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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

Categoría: 16 - En el cuartel

17/10/2008 GMT 1

SU NOVIA SE PRESENTA DE IMPROVISO EN EL AAIÚN

argila @ 07:42

Francisco Nicolás Zaragoza

Agrupación de tropas Nómadas - Smara - Sahara A.O.E. Año 1974

Francisco Nicolás ZaragozaFrancisco Nicolás Zaragoza nos cuenta la visita inesperada de su novia, mientras él estaba en Smara






UNA CHICA JOVEN EN CABRERIZAS "VIDEO"

argila @ 07:38

José Luis Ramos Rodrigo

Batallón de Infanteria Cabrerizas I, Playa del Aaiun, SAHARA, A.O.E. Año 1974.

José Luis Ramos

José Luis Ramos nos cuenta como fué su mili en general y concretamente la emoción que les proporcionó una presencia femenina en Cabrerizas










27/09/2008 GMT 1

PASTILLA AL SARGENTO

argila @ 10:37

Junto a las compañías de ingenieros en el Alejandro Farnesio

En la última revista antes de licenciarnos, teníamos el cabello algo más largo, o sea algunos rondando las melenas. El sargento que estaba de semana y que se encargó de pasar la revista, cogió a unos cuántos y con una maquina eléctrica de cortar cabello les hizo un gran trasquilón en la parte posterior de la cabeza, quedando pelados al estilo “apache”. El resultado fue que estos veteranos y a pocos días de su licencia, se tuvieron que cortar el cabello al estilo recluta.

Los veteranos nos reunimos y pensamos que ha ese sargento le debíamos hacer alguna “putada”. Como estaba de semana y dormía en la compañía, un veterano vasco propuso la idea de ponerle fibra de vidrio en las sábanas y así lo hicimos. Como era de suponerle empezó a picar, cambió las sábanas una, dos, tres veces y le continuaba picando, se duchó una, dos, tres veces y le seguía picando. A las cinco de la madrugada ya no aguantaba más el picor y nos hizo levantar y salir a toda la tropa y nos puso a hacer paso ligero, en el patio de delante de la compañía. Se hicieron las cinco y media, las seis. Fuimos a desayunar, después del desayuno continuamos con el paso ligero.

Al cabo de un rato llega teniente y pregunta que es lo que pasa y el sargento le explica la historia delante de todos nosotros. El teniente dice, pués bien, que sigan con el paso ligero que ya saldrá el culpable y continúa el paso ligero. Va pasando el rato, pero como los servicios diarios se habían de iniciar, el sargento encargado de los mismos empieza a llamar a los veteranos a sus destinos. Resulta que al cabo de un rato solamente quedaban guripas haciendo el paso ligero. Sale el teniente y ve el sargento con cuatro... guripas corriendo. El teniente le dice pero no te das cuenta de que estos no han sido, han de haber sido los veteranos, no los reclutas y así acaba el paso ligero.

El teniente nos llama a todos los veteranos y nos dice, el que haya sido que me venga a ver, sino se presenta nadie, todos los veteranos estaran castigados el sábado y el domingo sin salir. Total que como que nos presentamos todos los veteranos al teniente y así se acaba esta historia de la pastilla al sargento.



SAMORALARIA

argila @ 10:35

Enric Bayé Blanch

BIR núm. 1 - Playa del Aaiún - 5ª Compañía - Sáhara (A.O.E.), Julio - Octubre, 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 - 2ª Compañía de Zapadores - Villa Cisneros - Sáhara (A.O.E.), Octubre 1973 - Octubre 1974.

Enric Bayé en la piscina del cuartel Alejandro Farnesio

Cuándo el cabo de guardia encendió las luces del barracón de la Compañía, el calor se había casi disipado, pero en el aire del barracón todavía flotaba el tufo a Zotal con el que el cabo había mandado fregar el suelo, poco después de la siesta, a cinco de los guripas recién llegados, a los cuales no había dejado ni respirar durante todo el santo día.
A los mismos guripas también les había tocado barrer, limpiar los cristales, vaciar y lavar todos los ceniceros, y ahora andaban ajetreados intentando sacar el polvo de arena, engastada por todos los rincones, que lleva el viento del desierto cada vez que sopla: día sí, día también.
-Nos la tiene bien jurada, este cabrón.
-Pues qué quieres que te diga… Podría ser peor.
-¿Peor, todavía?… Pero si sólo hace falta que nos mande que le limpiemos el culo.
-Pues si nos lo manda, se lo limpiamos y listos.
-¡Que te crees tú eso! Desde luego que yo no estoy dispuesto a que...
-¡Eh, vosotros dos!: ¿Queréis hacer el puñetero favor de dejaros ya de chorradas, o a este paso no acabaremos nunca?
-¡Maldita arena! ¡La sacas de un sitio y te sale en otro!
-¡No hay que tomárselo así, machos! Pensad que de aquí a sesenta y siete días llegarán los nuevos guripas, y seremos entonces nosotros los que tendremos la misma vidilla que toda es panda.
-¡Sesenta y siete días! ¡Anda que no eres optimista, tú!
-Pues claro que soy optimista. ¿Y cómo no voy a serlo sabiendo que de aquí a "sólo" doscientos setenta y cuatro días estaré licenciado?… ¿Os lo imagináis?... ¡Li-cen-cia-dos!... Además, esta noche..
-¡Esta noche, esta noche! ¡Ya te la regalo yo una Nochebuena metidos aquí dentro!
-Macho, perdona que te lo diga, pero ¡estás amargado! Todo te lo tomas a la tremenda, y si continúas así, de aquí a dos meses no habrá quién te aguante. Tómatelo por el lado positivo, hombre: El sargento ha dicho que hoy, después de cenar, habría una celebración que sería la hostia.
-¡Ya ves tú!: Seguro que van a darnos unas cuantas botellas de aquella porquería de sidra a la que llaman champán, turrones de Jijona más duros que si fueran de los de Alicante y, para rematarlo, ¿qué?, ¿una copichuela de Soberano, porque es cosa de hombres? ... ¡Ya te digo yo que hay que ser muy hombre, o muy animal, para echarse aquel matarratas dentro del estómago!
-¡Uy!, pues sí que nos ha salido finolis el chico...
-Venga, va, ¿sabéis qué os digo?: ¡Que ya vale por hoy! Que alguien vaya a decir a aquel mamón que ya hemos terminado.

El cabo de guardia, gato viejo, revisaba de memoria todos los rincones donde sabía que encontraría aún arena escondida, y ordenaba a los cinco guripas recién llegados que hicieran con más esmero el trabajo que les había mandado, ya que él no tenía ninguna prisa, pero que pensaran que de aquí a una hora tendrían que pasar revista y lo más seguro era que, de seguir así, la revista les iba a coger todavía en calzoncillos.
Efluvios de limpia metales y de betún se habían ido añadiendo al tufo algo ya más disipado del Zotal.
El barbero repasaba los últimos cogotes, y la algarabía de los soldados más veteranos, todos ya listos para pasar revista, llenaba de bullicio el barracón de la Compañía.
De repente, la voz del cuartelero anunció:
-¡El Land Rover! ¡¡¡Ya llega el Land Rover!!!
Del vehículo bajaron un cabo y, a continuación, tres guripas más, los cuales, maquinalmente, empezaron a descargar hacia el despacho del capitán toda una serie de cajas ante el entusiasmo del resto de la tropa.
-... Seis, ¡siete!... ¡Hostia! ¡Siete cajas, tú!
-¿Y todo eso lo paga el capitán?
-Sí. Es un hombre muy espléndido… Imagínate que el día del patrón hizo llenar de sangría el depósito del agua.
-¿Ese depósito…?
-¿Es que ves algún otro depósito, guripilla?
-¿Y para cuándo es el día del patrón?
-¡Eh, "Málaga"! Mira qué me pregunta este guripilla: ¡Que para cuándo es el día del patrón!
-Dile de mí parte al guripilla ese que si a mí me quedara la mili que le queda a él para llegar al día del patrón yo ya me habría tirado y ahogado en la ría.

La puerta del despacho del capitán quedó cerrada, pero el cabo que había llegado con el Land Rover tranquilizaba a sus compañeros veteranos diciéndoles todo lo que había visto dentro de las cajas:
.-… y pacharán, whisky, mazapanes, turrones...
¡Era un hombre cojonudo, realmente cojonudo, aquel capitán!
Un grito seco, proveniente del cuartelero, interrumpió la algazara para anunciar la llegada del sargento.
El cabo de guardia mandó formar inmediatamente a la tropa, y el sargento empezó a pasar revista mientras anunciaba, y amenazaba, que, después de cenar, el capitán de la Compañía, en un gesto que lo honoraba, había decidido celebrar con la tropa una noche tan señalada: ¡La familia del capitán y la del resto de oficiales y de sub-oficiales celebrarían la Nochebuena con la tropa!
"Ay, por consiguiente, de quien ... Ay, por consiguiente, si alguien ... Ay, por consiguiente, quien haga..., y ay, por consiguiente, quien no haga ... ¿Entendidos, Fulanito? ... ¿Me has oído bien Menganito? ... Cinco voluntarios, ¡vosotros cinco!, cenaréis en el segundo turno y, mientras tanto, vais preparando las mesas, aquí, en el centro... ¡Y ay que vuele o se abra una sola botella!"

A medida que volvían de la cena, "¡Jo, macho: incluso un purito, hoy!”, los soldados olían con avidez la desconcertante mezcla de olores que se había organizado dentro del barracón, el cual había sido además, rociado frenéticamente con un ambientador que quería imitar el perfume de las rosas.
La visión de las mesas puestas, sin embargo, hizo que todo el mundo se desentendiera enseguida de las extravagancias que flotaban en el aire:
-¡Jo, macho, fíjate!: Champán, ginebra, ron ...
-¿No te lo había dicho?: ¡A la sidra la llaman champán! ¡Vaya porquería!
-¿No falta de nada, eh?
-¡Uy, tú, mira!: "Anís del Mono", ¡para las mariquitas!
-¿Qué tienes tú en contra del “Anís del Mono”, eh, guripa? ¡Este anís lo fabrican en mi pueblo!
-¿Y pacharán?... ¿Hay alguna botella de pacharan?
Pero aquella visión, a medida que pasaba el tiempo, fue convirtiéndose en impaciente contemplación:
-¿Qué? ¿No vienen todavía? ¿Se puede saber a qué esperan?
Más ávida para algunos…
-Si veo a algún guripa que se acerca a aquella botella de whisky, que piense que más le valdría no haber nacido.
… que no para otros:
-¿Es cierto que la mujer del capitán está tan buena?
-Eso dicen, aunque yo no la he visto nunca....
-¿Y la del sargento? ¿Cómo debe ser la mujer del sargento?
-¡Puaf!, imagínatelo: Una foca, ¡como el!
Por fin, la voz del cuartelero anunció:
-Compañía: ¡¡¡El Capitán!!!
-Mande descanso, por favor... Nada de ceremonias, hoy… Hoy todos somos iguales: todos estamos lejos de nuestras familias ... Hoy, más que otro día ...-y que si patatín y que si patatán.
Tres vivas: Uno, para el Capitán; otro para el Arma de Ingenieros, y el último para la patria a la cual, unos antes que los otros, y algunos también más convencidos que el otros pero, en definitiva, todos, habían jurado defender hasta la última gota de su sangre.
¡Y que empiece la fiesta!

Los tapones empezaron a salir disparados de las botellas, y los vasos a llenarse hasta rebosar de espuma. Deseos que fuera aquélla una noche de felicidad, vasos que se vaciaban al son de canciones propias de la festividad, cantos al unísono con voces chillonas y tono de mofa, resonaban dentro del barracón, donde los indiscretos perfumes de las mujeres de los militares acabaron de aliñar aquella amalgama de hedores enmascarados de aromas.
Villancicos que hablaban de unos peces que bebían y bebían en un río, y de una gente que, con campanillas, despertaban a otra gente en la madrugada. Villancicos que todo el mundo sabía cómo empezaban y que nadie sabía acabar. Villancicos que, a medida que los vasos se vaciaban y se volvían a rellenar, explicaban groserías de sus protagonistas ante los ojos cada vez más enojados del sargento a quién el capitán, con mirada conciliadora, decía que no hiciera caso.

-¿Qué te ha parecido, eh?: Dicen que vienen a celebrar la Nochebuena con nosotros, y ya están todos metidos dentro del despacho del capitán.
-Hombre, es que con el ambiente que se ha formado…
-Pues yo no veo nada de extraño en este ambiente: Es igualito al que había ayer, anteayer, y con el que nos encontraremos mañana… Eso sí: el de esta oche un poco más alegre porque la priva es gratis.
-Ya, pero no me digas que las letras de las cancioncillas de esos animales…
-¿Te han herido las orejas, frágil almita de porcelana?
-¿A mí?... ¡Anda ya!… Pásame la ginebra, "Totana"... A mí me la suda lo que canten ahora. Va a ser mañana, ya lo verás, cuando por culpa de toda esa pandilla de energúmenos tendremos jarana. ¿No has oído lo que había dicho el sargento?
-¡Mañana, mañana!... ¡Pero si mañana estará más resacoso el sargento que todos nosotros juntos!… Dame el vaso y aguarda un momento, que voy a ver si con suerte consigo algo de whisky.

El humo del tabaco, que circulaba incluso por los secretos rincones donde se engastaba la fina arena, se había adueñado por completo del aire del barracón de la Compañía, camuflando los efluvios agrios de los líquidos vertidos por el suelo, donde ya empezaban a pegarse las suelas de goma de las botas.
-¡No te tiendas en la cama ahora, hombre, que vas a marearte!… ¡Venga, va: no seas cabezota y salgamos fuera, que un poco de aire fresco te sentará bien.
-¡Dejadme, hostia! ¡Sólo quiero dormir un poquito!
-Cómo quieras, macho ... ¡Si te mareas, ya te las arreglarás tú solo!
-¡Va, "Lérida", coño, no seas bobo! El aire te sentará bien... Si te ve así el sargento va a meterte un paquete de no te menees. Ya sabes que te la tiene jurada.
-¿Qué más puede hacerme el sargento, eh?... ¿Qué más puede hacerme ya?…Al fin y al cabo, sólo me quedan treinta y dos días ... ¡Eh!, guripas!: ¿Me oís?… ¡¡¡ME QUEDAN TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!
-Va, “Lérida”, agárrate a mí y salgamos de una vez.
-Puedo andar yo solo, ¿qué te crees?, ¿qué voy trompa?…No, macho, no: sólo es que estoy ... un poquito… mareado... ¿Y sabes por qué estoy… un poquito… mareado?... ¡Pues porque me quedan treinta y dos días! ¡¡¡TREINTA Y DOS DÍAAAS!!! ... ¡Eh, tú, guripa!: ¿Cuántos días te quedan, eh?
-…
-No tienes bastantes dedos en las dos manos para contar los meses que te quedan y a mí, en cambio, me quedan TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!

Fuera, donde el aire frío de la noche sahariana se refregaba con suavidad en los rostros de los soldados que habían decidido salir, se escuchaba, cerca de las letrinas, un lamento monótono, seguido, desconsolado, en contraste con el guirigay de canciones y del bullicio que llegaba, atenuado, proveniente del interior de los diferentes barracones.
-… samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-Mira: Por ahí viene el "Lérida"! Él lo entenderá… Eh, ¡"Lérida"!, ven a ver si entiendes qué dice este guripa.
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¡Pero si el “Lérida” va más borracho que él!
-Ya, pero al menos tenemos que intentar saber qué le pasa… ¡Acércate aquí un momentín, por favor, "Lérida"!
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¿Qué pasa, eh?... ¿Sabéis cuánto me queda?: TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!... ¿Y por qué llora este guripa?
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¡Ni idea! Hace media hora que está llorando y no para de decir samoralaria, o qué sé yo qué coños dice! ... Va tan trompa que sólo habla en catalán y no hay dios que lo entienda ... Va, pregúntale tú qué le pasa, que tú lo entenderás.
El "Lérida" se agachó como pudo al lado donde, sentado y cabizbajo, lloraba desconsoladamente aquel guripa, y ambos empezaron a hablar en aquella extraña lengua ante el silencio expectante de los otros compañeros hasta que, por fin, a duras penas para poder volver a levantarse y no caer, el "Lérida" dijo:
-¡No le pasa nada! ¡Dejadlo!
-¿Nada?… Entonces, ¿por qué coño llora?
-¡Nada! ¡Ya le pasará! ¡Dejadlo!
-"Lérida", macho, algo debe pasarle cuando hace más de media hora que no ha parado de llorar a lágrima viva…
-Está bieeen ... Dice que ayer recibió una carta de su casa. Le dijeron que se había muerto su abuela .
-¿Y por qué dice samoralaria?
-No dice samoralaria. Dice "Se m’ha mort l’àvia": “Se me ha muerto la abuela”... Y el chaval está triste. Es normal, ¿no?... Vale más que lo dejéis tranquilo ... Y yo, sabéis qué os digo?: QUE ME QUEDAN TREINTA Y DOS DÍAS!!!
Una botella caía hecha añicos al suelo después de haber estallado contra la pared de uno de los barracones cercanos.

* * *

Cuándo el cabo de guardia encendió las luces, el calor todavía no había hecho su diario acto de presencia, y dentro del aire del barracón de la Compañía flotaba toda la pestilencia almacenada desde que, no hacía demasiadas horas, se había cerrado la puerta.
Sin darles tiempo a espavilarse, el cabo de guardia mandaba a cinco de los guripas recién llegados que, cuando volvieran del desayuno, barrieran, limpiaran los cristales, vaciaran y lavaran los ceniceros y fregaran el suelo.
-... Pedidle el Zotal al furriel. Antes de la misa llegará el sargento y quiero ver este suelo, ¡y toda la compañía!, limpios como los chorros del oro.
-¿Hoy misa..?
-Y vestidos de gala, que es Navidad... ¡Ah!, y no quiero ver ni un grano de arena en ningún rincón ... ¿Entendidos...?

Enric Bayé (aquel guripa).

COMPAÑERO Y POESIA REENCONTRADA

argila @ 10:34

Joan Corominas Requena

Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Carles Porta Fernandez

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros i Aargub Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Corominas y Carles Porta

En el cuartel Alejandro Farnesio del 4º Tercio de la Legión en “Villa Cisneros”, Había una biblioteca donde no íbamos a leer, sino a escribir cartas: A la Novia, a la familia y a estudiar con libros propios, seguramente por el poco interés que tenían los que estaban allí guardados en las estanterías… Eso sí, la sala tenia unas mesas y unas sillas que recordaban una escuela y sobre todo había un silencio relativo, que para escribir se agradecía. Una de las tardes estaba con mi amigo Corominas. Yo aparte de escribir las cartas a la familia me daba por hacer dibujos i algún poema.
El Corominas me preguntó por lo que hacia y al decirle que escribía un poema, me dijo que si lo podía leer. Al cabo de un rato cerraban la biblioteca y nos fuimos hacia la compañía y seguramente a la cantina a tomar unas copas, mientras esperábamos que se hiciese la hora de ir a cenar.
Ahora después de tanto tiempo y que nos hemos vuelto a encontrar, hemos hablado de todo y de los ratos que habíamos pasado en la biblioteca, y le hice el comentario de que la poesía que escribí en aquella libreta que le enseñe, por más que la he buscado, jamás la he vuelto a encontrar… Al día siguiente y por sorpresa, recibo un correo electrónico, con una hoja escaneada con la poesía escrita con su letra…. Aquel día en la biblioteca se la copió en un libro de texto que utilizaba el para estudiar. Después de 34 años y gracias a Corominas, he podido recuperar el poema…

Año 1974, poema escrito en la biblioteca del Cuartel del “Tercio Sahariano Alejandro Farnesio” Villa Cisneros (Sahara A.O.E.)

Desierto.

Tierra olvidada por la naturaleza,
sin sombra que dar,
tu piel se quema silenciosamente.

Secas están tus entrañas
de no conocer el llanto de la vida.

Tu único amigo es el aire,
que quita la herida de mi huella.

Si algún día puedes gritar,
pide vida a la vida,
que nadie más que tú se la merece.

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26/09/2008 GMT 1

UN 0-5 HISTÓRICO

argila @ 06:29

Emili Fontanillas Moreno

Comandancia Militar de Villa Cisneros, Sahara A.O.E. año 1974

Emili, Pere y Andreu

Una de mis anécdotas en la mili en Villa Cisneros, fue durante el partido del Barça en el campo del Madrid que ganamos por el glorioso 0-5, y yo fui con la camiseta del Barça al barracón de Intendencia a ver el partido, y después del 0-3 varios "compañeros" de Intendencia me echaron a la calle a empujones y con insultos, y yo solo celebraba los goles, sin insultos porque sabia donde estaba y que no podía pasarme, porque era el único cule metido en aquella jaula merengona, en fin acabe de escuchar el partido por la radio en Comandancia Militar donde era mi destino, a los dos o tres días apareció por Comandancia uno de aquellos individuos que me echaron y yo aun caliente por aquella situación le dije porque ahora que estas solito no me echas a la calle, me pase gritándole y el Comandante me dijo chaval tranquilízate que te pasa, le comente lo ocurrido y entonces el Comandante le llamo la atención al citado individuo por lo que me había ocurrido y aquí se acabo la historia de esta anécdota, en otro momento os enviare alguna anécdota más.

COMO SE VIVIÓ EL ESTADO DE GUERRA EN COMANDANCIA

argila @ 06:27

Pere Espluga Carreres

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Comandància Militar de Villa Cisneros, 1974 - Sahara A.O.E. año 1974

Emili, Pere y Andreu

El camino hasta Villa Cisneros fue una travesía infernal por el desierto. No se cuantas horas en camión: trompazos, golpes... y nuestras necesidades acuosas más perentorias las teníamos que hacer de pie, y en el camión a toda pastilla. Llegamos llenos de polvo hasta a los lugares más insospechados. En todos los agujeros del cuerpo había arena.
Ya una vez a Villa Cisneros me adscriben a Sanidad, sin embargo, al día siguiente vino un compañero de la Comandancia Militar, Andreu Garcia, y me dice que me han agregado a Comandancia. Al cabo de unos días conocí a Emili Fontanilles que estaba de permiso en Barcelona y también estaba con nosotros.
Comandancia estaba situada en el edificio central del Farnesio – cuartel del tercio de la legión-, donde había todas las dependencias de mando tanto de la legión como la del sector sur del Sáhara. Los días transcurrían sin muchas novedades. Veíamos desfilar por el edificio todos los mandos de la legión, algunos un poco pintorescos, y legionarios, ya que solo nosotros tres y el comandante éramos los únicos “pistolos”.
Nos dedicábamos a faenas burocráticas. Hacíamos los pasaportes para ir de permiso y licenciados, esperando poder hacer el mío lo antes posible. Nos encargábamos de autorizar los convoyes a los destacamento del interior y a Aargub, las prácticas de tiro en el desierto, etc..
Un día hubo un consejo de guerra contra diversos legionarios. Parece ser que los oficiales que formaban parte tanto del tribunal, fiscal y abogado defensor tenían que llevar el sable reglamentario, sin embargo, a alguno a quien le tocó formar parte del consejo no lo tenía y otro oficial más avispado le dijo que en Comandancia alquilaban espadas. Sin pensarlo dos veces el oficial se fue directo hacia Comandancia, entra, pide permiso y el comandante le pregunta: “hola chaval ¿que hay?” “Pues mire mí comandante que me han dicho que aquí se pueden alquilar espadas”. Ya os podéis imaginar la cara del comandante, ya que no sabía si le tomaba el pelo o el oficial era un poco bobalicón y nosotros que nos meábamos de risa. ¿Ir a alquilar una espada?. No lo enviaron a un destacamento del desierto por milagro.

La cabra

También tengo un especial recuerdo para el sargento legionario que estaba con nosotros en Comandancia. Era una excelente persona, un compañero más, hasta el punto que tuvo algún toque de atención por parte del comandante debido a su familiaridad con nosotros. Un día me dijo si una tarde podré ir a su casa a Villa Cisneros para ayudarlo a colocar la antena de la televisión en la azotea de su casa. Yo sin más voy a su casa a ayudarle. Subimos a la azotea con la caja de cartón de la antena y allá nos encontramos un par de cabras, ya que en el edificio también vivían saharauis y la azotea la hacían servir de corral. Empezamos a desmontar la caja, sacamos los aparatos, la dejamos en un rincón y montamos la antena. Una vez terminada la faena lo recogemos todo y la caja de cartón había desaparecido: !Caramba! ¿Dónde está la caja? Nos giramos y vemos las dos cabras mirándonos con cara de bobaliconas y balando. !Se habían comido la caja! No sé si más adelante dieron leche con tetra-bric incluido, pero aquel día merendaron muy bien.
La vida en Comandancia era un poco monótona. Intentábamos distraernos como podíamos; íbamos, de vez en cuando, al cine del tercio, a la piscina, alguna salida con los compañeros a la playa, a Villa Cisneros, a dar una vuelta y de vez en cuanto a casa de la Zoila: unos a mirar y los otros a desahogarse. Las odiosas y tediosas partidas de ajedrez con el comandante (¡cualquiera le decía que no!).
Una vez licenciados Andreu y Emili, subí un escalón en mi vida militar: fui a dormir al despacho de Comandancia. Todo un privilegio ya que suponía no levantarse a toque de diana, tampoco pasar la retreta, y los domingos levantarse tarde, eso sí dormía en el suelo con un colchón. Que mullido que era el suelo con todas éstas ventajas.

Vista de Villa Cisneros

De golpe toda esta monotonía y tranquilidad se esfumó alrededor del 15 de agosto de 1974 cuando nos llaman de la Red Permanente que tienen un telegrama cifrado para Comandancia. Eso fue el principio del fin: era la Marcha Verde.
Fue entonces cuando me percaté de la magnitud de la tragedia. Todos los mandos nerviosos, gritando arriba y abajo, hasta bien entrada la madrugada. Al cabo de unos días todo se fue serenado, sin embargo, poco a poco comenzó el desfile de diferentes unidades de la legión y de “pistolos” hacia el norte, hacia la frontera de Marruecos. Algunos compañeros que, en teoría, se tenían que licenciar me preguntaban si se podrían ir o qué, ya que suponían que por el hecho de estar en Comandancia pensaban que les podía dar más información. Ni tan solo yo sabía si en el próximo diciembre me podría ir.
Al cabo de unos días comenzaron a aterrizar, literalmente, soldados de Canarias y de la península. Los pobres estaban en un estado de “shock”, ya que de un día al otro los habían enviado al Sáhara, sin saber muy bien que pasaba, sin embargo, se imaginaban lo peor. Era evidente que no habían venido de vacaciones ni de viaje de placer.
Los colocaron en la parte de atrás del comedor de la legión en unas tiendas de campaña y prácticamente de allá no se movían. Nosotros como distracción los íbamos a ver y aún les metíamos más miedo en el cuerpo. No hacía falta hacer muchos esfuerzos ya que los pobres estaban muy acojonados.
También poco a poco comenzó a llegar armamento. Yo pensé que en caso de conflicto mejor eso que las botellas de coca-cola llenas de arena.
Cada vez éramos menos en el Farnesio, solo quedaban cuatro gatos y yo en mi línea de enfermo imaginario, aprovechando que a medios de septiembre me cogió un cólico nefrítico volví a recuperar mi papel ya casi olvidado.

Entrada del cuartel Alejandro Farnesio

Estuve unos días con dolores muy fuertes y gracias a Pep Farràs que era el enfermero de la Compañía de Sanidad, ideamos una estratagema: cada día informaba al capitán médico sobre mi estado de salud diciéndole que no mejoraba, a pesar de los calmantes que tomaba. El capitán viendo mi estado y pensando que antes de que este pájaro se me muera aquí, lo evacuamos al Hospital de Las Palmas. Al cabo de unos días ya estaba en las Canarias.
Canarias, ¡la civilización! Después de más de un año en el Sáhara aquello me pareció un paraíso. Recuerdo muy especialmente cuando el avión estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Gando que se veían los campos verdes de los plátanos, un color que ya casi había olvidado. Una maravilla.
Una vez a Las Palmas aquello me parecía un sueño. Casas, calles con árboles, parques, coches, gente que no eran militares, chicas, muchas chicas y muy bonitas. En definitiva estuve un mes y pico en el Hospital Militar de enfermo imaginario.
Durante mi estancia en el hospital y hasta al cabo de una semana no me visitó ningún médico y el único que lo hizo fue un soldado-médico que estaba haciendo la mili. Visita de trámite y fuera. Total un tiempo de vacaciones y de relax sin ni pensar en el follón del Sáhara



25/09/2008 GMT 1

VILLA CISNEROS - LA AVENTURA

argila @ 11:02

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

De paseo por Villa Cisneros

Villa Cisneros era una ciudad más pequeña que el Aaiun, pero más acogedora, posiblemente al estar al lado del mar en la parte interior de la bahía del mismo nombre, el tener un clima templado por el mar y unas vistas fantásticas con unas salidas y puestas de sol espectaculares, le daban una calma, que no encontré en ningún otro lugar del Sahara.

Disponía de los servicios indispensables para poder pasar el tiempo y tener un mínimo de diversión. Había restaurantes, bares de copas y de tapas, uno en concreto se llamaba "Barcelona" del que me hice cliente habitual. Había un cine, un pequeño "zoco" con tiendas en donde se podía encontrar de casi todo y a unos precios muy asequibles.

Imagenes de Villa Cisneros

Tenía un pequeño aeropuerto que se utilizaba tanto para usos militares, como civiles y un puerto. La ciudad occidental, estaba llena de cuarteles y viviendas de militares y casi todo el comercio vivía gracias a la milicia.

Los barrios periféricos ya eran otra cosa, es donde vivía mayoritariamente la población saharaui, eran barrios con mucha miseria, algunos llenos de tiendas de campaña "haimas". Era muy normal que los niños te fueran detrás pidiéndote un duro, si se lo dabas, te venían tantos detrás, que tenías que salir por piernas, y si no se lo dabas te podían acabar apedreando. Eso lo comento por experiencia, ya que me pasaron las dos cosas.

Entrada al cuartel Alejandro Farnesio

A unos tres kilómetros aproximadamente, en el norte de Villa Cisneros y siguiendo la costa interior de la bahía se encontraba el cuartel del 4º Tercio de la legión, Alejandro Farnesio. Era una enorme construcción, totalmente amurallada, a excepción de la parte que daba a la bahía. Disponía de todos los servicios posibles para la época, además de los estrictamente militares, disponía de cine, una cantina "mesón de los tercios", salas con mesas de ping-pong, pistas de tenis y frontón, una enorme piscina, pista americana, una bonita playa en el mismo cuartel, duchas y sobre todo unas letrinas decentes.

La construcción donde estaba ubicada la compañía de transmisiones disponía de: cantina con televisor y una pequeña biblioteca con equipo de música. En la misma compañía en el fondo y subiendo unas escaleras se encontraba la sala de la emisora, lugar en lo que pasaría muchas horas tal como explicaré después.

Compañía de transmisiones en el cuartel Alejandro Farnesio

Empezó una vida normal de cuartel. Una de las primeras cosas que nos hicieron fue un test para averiguar cuáles eran nuestros potenciales y cuál era la tarea que mejor podíamos desarrollar. Los mejores los ponían de operadores de radio y así fue en mi caso y ésta circunstancia fue la que dirigió mi futuro en lo que quedaba de mili. A partir de entonces empezaron los cursos para aprender a hacer funcionar la emisora, cursos del código "Q" y código "ALFA", de aquí también nació mi sobrenombre, "QRV", en pocos días empezamos a hacer prácticas de radio, habitualmente las dirigía el teniente "Aguilar". Yo pronto hablaba por la emisora con mucha desenvoltura, utilizando los elementos del código "Q" y deletreando con el código "ALFA". En el código "Q" está la expresión "QRV" que quiere decir "preparado para recibir" y que se utiliza siempre al iniciar una transmisión. Yo pronuncio uno poco mal la "R", el teniente se ve que le hizo gracia mi pronunciación y enseguida empezó a decirme "QRV". Más adelante también hicimos hacer cursos de código "MORSE" y también nos enseñaron el funcionamiento de un motor de explosión.

En pocos días ya volvía a tener dos buenos amigos en Barnadas y el Sebas, uno catalán y el otro canario. Con ellos y con muchos otros básicamente "guripas", pero también con veteranos, dedicábamos el tiempo libre a pasarlo lo mejor posible.

Con Joan Barnadas, dos guripas, de paseo por Villa Cisneros

Eran muy frecuentes las salidas a Villa Cisneros, en donde pasábamos todo el día, aprovechábamos para pasear, comer, comprar, ir al cine y algo importante que eran las llamadas telefónicas a la novia y familia.

Unos cuantos nos aficionamos a la pesca, a la que dedicábamos largos ratos y el resultado siempre era satisfactorio, ya que la pesca era muy abundante. El lugar de pesca habitual era la misma playa del cuartel, pero también el puerto de Villa Cisneros. Un día averigüé porque era tan abundante la pesca, me dejaron unas gafas de submarinismo y me metí en el fondo del mar. La verdad es que el susto fue importante, era la primera vez que veía tantos peces juntos y de todas las dimensiones.

Barnadas y yo compartíamos aficiones parecidas, nos gustaba pasar ratos jugando al tenis y también al ping-pong. Al tener un nivel parecido las partidas eran muy divertidas y emocionantes.

En diversas ocasiones hicimos excursiones hasta la costa Atlántica, en el lado opuesto de Villa Cisneros. Podíamos pasar todo el día de playa, mientres unos pescábamos, otros preparaban el fuego y la comida. Por supuesto que lo que pescábamos se añadía, previamente cocinado, a la comida.

Con los amigos en la playa de Villa Cisneros

Recuerdo que muy pronto empecé a hacer servicios de operador de radio. En transmisiones eran considerados servicios de armas, pero servicios de armas de verdad, guardias, refuerzos, patrullas, en la etapa de Villa Cisneros no hice, ya que a estos servicios los hacían los legionarios del 4º Tercio.

Los servicios de operador de radio eran de dos tipos, podía tocar durante el día y eso quería decir que cada dos horas había que conectar con los destacamentos, o bien imaginaria de radio que comportaba tener que levantarse de noche a hacer la conexión con los destacamentos. Los destacamentos eran:
o AARGUB (logroño)
o BIR-NZARAN (soria)
o AUSERD (segovia)
o TICHLA (avila)
o VILLA CISNEROS (gerona)

La conexión se iniciaba desde Villa Cisneros y se nombraban los destacamentos por los nombres en clave:

"logroño, soria, segovia y avila de gerona, adelante con QRV"

Por orden contestaban: estoy preparado para recibir, 5,5 claro y fuerte, si la conexión era buena. Entonces empezaba la radio transmisión.

Lavando la ropa

Al tener a menudo asignados servicios de radio, me librava de otros servicios. De los pocos que hice recuerdo una de cocina, de la que hice la mitad, ya que por la tarde hizo lo que quedaba un compañero, a cambio de 500 pesetas, que en aquella época era una pequeña fortuna. Hice varios servicios de víveres, que consistía en ir en un camión hasta el puerto de Villa Cisneros e ir descargando un barco, el trabajo podía durar todo el día. Cuánto no había servicio se tenía que dedicar tiempo a uno mismo, a lavar ropa, a repasar o coser botones, a limpiar las botas, etc.

Durante unos días me reclutaron para ayudar a los zapadores a hacer una zanja de tres o cuatro kilómetros, desde el cuartel Alejandro Farnesio, hasta Villa Cisneros. El objetivo era el de soterrar una línea telefónica. Yo procuraba juntarme con mi amigo Barnadas, él el pico y yo la pala.

A cada pareja nos asignaban un tramo, pero yo tenía a Barnadas, él era campesino en la vida civil y se manejaba muy bien con el pico, en un abrir y cerrar de ojos había hecho el tramo correspondiente, yo que era "chupatintas" hacía lo que podía con la pala, pero no le podía seguir el ritmo ni por casualidad, con lo que él, acababa cogiendo la pala y dejando lista la obra del día en un santiamén y a descansar los dos.

A partir de finales de Abril se hizo la luz y se produjeron acontecimientos que transformarían muy favorablemente mi estancia en el Sahara. Hasta ahora solamente había tenido un trato de novato, como si la persona estuviera anulada y tratada como un esclavo y con mucho desprecio, al servicio de mandos, y sobre todo de compañeros, excepto pocas excepciones, que el único grado que tenían era el de tener unos meses más de mili. De estos primeros meses solo tengo el recuerdo agradable de los grandes amigos, tanto en el BIR como en Villa Cisneros.

Desfile militar en Villa Cisneros del 27 de Abril del 1974

Con fecha 27 de Abril de 1974 y con motivo de la visita del Capitán General de Canarias a Villa Cisneros, se organizó un desfile militar de todas las tropas, un total de 2500 efectivos.

Compañeros de transmisiones en el desfile

Desfilaron unos 600 vehículos de todo tipo: Land-Rover, Tanquetas, Camiones, etc. Desfiló la policía territorial y también tropas nómadas con sus dromedarios adornados de gala. Yo no soy especialmente afín a los temas militares y menos a los desfiles, pero tengo que reconocer que participar en aquel acontecimiento me emocionó por su magnitud.

El día era magnífico, la temperatura agradable, sin viento y el cielo completamente azul. Los vehículos se dispusieron en los aproximadamente tres kilómetros que hay entre Villa Cisneros y el cuartel Alejandro Farnesio.

Las primeras tropas en desfilar fueron las del 4º Tercio de la legión y delante de todo, los diez Land-Rover de transmisiones, o sea nosotros. Desfilamos los que estábamos asignados a Radio y por primera vez me sentí como un más del grupo. Nos hicimos fotos los veteranos y los guripas, todos juntos, y creo que es a partir de aquel día que el trato se normalizó entre nosotros.

Estrenamos ropa que nos habían dado unos días antes. El desfile fue de impresión, con mi situación privilegiada sentado detrás del Land-Rover y sin lona, podía observar toda la cola de vehículos que venían detrás y que se perdían en el horizonte.

Catalanes en el desfile del 27 de Abril del 1974 en Villa Cisneros

A los pocos días, me nombraban cabo, a finales de mes llegaban los nuevos guripas y por fin a mediados de Julio cogía un avión Hèrcules con destino al permiso. La última semana todavía tenía un nuevo susto. Un día por la mañana me resultó imposible levantarme de la cama, prácticamente no podía mover las piernas y al intentarlo me hacían un daño terrible. Avisado el médico diagnosticó que tenía un ataque agudo de artrosis. Me pusieron unas inyecciones y por suerte en tres días me pasó el dolor y pude volver a la normalidad.

El día seis de Julio cogí el permiso. En teoría nos teníamos que ir el día diez vía el Aaiun, pero el teniente que era buena persona y se preocupaba de nosotros consiguió meternos en un vuelo militar, con destino a Madrid, que salía la mañana del día seis de Julio de Villa Cisneros. Pero también tuvo su suspense, ya que nos avisaron poco rato antes de la salida del vuelo y nos cogió por sorpresa ya que no lo sabíamos y estábamos haciendo los servicios que teníamos adjudicados aquella mañana. A toda prisa tuvimos que recoger todas las cosas y fue cuando por las prisas fui incapaz de meter el casco del barco en el petate y le pedí a mi amigo Barnadas que me lo guardara, hasta la vuelta del permiso.

Partimos hacia Madrid y todavía tendríamos un susto. Atravesando el estrecho había una fuerte tormenta, el avión se empezó a mover y por las pequeñas ventanas de la parte superior del avión se veían los relámpagos. Las caras de las personas, militares y sus familiares, que había a bordo lo decían todo. En un momento determinado el avión se desplomó, cayendo a peso, y un chillido unánime llenó el habitáculo, la caída duró unos segundos, que parecieron una eternidad. El susto fue impresionante, pero fue eso, solamente un susto.

Sin más novedades empezó el permiso del que no hay que explicar nada. Simplemente que fueron los 40 días, en realidad 50, mejores de mi vida.


EDCHERA - ESTADO DE GUERRA

argila @ 11:00

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Primeros dias en Edchera

El Sábado día 14 de septiembre de 1974 empezó la acción, a partir de ese día poco me aburriría. A media tarde y mientras intentábamos hacer la siesta, se produjo una alarma general, el motivo era que Marruecos estaba concentrando tropas en la frontera norte. A toda velocidad nos vestimos con el uniforme de combate, cogimos el armamento, tiendas de campaña, comida y mantas. Las tripulaciones con Land-Rover asignado se pusieron en marcha con la compañía legionaria que les correspondió, en total salieron cinco, ya que los otros tres vehículos salieron el día de mi llegada y todavía no habían vuelto. Edchera se vació y solamente se quedaron un contingente de legionarios para defenderla, pistolos asignados a otros servicios, el teniente, los dos sargentos y los 4 de transmisiones que no teníamos vehículo asignado. Al cabo de un rato llegaron tres Land-Rover de transmisiones procedentes del Aaiun y nos tuvimos que distribuir en esos vehículos. Pasamos toda la noche y la mañana siguiente metidos en los vehículos, en permanente escucha y comunicación con los vehículos desplazados y preparados por si teníamos que salir en cualquier momento. Al mediodía se relajó la alerta y se quedó en Edchera uno de los tres Land-Rover venidos del Aaiun. Este vehiculo se quedó aparcado al lado de la entrada de la edificación donde residía el coronel de la legión y se quedó permanentemente asignado al mando legionario, siendo prácticamente mi casa durante los próximos días y mientras no regresaran los compañeros de transmisiones que se marcharon destacados o de de patrulla. En un futuro se irá substituyendo pero a partir de ese momento siempre habrá un Land-Rover que hará de emisora base y estará a disposición permanente del mando legionario.

Con los compañeros en Edchera

El viernes 20 de septiembre empiezan a regresar algunas tripulaciones de las que se marcharon y parece que la situación se empieza a relajar un poco. Tres de los vehículos tardaron unos días más en volver, ya que la legión estaba montando tres puntos defensivos permanentes en pleno desierto y en dirección a la frontera. Estas unidades desplazadas se tendrían que ir relevando, con el que se organizarían turnos. A partir de ahora cada quince días aproximadamente, me tocaría ir a dormir de cuatro a seis días con los alacranes, lefas y millones de moscas.

Poco a poco nuestra situación en Edchera va mejorando. Han montado literas con colchones de espuma nuevos. Han reservado un espacio del barracón para hacer una pequeña cantina y han instalado un televisor. Nos han repartido sacos de dormir nuevos y unos tabardos de color verde, muy modernos y para estrenar, que irán de primera en las muchas salidas al desierto, ya que pronto empezará a hacer mucho frío por las noches. A partir de Noviembre montarán un cine al aire libre en el que cada día pasarán películas. Lo que no cambiará será la inexistencia de comedor y las comidas se tendrán que hacer acomodándose en cualquier rincón, unos ladrillos para sentarse será la única comodidad.

De visita al BIR

Como pasó en el BIR y también en Villa Cisneros, aquí también tuve grandes amigos, la mayoría ya conocidos de Villa Cisneros, pero aquí los vínculos se están haciendo incluso más grandes. Recuerdo a Florentino asturiano "cabo folio", Valentín Robados, extremeño y viviendo en Mallorca, el granaino de Castell de Ferro, Edo de Castellón, el canario, Angel Nieto vasco y viviendo en el Hospitalet. Y muchos otros de los que no recuerdo el nombre y me sabe muy mal.

El domingo 22 de Septiembre nos dan permiso para poder pasar el día en el Aaiun. Ésta y las otras veces que iré, podré telefonear a casa, comer bien, ir al cine, pasear, comprar.

Uno par de veces, iré al BIR a ver a los reclutas que acaban de llegar, tal como hicieron conmigo cuando yo era "reclutín". Acabaré conociendo la mayoría de restaurantes y bares del Aaiun, tampoco era tan difícil ya que la oferta era más bien escasa. Las comidas y refrigerios serán frecuentes en el parador y también en el aeropuerto.

Aprovecharé para visitar a mis amigos del BIR que hace mucho tiempo que no veo. Al que visitaré más veces será a Zamora, él es enfermero de helicópteros, dispone de muchas comodidades. Iré a ver a Molina, está en intendencia y me explicará cómo fue el nacimiento, el mes de junio, de su hija y de las ganas que tiene de acabar con todo esto y de volver. A Xavier lo veré el mes de Enero en sanidad, no ha podido ser antes ya que ha estado de permiso. Él si tiene todas las comodidades, trabaja en una oficina vestido con bata blanca, está libre de servicios de armas, no pasa ni diana, ni retreta y puede salir al Aaiun de paisano. A Sayas no recuerdo explícitamente haberlo visto, pero tengo que suponer que si, ya que lo que recuerdo es haber ido al cuartel de tropas nómadas y haberme comprado una siroquera y un macuto, fue probablemente aquel día que nos vimos.

Equipo de futbol de la sección de transmisiones de Edchera

En el exterior de las murallas de Edchera hay una especie de campo de fútbol, al menos hay dos porterías que están a punto de caerse.

Eso es motivo suficiente para que se organicen partidos de fútbol. Cada compañía legionaria tiene su equipo y la sección de transmisiones también a formado el suyo. Siempre que se puede jugamos partidos y lo hacemos con los efectivos disponibles en cada momento. Recuerdo como mínimo tres partidos en los cuales jugué y por cierto que la competencia era feroz y los resultados muy ajustados y con alguno que otro lesionado.

En el oasi de Meseied

En varias ocasiones se organizó una excursión andando hasta el oasis de Meseied. Concretamente la primera fue el sábado 12 de octubre de 1974.

Este oasis está situado a unos seis kilómetros de Edchera, atravesando la sagia, río casi siempre seco de unos tres kilómetros de ancho a su paso por Edchera y que pasando por el Aaiun acaba desembocando en el norte del BIR. Siempre se hacía aprovechando algún día festivo y se apuntaban casi todos los que aquel día no tenían servicio o no habían ido al Aaiun. Cogíamos cantimploras, nos llevábamos un cetme por si acaso y empezábamos una caminata rápida de una hora, que atravesando la sagia nos llevaba hasta Messeied. En este lugar insólito en medio del desierto, se podía encontrar bastante agua, un bonito palmeral e incluso un rudimentario bar. También había un pequeño poblado de nómadas saharauis. Pasábamos el día descansando a la sombra de las palmeras, nos remojábamos con el agua fresca que salía de las rocas y tomábamos alguna bebida en el bar. Recuerdo que hicimos cierta amistad con un saharaui que en un par de ocasiones, que recuerde, nos invitó a tomar el té en su haima.

A la vuelta y en medio de la sagia, me metí en un buen jaleo. Vi el cuerpo sin vida de un dromedario semienterrado y me acerqué, en un instante me hundí en el barro hasta la cintura, suerte que reaccioné y me cogí a una roca y pude salir, si no reacciono, seguramente hubiera tenido que pedir ayuda a mis compañeros, o quizás hubiera tenido la misma suerte que aquel dromedario.

Con los compañeros de transmisiones en el oasis de Meseied

Al teniente como siempre le gusta darme "vidilla" y como pienso que reconoce que yo siempre estoy al pie del cañón, ha considerado que mi tripulación y yo, necesitamos un cierto descanso, nos pide que vayamos unos días al Aaiun, al Regimiento Mixto de ingenieros. El 5 de Noviembre vamos al Aaiun. El objetivo aparte de descansar de tanto desierto, es el de montar una emisora nueva en el Land-Rover y dejar preparado el coche para que nos lo pinten.

De visita al BIR donde se han instalado tiendas para alojar más reclutas

Nada más lejos de la realidad. El Regimiento Mixto era como una ciudad, donde solamente hay una clase social, la militar. Había oficiales y suboficiales por todas partes y daba pena andar por ahí, pues había que ir siempre con la mano levantada y saludando. Lo que más me fastidiaba era la vida que se llevaba que era totalmente diferente a la que había tenido hasta ahora, militarmente hablando, en el regimiento todo el mundo estaba ocupado y no existía el "escaqueo", total que tenía muchas ganas de volver a Edchera. Eso era un "puto folio", que si gimnasia, que si instrucción, todo el día formando para todo y muchos servicios. Yo que por las destinaciones que me habían tocado hasta ahora, me había librado de hacer las típicas guardias, aquí en el Aaiun acabé haciendo, que recuerde, un mínimo de dos guardias de cabo, ya que había rumores que a partir de mediados de Noviembre la mitad de la sección de transmisiones de Edchera bajaría a "descansar" al Aaiun y por desgracia se acabó cumpliendo.

Durante estos cuatro primeros días que estoy en el Regimiento Mixto, trabajamos como nunca para poder acabar cuanto antes y poder volver a Edchera, ya que aparte de no conocer a nadie, eso no nos gusta nada. La única ventaja es que por las tardes podemos salir al Aaiun y tener un poco de diversión.

De vuelta a Edchera, se confirma. El lunes día 11 de Noviembre cuatro vehículos con sus respectivas tripulaciones irán al Regimiento Mixto de ingenieros, según el teniente a descansar. Por suerte consigo evitar esas "primeras vacaciones en el Aaiun".

Dunes entre el Aaiún y el BIR

Pero como todo llega, el día 25 de Noviembre me toca turno de ir al Regimiento mixto de Ingenieros, durante quinze días. Esta nueva situación no me inspira nada, me encuentro como si fuera recluta, encantado, gente nueva por todas partes y un ambiente diferente, desconocido. La mayoría de los que hacen la mili aquí, no han salido nunca al desierto o muy poco y por mucho que hagan la mili en el Sahara, la diferencia de hacerla en la península es que están lejos de casa, aunque reconozco que ya es muchísima diferencia.

Una de las tareas que realizamos esos días fue la de instalar un altavoz y un fluorescente en el Land-Rover. Al no tener ni idea y como nadie nos dio explicaciones, ni tampoco los medios necesarios, estuvimos un día entero montando y desmontando, pidiendo herramientas y cogiendo otras. O sea que como pasa casi siempre en la mili, nos buscamos la vida. Al final el trabajo salió coronado con el éxito y ya teníamos el mejor coche de la sección de transmisiones de Edchera. Pintado y como nuevo, emisora nueva, luz incorporada y altavoces para no tener que ir con los auriculares puestos. Por fin se acabó este mal sueño y el día 5 pudimos volver a Edchera.

Al regimiento mixto volveré tres veces. Del 5 al 15 de Enero, del 1 al 15 de Febrero y los últimos días de mili o sea del 7 de Abril al 15 de Abril.

De visita a mi amigo Zamora, unos dias antes de Navidad

Como era previsible al encontrarme en el cuartel del regimiento mixto en el Aaiun, he tenido que hacer guardias de cabo. Que recuerde han sido dos y las dos muy movidas. La primera la hice a mediados del mes de enero, fue muy complicada, primero por el desconocimiento de lo que tenía que hacer y segundo porque justamente aquel día el regimiento recibió la visita de un general. La segunda fue a primeros de febrero, durante el día todo fue tranquila pero por la noche todo se complicó, a las dos de la madrugada sonaron unos disparos cerca del cuartel, en seguida nos pusimos a la expectativa, al rato se presentó un coche de la policía territorial y nos preguntó si sabíamos algo, el resto de la noche ya fue un no parar, por este motivo y por causa de una ensaladilla rusa, resultó que medio acuartelamiento tuvo diarrea i también afectó a algunos de los que estaban de guardia, la anécdota pasó mientras llevaba a los soldados a las garitas correspondientes para hacer los turnos de guardia, se veía un tráfico impresionante de gente en dirección a las letrinas, en uno de los cambios de guardia uno de los soldados que llevaba en dirección a su garita, me lanzó el cetme y se fue corriendo hacia las letrinas, solucionado este imprevisto, se produjo uno de más grave, resulta que al llegar a una de las garitas para hacer el relevo el soldado de guardia había desaparecido, el susto fue enorme y recuerdo que incluso me temblaron las piernas, por suerte duró unos segundos, ya que a un hilo de voz saliendo desde detrás de unos bidones me dijo "cabo, estoy aquí", me acerco y me encuentro al soldado subiéndose los pantalones.

El 20 de diciembre me toca volver al Regimiento Mixto pero suena la flauta y hay suerte, resulta que con la marcha a principios de Diciembre de los licenciados, se han reorganizado las tripulaciones y la mayoría nos quedamos. No recuerdo exactamente si fuimos todos o la mayoría los que nos quedamos en Edchera, la cuestión es que pude pasar las Navidades y el fin de año con mis compañeros y amigos.

Navidad 1974

Los de transmisiones de Edchera organizamos una gran fiesta de Noche Buena, a la que se apuntaron muchos legionarios. Todo el mundo colaboró, yo concretamente pinté el "FELICES FIESTAS" que sale en una de las fotos. Ya os podéis imaginar la fiesta, todos bebiendo y cantando y al final todos borrachos, menos yo que no bebo. Aunque en esa ocasión lo intenté y bebí todo lo que pude, con intención de coger la primera borrachera de mi vida, pero ni así lo conseguí. Recuerdo que un compañero y yo, los únicos que quedábamos en pié, nos pusimos a cantar villancicos por todas las compañías de los legionarios y estos nos lo agradecían dándonos de todo, sobre todo bebida, pero también alguna que otra moneda.

Navidad 1974

El día de Navidad fue para olvidar, prácticamente nadie se levantó de la cama. La mayoría con resaca y los pocos con añoranza y depresión. El barracón era como un basurero lleno de botellas, restos de comida, papeles y hacía una peste insoportable a comida, bebida y vómitos.

El día 26 fue otro mal día. Me tuve que levantar a las seis de la mañana para ir al Aaiun a buscar al sargento. De vuelta a Edchera, me tocó volver al Aaiun en busca de víveres para la cantina, no hay que decir que mi tripulación y yo encantados de la vida. A la vuelta se nos estropeó el Land-Rover y nos quedamos en medio del desierto. Suerte del conductor que es muy hábil y solucionó el problema, aunque las tres horas en mitad de la nada no nos las quitó nadie.

Navidad 1974

Llega fin de año y de nuevo fiesta grande, la única diferencia con Noche Buena, son los doce granos de uva y que podemos dar por liquidado ese 1974 tan diferente y triste.

El día 2 de Enero de 1975 vuelve a ser un día de mucho ajetreo de buena mañana resulta de que el sargento me llama y me dice que se encuentra fatal, muy normal con todo lo que había bebido esos últimos días, cualquiera estaría a punto de ir al infierno. Voy a la emisora de mi coche para contactar con el Aaiun y avisar al teniente que el sargento se encuentra mal, pero la emisora ha dejado de funcionar, o sea que se ha estropeado. La conexión la hacemos desde otro vehículo y el teniente me dice que lleve al sargento al Aaiun con mi Land-Rover para que reparen la emisora. Como siempre los de Edchera acabamos dando la nota, nos hemos presentado en el regimiento con el coche completamente sucio, vestidos para ir al oasis, con barba de dos semanas y aún suerte que no han advertido nuestra presencia. Me presento al teniente y éste me nombra jefe accidental de la sección de transmisiones de Edchera, como cabo más antiguo, mientras no vuelva el sargento o no esté él. Al volver a Edchera y durante tres días me tuve que preocupar de todo lo que habitualmente hacía el sargento, organizar la limpieza, las practicas de radio, la teórica, los servicios y estar atento por si el 4º tercio necesitaba algún coche de transmisiones.

Se licencian los sin permiso de mi quinta. Marzo 1975

A punto de acabar la mili y en mi última estancia en Edchera me endosaron un servicio de semana, concretamente desde el 26 de Marzo hasta el 1 de Abril de 1975.

En una de mis muchas salidas al desierto

Fueron muchas las salidas al desierto que hice durante los siete meses que estuve en Edchera, pero también estando en el Aaiun, ya que a pesar de estar en el regimiento de ingenieros, cuando nos necesitaban en Edchera había que acudir rápidamente. En los dos últimos meses es cuando tuve que realizar más salidas, tantas que prácticamente me pasé todo el tiempo en el desierto.

04/07/2008 GMT 1

COSAS DE LA MILI Y DEL SARGENTO M.

argila @ 09:34

Andrés Morán Prieto

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Desembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. Año 1974

Andres Moran de Maniobras con Hilari

Recuerdo aquel día, seguro que alguno de vosotros sobre todo los que estabais asignados a telefonía lo recordareis. Como sabéis, Villa Cisneros estaba entre el cuarto tercio Alejandro Farnesio y el Polvorín, la línea de telefonía que los unía, era muy frecuente que se averiara. Esta vez le tocó a un tramo entre Villa Cisneros y el Polvorín.
Generalmente, siempre íbamos un coche, con el Sargento M. y cuatro compañeros, pero ese día la avería era más importante y fuimos dos coches; uno lo llevaba, creo recordar, Francisco Bravo Ruano y el otro lo llevaba yo, en el que iba el Sargento. Siempre se pasaba bien con el Sargento, sobre todo los chóferes, dejábamos a los compañeros en el “tajo” y nosotros le acompañábamos al bar.
No se solía tardar mucho en reparar las averías. Este día en cambio se complicó un poco más la faena. Una vez terminado su trabajo los compañeros llegaron al bar. El Sargento tenía una borrachera como un piano, cosa bastante habitual en él. Ya de regreso al cuartel al Sargento M. se le antojó que mi coche tenía que llevarlo él. Los que erais conductores, ya sabéis que el coche era como la novia, no se le podía dejar a nadie y mucho menos en esas condiciones. A pesar de esto el siguió insistiendo en que el debía llevar el coche, hasta el punto en que me hizo poner firmes, y dándome dos hostias me quitó las llaves de la mano. Aún ahora, después de 34 años me duele la cara al recordarlo.
Si os acordáis, en el camino del Polvorín a Villa Cisneros, justo antes de llegar, había un poblado de gente muy pobre, si hubierais visto al Sargento a todo gas con el Land Rover, a dos ruedas por medio de las “Haimas” y a los moros corriendo despavoridos, aquello era un espectáculo, por suerte no atropelló a nadie. A mí, en aquellos momentos se me vino el mundo encima, sentado a su lado llorando de impotencia y rabia. Cuando faltaban unos trescientos metros para llegar a la puerta del cuartel, paró el coche y me dijo: Coge el coche, y de esto ni una palabra a nadie, que te suelto otras dos hostias.
Yo que me sentía impotente y tan humillado, llorando cogí el coche, llegamos a la puerta de la compañía y sin aparcarlo me dirigí a ver al Capitán, en ese momento me cogieron tres o cuatro veteranos intentando quitármelo de la cabeza, me decían: Olvídalo que no sabes las consecuencias que te puede llevar esto. Y a pesar de todo, me presente al Capitán y le conté lo sucedido.
Al Sargento lo arrestaron dos semanas. Cuando le levantaron el arresto, estuvo de semana en la compañía, yo era “Padre”, o sea, era intocable, la primera noche que el Sargento estuvo de guardia, estábamos todos dormidos, cogió un papel, me lo puso entre los dedos de un pie y luego prendió fuego, cuando me desperté me levanté para comerme a quien fuera, en los pies de mi cama estaba el Sargento M. y mirando me dijo: He sido yo, pasa algo, en el calabozo se pasa peor, yo le contesté: A sus órdenes mi Sargento, no pasa nada. A partir de ese día, siempre que me miraba se reía, creo que al final, me llegó a apreciar y todo.

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