliegue y el lugar donde se concentraría todo el fuego de las diferentes armas. Se me ordenó dirigirme a dar apoyo de transmisiones a una unidad de artillería autopropulsada, la de mayor calibre de las que tenían que disparar. Por lo tanto indiqué a Valentín el conductor que dirigiera nuestro Land-Rover hacia ese lugar y nos pusimos a la disposición del mando de la unidad de artillería. Estábamos ya situados en una pequeña altura, desde donde se veía la colina donde estaba el supuesto enemigo y que se encontraba justo en frente nuestro. Acabo de recibir la radio transmisión de la hora que tiene que empezar a disparar nuestra unidad y lo tiene que hacer en cinco minutos. Se lo comunico al comandante de la unidad artillera.

Land Rover de Transmisions de la secció d'Edchera

De repente en la colina donde se tiene que concentrar el fuego, aparece un Land-Rover de transmisiones de Edchera, aunque a la vista y a causa de la lejanía la imagen es muy pequeña, su antena lo delata. El corazón se me acelera pero sin tiempo de pensar, me encuentro con la cara del comandante, creo recordar que tenía este rango el mando de la unidad de artillería, me está gritando de mala manera, creo entender que tengo menos de cinco minutos para comunicar al inepto de mi compañero que desaparezca, que él empieza a disparar.

Me salto todo el protocolo de comunicaciones e intento conectar, creo que hablamos todas las unidades de transmisiones al mismo tiempo, pero por fin me tranquilizo y pongo orden y aparece el conejo a punto de ser cazado (QSL, QRV ...), me intenta explicar que está buscando la unidad a la que está asignado y ha subido al montículo para ver mejor dónde puede estar. Yo le digo pues eres un "guripa pipiolo", mas fuerte fue lo que le dije, sal de aquí a la voz de ya, si no te hacen puré, "quiero suponer que no hubieran disparado, pero..." Veo desaparecer la liebre y casi inmediatamente la colina se convierte en un infierno.Durante una hora se dispara todo tipo de armamento, cañones, baterías, morteros, misiles. Al encontrarnos muy cerca de una de las piezas de artillería autopropulsada, cada vez que realizaba un disparo, el estallido era enorme, el suelo retumbaba y nuestro coche, con nosotros incluidos, dábamos un pequeño salto. En el horizonte se veían los impactos y las llamaradas correspondientes, acompañadas de un humo negro que se levantaba, llegando en un par o tres de segundos a nuestros oídos el ruido ensordecedor de la explosión.

Desfile en el Aaiun

A medios Diciembre se realizó un desfile de todas las fuerzas del sector norte. Unos 15000 hombres y 4000 vehículos de todo tipo. El motivo fue por la designación del nuevo capitán general de Canarias. En el desfile también intervino el 4º tercio de la legión y con él la sección de transmisiones de Edchera. El día antes fuimos al oasis Meseied con los coches y los lavamos con el agua abundando del oasis. El día del desfile, toda la agrupación salió en dirección al Aaiun, deteniéndosenos en un lugar predeterminado. Mirara donde mirara y hasta el horizonte estaba todo lleno de vehículos y soldados por todas partes. A las 12 empezó el desfile un verdadero desastre desde mi punto de vista, ya que se organizó tal polvareda, que había momentos en los que no se veía el vehículo precedente. Cuando empezamos a movernos ya estábamos completamente empanados por el polvo, coches, emisoras y todo el equipo quedó hecho un desastre, por suerte al hierro le da igual la suciedad, el problema era nuestro, ya que el polvo nos hizo llorar y resecar la garganta y en momentos nos producía náuseas. Todo se solucionó con la ducha que nos pudimos dar al llegar a Edchera.

En el mes de Febrero fueron constantes las salidas. En la relación inicial se puede ver que fueron cuatro, más una a las posicionas de "ElHaifa".

De patrulla a las playas de Cabo Bojador

Estando en el Regimiento Mixto de Ingenieros del Aaiun, se organizó una patrulla de prácticas de radio, muy parecida a la que ya relaté de mi estancia en Villa Cisneros. La destinación fue a las playas y acantilados de cabo Bojador. Fuimos a un lugar donde la costa era un enorme acantilado y conseguimos encontrar un lugar que hace una especie de cala y al que pudimos acceder con los vehículos. Las olas eran enormes y el acantilado se hacía respetar, el paisaje impresionante pero bonito al mismo tiempo y sobre todo muy salvaje. Lo peor fue la noche que me tocó guardia de radio. El coche de transmisiones de guardia, estaba situado en solitario en el llano por encima de los acantilados. El cielo estaba muy sereno pero sin luna, se veían todas las estrellas y galaxias habidas y por haber, pero la oscuridad era impresionante ya que no se podía ver nada a un metro de distancia. Las horas de la noche que estuve completamente solo, haciendo la guardia, se me hicieron muy largas. Pasé muchísimo frío y miedo, acabé viendo sombras y escuchando ruidos inexistentes. Creo que pedí al santo y seña un mínimo de cinco veces y la única vez que lo tendría que haber pedido, que fue cuando se me acercó un teniente a ver cómo estaba todo, no lo pedí. Por suerte, aquel teniente tan joven y que estaba tan asustado como yo, me vio la cara y no dijo nada, se limitó a entablar conversación de otros temas y pasó un buen rato en compañía. Por otra parte fueron días de recolección de mejillones y percebes que degustamos en todas las comidas.

De visita a Fos-Bucraa

Se organiza una visita a Fos-Bucraa de cien legionarios y pistolos de Edchera. Se hizo por sorteo. La excursión de los cien agraciados se hizo en autocares, a los que acompañó una sección de legionarios de servicio y por descontado nuestro coche de transmisiones por si acaso. Fue una visita interesante, pudimos ver todas las instalaciones y nos dieron una buena comida.

De visita a Fos-Bucraa

La participación en unas maniobras de artillería fue para olvidar. Cuándo me presenté al capitán de la unidad, éste me dijo de muy malas maneras y gritándome, que es lo que hacíamos allí, que no le servíamos para nada y que nos pusiéramos en un rincón y no molestáramos, realmente desagradable aquel capitán. Recuerdo que aquellos artilleros que estaban a sus órdenes, estaban de muy mala gana y cumplían por el miedo que les daba aquel dictador. Dispararon de noche, las dianas estaban situadas en una explanada a unos kilómetros. Disparaban balas trazadoras que iluminaban una amplia zona, al mismo tiempo que las balas incendiarias teñían de rojo y fuego todo el lugar.

De maniobras cerca de Güelta Zemmur

Se organizaron unas maniobras generales de todas las fuerzas de choque del sector norte. Se pretendían dos objetivos, primero hacer una demostración de fuerza a los marroquíes y segundo amedrentar a los guerrilleros del Frente Polisario, que últimamente estaban aumentando su actividad. El objetivo de las maniobras era un lugar próximo a Güelta Zemmur. Yo como casi siempre fui con una compañía del 4º tercio, hicimos muchísimos kilómetros durante tres días y por fin al tercer día, en un lugar fronterizo de nombre en clave SC4, se completaron todos los movimientos de ataque, con intervención de aviación, helicópteros, paracaidistas, artillería y carros de combate. La vuelta fue espectacular, ya que todas las fuerzas volvieron al mismo tiempo, hubo momentos, sobre todo de noche, que la hilera interminable de luces rojas parecía más la autopista en su paso por el Vendrell en una noche de operación retorno, que una caravana de vehículos militares.

De maniobras cerca de Güelta Zemmur

Al principio de Abril de 1975, me tocó hacer una última salida y la más arriesgada. Aquel día tendría que haber ido al Regimiento mixto del Aaiun para quedarme definitivamente y licenciarme en unos quince días. Pero se había localizado un grupo importante de Polisarios que se habían agrupado en unas montañas cerca de Edchederia y se ordenó al 4º Tercio, con ayuda de unidades de Helicópteros y de la aviación, una operación de castigo para intentar neutralizarlos. El teniente me llama y me dice, Argila vas a salir en tu última patrulla pórtate bien. Salí con una compañía del 4º tercio y nos dirigimos hacia Smara donde pasamos la noche. Al día siguiente hicimos noche cerca de Hausa y al tercer día nos dirigimos hacia Echedeiria, y en un lugar de relieve muy abrupto montamos el campamento. En eso que me llega un radiograma que indica que en unas montañas próximas y que tenemos a la vista, hay indicios que los guerrilleros se han refugiado en unas cuevas. Paso el comunicado al teniente legionario. Al rato el teniente me dice que tengo que enviar un nuevo radiograma cifrado y me trae apuntadas unas coordenadas.

Vida cotidiana en las salidas al desierto

Rápidamente transmito el comunicado con las coordenadas y no pasan ni diez minutos que tres aviones "mirage" procedentes de Canarias, creo, sobrevuelan nuestra posición y se dirigen a toda velocidad hacia las montañas que tenemos enfrente. Sin previo aviso lanzan sus misiles, en un lugar concreto, incendiando toda la colina. De vuelta, los aviones hacen un par de pasadas en vuelo rasante sobre nuestras posiciones y batiendo las alas en señal de saludo. A todos los presentes nos embargó una emoción indescriptible, levantamos las manos, algunos lanzamos la gorra al aire y gritando muy fuerte saludamos aquellos aviones. Creo que eso era indicativo que la moral de los legionarios era muy alta y que difícilmente hubieran salido derrotados si hubiera estallado el conflicto. Acto seguido los legionarios se desplegaron hacia el lugar bombardeado, para ir a inspeccionarlo. Al llegar a las cuevas, donde se suponía estaban los guerrilleros, encontraron restos de que efectivamente habían estado, pero ya se habían marchado.

En acción cerca de Echeideria



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