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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

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25/09/2008 GMT 1

EDCHERA - ESTADO DE GUERRA

argila @ 11:00

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Primeros dias en Edchera

El Sábado día 14 de septiembre de 1974 empezó la acción, a partir de ese día poco me aburriría. A media tarde y mientras intentábamos hacer la siesta, se produjo una alarma general, el motivo era que Marruecos estaba concentrando tropas en la frontera norte. A toda velocidad nos vestimos con el uniforme de combate, cogimos el armamento, tiendas de campaña, comida y mantas. Las tripulaciones con Land-Rover asignado se pusieron en marcha con la compañía legionaria que les correspondió, en total salieron cinco, ya que los otros tres vehículos salieron el día de mi llegada y todavía no habían vuelto. Edchera se vació y solamente se quedaron un contingente de legionarios para defenderla, pistolos asignados a otros servicios, el teniente, los dos sargentos y los 4 de transmisiones que no teníamos vehículo asignado. Al cabo de un rato llegaron tres Land-Rover de transmisiones procedentes del Aaiun y nos tuvimos que distribuir en esos vehículos. Pasamos toda la noche y la mañana siguiente metidos en los vehículos, en permanente escucha y comunicación con los vehículos desplazados y preparados por si teníamos que salir en cualquier momento. Al mediodía se relajó la alerta y se quedó en Edchera uno de los tres Land-Rover venidos del Aaiun. Este vehiculo se quedó aparcado al lado de la entrada de la edificación donde residía el coronel de la legión y se quedó permanentemente asignado al mando legionario, siendo prácticamente mi casa durante los próximos días y mientras no regresaran los compañeros de transmisiones que se marcharon destacados o de de patrulla. En un futuro se irá substituyendo pero a partir de ese momento siempre habrá un Land-Rover que hará de emisora base y estará a disposición permanente del mando legionario.

Con los compañeros en Edchera

El viernes 20 de septiembre empiezan a regresar algunas tripulaciones de las que se marcharon y parece que la situación se empieza a relajar un poco. Tres de los vehículos tardaron unos días más en volver, ya que la legión estaba montando tres puntos defensivos permanentes en pleno desierto y en dirección a la frontera. Estas unidades desplazadas se tendrían que ir relevando, con el que se organizarían turnos. A partir de ahora cada quince días aproximadamente, me tocaría ir a dormir de cuatro a seis días con los alacranes, lefas y millones de moscas.

Poco a poco nuestra situación en Edchera va mejorando. Han montado literas con colchones de espuma nuevos. Han reservado un espacio del barracón para hacer una pequeña cantina y han instalado un televisor. Nos han repartido sacos de dormir nuevos y unos tabardos de color verde, muy modernos y para estrenar, que irán de primera en las muchas salidas al desierto, ya que pronto empezará a hacer mucho frío por las noches. A partir de Noviembre montarán un cine al aire libre en el que cada día pasarán películas. Lo que no cambiará será la inexistencia de comedor y las comidas se tendrán que hacer acomodándose en cualquier rincón, unos ladrillos para sentarse será la única comodidad.

De visita al BIR

Como pasó en el BIR y también en Villa Cisneros, aquí también tuve grandes amigos, la mayoría ya conocidos de Villa Cisneros, pero aquí los vínculos se están haciendo incluso más grandes. Recuerdo a Florentino asturiano "cabo folio", Valentín Robados, extremeño y viviendo en Mallorca, el granaino de Castell de Ferro, Edo de Castellón, el canario, Angel Nieto vasco y viviendo en el Hospitalet. Y muchos otros de los que no recuerdo el nombre y me sabe muy mal.

El domingo 22 de Septiembre nos dan permiso para poder pasar el día en el Aaiun. Ésta y las otras veces que iré, podré telefonear a casa, comer bien, ir al cine, pasear, comprar.

Uno par de veces, iré al BIR a ver a los reclutas que acaban de llegar, tal como hicieron conmigo cuando yo era "reclutín". Acabaré conociendo la mayoría de restaurantes y bares del Aaiun, tampoco era tan difícil ya que la oferta era más bien escasa. Las comidas y refrigerios serán frecuentes en el parador y también en el aeropuerto.

Aprovecharé para visitar a mis amigos del BIR que hace mucho tiempo que no veo. Al que visitaré más veces será a Zamora, él es enfermero de helicópteros, dispone de muchas comodidades. Iré a ver a Molina, está en intendencia y me explicará cómo fue el nacimiento, el mes de junio, de su hija y de las ganas que tiene de acabar con todo esto y de volver. A Xavier lo veré el mes de Enero en sanidad, no ha podido ser antes ya que ha estado de permiso. Él si tiene todas las comodidades, trabaja en una oficina vestido con bata blanca, está libre de servicios de armas, no pasa ni diana, ni retreta y puede salir al Aaiun de paisano. A Sayas no recuerdo explícitamente haberlo visto, pero tengo que suponer que si, ya que lo que recuerdo es haber ido al cuartel de tropas nómadas y haberme comprado una siroquera y un macuto, fue probablemente aquel día que nos vimos.

Equipo de futbol de la sección de transmisiones de Edchera

En el exterior de las murallas de Edchera hay una especie de campo de fútbol, al menos hay dos porterías que están a punto de caerse.

Eso es motivo suficiente para que se organicen partidos de fútbol. Cada compañía legionaria tiene su equipo y la sección de transmisiones también a formado el suyo. Siempre que se puede jugamos partidos y lo hacemos con los efectivos disponibles en cada momento. Recuerdo como mínimo tres partidos en los cuales jugué y por cierto que la competencia era feroz y los resultados muy ajustados y con alguno que otro lesionado.

En el oasi de Meseied

En varias ocasiones se organizó una excursión andando hasta el oasis de Meseied. Concretamente la primera fue el sábado 12 de octubre de 1974.

Este oasis está situado a unos seis kilómetros de Edchera, atravesando la sagia, río casi siempre seco de unos tres kilómetros de ancho a su paso por Edchera y que pasando por el Aaiun acaba desembocando en el norte del BIR. Siempre se hacía aprovechando algún día festivo y se apuntaban casi todos los que aquel día no tenían servicio o no habían ido al Aaiun. Cogíamos cantimploras, nos llevábamos un cetme por si acaso y empezábamos una caminata rápida de una hora, que atravesando la sagia nos llevaba hasta Messeied. En este lugar insólito en medio del desierto, se podía encontrar bastante agua, un bonito palmeral e incluso un rudimentario bar. También había un pequeño poblado de nómadas saharauis. Pasábamos el día descansando a la sombra de las palmeras, nos remojábamos con el agua fresca que salía de las rocas y tomábamos alguna bebida en el bar. Recuerdo que hicimos cierta amistad con un saharaui que en un par de ocasiones, que recuerde, nos invitó a tomar el té en su haima.

A la vuelta y en medio de la sagia, me metí en un buen jaleo. Vi el cuerpo sin vida de un dromedario semienterrado y me acerqué, en un instante me hundí en el barro hasta la cintura, suerte que reaccioné y me cogí a una roca y pude salir, si no reacciono, seguramente hubiera tenido que pedir ayuda a mis compañeros, o quizás hubiera tenido la misma suerte que aquel dromedario.

Con los compañeros de transmisiones en el oasis de Meseied

Al teniente como siempre le gusta darme "vidilla" y como pienso que reconoce que yo siempre estoy al pie del cañón, ha considerado que mi tripulación y yo, necesitamos un cierto descanso, nos pide que vayamos unos días al Aaiun, al Regimiento Mixto de ingenieros. El 5 de Noviembre vamos al Aaiun. El objetivo aparte de descansar de tanto desierto, es el de montar una emisora nueva en el Land-Rover y dejar preparado el coche para que nos lo pinten.

De visita al BIR donde se han instalado tiendas para alojar más reclutas

Nada más lejos de la realidad. El Regimiento Mixto era como una ciudad, donde solamente hay una clase social, la militar. Había oficiales y suboficiales por todas partes y daba pena andar por ahí, pues había que ir siempre con la mano levantada y saludando. Lo que más me fastidiaba era la vida que se llevaba que era totalmente diferente a la que había tenido hasta ahora, militarmente hablando, en el regimiento todo el mundo estaba ocupado y no existía el "escaqueo", total que tenía muchas ganas de volver a Edchera. Eso era un "puto folio", que si gimnasia, que si instrucción, todo el día formando para todo y muchos servicios. Yo que por las destinaciones que me habían tocado hasta ahora, me había librado de hacer las típicas guardias, aquí en el Aaiun acabé haciendo, que recuerde, un mínimo de dos guardias de cabo, ya que había rumores que a partir de mediados de Noviembre la mitad de la sección de transmisiones de Edchera bajaría a "descansar" al Aaiun y por desgracia se acabó cumpliendo.

Durante estos cuatro primeros días que estoy en el Regimiento Mixto, trabajamos como nunca para poder acabar cuanto antes y poder volver a Edchera, ya que aparte de no conocer a nadie, eso no nos gusta nada. La única ventaja es que por las tardes podemos salir al Aaiun y tener un poco de diversión.

De vuelta a Edchera, se confirma. El lunes día 11 de Noviembre cuatro vehículos con sus respectivas tripulaciones irán al Regimiento Mixto de ingenieros, según el teniente a descansar. Por suerte consigo evitar esas "primeras vacaciones en el Aaiun".

Dunes entre el Aaiún y el BIR

Pero como todo llega, el día 25 de Noviembre me toca turno de ir al Regimiento mixto de Ingenieros, durante quinze días. Esta nueva situación no me inspira nada, me encuentro como si fuera recluta, encantado, gente nueva por todas partes y un ambiente diferente, desconocido. La mayoría de los que hacen la mili aquí, no han salido nunca al desierto o muy poco y por mucho que hagan la mili en el Sahara, la diferencia de hacerla en la península es que están lejos de casa, aunque reconozco que ya es muchísima diferencia.

Una de las tareas que realizamos esos días fue la de instalar un altavoz y un fluorescente en el Land-Rover. Al no tener ni idea y como nadie nos dio explicaciones, ni tampoco los medios necesarios, estuvimos un día entero montando y desmontando, pidiendo herramientas y cogiendo otras. O sea que como pasa casi siempre en la mili, nos buscamos la vida. Al final el trabajo salió coronado con el éxito y ya teníamos el mejor coche de la sección de transmisiones de Edchera. Pintado y como nuevo, emisora nueva, luz incorporada y altavoces para no tener que ir con los auriculares puestos. Por fin se acabó este mal sueño y el día 5 pudimos volver a Edchera.

Al regimiento mixto volveré tres veces. Del 5 al 15 de Enero, del 1 al 15 de Febrero y los últimos días de mili o sea del 7 de Abril al 15 de Abril.

De visita a mi amigo Zamora, unos dias antes de Navidad

Como era previsible al encontrarme en el cuartel del regimiento mixto en el Aaiun, he tenido que hacer guardias de cabo. Que recuerde han sido dos y las dos muy movidas. La primera la hice a mediados del mes de enero, fue muy complicada, primero por el desconocimiento de lo que tenía que hacer y segundo porque justamente aquel día el regimiento recibió la visita de un general. La segunda fue a primeros de febrero, durante el día todo fue tranquila pero por la noche todo se complicó, a las dos de la madrugada sonaron unos disparos cerca del cuartel, en seguida nos pusimos a la expectativa, al rato se presentó un coche de la policía territorial y nos preguntó si sabíamos algo, el resto de la noche ya fue un no parar, por este motivo y por causa de una ensaladilla rusa, resultó que medio acuartelamiento tuvo diarrea i también afectó a algunos de los que estaban de guardia, la anécdota pasó mientras llevaba a los soldados a las garitas correspondientes para hacer los turnos de guardia, se veía un tráfico impresionante de gente en dirección a las letrinas, en uno de los cambios de guardia uno de los soldados que llevaba en dirección a su garita, me lanzó el cetme y se fue corriendo hacia las letrinas, solucionado este imprevisto, se produjo uno de más grave, resulta que al llegar a una de las garitas para hacer el relevo el soldado de guardia había desaparecido, el susto fue enorme y recuerdo que incluso me temblaron las piernas, por suerte duró unos segundos, ya que a un hilo de voz saliendo desde detrás de unos bidones me dijo "cabo, estoy aquí", me acerco y me encuentro al soldado subiéndose los pantalones.

El 20 de diciembre me toca volver al Regimiento Mixto pero suena la flauta y hay suerte, resulta que con la marcha a principios de Diciembre de los licenciados, se han reorganizado las tripulaciones y la mayoría nos quedamos. No recuerdo exactamente si fuimos todos o la mayoría los que nos quedamos en Edchera, la cuestión es que pude pasar las Navidades y el fin de año con mis compañeros y amigos.

Navidad 1974

Los de transmisiones de Edchera organizamos una gran fiesta de Noche Buena, a la que se apuntaron muchos legionarios. Todo el mundo colaboró, yo concretamente pinté el "FELICES FIESTAS" que sale en una de las fotos. Ya os podéis imaginar la fiesta, todos bebiendo y cantando y al final todos borrachos, menos yo que no bebo. Aunque en esa ocasión lo intenté y bebí todo lo que pude, con intención de coger la primera borrachera de mi vida, pero ni así lo conseguí. Recuerdo que un compañero y yo, los únicos que quedábamos en pié, nos pusimos a cantar villancicos por todas las compañías de los legionarios y estos nos lo agradecían dándonos de todo, sobre todo bebida, pero también alguna que otra moneda.

Navidad 1974

El día de Navidad fue para olvidar, prácticamente nadie se levantó de la cama. La mayoría con resaca y los pocos con añoranza y depresión. El barracón era como un basurero lleno de botellas, restos de comida, papeles y hacía una peste insoportable a comida, bebida y vómitos.

El día 26 fue otro mal día. Me tuve que levantar a las seis de la mañana para ir al Aaiun a buscar al sargento. De vuelta a Edchera, me tocó volver al Aaiun en busca de víveres para la cantina, no hay que decir que mi tripulación y yo encantados de la vida. A la vuelta se nos estropeó el Land-Rover y nos quedamos en medio del desierto. Suerte del conductor que es muy hábil y solucionó el problema, aunque las tres horas en mitad de la nada no nos las quitó nadie.

Navidad 1974

Llega fin de año y de nuevo fiesta grande, la única diferencia con Noche Buena, son los doce granos de uva y que podemos dar por liquidado ese 1974 tan diferente y triste.

El día 2 de Enero de 1975 vuelve a ser un día de mucho ajetreo de buena mañana resulta de que el sargento me llama y me dice que se encuentra fatal, muy normal con todo lo que había bebido esos últimos días, cualquiera estaría a punto de ir al infierno. Voy a la emisora de mi coche para contactar con el Aaiun y avisar al teniente que el sargento se encuentra mal, pero la emisora ha dejado de funcionar, o sea que se ha estropeado. La conexión la hacemos desde otro vehículo y el teniente me dice que lleve al sargento al Aaiun con mi Land-Rover para que reparen la emisora. Como siempre los de Edchera acabamos dando la nota, nos hemos presentado en el regimiento con el coche completamente sucio, vestidos para ir al oasis, con barba de dos semanas y aún suerte que no han advertido nuestra presencia. Me presento al teniente y éste me nombra jefe accidental de la sección de transmisiones de Edchera, como cabo más antiguo, mientras no vuelva el sargento o no esté él. Al volver a Edchera y durante tres días me tuve que preocupar de todo lo que habitualmente hacía el sargento, organizar la limpieza, las practicas de radio, la teórica, los servicios y estar atento por si el 4º tercio necesitaba algún coche de transmisiones.

Se licencian los sin permiso de mi quinta. Marzo 1975

A punto de acabar la mili y en mi última estancia en Edchera me endosaron un servicio de semana, concretamente desde el 26 de Marzo hasta el 1 de Abril de 1975.

En una de mis muchas salidas al desierto

Fueron muchas las salidas al desierto que hice durante los siete meses que estuve en Edchera, pero también estando en el Aaiun, ya que a pesar de estar en el regimiento de ingenieros, cuando nos necesitaban en Edchera había que acudir rápidamente. En los dos últimos meses es cuando tuve que realizar más salidas, tantas que prácticamente me pasé todo el tiempo en el desierto.

EDCHERA - MANIOBRAS, PATRULLAS Y OTRAS BATALLITAS

argila @ 10:59

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Destacado en la frontera norte

En la segunda parte de la mili recogí el legado del final de la primera y ya fue un no parar de salidas continuas al desierto, destacado con la legión, maniobras, patrullas, simulacros de combate y otras.

Imagenes de salidas varias al desierto

A continuación hago una relación cronológica de todas esas salidas, para luego explicar las anécdotas e incidencias más importantes que me sucedieron en ellas:

Del 24 al 26 de Septiembre de 1974. Destacado en una posición de la legión a 3 Kilometros de Edchera.

2 de Octubre 1974. Maniobras conjuntas de la legión y parcaidistas.

Del 3 al 7 de Octubre de 1974. Destacado en una posición de la legión cerca de la frontera.

9 de Octubre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión y carros de combate.

17 de Octubre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión, paracaidistas y aviación.

Del 28 de Octubre al 3 de Noviembre de 1974. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

13 de Noviembre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión i artilleria cerca de el“ElHaifa”.

Del 19 al 24 de Noviembre de 1974. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 12 al 13 de Deciembre de 1974. Desfile de todas las tropas del sector norte.

8 de Enero de 1975. Maniobras generales de casi todas las fuerzas del sector norte.

Del 11 al 13 de Febrero de 1975. Patrulla de ràdio a les playas de Cabo Bojador.

Del 15 al 18 de Febrero de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

20 de Febrero de 1975. Maniobras de artilleria.

22 de Febrero de 1975. Visita a Fos-Bucraa.

Del 24 al 26 de Febrero de 1975. Maniobras generales cerca de Güelta Zemmur

Del 7 al 12 de Marzo de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 22 al 26 de Marzo de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.

Del 2 a 4 de Abril. Persecución de guerrilleros del polisario hasta Edchedeiria.

Imagenes de salidas varias al desierto

Durante los meses de Septiembre y Octubre, coincidiendo con la alerta máxima, el 4º tercio de la legión mantuvo tres posiciones defensivas en dirección a la frontera Marroquí.

Destacado en la frontera de Marruecos

La primera estaba situada justo en la frontera, la segunda a unos treinta kilómetros de Edchera y la tercera a unos tres kilómetros de Edchera. A finales de Octubre ya se había consolidado la posición intermedia que se llamaba "ElHaifa", y decidieron abandonar las otras dos posiciones, o al menos yo ya no volví.

Mi primera salida a las posiciones de la legión fue a finales de Septiembre, a la posición más próxima a Edchera, concretamente del 24 al 26 de ese mes. Todo lo que pude intuir y presagiar durante esa estancia y las siguientes, fue que se estaba preparando una guerra. Solamente llegar, nos hicieron camuflar el coche. Y recuerdo que nos mantuvimos todos los días, con sus noches en escucha permanente. No se si estuvo en esa salida o en otros, pero lo sitúo en esta época, el mando de la compañía legionaria a la cual estábamos asignados hizo una arenga militar. No sé reproducir lo que dijo, pero sé que acabó diciendo que la legión no se rendía y que no retrocedía ni un palmo, que lucharía todo el mundo y hasta dar la última gota de sangre. A los tres pistolos que estábamos se nos pusieron los pelos de punta, y nos desaparecieron los "cataplines", que seguramente se refugiaron en la garganta. Por contra a los legionarios les subió la sangre en la cabeza y sus comentarios daban miedo, sus ganas de entrar en combate eran enormes y seguro que si se presenta el enemigo lo hubiera pagado muy caro.

En ElHaifa con Valentin y el Granaino

La segunda salida fue del 3 al 7 de Octubre a la posición situada más cerca de la frontera. La posición estaba situada en un lugar alto, desde donde se veía una importante explanada que llevaba hasta la frontera. En estos días también nos mantuvimos en escucha permanente. Lo impensable pasó en un momento determinado y en medio de una comunicación "QSL, QRV..." apareció una voz desconocida, hablando castellano pero con acento marroquí, amenazándome con que me los cortaría y me les haría comer. En aquel momento la adrenalina me subió a mil y le contesté con alguna cosa parecida. Pero recuerdo que durante todos los días tuvimos que cambiar de frecuencia constantemente, pero siempre el marroquí acababa interfiriendo la comunicación.

El resto de salidas a las posiciones de la legión fueron todas a "ElHaifa", en total seis. Una de las funciones de la posición era la de controlar una "carretera" procedente de la frontera Marroquí, desde Tah hasta el Aaiun. Siempre había un grupo de legionarios haciendo el control, un Land-Rover con una ametralladora en un lado de la carretera y una tanqueta en el otro. Un día el teniente legionario se nos acercó y nos dijo si podíamos enlazar con Edchera. Resulta que habían detenido a un marroquí que estaba haciendo fotos de las posiciones de "ElHaifa" y que llevaba encima una gran cantidad de dinero. Lo comunicamos por radio y lo llevaron escoltado.

Valentin, Florentino y yo en ElHaifa

Nuestro principal enemigo era la climatología. Podía hacer un calor insoportable y acompañándolo aparecían los guerrilleros infiltrados, las moscas. Sufrir un frío insufrible. Disfrutar de días completamente claros, con unas puestas y salidas del sol maravillosas, o unos cielos nocturnos irrepetibles. Sufrir un "siroco" que te podía volver loco. Mientras estábamos en "ElHaifa" y hacía calor, íbamos todo el día en pantalones cortos y sin camisa. Buscábamos la sombra del coche y de una especie de barraca que nos hicimos con ramas secas. A las horas de máximo calor intentábamos hacer la siesta, a las horas que la temperatura bajaba, jugábamos a las cartas o simplemente charlábamos y cada uno explicaba lo que hacía en la vida civil, sus diversiones, sus amistades, su familia, su novia, su trabajo y nos enseñábamos fotos. Por la noche nos hacíamos café con leche, y mientras charlábamos o jugábamos a las cartas, degustábamos las exquisiteces regionales, de nuestros paquetes procedentes de casa. A cualquier hora teníamos la radio con música. Y leíamos las revistas llegadas desde la península o las que nos trajo el teniente y por descontado que leíamos y volvíamos a leer mil veces las cartas de nuestros queridos o éramos nosotros los que las escribíamos.

Bebiendo agua del guirbi

Hasta a finales de Octubre, aproximadamente y si no hacía siroco, la temperatura era agradable hasta las doce, a partir de esa hora empezaba a subir y entre las dos y las cinco se hacía insoportable. Era casi imposible ponerse al sol, nos tumbábamos bajo el coche y en compañía de un millón de moscas. El caso es que las moscas también se refugiaban del calor poniéndose debajo del Land-Rover, había tantas que la chapa que estaba por encima de nuestra vista quedaba de color negro. Si nos estábamos quietos, ellas no molestaban, pero si ha alguien se le ocurría moverse, era impresionante la nube y el zumbido que se montaba. De todas formas éramos jóvenes y nos gustaba bromear, por tanto nadie paraba quieto. De vez en cuando podían pasar diez minutos de tranquilidad, que los acababa cualquiera de nosotros pegando un fuerte golpe de revista contra el coche, el resultado era que mil habían sido liquidadas y la revista daba buena fe de aquello. La diversión cambiaba cuando alguien empezaba ha hablar de cervezas fresquitas, congeladas. Esa tortura todavía era mayor que la de las moscas, la garganta se empezaba a resecar, el cerebro a degustar la cerveza, pero el resto del cuerpo no lo acompañaba y se acababa con un grito de calla por favor. El remedio era beber agua del guirbi, que de fresca y natural nada, más bien parecían meados de camella, pero es lo que había y en aquel momento sabía a gloria.

A partir de las cinco de la tarde, la temperatura se iba haciendo de nuevo soportable, poníamos una manta en el suelo y empezábamos con las partidas de "tute" o "chinchón" y como hasta las doce de la noche no nos podíamos ir a dormir a causa de que había enlace con Edchera, instalamos una luz en la tienda que cogiámos de la batería del coche y estábamos hablando y picoteando las "delicatesen" peninsulares. A partir de Noviembre, las temperaturas nocturnas empezaron a ser más frías. Recuerdo que hubo noches en las que pasé muchísimo frío y eso que dormía vestido, con el saco y dos mantas. Por la noche estaba prohibido hacer fuego, pero nos buscamos la vida, hacíamos fuego a las cinco y lo manteníamos hasta que se hacía de noche, que lo apagábamos, pero las brasas seguían calentando y aguantaban un par de horas más. Hubo días con un fuerte siroco, tanto que la visibilidad era prácticamente nula, teníamos que apuntalar la tienda poniendo grand cantidad de piedras para sujetarla. La primera vez se nos la llevó. En días de fuerte siroco el único refugio era el coche, tanto de día como de noche. Cuando paraba podíamos empezar a descansar, pero nuestro estado era lamentable, parecía que estábamos empanados, nuestro color de piel y cabello era el mismo que el del entorno. El siroco podía durar uno o más días, pero la calma solía ir acompañada de un calor sofocante.

Explosiones en ElHaifa

Al principio de estar "en ElHaifa" vino una compañía de zapadores que se dedicaron a hacer una serie de posiciones defensivas, pozos de tirador y trincheras. Al ser un terreno muy pedregoso tenían que poner cargas explosivas. A medida que ellos trabajaban, nosotros contemplábamos el espectáculo y muy de vez en cuando teníamos que cambiar el coche y la tienda de lugar. Las explosiones levantaban las piedras a más de cincuenta metros y un humo negro lo invadía todo. Cuando se trabajaba a pico y pala los legionarios también se ponían. Un día que estábamos observando y aplaudiendo las explosiones, hubo una que fue superior a las otras, las piedras subieron hacia el cielo, mis reflejos y el de mis compañeros funcionaron como un resorte y empezamos a correr, En un margen de poco tiempo empecé a escuchar los golpes de las piedras a mi alrededor. El susto fue enorme, pero por suerte solamente salieron dañadas dos tiendas y un Land-Rover.

Si el mando legionario de turno nos lo permitía, solíamos hacer una pequeña excursión a pie, hasta un pozo de agua próximo. Había que andar un buen rato y con el sol que caía acabábamos sudados y agotados. En el lugar había, efectivamente, un pozo de agua, que tenía unos cinco metros de profundidad. La primera vez fuimos con unos legionarios que ya conocían de su existencia, y por lo tanto fuimos preparados con un cubo y una cuerda. Sacábamos agua del pozo y nos bañábamos con aquella agua que estaba fresquísima o eso nos parecía.

Durante los meses de Octubre y Noviembre fue muy habitual la realización de simulacros de combate por parte del 4º tercio de la legión, acompañado de otras unidades. Oficialmente les decían maniobras, pero a mí me gusta más nombrarlos simulacros. Solían durar un día y se realizaban normalmente, en los alrededores de las posiciones de ElHaifa. Yo participé en varios, los que he relacionado en la lista previa. Salíamos de Edchera o del Aaiun y nos dirigíamos al punto de concentración de las tropas y nos presentábamos a la unidad a la que habíamos sido asignados, normalmente a una compañía de la legión, menos un par a veces que tuve que presentarme a unidades de artillería de las que guardo muy mal recuerdo. En estos simulacros podían participar unidades legionarias, unidades legionarias y paracaidistas, unidades legionarias y carros de combate, unidades legionarias, paracaidistas y aviación, unidades legionarias y artillería. La actividad de transmisiones era hasta cierto punto divertida, en primer lugar porque eran días en los que teníamos que trabajar y mucho en lo que nos habían preparado, o sea que nos pasábamos el día transmitiendo y recibiendo radiogramas, en segundo lugar por que al estar agregados al mando de una unidad de las que intervenía en las maniobras nos enterábamos perfectamente de todos los movimientos de vehículos y tropas que se estaban realizando y en tercer lugar porque el mando se situaba en lugares en donde se veían perfectamente estos movimientos.

De maniobras con una compañia de la legión

En uno de los simulacros, una compañía del 4º tercio tenía que probar un nuevo armamento que lo llamaban filo-dirigidos. Se trataba de un artefacto, especie de misil, que estaba montado en la parte de detrás de un Land-Rover. El misil estaba conectado a una bobina de cable enorme, quizás un kilómetro, no lo puedo determinar. Se trataba de disparar el misil e ir dirigiéndolo, con el cable que llevaba conectado, hasta su objetivo. Desde nuestro punto privilegiado de observación podíamos ver el acontecimiento. Un primer Land-Rover de los tres que llevaban montado el filo-dirigido inició las pruebas, uno de los legionarios, el que estaba al mando del Land-Rover apretó una especie botón de un mando y el filo-dirigido empezó a elevarse, haciendo curva hacia el objetivo. La bobina desplegaba cable a medida que el misil avanzaba, pero de golpe la bobina quedó atascada y el misil por un instante quedó suspendido en el aire. Desde nuestra posición pudimos ver cómo los legionarios salían corriendo en todas direcciones, alejándose de donde estaba suspendido el filo-dirigido, el tiempo se eternizaba, pero la resolución pasó en un par de segundos, el artefacto se quedó sin poder de tracción y se precipitó hacia tierra. Un reflejo hizo que todos nos lanzáramos de cara al suelo, ya que la distancia no era demasiada grande para que el impacto no tuviera alguna consecuencia. Pero se escuchó el ruido de un golpe metálico contra el suelo y se hizo el silencio. Por suerte el trasto no explotó.

En permanente escucha durante los dias de la generala

Un día de vuelta a Edchera fue como una especie de Rally, entre los cuatro coches de transmisiones que habíamos salido de maniobras aquel día. Como ya hubiera ocurrido con anterioridad el teniente nos dio permiso para circular a toda velocidad. Esta vez iba delante y pude disfrutar mucho más de la carrera. Los vehículos iban casi volando entre baches, cactus y polvo, a cada bache le seguía otro y a cada bote le seguía un rebote. Cada coche seguía su camino y todos querían ir el primero, viéndose los otros tres dejando su rastro de polvo. Había momentos que la velocidad se acercaba a los cien kilómetros hora y yo diría que era una velocidad suicida al no circular por carretera y con momentos de visibilidad muy limitada por el polvo. Aunque peligroso fue muy emocionante.

Todo empezó de buena mañana el teniente nos ordena prepararnos para salir de maniobras. Salimos cuatro coches de transmisiones con dirección a un lugar próximo a las posiciones de "ElHaifa", al llegar empezamos a ver toda clase de armamento de todos los calibres, preparado para disparar, con un despliegue de tropas impresionante.
El frente podía tener unos diez kilómetros de amplitud. Nos dirigimos hacia donde se encontraba el mando de las maniobras, donde empezaron a llegar los altos mandos militares de todos los cuerpos, se los acomodó en una pequeña altura desde donde se veía perfectamente todo el despliegue y el lugar donde se concentraría todo el fuego de las diferentes armas. Se me ordenó dirigirme a dar apoyo de transmisiones a una unidad de artillería autopropulsada, la de mayor calibre de las que tenían que disparar. Por lo tanto indiqué a Valentín el conductor que dirigiera nuestro Land-Rover hacia ese lugar y nos pusimos a la disposición del mando de la unidad de artillería. Estábamos ya situados en una pequeña altura, desde donde se veía la colina donde estaba el supuesto enemigo y que se encontraba justo en frente nuestro. Acabo de recibir la radio transmisión de la hora que tiene que empezar a disparar nuestra unidad y lo tiene que hacer en cinco minutos. Se lo comunico al comandante de la unidad artillera.

Land Rover de Transmisions de la secció d'Edchera

De repente en la colina donde se tiene que concentrar el fuego, aparece un Land-Rover de transmisiones de Edchera, aunque a la vista y a causa de la lejanía la imagen es muy pequeña, su antena lo delata. El corazón se me acelera pero sin tiempo de pensar, me encuentro con la cara del comandante, creo recordar que tenía este rango el mando de la unidad de artillería, me está gritando de mala manera, creo entender que tengo menos de cinco minutos para comunicar al inepto de mi compañero que desaparezca, que él empieza a disparar.

Me salto todo el protocolo de comunicaciones e intento conectar, creo que hablamos todas las unidades de transmisiones al mismo tiempo, pero por fin me tranquilizo y pongo orden y aparece el conejo a punto de ser cazado (QSL, QRV ...), me intenta explicar que está buscando la unidad a la que está asignado y ha subido al montículo para ver mejor dónde puede estar. Yo le digo pues eres un "guripa pipiolo", mas fuerte fue lo que le dije, sal de aquí a la voz de ya, si no te hacen puré, "quiero suponer que no hubieran disparado, pero..." Veo desaparecer la liebre y casi inmediatamente la colina se convierte en un infierno.Durante una hora se dispara todo tipo de armamento, cañones, baterías, morteros, misiles. Al encontrarnos muy cerca de una de las piezas de artillería autopropulsada, cada vez que realizaba un disparo, el estallido era enorme, el suelo retumbaba y nuestro coche, con nosotros incluidos, dábamos un pequeño salto. En el horizonte se veían los impactos y las llamaradas correspondientes, acompañadas de un humo negro que se levantaba, llegando en un par o tres de segundos a nuestros oídos el ruido ensordecedor de la explosión.

Desfile en el Aaiun

A medios Diciembre se realizó un desfile de todas las fuerzas del sector norte. Unos 15000 hombres y 4000 vehículos de todo tipo. El motivo fue por la designación del nuevo capitán general de Canarias. En el desfile también intervino el 4º tercio de la legión y con él la sección de transmisiones de Edchera. El día antes fuimos al oasis Meseied con los coches y los lavamos con el agua abundando del oasis. El día del desfile, toda la agrupación salió en dirección al Aaiun, deteniéndosenos en un lugar predeterminado. Mirara donde mirara y hasta el horizonte estaba todo lleno de vehículos y soldados por todas partes. A las 12 empezó el desfile un verdadero desastre desde mi punto de vista, ya que se organizó tal polvareda, que había momentos en los que no se veía el vehículo precedente. Cuando empezamos a movernos ya estábamos completamente empanados por el polvo, coches, emisoras y todo el equipo quedó hecho un desastre, por suerte al hierro le da igual la suciedad, el problema era nuestro, ya que el polvo nos hizo llorar y resecar la garganta y en momentos nos producía náuseas. Todo se solucionó con la ducha que nos pudimos dar al llegar a Edchera.

En el mes de Febrero fueron constantes las salidas. En la relación inicial se puede ver que fueron cuatro, más una a las posicionas de "ElHaifa".

De patrulla a las playas de Cabo Bojador

Estando en el Regimiento Mixto de Ingenieros del Aaiun, se organizó una patrulla de prácticas de radio, muy parecida a la que ya relaté de mi estancia en Villa Cisneros. La destinación fue a las playas y acantilados de cabo Bojador. Fuimos a un lugar donde la costa era un enorme acantilado y conseguimos encontrar un lugar que hace una especie de cala y al que pudimos acceder con los vehículos. Las olas eran enormes y el acantilado se hacía respetar, el paisaje impresionante pero bonito al mismo tiempo y sobre todo muy salvaje. Lo peor fue la noche que me tocó guardia de radio. El coche de transmisiones de guardia, estaba situado en solitario en el llano por encima de los acantilados. El cielo estaba muy sereno pero sin luna, se veían todas las estrellas y galaxias habidas y por haber, pero la oscuridad era impresionante ya que no se podía ver nada a un metro de distancia. Las horas de la noche que estuve completamente solo, haciendo la guardia, se me hicieron muy largas. Pasé muchísimo frío y miedo, acabé viendo sombras y escuchando ruidos inexistentes. Creo que pedí al santo y seña un mínimo de cinco veces y la única vez que lo tendría que haber pedido, que fue cuando se me acercó un teniente a ver cómo estaba todo, no lo pedí. Por suerte, aquel teniente tan joven y que estaba tan asustado como yo, me vio la cara y no dijo nada, se limitó a entablar conversación de otros temas y pasó un buen rato en compañía. Por otra parte fueron días de recolección de mejillones y percebes que degustamos en todas las comidas.

De visita a Fos-Bucraa

Se organiza una visita a Fos-Bucraa de cien legionarios y pistolos de Edchera. Se hizo por sorteo. La excursión de los cien agraciados se hizo en autocares, a los que acompañó una sección de legionarios de servicio y por descontado nuestro coche de transmisiones por si acaso. Fue una visita interesante, pudimos ver todas las instalaciones y nos dieron una buena comida.

De visita a Fos-Bucraa

La participación en unas maniobras de artillería fue para olvidar. Cuándo me presenté al capitán de la unidad, éste me dijo de muy malas maneras y gritándome, que es lo que hacíamos allí, que no le servíamos para nada y que nos pusiéramos en un rincón y no molestáramos, realmente desagradable aquel capitán. Recuerdo que aquellos artilleros que estaban a sus órdenes, estaban de muy mala gana y cumplían por el miedo que les daba aquel dictador. Dispararon de noche, las dianas estaban situadas en una explanada a unos kilómetros. Disparaban balas trazadoras que iluminaban una amplia zona, al mismo tiempo que las balas incendiarias teñían de rojo y fuego todo el lugar.

De maniobras cerca de Güelta Zemmur

Se organizaron unas maniobras generales de todas las fuerzas de choque del sector norte. Se pretendían dos objetivos, primero hacer una demostración de fuerza a los marroquíes y segundo amedrentar a los guerrilleros del Frente Polisario, que últimamente estaban aumentando su actividad. El objetivo de las maniobras era un lugar próximo a Güelta Zemmur. Yo como casi siempre fui con una compañía del 4º tercio, hicimos muchísimos kilómetros durante tres días y por fin al tercer día, en un lugar fronterizo de nombre en clave SC4, se completaron todos los movimientos de ataque, con intervención de aviación, helicópteros, paracaidistas, artillería y carros de combate. La vuelta fue espectacular, ya que todas las fuerzas volvieron al mismo tiempo, hubo momentos, sobre todo de noche, que la hilera interminable de luces rojas parecía más la autopista en su paso por el Vendrell en una noche de operación retorno, que una caravana de vehículos militares.

De maniobras cerca de Güelta Zemmur

Al principio de Abril de 1975, me tocó hacer una última salida y la más arriesgada. Aquel día tendría que haber ido al Regimiento mixto del Aaiun para quedarme definitivamente y licenciarme en unos quince días. Pero se había localizado un grupo importante de Polisarios que se habían agrupado en unas montañas cerca de Edchederia y se ordenó al 4º Tercio, con ayuda de unidades de Helicópteros y de la aviación, una operación de castigo para intentar neutralizarlos. El teniente me llama y me dice, Argila vas a salir en tu última patrulla pórtate bien. Salí con una compañía del 4º tercio y nos dirigimos hacia Smara donde pasamos la noche. Al día siguiente hicimos noche cerca de Hausa y al tercer día nos dirigimos hacia Echedeiria, y en un lugar de relieve muy abrupto montamos el campamento. En eso que me llega un radiograma que indica que en unas montañas próximas y que tenemos a la vista, hay indicios que los guerrilleros se han refugiado en unas cuevas. Paso el comunicado al teniente legionario. Al rato el teniente me dice que tengo que enviar un nuevo radiograma cifrado y me trae apuntadas unas coordenadas.

Vida cotidiana en las salidas al desierto

Rápidamente transmito el comunicado con las coordenadas y no pasan ni diez minutos que tres aviones "mirage" procedentes de Canarias, creo, sobrevuelan nuestra posición y se dirigen a toda velocidad hacia las montañas que tenemos enfrente. Sin previo aviso lanzan sus misiles, en un lugar concreto, incendiando toda la colina. De vuelta, los aviones hacen un par de pasadas en vuelo rasante sobre nuestras posiciones y batiendo las alas en señal de saludo. A todos los presentes nos embargó una emoción indescriptible, levantamos las manos, algunos lanzamos la gorra al aire y gritando muy fuerte saludamos aquellos aviones. Creo que eso era indicativo que la moral de los legionarios era muy alta y que difícilmente hubieran salido derrotados si hubiera estallado el conflicto. Acto seguido los legionarios se desplegaron hacia el lugar bombardeado, para ir a inspeccionarlo. Al llegar a las cuevas, donde se suponía estaban los guerrilleros, encontraron restos de que efectivamente habían estado, pero ya se habían marchado.

En acción cerca de Echeideria



04/08/2008 GMT 1

ADIOS SAHARA, ADIOS

argila @ 22:02

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Vestido de saharaui

Después de la batallita de Edcheideria ya me podía licenciar. Al llegar a Edchera el teniente ya me esperaba, lo primero que hizo fue felicitarme y de alguna manera se disculpó por haberme enviado a una misión peligrosa a quince días de licenciarme. No se si en broma o en serio pero me soltó que si me quería reenganchar, eso si con una leve sonrisa en sus labios. Mi contestación se limitó a una mirada y fue cuando se dignó a chocarme la mano y decirme que tenía un coche preparado y que en cuanto me duchara y recogiera mis cosas podía marchar para el Regimiento Mixto en el Aaiun.

La foto que hay a continuación es del trayecto entre Edchera y el Aaiun. Es la última foto que me hice vestido de saldado sahariano.

Ultima foto vestido de soldado sahariano

Aquella misma tarde ya estaba en el Aaiun, pero todavía me quedaban diez días de agobio. Cinco o seis, no recuerdo, los pasaría vestido de soldado y eso todavía daría pié a que los sargentos chusqueros de Ingenieros me hicieran trabajar a pico y pala con un sol de justicia. ¿Es que después de la mili tan estresante que me había tocado, no me merecía esos días de descanso? No solo pico y pala, sino que los dos últimos días me tuvieron, junto con otros cabos que se licenciaban, sacando unas vigas de hierro muy pesadas, de un local hasta un patio exterior. Pero como todo llega, por fin llegó ese día en el qué me pude vestir de nuevo de civil. Y el día 16 de Abril de 1975 un avión de Iberia me devolvía la libertad perdida durante catorce meses de mi vida.

Ultimos dias en el Sahara



PACIENCIA, SOY LA ESPOSA DE UN EXSAHARIANO

argila @ 21:59

Mercè López Mauri

Yo, a diferencia de otras mujeres, no hice la “Mili” carteándome con Carles. Nos conocimos mucho más tarde...

Esporádicamente y cuando salía el tema en casa, me hablaba, me enseñaba fotos y me explicaba alguna “batallita”. Eran recuerdos solitarios de él, que en el aire quedaban. Supongo que como hacen la mayoría de hombres cuando recuerdan la “mili”: Cosas buenas y cosas que puede que no lo fueran tanto (y ponerse un poco pesados, también). Nadie le contradecía porqué en aquel momento no havia ningún testimonio que le pudiera afirmar o rebatir el hecho; simplemente se le podía decir: ¿Ah, si?... ¡Que bueno! ¿No? Es por esto que seguramente ahora ha querido reencontrarse con sus compañeros, para que alguien lo entienda cuando cuenta sus anécdotas y que alguien también le recuerde cosas que tiene seguramente olvidadas...

Pues un día va, y empieza a llamar por teléfono a todos los compañeros que tenía apuntados en una vieja agenda, y se encuentra que los teléfonos y direcciones tienen ya una antigüedad de treinta y cuatro años, y que nadie atiende a los nombres que el cita, pero no se desanima y comienza la búsqueda por Internet hasta que encuentra a uno, y este le lleva a otro y así sucesivamente hasta que llega a completar y con creces, el número de esas direcciones de su agenda. Yo la verdad, no cría que el tema le cogiera tan fuerte. Suerte, yo le decía que tenemos “tarifa plana”, porque la verdad es que se ha hecho un hartón de llamar por teléfono!. Esto es ya una autentica adicción! Más de una vez le he recomendado que vaya al médico. Pero después al verle tan ilusionado, me he arrepentido. ¡Que haga lo que quiera!.

Una vez ya han contactado con todos los posibles compañeros de aquí, se han visto varias veces, ponen todas sus anécdotas en un Blog. a donde yo dirijo este escrito. (Hilari, un saludo…). Quieren hacer un libro, un documental y sobre todo el viaje soñado. Volver a pisar el Sahara. Retornar a aquellos lugares que conocieron hace treinta y cuatro años y que ahora quieren hacerlo de una manera diferente. A mi me gustaría mucho acompañarlo, acompañaros... Creo que sería y será una gran experiencia, sobre todo para las que erais novias en aquella época, ver desde donde os escribían aquellas cartas tan ardientes…

Me parece que comienzo a darme cuenta de que soy la esposa de un exsahariano. Paciencia!!!.

Mercè López Mauri
(Esposa de Carles Porta)



03/08/2008 GMT 1

UN DESTINO INESPERADO

argila @ 12:00

Andrés Morán Prieto

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Desembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. Año 1974

Andrés pocos días antes de ir a la mili en el Sahara

De mi querido y anhelado pueblo Vigo de Sanabria, éramos cuatro quintos Pedro Vega, Leonardo Prieto, Toribio Vega y Andrés Moran.
Mi pueblo es un pueblo pequeñito; allá por el año 1972, tendría 700 habitantes. Todos fuimos al mismo colegio nos conocíamos bien y todos somos buenos amigos.
Pedro estudiaba en el Verbo Divino, en Corses (Zamora), después se fue a Alemania para continuar sus estudios. Leonardo vivía en Madrid con su familia e hizo la mili allí. A Toribio le tocó hacerla en el Feral (León), y con suerte, se libró. Yo me tallé en Barcelona en la plaza de Ríos y Taulet, en el barrio de Gracia, y me sortearon por la caja de reclutas de Zamora en la nº 721 de la 7º región.
El día que nos sortearon Toribio y yo estábamos en Barcelona y junto con nuestro compañero y buen amigo Aurelio, nos fuimos a comer a Vallvidrera para celebrar el sorteo sin saber, lo que nos depararía el destino. Cuando regresamos, ya entrada la noche y con la tasa de alcohol por las nubes a lomos de mi primer coche, un 850, querido y nunca olvidado; nos reunimos todos en la calle Venus, como era habitual, en el bar de la Obdulia, que ella a todos nos recogía, siempre nos tenía la mesa puesta y nunca nos preguntaba si teníamos o no dinero. ¡Qué tiempos aquellos!
A pesar de la ingesta de alcohol, rápido nos dimos cuenta que algo no había ido bien en el sorteo. En el bar todo el mundo tenía cara de circunstancias.
Todos los que frecuentábamos el bar éramos como una familia, y ellos ya sabían que el destino quiso que a mí me tocase hacer la mili en el Sahara. Fue Obdulia la que llamó a la caja de reclutas y la que les dio la noticia. Todos terminamos bastante peor de lo que estábamos, lamentándonos de la poca suerte que había tenido en el sorteo.
Pues bien, quiero decir que después de haber vivido parte de la Marcha Verde, haber pasado un calor insoportable y no haber disfrutado de un día de permiso, me siento orgulloso de haber hecho la mili en el Sahara y de los amigos que hice en ella.

UN VIAJE PARA OLVIDAR

argila @ 12:00

Andrés Morán Prieto

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Desembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. Año 1974

Andrés Moran a su llegada al Aaiún

Cogí el tren en Puebla de Sanabria hasta Zamora. Tuve que ir en el pasillo porque el tren bajaba lleno de gallegos y portugueses. Me presenté en la caja de reclutas, me dieron el petate y seguidamente fui a presentarme en el cuartel. Era un viernes, allí nos echaron la charla y nos dijeron que los que quisieran podían volver a sus casas y presentarse aquí el lunes a las diez de la mañana, y que los demás ya se podían quedar allí en el  cuartel. Yo, después del drama de la despedida que parecía que me fuese a la guerra, opté por la segunda opción. Al poco tiempo vino a buscarme mi amigo Pepe (el Pilas). Él también estaba haciendo la mili; estaba en la residencia de oficiales de machaca con el teniente Coronel Chemeneas, muy conocido por todos los que hicieron la mili en Zamora. El Pilas me habilitó una cama en la residencia de Oficiales y así pase mis dos primeras noches, se puede decir que de militar.

El lunes cada uno con su petate, salimos del  cuartel a la estación, y de allí para Madrid. En Medina del Campo nos juntamos con los de Salamanca, ellos eran veintitrés y nosotros diecisiete. Durante el trayecto  no nos faltaron las botellas y botellas. Como los viejos marineros bebíamos para olvidar. De los de Salamanca había  unos cuantos que llevaban una juerga y un cachondeo  que no pararon hasta Madrid.

La juerga que traían, toda venía montada alrededor de un tal Julio, entre sus acompañantes, iban tres o cuatro chicas besuqueándose con él. Nosotros nos mirábamos y nos preguntábamos: “¿Quién coño será ese Julio?”. Todos llevábamos el petate vacío, pero este Julio lo llevaba repleto.

Nosotros seguimos a lo nuestro, botellita y traguito. Pienso que quizá sentíamos un poquito de envidia, la verdad es que él iba muy bien acompañado. A todos nos empezó a caer un poco gordo el tal Julio.

Por fin llegamos a Madrid. Nos llevaron al Cuartel de Transeúntes, allí nos juntamos con los de toda España. Los amigos que le acompañaban en el viaje desaparecieron, pero el tal Julio seguía disfrutando de privilegios que los demás no teníamos,  por ejemplo esa primera noche al darnos las literas y las mantas llenas de pulgas, a la hora de vacunarnos  y también cuando nos cortaron el pelo. A todos nos hicieron un desastre en la cabeza, pero al tal Julio le hicieron un corte de pelo a navaja como si fuera  un novio y no el pringado que va a la mili.

Al  día siguiente, por la mañana, nos dieron una bolsa de comida, nos formaron y nos llevaron andando hasta Getafe  para coger el avión que nos llevaría al Sahara. La bolsa contenía un cuarto de pollo, un huevo duro y un chusco de pan. Muchos de nosotros  las tiramos, pero luego no veas lo que nos llegamos a acordar de ella. Nos metieron en el avión y después de seis horas de vuelo llegamos al aeropuerto del  Aaiún. Desde el aeropuerto nos llevaron al Bir. El viaje fue horrible, en aquellos camiones conducidos por legionarios, con los frenazos y las arrancadas que le metían.  En el Bir nos formaron y nos iban llamando por el  nombre, fulanito a la 1ª, menganito a la 5ª, a mí me tocó la 4ª Cia, en el 4º Barracón. Cuál fue mi sorpresa que al tío que más manía le había cogido durante estos cortos y ajetreados días, también le toco la misma compañía y el mismo barracón y por si fuera  poco la misma litera. Él arriba y  yo abajo. Al final no pude aguantar más y le pregunté: “¿Oye, tú  quien coño eres?”. Él me contestó: “¡Ah, pero no me conoces! Soy Julio Robles, el torero”.

A partir de ese momento, y durante su corta estancia allí, nos hicimos buenos amigos, pasamos mucho tiempo juntos y de paso dimos buena cuenta de aquel petate que traía lleno de conservas i demás cosas. Por allí empezaron a pasar los del banderín de enganche, primero los Legías, después los Paracas, luego los Nómadas...

Él tenía claro lo que quería hacer, apuntarse a paracaidistas para volver a las Península a Murcia, y así poder torear. Insistió mucho en que yo le acompañara, pero como no tenía buen recuerdo del avión, decidí quedarme con lo que me había deparado el destino y así me quedé otra vez  sin amigo. Nunca más volvimos a vernos, él se hizo famoso y un gran torero. Pero tuvo una cogida muy fuerte en una plaza de toros y se quedó en una silla de ruedas. A los pocos años falleció.

Carta de embarque de Andrés

04/07/2008 GMT 1

COSAS DE LA MILI Y DEL SARGENTO M.

argila @ 09:34

Andrés Morán Prieto

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Desembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. Año 1974

Andres Moran de Maniobras con Hilari

Recuerdo aquel día, seguro que alguno de vosotros sobre todo los que estabais asignados a telefonía lo recordareis. Como sabéis, Villa Cisneros estaba entre el cuarto tercio Alejandro Farnesio y el Polvorín, la línea de telefonía que los unía, era muy frecuente que se averiara. Esta vez le tocó a un tramo entre Villa Cisneros y el Polvorín.
Generalmente, siempre íbamos un coche, con el Sargento M. y cuatro compañeros, pero ese día la avería era más importante y fuimos dos coches; uno lo llevaba, creo recordar, Francisco Bravo Ruano y el otro lo llevaba yo, en el que iba el Sargento. Siempre se pasaba bien con el Sargento, sobre todo los chóferes, dejábamos a los compañeros en el “tajo” y nosotros le acompañábamos al bar.
No se solía tardar mucho en reparar las averías. Este día en cambio se complicó un poco más la faena. Una vez terminado su trabajo los compañeros llegaron al bar. El Sargento tenía una borrachera como un piano, cosa bastante habitual en él. Ya de regreso al cuartel al Sargento M. se le antojó que mi coche tenía que llevarlo él. Los que erais conductores, ya sabéis que el coche era como la novia, no se le podía dejar a nadie y mucho menos en esas condiciones. A pesar de esto el siguió insistiendo en que el debía llevar el coche, hasta el punto en que me hizo poner firmes, y dándome dos hostias me quitó las llaves de la mano. Aún ahora, después de 34 años me duele la cara al recordarlo.
Si os acordáis, en el camino del Polvorín a Villa Cisneros, justo antes de llegar, había un poblado de gente muy pobre, si hubierais visto al Sargento a todo gas con el Land Rover, a dos ruedas por medio de las “Haimas” y a los moros corriendo despavoridos, aquello era un espectáculo, por suerte no atropelló a nadie. A mí, en aquellos momentos se me vino el mundo encima, sentado a su lado llorando de impotencia y rabia. Cuando faltaban unos trescientos metros para llegar a la puerta del cuartel, paró el coche y me dijo: Coge el coche, y de esto ni una palabra a nadie, que te suelto otras dos hostias.
Yo que me sentía impotente y tan humillado, llorando cogí el coche, llegamos a la puerta de la compañía y sin aparcarlo me dirigí a ver al Capitán, en ese momento me cogieron tres o cuatro veteranos intentando quitármelo de la cabeza, me decían: Olvídalo que no sabes las consecuencias que te puede llevar esto. Y a pesar de todo, me presente al Capitán y le conté lo sucedido.
Al Sargento lo arrestaron dos semanas. Cuando le levantaron el arresto, estuvo de semana en la compañía, yo era “Padre”, o sea, era intocable, la primera noche que el Sargento estuvo de guardia, estábamos todos dormidos, cogió un papel, me lo puso entre los dedos de un pie y luego prendió fuego, cuando me desperté me levanté para comerme a quien fuera, en los pies de mi cama estaba el Sargento M. y mirando me dijo: He sido yo, pasa algo, en el calabozo se pasa peor, yo le contesté: A sus órdenes mi Sargento, no pasa nada. A partir de ese día, siempre que me miraba se reía, creo que al final, me llegó a apreciar y todo.

08/05/2008 GMT 1

LO QUE REPRESENTÓ PARA MI "LA MILI" EN EL SAHARA

argila @ 18:30

Carles Porta Fernandez

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros i Aargub Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Montes, Monfort, Nicolás i Porta

De pequeño me dijeron que los señores vestidos con uniforme de color caqui, estaban haciendo “La Mili”, y que todos los varones cuando nos hacíamos mayores la teníamos que hacer. Era lo que entonces se llamaba: “El Servicio Militar”. Durante una temporada servías a la “Patria” haciendo de militar, primero en un campamento aprendiendo la instrucción y luego te destinaban a un cuartel que con el tiempo, si estaba cerca de casa, podías ir a dormir cuando te daban permisos y después de un año mas o menos, te licenciabas y podías contar “Batallitas” por el solo hecho de haber formado parte de una escenografía igual que de aquellas películas bélicas que veíamos en el cine.
...Al cumplir dieciocho o diecinueve años, no me acuerdo bien, me llamaron del ayuntamiento, según decían para “tallarnos”; esto representaba que entrabas en “Caja” (sonaba mal la palabra y de mal augurio, ¿no?). Decidí presentarme relajado para decirle al funcionario de turno, la frase: “Soy hijo de Viuda” y luego irme hacia mi casa tan tranquilamente, silbando y con las manos en los bolsillos, pensando que me había quitado un peso de encima... Apuntaron mi alegación i nada más. A partir de aquel momento me llamaron en diversas ocasiones para ir cumplimentando una serie de formulismos hasta que un día me citaron en la “Caja de Reclutas 411” que estaba situada en el cuartel de la calle Comercio de Barcelona, para continuar los tramites y preguntarme sobre la alegación que havia hecho tiempo atrás… “Usted dice aquí que es hijo de viuda... ¿Tiene hermanos mayores? Si, uno... Pues Ud. Tiene la obligación de hacer el Servicio Militar... Toda mi corta vida pensando que me libraría como mi hermano mayor, y de repente, la gran sorpresa. Mi madre, mi hermano y yo mismo, no nos lo creíamos... Yo hijo de viuda haciendo la “Mili”. Transcurrió un tiempo y llego el día del sorteo. Nos citaron en un cuartel que le llamaban “Jaime I”. Anteriormente ya me habían informado que era el lugar donde después de un sorteo con unas bolas salía un número que daban previamente y que a partir de este número corrían los apellidos y los destinos, o algo parecido... En todos los sorteos de mi vida nunca me tocó nada, y en este me tuvo que tocar “El gordo”... Los primeros números iban a la “Policía Territorial” y después creo recordar a un lugar que se llamaba “Batallón de Instrucción de Reclutas nº 1 Playa del Aaiún. Sahara”. “El Batallón” me sonaba a conocido pero el Sahara era un nombre que me “acojonó”. Si hubieran dicho al África lo hubiera entendido por aquello de Ceuta, Mellilla, Marruecos, el continente etc., pero el Sahara me sonaba a desierto y no entendía que hacia el ejercito español en aquellos parajes, creía que solo había arena. La arena de las películas del desierto que pude ver en directo durante los trece meses i días que duro mi “mili” en el Sahara.
Todo esto lo cuento, porque dentro del infortunio, creo que la “mili” en el Sahara fue como un sueño, como una película. Era una “mili” diferente a la que habíamos imaginado. Con una escenografía que no correspondía a la que siempre habíamos visto. Los uniformes eran de otro color. Teníamos botas, pero normalmente utilizábamos “Nailas”. Llevábamos siroqueras, pantalones cortos, el pelo más largo i constantemente parecía que estuviéramos haciendo la guerra con un enemigo que casi nunca veíamos. La única comunicación fiable entre las poblaciones de aquel territorio era a través de la emisora de radio, de la cual yo formaba parte junto con otros compañeros. En fin, un tiempo y un lugar, que por el solo hecho de estar obligados, no nos permitía darnos cuenta y gozar de todo aquello que teníamos i veíamos. Después de 34 años, ahora nos estamos dando cuenta de lo que representó hacer la “mili” en el Sahara. El habernos reencontrado con antiguos compañeros, ha hecho que recordemos lo que ya teníamos olvidado. Por esto, muchos de nosotros tenemos la necesidad de volver, por nostalgia, o quizás por recuperar aquella juventud que en aquellos momentos no supimos gozar en su totalidad, es decir vivirla y recobrarla nuevamente al pisar aquel desierto otra vez.
Empieza también a crecer un espíritu de orgullo de haber formado parte, no del ejército, si no de aquel grupo de compañeros que nos vimos obligados a estar en aquella tierra. Somos una generación de aguante…


“LA BASURA DEL B.I.R. Y LAS SOBRAS DE LA COCINA”

argila @ 18:30

Carles Porta Fernandez

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros i Aargub Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Carles Porta en el BIR

Después de todas las historias que estamos contando, o que contaremos, de la forzosa estancia en el Sahara, quiero referirme a una de las experiencias más conmovedoras que viví en el “Batallón de Instrucción de Reclutas nº 1. Playa del Aaiún” (B.I.R.), concretamente haciendo el servicio de cocina y que, por el que he podido saber, a muchos de vosotros también os tocó vivir.

Al anochecer, las cinco Compañías en que estábamos distribuidos los reclutas en el B.I.R. ( a mi me toco ir destinado a la Tercera), formábamos delante del barracón donde cada compañía tenia las oficinas para pasar la “retreta”, que como recordareis, consistía, en primer lugar, en pasar lista (por si faltaba alguno, no fuera el caso que, paleando, hubiera llegado hasta la puerta de su casa), y después para nombrar los servicios que había que hacer por la noche (las “imaginarias”) y por la mañana (letrinas, cocina, limpieza, etc...). Era el momento, también, de que si alguien se encontraba enfermo, se pudiera apuntar al “botiquín”, que era como le decían ir al médico..., pero, eso sí: “Con la cabeza en la mano...”, advertencia que el sargento que presidía el acto nos hacía, ya que si no te daban la baja, al día siguiente te castigaban con un servicio de cocina.

A cada uno de nosotros y siguiendo el orden alfabético del primer apellido, nos habían otorgado justo al entrar a formar parte de cada una de las Compañías, un número que el “furriel” iba nombrando para comunicarnos a los reclutas a quien les tocaba hacer los diferentes servicios.

A cada “retreta” yo estaba deseando que el “furriel” no nombrase mi número, pero cuando, de repente, una noche oí que decía: “Doscientos cuatro: ¡Cocina!”, pensé: “¡¡¡Mierda!!!”, y es que el 204 era mi número, por lo que a continuación tuve que contestar: “¡¡¡Presente y cocina!!!”, que era la forma correcta y alzando bien la voz para que se oyera.

“¡¡¡Mierda, mierda y mierda!!!” “¡¡¡Mañana me toca cocina!!!”, y esto significaba que me levantaría a las cinco de la mañana para presentarme a la cocina y preparar el cacao con leche en polvo mezclado con agua; lavar los platos, vasos, ollas y cazuelas; pelar patatas; fregar y, después de comer, recogerlo todo para volver a lavar los platos, vasos, ollas y cazuelas lo más pronto posible para poder ir a mi barracón, el numero 36, e intentar descansar un rato encima de la cama con el colchón doblado por la mitad, tal y como nos lo hacían tener, seguramente para que no pudiéramos descansar mucho tiempo por aquello de: “Es que me dormí, mi sargento”, y después volver a la cocina para preparar la cena; volver a recoger y lavar los platos, vasos, ollas y cazuelas, para llegar al barracón, cuando todo el mundo ya dormía, prácticamente desecho.

En medio de todo aquel ajetreo que havia siempre en la cocina, en un momento dado del día, me reclutaron para cargar en un camión, unos bidones llenos que contenían toda la basura que generaba la cocina y el comedor: las pieles de las patatas, los huesos de la carne, del pollo y espinas de pescado, las cáscaras de los huevos, legumbres mezcladas con hojas de lechuga sobrantes, pieles de frutas variadas, jugos de todo tipo, aceites, café, papeles, así como las colillas de los que fumábamos allí y todo tipo de basura que puede generar una cocina industrial que suministraba comida para unos dos mil quinientos comensales que éramos entre soldados destinados al B.I.R. y los reclutas que hacíamos el campamento.

Más adelante me he enterado gracias a mis compañeros reencontrados, que a ellos también les tocó este siniestro servicio, pero estando de servicio de limpieza. Mi recuerdo después de treinta y cuatro años es, de que me reclutaron estando en la cocina. Lo importante, desgraciadamente en este relato, es que fuimos testigos.

Montados ya en el camión, de pie y agarrando los bidones, nos dirigíamos hacia las afueras del campamento pensando que llegaríamos a un vertedero donde descargaríamos toda aquella basura. Yo iba mirando hacia delante y no veía nada. En el horizonte, pero, si que empezó a verse como una mancha de color que, a medida que nos íbamos acercando se iba trasformando en una unión de pequeñas manchas…

Y es que, lo que ya divisábamos a lo lejos era un numeroso grupo de personas humanas, que nosotros no sabíamos que hacían allí parados hasta que, cuando nos acercamos del todo, lo entendimos: ¡Nos estaban esperando!

Saharauis esperando los restos de la comida del BIR

Gente mayor, niños, hombres y mujeres, con potes, palanganas, cubos y todo tipo de utensilios para llenar… Yo miré hacia atrás, no fuera el caso que viniera otro camión llevando algo que ellos esperaban, pero no: solo estábamos nosotros…

Cuando llegamos a un punto el camión recibió la orden de pararse, y toda aquel grupo de gente, fuertemente controlada por la Policía Territorial, les empujaba para estar lo más cerca del camión. Todo y así, el cabo nos dio la orden de verter todo el contenido de aquellos bidones que, al caer al suelo, iba formando un montón de pasta de productos orgánicos y variados hasta que, una vez vaciados todos los bidones, el conductor del camión recibió la orden de arrancar y poner dirección rumbo al B.I.R., la Policía Territorial rompió el cordón que mantenía para que toda aquella gente se abalanzara sobre aquel montón de pasta inmunda que nosotros habíamos dejado.

Mientras nos alejábamos rumbo al campamento y mirando hacia atrás, lo primero que vi fue como los niños se abalanzaban sobre aquel montón de pasta, con los brazos extendidos para reservar un trozo para su familia y, a continuación, como las mujeres empezaban a recoger la parte que les correspondía de aquella infecta materia y llenar sus cubos, palanganas y potes, como si se tratase de un manjar exquisito. La ultima visión, fue ver a un niño saharaui llorando y una mosca comiéndole el moco que le colgaba, También a más de una muchacha con fideos por encima de la cabeza y otras porquerías pegado a sus vestidos, consecuencia del afán por conseguir aquella…

Me quedé de piedra… No podía ser cierto lo que estaba viendo… Pese a todo lo que vi., me quería convencer a mi mismo que todo aquello era para dar de comer a sus animales… Pero no: ¡Aquello era comida para ellos!

Al alejarnos, sentía dentro de mí una mezcla de rabia crispada y ganas de llorar por la impotencia y, en el pensamiento, la misma rabia y la misma impotencia hacían que me preguntara y repitiera que si era verdad que existía un Creador, como podía permitir que cada día del año sucediera aquello que acababa de ver…

Al llegar la noche, en la litera del barracón, continuaba pensando en cambiar el mundo y de que manera, hasta que ayudado por el cansancio que llevaba encima, me dormí…

Por la mañana, al despertarme al toque de diana, el barracón me parecía un palacio, y en el desayuno, el cacao con leche en polvo con agua me parecía una exquisitez… La instrucción, una forma de hacer deporte y de mantenerme en forma y, por descontado, el sargento, un tipo encantador.

Una familia de saharauis en su Haima

Al cabo de un tiempo, me enteré que las mujeres Saharauis, cuando llegan a sus “haimas” con la basura recogida, con mucha destreza iban separando, seleccionando y limpiando todo lo que podía ser comestible, para después comérselo todo el grupo familiar.

Y yo continuaba haciendo la “mili”…


LA LLAVE PERDIDA O COMO AYUDAR A MEJORAR LA AUTOESTIMA DEL TENIENTE

argila @ 18:29

Carles Porta Fernandez

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros i Aargub Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Carles Porta Fernandez

El Teniente que su apellido empezaba por la letra a “A” ( Por aquello del anonimato y los derechos de autor, no pongo el nombre completo, pero por lo que os cuento le reconoceréis… ) Era pequeño y un poco “chulo”, que para superar el complejo que tenia de altura, me escogió a mi, un joven de 20 años de 1.91 cm. Un día me dijo: Porta tu serás mi secretario y me abrirás la puerta de mi despacho cada mañana. Y al día siguiente ya estaba haciéndole los honores. Cada mañana cuando llegaba, le abría la puerta de la oficina con la llave que me dio. Mi trabajo consistía en hacerle los trabajos burocráticos de la oficina y los encargos que me ordenaba . Pero una mañana cuando me disponía a abrirle la puerta del despacho, después de su famosa frase: Porta abre la puerta... Me puse la mano en el bolsillo para coger la llave y no estaba, mientras buscaba en todos los bolsillos empezaba a notar como mi corazón palpitaba mas rápido de lo normal, mientras el Teniente con cara de asombro y con los brazos cruzados, empezaba a inquietarse y a dar golpes al suelo con la suela de su zapato, hasta que me pregunto: Porta, tienes la llave o no?... Como la hayas perdido?... Que hiciste ayer por la noche? ... Después de las preguntas tan directas no me atreví a mentirle, y le dije la verdad: Pues mi teniente estuvimos en la playa tocando la guitarra. El increpó...Tocando la guitarra y alguna cosa más. No!!! Bebiendo, claro!!! Deberíais haber cogido una borrachera de padre y muy señor mío!!! y ahora no te acuerdas si la perdiste o que !!!... Después de la bronca que me dio, a continuación me dijo: Porta, forma la Compañía!!!. (Yo) A sus ordenes mi Teniente!!! …Mientras yo corría por la compañía en dirección a la salida, iba palmeando con las manos dando prisa a la gente e iba gritando: Compañía a formar!!! Compañía a formar!!! En total, deberíamos ser unos cincuenta en ese momento. Una vez formada la compañía en el patio, yo esperaba que el Teniente saliera para darle las novedades. El Teniente salio de la Compañía como si fuera a la guerra. Y le di las novedades diciéndole: Mi Teniente la Compañía está formada. Y el gritó ...Pues a la playa... (Yo) A la orden mi Teniente.... Compañía firmes. Ar!! Derecha. Ar!!! Paso ligero. Ar!!!. Cuando llegamos a la playa que estaba a unos 100 o 200 metros de la Compañía y una vez pisando la arena, el Teniente me preguntó : Porta! Por donde estuvisteis?. (Yo) ...Mi teniente creo que por aquí. (El)...Pues venga todos a buscar la llave, hasta que salga... Era impresionante ver a todos los soldados buscando la llave. Alguien que nos viera en ese momento creería que estábamos buscando minas personales…Yo mientras no salía de mi asombro pensado que había hecho de la llave, y seguía registrándome los bolsillos hasta que en uno de ellos noté como la textura de una llave… Se me puso cara de sorpresa, aunque al momento pensé, que el Teniente me haría repetir la “Mili” a perpetuidad, por haber organizado toda aquella movida innecesaria. Mi reacción inmediata fue tirarla al suelo sin que nadie me viera y con la punta de la “Naila” hundirla en la arena e incluso silbar mirando al cielo, como si nada. El Teniente desde lo lejos me decía chillando: Porta!!! Pero, por donde estuvisteis exactamente?... (Yo) Mi teniente creo recordar que era por aquí, señalando el lugar exacto donde 5 segundos antes había hundido la llave. Unos cuantos compañeros vinieron donde yo estaba, y al poco tiempo, un soldado gritaba como si de un tesoro se tratara: “La llave, la llave”. Volví a formar a la gente y de regreso una vez ya en la Compañía, delante de la puerta del despacho introduje la llave en la cerradura de la puerta y el teniente se dispuso a entrar. Mientras cruzaba la puerta y dirigiéndose a mí, que estaba en posición de firmes, mirando al infinito, me dijo: Porta. La próxima vez, te la comes y te empapelo. Vale?... Si, Señor!!...

Y así se acabo la historia de la llave...
Os he de decir que con el tiempo, cada vez que pierdo alguna cosa en casa, hecho de menos no poder formar a la Compañía…





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