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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

Categoría:

26/09/2008 GMT 1

NOS CUENTA COMO FUE SU INCORPORACIÓN Y SU MILI

argila @ 06:30

Mariano Ferrer i Perelló

Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. año 1974.

Mariano Ferrer Perelló Pedí permiso a comandancia de Ibiza para incorporarme en Las Palmas por mi cuenta. Fui directamente a Las Palmas, me presenté en el cuartel y pasé la noche en un cuartel de transeúntes en Las Palmas. Por la mañana siguiente nos llevaron en barco hasta la playa del Aaiun. Cuando llegué al BIR me dijeron que en Ibiza me estaban buscando, ya que pasaron lista y les faltaba yo, con lo que me trataron un poco de prófugo y tuve algunos problemas para solucionar el tema, comentando-se entre los compañeros que yo era un prófugo, pero no pasando el tema de un pequeño susto.

Otra de las anécdotas que tengo es: Como ya sabéis los cubatas se preparaban vaciando un poco de la botella de coca cola y rellenándola de Rom Bacardit.. Un compañero de Ibiza que estaba lesionado en una pierna y andaba cojeando fue a la cantina a buscar su cubata y al salir un espabilado le hizo pastilla cogiendo-le la gorra y echando a correr, mi amigo como cojeaba y no podía correr, no le pudo seguir pero se le ocurrió lanzar-le la botella con todas sus fuerzas, que impactó en la espalda del espabilado, este al notar el fuerte golpe en su espalda soltó la gorra y desapareció, con lo que mi amigo pudo recuperar su gorra.

En general puedo decir que no lo pasé muy mal y lo recuerdo con cierto agrado.



UN 0-5 HISTÓRICO

argila @ 06:29

Emili Fontanillas Moreno

Comandancia Militar de Villa Cisneros, Sahara A.O.E. año 1974

Emili, Pere y Andreu

Una de mis anécdotas en la mili en Villa Cisneros, fue durante el partido del Barça en el campo del Madrid que ganamos por el glorioso 0-5, y yo fui con la camiseta del Barça al barracón de Intendencia a ver el partido, y después del 0-3 varios "compañeros" de Intendencia me echaron a la calle a empujones y con insultos, y yo solo celebraba los goles, sin insultos porque sabia donde estaba y que no podía pasarme, porque era el único cule metido en aquella jaula merengona, en fin acabe de escuchar el partido por la radio en Comandancia Militar donde era mi destino, a los dos o tres días apareció por Comandancia uno de aquellos individuos que me echaron y yo aun caliente por aquella situación le dije porque ahora que estas solito no me echas a la calle, me pase gritándole y el Comandante me dijo chaval tranquilízate que te pasa, le comente lo ocurrido y entonces el Comandante le llamo la atención al citado individuo por lo que me había ocurrido y aquí se acabo la historia de esta anécdota, en otro momento os enviare alguna anécdota más.

UN RECLUTA CON MALA SUERTE

argila @ 06:29

Emili Fontanillas Moreno

Comandancia Militar de Villa Cisneros, Sahara A.O.E. año 1974

Emili, Pere y Andreu

Otra de mis anécdotas fue -tío, acabaré siendo escritor- sigo.. que estando en el patio de armas de algún cuartel de la calle Comercio, no se si antes de la salida del tren, ya que han pasado 34 años, estábamos todos los reclutas formados -éramos por decir algo 150 o 200, cuando nos empezaron a leer las normativas penales del ejercito, si hacéis esto u lo otro el ejercito os meterá un paquete -ya no me acuerdo cual era el "paquete" y entre los silencios de los mandos que nos iban explicando las leyes militares, nosotros los reclutas empezamos a comentar que sería el Sahara y lo que allí nos encontraríamos, y fue cuando escuche un murmullo que fue a más de un compañero de detrás de la fila mía, cuando este dijo pero si a mi me ha tocado la mili en Sant Climent de Sescebes que comentáis todos tanto del Sahara y le explicamos que todos los que allí estábamos nos había tocado el "gordo" y que para el Sahara nos íbamos, luego entonces uno de los mandos al escuchar las risas de unos y los comentarios de los otros dijo que pasaba con tanto jolgorio, comentándole la situación, uno de los mandos se acerco al citado recluta, y este le enseñó su DNI con fecha de nacimiento, del día no me acuerdo, pero del mes si, era nacido en Junio 1951 y en el listado que llevaba el Oficial o Suboficial era Julio 1951, total de que nada sirvió la queja y quejas del citado recluta y de los demás que entendíamos su problema de no ir al Sahara y si a su destino en el citado San Climent, total que los mandos le dijeron que para el Sahara "que hace falta gente" y que desde allí arreglara la situación, que ellos también lo harían. El compañero se fue al Sahara y desde allí tuvo varias llamadas telefónicas con sus padres para que intentaran arreglar el traslado suyo otra vez a la península.... sin conseguirlo y acabando como todos nosotros la mili en aquella provincia española lejana en geografía y en el tiempo. También deciros que hará unos siete u ocho años nos encontramos, por la calle Sicilia de Barcelona por el barrio de Gracia, comentando lo que le sucedió ya con sonrisas "el tiempo lo cura todo o casi todo" y después de charlar un rato, nos despedimos hasta un hasta la vista y que toda vaya bien, y eso es todo amigos.

COMO SE VIVIÓ EL ESTADO DE GUERRA EN COMANDANCIA

argila @ 06:27

Pere Espluga Carreres

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Comandància Militar de Villa Cisneros, 1974 - Sahara A.O.E. año 1974

Emili, Pere y Andreu

El camino hasta Villa Cisneros fue una travesía infernal por el desierto. No se cuantas horas en camión: trompazos, golpes... y nuestras necesidades acuosas más perentorias las teníamos que hacer de pie, y en el camión a toda pastilla. Llegamos llenos de polvo hasta a los lugares más insospechados. En todos los agujeros del cuerpo había arena.
Ya una vez a Villa Cisneros me adscriben a Sanidad, sin embargo, al día siguiente vino un compañero de la Comandancia Militar, Andreu Garcia, y me dice que me han agregado a Comandancia. Al cabo de unos días conocí a Emili Fontanilles que estaba de permiso en Barcelona y también estaba con nosotros.
Comandancia estaba situada en el edificio central del Farnesio – cuartel del tercio de la legión-, donde había todas las dependencias de mando tanto de la legión como la del sector sur del Sáhara. Los días transcurrían sin muchas novedades. Veíamos desfilar por el edificio todos los mandos de la legión, algunos un poco pintorescos, y legionarios, ya que solo nosotros tres y el comandante éramos los únicos “pistolos”.
Nos dedicábamos a faenas burocráticas. Hacíamos los pasaportes para ir de permiso y licenciados, esperando poder hacer el mío lo antes posible. Nos encargábamos de autorizar los convoyes a los destacamento del interior y a Aargub, las prácticas de tiro en el desierto, etc..
Un día hubo un consejo de guerra contra diversos legionarios. Parece ser que los oficiales que formaban parte tanto del tribunal, fiscal y abogado defensor tenían que llevar el sable reglamentario, sin embargo, a alguno a quien le tocó formar parte del consejo no lo tenía y otro oficial más avispado le dijo que en Comandancia alquilaban espadas. Sin pensarlo dos veces el oficial se fue directo hacia Comandancia, entra, pide permiso y el comandante le pregunta: “hola chaval ¿que hay?” “Pues mire mí comandante que me han dicho que aquí se pueden alquilar espadas”. Ya os podéis imaginar la cara del comandante, ya que no sabía si le tomaba el pelo o el oficial era un poco bobalicón y nosotros que nos meábamos de risa. ¿Ir a alquilar una espada?. No lo enviaron a un destacamento del desierto por milagro.

La cabra

También tengo un especial recuerdo para el sargento legionario que estaba con nosotros en Comandancia. Era una excelente persona, un compañero más, hasta el punto que tuvo algún toque de atención por parte del comandante debido a su familiaridad con nosotros. Un día me dijo si una tarde podré ir a su casa a Villa Cisneros para ayudarlo a colocar la antena de la televisión en la azotea de su casa. Yo sin más voy a su casa a ayudarle. Subimos a la azotea con la caja de cartón de la antena y allá nos encontramos un par de cabras, ya que en el edificio también vivían saharauis y la azotea la hacían servir de corral. Empezamos a desmontar la caja, sacamos los aparatos, la dejamos en un rincón y montamos la antena. Una vez terminada la faena lo recogemos todo y la caja de cartón había desaparecido: !Caramba! ¿Dónde está la caja? Nos giramos y vemos las dos cabras mirándonos con cara de bobaliconas y balando. !Se habían comido la caja! No sé si más adelante dieron leche con tetra-bric incluido, pero aquel día merendaron muy bien.
La vida en Comandancia era un poco monótona. Intentábamos distraernos como podíamos; íbamos, de vez en cuando, al cine del tercio, a la piscina, alguna salida con los compañeros a la playa, a Villa Cisneros, a dar una vuelta y de vez en cuanto a casa de la Zoila: unos a mirar y los otros a desahogarse. Las odiosas y tediosas partidas de ajedrez con el comandante (¡cualquiera le decía que no!).
Una vez licenciados Andreu y Emili, subí un escalón en mi vida militar: fui a dormir al despacho de Comandancia. Todo un privilegio ya que suponía no levantarse a toque de diana, tampoco pasar la retreta, y los domingos levantarse tarde, eso sí dormía en el suelo con un colchón. Que mullido que era el suelo con todas éstas ventajas.

Vista de Villa Cisneros

De golpe toda esta monotonía y tranquilidad se esfumó alrededor del 15 de agosto de 1974 cuando nos llaman de la Red Permanente que tienen un telegrama cifrado para Comandancia. Eso fue el principio del fin: era la Marcha Verde.
Fue entonces cuando me percaté de la magnitud de la tragedia. Todos los mandos nerviosos, gritando arriba y abajo, hasta bien entrada la madrugada. Al cabo de unos días todo se fue serenado, sin embargo, poco a poco comenzó el desfile de diferentes unidades de la legión y de “pistolos” hacia el norte, hacia la frontera de Marruecos. Algunos compañeros que, en teoría, se tenían que licenciar me preguntaban si se podrían ir o qué, ya que suponían que por el hecho de estar en Comandancia pensaban que les podía dar más información. Ni tan solo yo sabía si en el próximo diciembre me podría ir.
Al cabo de unos días comenzaron a aterrizar, literalmente, soldados de Canarias y de la península. Los pobres estaban en un estado de “shock”, ya que de un día al otro los habían enviado al Sáhara, sin saber muy bien que pasaba, sin embargo, se imaginaban lo peor. Era evidente que no habían venido de vacaciones ni de viaje de placer.
Los colocaron en la parte de atrás del comedor de la legión en unas tiendas de campaña y prácticamente de allá no se movían. Nosotros como distracción los íbamos a ver y aún les metíamos más miedo en el cuerpo. No hacía falta hacer muchos esfuerzos ya que los pobres estaban muy acojonados.
También poco a poco comenzó a llegar armamento. Yo pensé que en caso de conflicto mejor eso que las botellas de coca-cola llenas de arena.
Cada vez éramos menos en el Farnesio, solo quedaban cuatro gatos y yo en mi línea de enfermo imaginario, aprovechando que a medios de septiembre me cogió un cólico nefrítico volví a recuperar mi papel ya casi olvidado.

Entrada del cuartel Alejandro Farnesio

Estuve unos días con dolores muy fuertes y gracias a Pep Farràs que era el enfermero de la Compañía de Sanidad, ideamos una estratagema: cada día informaba al capitán médico sobre mi estado de salud diciéndole que no mejoraba, a pesar de los calmantes que tomaba. El capitán viendo mi estado y pensando que antes de que este pájaro se me muera aquí, lo evacuamos al Hospital de Las Palmas. Al cabo de unos días ya estaba en las Canarias.
Canarias, ¡la civilización! Después de más de un año en el Sáhara aquello me pareció un paraíso. Recuerdo muy especialmente cuando el avión estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Gando que se veían los campos verdes de los plátanos, un color que ya casi había olvidado. Una maravilla.
Una vez a Las Palmas aquello me parecía un sueño. Casas, calles con árboles, parques, coches, gente que no eran militares, chicas, muchas chicas y muy bonitas. En definitiva estuve un mes y pico en el Hospital Militar de enfermo imaginario.
Durante mi estancia en el hospital y hasta al cabo de una semana no me visitó ningún médico y el único que lo hizo fue un soldado-médico que estaba haciendo la mili. Visita de trámite y fuera. Total un tiempo de vacaciones y de relax sin ni pensar en el follón del Sáhara



LA PESADILLA NO SE ACABÓ CON LA LICENCIA

argila @ 06:27

Pere Espluga Carreres

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Comandància Militar de Villa Cisneros, 1974 - Sahara A.O.E. año 1974

Emili, Pere y Andreu

Pasaban los días y como que nadie me decía nada, hacia finales de octubre le dije al capitán médico que ya me encontraba mejor – era mentira - y que me diese la alta ya que se acercaban el momento de licenciarme y si estabas hospitalizado no te dejaban irte.
Me dio la alta y estuve algunos días en un cuartel que estaba en la Isleta, desde donde teníamos una magnifica vista de la ciudad de Las Palmas, esperando el barco hacia Villa Cisneros. Tres magníficos días de crucero por el Atlántico, por decir alguna cosa, con el “Viera y Clavijo”, que era el barco viejo destartalado que hacía la ruta regular Las Palmas, el Aaiún, Villa Cisneros, La Güera.

El Viera y Clavijo

Y volvemos a la rutina, con la gran diferencia que cuando me fui había poca gente en el cuartel pero ahora no había nadie. Cuatro gatos. Iban pasando los días sin saber demasiado como se desarrollaba el conflicto ya que Villa Cisneros estaba muy lejos de todo. Al cabo de unos días me volvió a coger otro cólico. Aguanté como pude sin decir ni pío ya que me faltaba poco para licenciarme.
Finalmente llegó el día tan deseado: el de licenciarme. Me parece recordar que era por las inmediaciones del 3 de diciembre del 74. Por fin la libertad. Hacia casa. Eso fue otro choque. Después de tanto tiempo en el desierto reintegrarte nuevamente a tu cotidianidad anterior me costó un poco y más llegando en diciembre a Barcelona, con un frío que pelaba.
Un par de días después de haber llegado, recibo un telegrama en casa de Comandancia Militar de Villa Cisneros. Me quede blanco. ¿A qué me dicen que tengo que volver por qué la cosa se ha complicado y han anulado todos los licenciamientos? Nada de todo eso: era el comandante que me preguntaba si había llegado bien y que se lo comunicase y eso hice.
Desde entonces y durante mucho de tiempo soñaba que volvía al Sáhara, Que debía repetir la mili. Que no les constaba que hubiese estado haciendo la mili. Toda una pesadilla que duró mucho tiempo.



NUESTRO SUEÑO ES VOLVER

argila @ 06:26

Pere Espluga Carreres

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Comandància Militar de Villa Cisneros, 1974 - Sahara A.O.E. año 1974

Ahora quizá nuestro sueño es volver desde la distancia de los 34 años pasado y los compañeros reencontrados para intentar revivir, sin nostalgias, una etapa de nuestra vida que aunque quizá no hemos estado muy conscientes nos ha marcado.

Encuentro del 6 de Julio del 2008

Quiero acabar expresando mi agradecimiento a todos los compañeros, por los buenos ratos pasados que son las que nunca se olvidan, y en especial a los que nos hemos reencontrado últimamente, que son:
De izquierda a derecha, de pie: Gabriel Manzano, Emili Fontanillas, Joan Barnadas, Robert Ventura, Carles Porta, Enric Bayé, Jaume Romaguera, Joaquim Ruiz, Hilari Joan, Andreu García, José Bello, Albert Bou.
De izquierda a derecha, sentados: Pere Costa, Pere Espluga, Pep Farrás, Valentín Pinto, Ramiro Vázquez, Pere Nolla.
Espero no dejarme ninguno - y a todos los que no pudieron venir y esperamos reencontrarlos lo antes posible y por la ilusión puesta en proyectos futuros

Pere y Jesús

Y un recuerdo para aquellos que ya no están entre nosotros y muy especialmente para Jesús Ruvirola Pibernat con quien compartí muy buenos ratos y nos unía una gran amistad.



25/09/2008 GMT 1

DE GURIPAS A CHIRICAGÜIS CON TRES MESES DE PASTILLA

argila @ 11:02

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

En la entrada del cuartel ya nos esperaban todos los veteranos de ingenieros, los "Bis-Abuelos", "Abuelos", "Padres" y "Chiricagüis", que es como se llamaban en función del tiempo de mili que llevaban. Cuando los "Guripas" bajamos de los camiones, nos empezaron a llamar carne fresca "UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU......", a paso ligero y con algún empujón nos hicieron entrar en la compañía y sin tiempo para más nos hicieron desnudar, coger la toalla y corriendo, corriendo a las duchas. Como no pudimos cerrar los petates, ni nos dio tiempo, ni nos dejaron hacerlo, y nuestras botas, que eran relativamente nuevas, quedaron a la vista, los veteranos se dedicaron a repartirlas entre ellos. Las suyas que eran mas viejas las amontonaron en el fondo de la compañía. Qué imagen al volver de la ducha, una montaña de botas viejas. Qué remedio a buscar unas que me fueran decentemente, pero solamente encontré una del 42 y otra del 44, menos mal que eran una de cada pie. Pero como yo era más bien listillo, aquella misma noche en un momento que los veteranos estaban dando pastilla por otro lado, conseguí unas botas que eran más nuevas que las que me habían quitado previamente. Que yo sepa no se quejó nadie. Ésta fue la primera broma "pastilla" de las muchas que me hicieron.

Recibimiento de los veteranos de Ingenieros de Villa CisnerosNo tuvieron suficiente aquella noche y todavía nos estuvieron fastidiando hasta las tres de la madrugada, nos hacían cantar la canción del "cola-cao" y tanto si lo hacíamos como sí no, nos echaban al suelo desde la litera con sábanas y mantas incluidas. Para acabar de redondearlo ya de madrugada y mientras dormíamos nos pintaron el pelo de blanco, supongo que con pasta de dientes.

Con esto de la "pastilla" había unas jerarquías establecidas. Los "abuelos" eran los encargados de pensar cuáles eran las "pastillas" que se tenían que hacer, los "padres" se encargaban de realizarlas y los "chiricagüis" sólo tenían derecho a mirar y a reir.

Pastilla del pilón

La "pastilla" duró todo el fin de semana. Al día siguiente de la llegada, el viernes por la tarde, nos hicieron bañar vestidos en la playa y una vez dentro del agua nos teníamos que coger de las manos y bailar y cantar el rollo de la patata.

El sábado hubo "pastilla" por la mañana y por la tarde. Por la mañana en el "pilón", especie de fregaderos para lavar la ropa. Consistió en hacernos desfilar, por descontado vestidos, hasta el "pilón", y por turnos, nos sumergieron en aquella agua totalmente mugrienta. Por la tarde simulacro de revisión médica, algunos le decían "operación de fimosis", ésta fue la madre de todas las "pastillas". Nos hicieron desnudar y de uno en uno, nos hicieron estirar en una cama colocada en medio del pasillo de la compañía, mientras un "padre" colocaba unas enormes tijeras en nuestras partes y otro nos pintaba con una brocha o alguna cosa parecida, con este estado tan lamentable nos enviaban a la playa que estaba a 50 pasos mal contados y nos hacían bañar y lavarnos. Los legionarios que tenían totalmente prohibido dar “pastilla”, se partían de risa viéndonos en ese estado tan desconcertante para ellos.

El domingo hemos aprendido lo que se el "ferrao". Consistía en coger entre tres o cuatro "padres" a un "guripa" que se había pasado, levantarlo con las piernas bien abiertas y golpearlo contra una columna n veces, que podían llegar a ser hasta 20, puede ser que más. El resultado podía ser que el "guripa" en cuestión no se pudiera sentar en una semana, o eso decía la leyenda. Aquel día en concreto nos querían hacer cantar a los "guripas". Tanto si cantabas bien, como si lo hacías mal te daban un "ferrao". Pero si te negabas a cantar tenías el "ferrao" y era de los que hacían historia. Cuando me llegó mi turno, ni tan solo me hicieron cantar y se limitaron a darme un mini "ferrao" que más bien fue de risa.

Pastilla del bany vestits a la platja

A partir de este día la "pastilla" se fue calmando, en cualquier caso era necesario estar siempre en alerta ya que al más mínimo descuido te podían remojar con un cubo lleno de agua o quizás mientras dormías la siesta. Había una que era muy graciosa, no para el que se la hacían como se natural. Consistía en poner un trozo de papel o cartón en la solapa de un despistado, a continuación se le prendía fuego, y todos los que estaban pendientes empezaban a decir "FUEGO, FUEGO, FUEGO...", inmediatamente aparecía uno o más con cubos llenos de agua y apagaban el fuego, remojando al despistado y a todo el mundo que estaba cerca del que había sufrido la "pastilla". Había que ir con mucho cuidado y vigilar a todo ser viviente, procurar no estar en la compañía en las horas de descanso, e ir a dormir lo más tarde posible, eso se conseguía yendo al cine cada noche, el cuartel disponía de un cine lo bastante digno. Si te quedabas en la compañía corrías el riesgo de que alguien te quisiera dar alguna "pastilla". Sin embargo al volver del cine te podías encontrar la cama llena de piedras, arena, mojada, con la petaca, etc.

Pero como ya he comentado poco a poco se fue calmando la situación y aquéllos que el primer día me parecieron que estaban locos "asirocaos" y que eran malas personas, con el trato se convirtieron en personas normales y algunos se convirtieron en buenos amigos y la mayoría en grandes compañeros. Sin embargo todavía hubo algún día de "pastilla", al mes de estar en Villa Cisneros los veteranos aparecieron con el pelo pintado, el teniente culpó a los "guripas" y aquel día acabamos en la playa con la ropa puesta, yo estuve todo el día escondido, pero al darme cuenta de que no había manera de escaparme, claudiqué y cuando me pareció yo mismo me bañé vestido en la playa. La última "pastilla" fue a finales de Junio, es tradición que los nuevos cabos pasen por el "pilón" y así pasó también esta vez.

Barnadas i jo "escaqueados" per el cuartel Alejandro Farnesio

Cuándo llegaron los nuevos "guripas" también se llevaron "pastilla", pero realmente fue mucho más suave que la que tuve yo, y ésta ya fue de las últimas que se hizo, ya que a partir de Septiembre cambió todo, me trasladaron con el 4º tercio de la legión a la frontera Marroquí y se acabó la tranquilidad tal como explicaré posteriormente.


VILLA CISNEROS - LA AVENTURA

argila @ 11:02

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

De paseo por Villa Cisneros

Villa Cisneros era una ciudad más pequeña que el Aaiun, pero más acogedora, posiblemente al estar al lado del mar en la parte interior de la bahía del mismo nombre, el tener un clima templado por el mar y unas vistas fantásticas con unas salidas y puestas de sol espectaculares, le daban una calma, que no encontré en ningún otro lugar del Sahara.

Disponía de los servicios indispensables para poder pasar el tiempo y tener un mínimo de diversión. Había restaurantes, bares de copas y de tapas, uno en concreto se llamaba "Barcelona" del que me hice cliente habitual. Había un cine, un pequeño "zoco" con tiendas en donde se podía encontrar de casi todo y a unos precios muy asequibles.

Imagenes de Villa Cisneros

Tenía un pequeño aeropuerto que se utilizaba tanto para usos militares, como civiles y un puerto. La ciudad occidental, estaba llena de cuarteles y viviendas de militares y casi todo el comercio vivía gracias a la milicia.

Los barrios periféricos ya eran otra cosa, es donde vivía mayoritariamente la población saharaui, eran barrios con mucha miseria, algunos llenos de tiendas de campaña "haimas". Era muy normal que los niños te fueran detrás pidiéndote un duro, si se lo dabas, te venían tantos detrás, que tenías que salir por piernas, y si no se lo dabas te podían acabar apedreando. Eso lo comento por experiencia, ya que me pasaron las dos cosas.

Entrada al cuartel Alejandro Farnesio

A unos tres kilómetros aproximadamente, en el norte de Villa Cisneros y siguiendo la costa interior de la bahía se encontraba el cuartel del 4º Tercio de la legión, Alejandro Farnesio. Era una enorme construcción, totalmente amurallada, a excepción de la parte que daba a la bahía. Disponía de todos los servicios posibles para la época, además de los estrictamente militares, disponía de cine, una cantina "mesón de los tercios", salas con mesas de ping-pong, pistas de tenis y frontón, una enorme piscina, pista americana, una bonita playa en el mismo cuartel, duchas y sobre todo unas letrinas decentes.

La construcción donde estaba ubicada la compañía de transmisiones disponía de: cantina con televisor y una pequeña biblioteca con equipo de música. En la misma compañía en el fondo y subiendo unas escaleras se encontraba la sala de la emisora, lugar en lo que pasaría muchas horas tal como explicaré después.

Compañía de transmisiones en el cuartel Alejandro Farnesio

Empezó una vida normal de cuartel. Una de las primeras cosas que nos hicieron fue un test para averiguar cuáles eran nuestros potenciales y cuál era la tarea que mejor podíamos desarrollar. Los mejores los ponían de operadores de radio y así fue en mi caso y ésta circunstancia fue la que dirigió mi futuro en lo que quedaba de mili. A partir de entonces empezaron los cursos para aprender a hacer funcionar la emisora, cursos del código "Q" y código "ALFA", de aquí también nació mi sobrenombre, "QRV", en pocos días empezamos a hacer prácticas de radio, habitualmente las dirigía el teniente "Aguilar". Yo pronto hablaba por la emisora con mucha desenvoltura, utilizando los elementos del código "Q" y deletreando con el código "ALFA". En el código "Q" está la expresión "QRV" que quiere decir "preparado para recibir" y que se utiliza siempre al iniciar una transmisión. Yo pronuncio uno poco mal la "R", el teniente se ve que le hizo gracia mi pronunciación y enseguida empezó a decirme "QRV". Más adelante también hicimos hacer cursos de código "MORSE" y también nos enseñaron el funcionamiento de un motor de explosión.

En pocos días ya volvía a tener dos buenos amigos en Barnadas y el Sebas, uno catalán y el otro canario. Con ellos y con muchos otros básicamente "guripas", pero también con veteranos, dedicábamos el tiempo libre a pasarlo lo mejor posible.

Con Joan Barnadas, dos guripas, de paseo por Villa Cisneros

Eran muy frecuentes las salidas a Villa Cisneros, en donde pasábamos todo el día, aprovechábamos para pasear, comer, comprar, ir al cine y algo importante que eran las llamadas telefónicas a la novia y familia.

Unos cuantos nos aficionamos a la pesca, a la que dedicábamos largos ratos y el resultado siempre era satisfactorio, ya que la pesca era muy abundante. El lugar de pesca habitual era la misma playa del cuartel, pero también el puerto de Villa Cisneros. Un día averigüé porque era tan abundante la pesca, me dejaron unas gafas de submarinismo y me metí en el fondo del mar. La verdad es que el susto fue importante, era la primera vez que veía tantos peces juntos y de todas las dimensiones.

Barnadas y yo compartíamos aficiones parecidas, nos gustaba pasar ratos jugando al tenis y también al ping-pong. Al tener un nivel parecido las partidas eran muy divertidas y emocionantes.

En diversas ocasiones hicimos excursiones hasta la costa Atlántica, en el lado opuesto de Villa Cisneros. Podíamos pasar todo el día de playa, mientres unos pescábamos, otros preparaban el fuego y la comida. Por supuesto que lo que pescábamos se añadía, previamente cocinado, a la comida.

Con los amigos en la playa de Villa Cisneros

Recuerdo que muy pronto empecé a hacer servicios de operador de radio. En transmisiones eran considerados servicios de armas, pero servicios de armas de verdad, guardias, refuerzos, patrullas, en la etapa de Villa Cisneros no hice, ya que a estos servicios los hacían los legionarios del 4º Tercio.

Los servicios de operador de radio eran de dos tipos, podía tocar durante el día y eso quería decir que cada dos horas había que conectar con los destacamentos, o bien imaginaria de radio que comportaba tener que levantarse de noche a hacer la conexión con los destacamentos. Los destacamentos eran:
o AARGUB (logroño)
o BIR-NZARAN (soria)
o AUSERD (segovia)
o TICHLA (avila)
o VILLA CISNEROS (gerona)

La conexión se iniciaba desde Villa Cisneros y se nombraban los destacamentos por los nombres en clave:

"logroño, soria, segovia y avila de gerona, adelante con QRV"

Por orden contestaban: estoy preparado para recibir, 5,5 claro y fuerte, si la conexión era buena. Entonces empezaba la radio transmisión.

Lavando la ropa

Al tener a menudo asignados servicios de radio, me librava de otros servicios. De los pocos que hice recuerdo una de cocina, de la que hice la mitad, ya que por la tarde hizo lo que quedaba un compañero, a cambio de 500 pesetas, que en aquella época era una pequeña fortuna. Hice varios servicios de víveres, que consistía en ir en un camión hasta el puerto de Villa Cisneros e ir descargando un barco, el trabajo podía durar todo el día. Cuánto no había servicio se tenía que dedicar tiempo a uno mismo, a lavar ropa, a repasar o coser botones, a limpiar las botas, etc.

Durante unos días me reclutaron para ayudar a los zapadores a hacer una zanja de tres o cuatro kilómetros, desde el cuartel Alejandro Farnesio, hasta Villa Cisneros. El objetivo era el de soterrar una línea telefónica. Yo procuraba juntarme con mi amigo Barnadas, él el pico y yo la pala.

A cada pareja nos asignaban un tramo, pero yo tenía a Barnadas, él era campesino en la vida civil y se manejaba muy bien con el pico, en un abrir y cerrar de ojos había hecho el tramo correspondiente, yo que era "chupatintas" hacía lo que podía con la pala, pero no le podía seguir el ritmo ni por casualidad, con lo que él, acababa cogiendo la pala y dejando lista la obra del día en un santiamén y a descansar los dos.

A partir de finales de Abril se hizo la luz y se produjeron acontecimientos que transformarían muy favorablemente mi estancia en el Sahara. Hasta ahora solamente había tenido un trato de novato, como si la persona estuviera anulada y tratada como un esclavo y con mucho desprecio, al servicio de mandos, y sobre todo de compañeros, excepto pocas excepciones, que el único grado que tenían era el de tener unos meses más de mili. De estos primeros meses solo tengo el recuerdo agradable de los grandes amigos, tanto en el BIR como en Villa Cisneros.

Desfile militar en Villa Cisneros del 27 de Abril del 1974

Con fecha 27 de Abril de 1974 y con motivo de la visita del Capitán General de Canarias a Villa Cisneros, se organizó un desfile militar de todas las tropas, un total de 2500 efectivos.

Compañeros de transmisiones en el desfile

Desfilaron unos 600 vehículos de todo tipo: Land-Rover, Tanquetas, Camiones, etc. Desfiló la policía territorial y también tropas nómadas con sus dromedarios adornados de gala. Yo no soy especialmente afín a los temas militares y menos a los desfiles, pero tengo que reconocer que participar en aquel acontecimiento me emocionó por su magnitud.

El día era magnífico, la temperatura agradable, sin viento y el cielo completamente azul. Los vehículos se dispusieron en los aproximadamente tres kilómetros que hay entre Villa Cisneros y el cuartel Alejandro Farnesio.

Las primeras tropas en desfilar fueron las del 4º Tercio de la legión y delante de todo, los diez Land-Rover de transmisiones, o sea nosotros. Desfilamos los que estábamos asignados a Radio y por primera vez me sentí como un más del grupo. Nos hicimos fotos los veteranos y los guripas, todos juntos, y creo que es a partir de aquel día que el trato se normalizó entre nosotros.

Estrenamos ropa que nos habían dado unos días antes. El desfile fue de impresión, con mi situación privilegiada sentado detrás del Land-Rover y sin lona, podía observar toda la cola de vehículos que venían detrás y que se perdían en el horizonte.

Catalanes en el desfile del 27 de Abril del 1974 en Villa Cisneros

A los pocos días, me nombraban cabo, a finales de mes llegaban los nuevos guripas y por fin a mediados de Julio cogía un avión Hèrcules con destino al permiso. La última semana todavía tenía un nuevo susto. Un día por la mañana me resultó imposible levantarme de la cama, prácticamente no podía mover las piernas y al intentarlo me hacían un daño terrible. Avisado el médico diagnosticó que tenía un ataque agudo de artrosis. Me pusieron unas inyecciones y por suerte en tres días me pasó el dolor y pude volver a la normalidad.

El día seis de Julio cogí el permiso. En teoría nos teníamos que ir el día diez vía el Aaiun, pero el teniente que era buena persona y se preocupaba de nosotros consiguió meternos en un vuelo militar, con destino a Madrid, que salía la mañana del día seis de Julio de Villa Cisneros. Pero también tuvo su suspense, ya que nos avisaron poco rato antes de la salida del vuelo y nos cogió por sorpresa ya que no lo sabíamos y estábamos haciendo los servicios que teníamos adjudicados aquella mañana. A toda prisa tuvimos que recoger todas las cosas y fue cuando por las prisas fui incapaz de meter el casco del barco en el petate y le pedí a mi amigo Barnadas que me lo guardara, hasta la vuelta del permiso.

Partimos hacia Madrid y todavía tendríamos un susto. Atravesando el estrecho había una fuerte tormenta, el avión se empezó a mover y por las pequeñas ventanas de la parte superior del avión se veían los relámpagos. Las caras de las personas, militares y sus familiares, que había a bordo lo decían todo. En un momento determinado el avión se desplomó, cayendo a peso, y un chillido unánime llenó el habitáculo, la caída duró unos segundos, que parecieron una eternidad. El susto fue impresionante, pero fue eso, solamente un susto.

Sin más novedades empezó el permiso del que no hay que explicar nada. Simplemente que fueron los 40 días, en realidad 50, mejores de mi vida.


VILLA CISNEROS - PATRULLAS Y MANIOBRAS

argila @ 11:01

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

De patrulla a finales de Mayo del 1974

A finales de Mayo se produjo el acontecimiento que marcaría lo que me quedaba de mili. Había salida al desierto de cinco días, la llamaban patrulla de prácticas de radio, y se puede decir literalmente que había bofetadas para poder ir.

Aquella primera salida hizo que me enamorase literalmente del desierto y a partir de entonces, a la que tenía indicios de que había salida al desierto me presentaba voluntario.

Con estos antecedentes era difícil que todos los guripas de radio tuviéramos cabida en la patrulla. Pero la suerte del destino y que le caía bien al teniente Aguilar, hizo que yo estuviera en la lista y no tan sólo eso, si no que me asignaron de operador de radio. Si no recuerdo mal solamente íbamos cuatro o cinco guripas de un total de veinte, incluidos el teniente Aguilar y el sargento Moreno.

Con los compañeros en la patrulla de radio al norte de Villa Cisneros

Llegó el día de salir. Los cinco Land-Rover ya estaban preparados y ha primera hora de la mañana se inició la aventura. Nos dirigimos a toda velocidad hacia el norte, el paisaje era magnífico, aquellas playas extraordinarias de arena blanca y aguas con tonalidades azules y verdes, pero reflejando las luces rojizas producidas por la salida del sol. La bahía se aleja y los vehículos de repente, hacen un giro a la derecha dejando la carretera y durante un buen rato se adentran en lo que en tiempos inmemoriales, debería ser un río de grandes dimensiones, que formó la bahía de Villa Cisneros. El terreno es abrupto y con muchas piedras, los vehículos ya no pueden correr como antes, pero el paisaje casi lunar, sigue siendo incluso más extraordinario.

Al cabo de un buen rato nos dirigimos al noroeste y nos acercamos hacia las paredes oscuras del lado izquierdo del río seco. Buscamos el lugar adecuado para poder subir a la llanura que hay entre el río y el Atlántico y por fin encontramos un paso.

Se tiene que poner la reductora, y empieza la escalada, subidas y bajadas con pendientes imprevisibles, pero a fin de cuentas la proeza no se infalible y algunos Land-Rover se quedan atascados en una zona de dunas, entre ellos el nuestro. Se hace indispensable utilizar las planchas metálicas, que puestas bajo las ruedas ayudan a sacar los coches. Poco a poco superamos el inconveniente y llegamos a la inmensa explanada de color amarillo que se extiende hasta el Atlántico.

Me veo tan poca cosa, tan insignificante, en medio de un paisaje impensable, sin ningún vestigio de vida, pero qué equivocado estoy, ya que hasta en un lugar como éste la vida es posible y bien que lo podremos comprobar los próximos cinco días.

Seguimos la marcha y nos acercamos a los acantilados que dan al Atlántico, donde instalamos el campamento. La rutina de los siguientes días vendrá a ser la misma cada día. Se tendrá que mantener un enlace con Villa Cisneros, éste se hará cada dos horas, de día y de noche y será la emisora de un Land-Rover cada día, lógicamente el equipo de personas asignadas, que se encargará, quedándose en el campamento en los momentos que los otros Land-Rover se marchen. Cada día se harán prácticas de radio durante dos o más horas. Los vehículos que no estén de guardia se marcharán en diferentes direcciones hasta desaparecer en el horizonte. A partir de ese momento se iniciarán los enlaces de prueba y se harán prácticas de radio transmisiones utilizando los códigos "Q" y "ALFA", tanto con los coches parados, cómo en marcha.

Cocinando la recolección de percebes del dia

Una vez hechas las prácticas, el resto del día será de libertad total. Como la única cosa que se podía hacer, era intentar bajar los acantilados hasta el mar, buscamos el lugar próximo más asequible y los primeros valientes abrieron camino. Al final acabamos bajando prácticamente todos. Aprovechamos los momentos de marea baja, en el que las rocas han quedado al descubierto y el mar ha dejado playa de arena libre, para pescar de todo y con mucha facilidad.
Percebes, mejillones, algún pulpo despistado y también algún que otro pescado. La recolección será lo que comeremos y sonará gloria.

Las noches son otra poesía. La primera es la puesta de sol, impresionante. La segunda es cuánto la oscuridad se transforma en noche, emocionante. Por mucho que quiera explicarlo, es indescriptible, se tiene que ver. Millones de estrellas, galaxias y cuerpos celestiales que parece que se tengan que desplomar encima y que llegan hasta los horizontes del mar y de la llanura. Nos ponemos a dormir en las tiendas y será el cansancio o será el silencio infinito, pero en segundos quedamos dormidos. Algo nos despierta, ya no hay silencio, alguien está removiendo los desperdicios de la comida, se oyen golpecitos metálicos y otros ruidos, pero nadie se atreve a salir. La respuesta la tenemos por la mañana, alrededor de las tiendas hay multitud de huellas, unas parecen de pájaros posiblemente gaviotas y otras de animales de cuatro patas, seguramente algún tipo de zorro.

En los acantilados durante la patrulla de radio de mayo del 1974

Los postres a ésta magnifica excursión llega el último día, ya hemos desmontado el campamento y estamos listos para la marcha. El teniente está dispuesto a pasarlo bien y nos dice que haremos una marcha rápida con los vehículos, nos colocamos en paralelo y a una cierta distancia, el Land-Rover del teniente se coloca a la derecha y a su lado el del sargento y a continuación el resto. Se trata de ir en paralelo para evitar el polvo que levanten los otros coches y correr al mismo ritmo que el del teniente. No señores, no se una marcha rápida, es una carrera, acabamos de inventar el París-Dakar. Yo voy en el lugar de operador que es detrás, me cojo como puedo a la emisora y a los asientos, pero boto y reboto. La adrenalina sube a mil, pero disfruto como un enano. La velocidad no será más de 90 kilómetros/hora pero debido a la inestabilidad del terreno parece que vamos a 300.
Detrás nuestro se ha formado una polvareda muy espesa y delante el infinito. A medida que avanzamos el paisaje va cambiando y ya no se puede correr tanto, empiezan a aparecer pequeñas plantas y zonas con piedras. De repente el vehículo del teniente hace un giro a la derecha y cambia de horizonte, lo seguimos, siempre alineados por la derecha. En el horizonte aparecen unas figuras en movimiento que poco a poco se van haciendo más grandes, es un grupo de cinco o seis animales que también corre a gran velocidad, poco a poco nos vamos acercando ya que nuestra velocidad es ligeramente superior y ya se pueden distinguir, son gacelas.

Un temor me invade, me da la impresión que el objetivo no es una carrera, el objetivo es una cacería y yo estoy en total desacuerdo, pero no podré hacer absolutamente nada, bastante trabajo tengo en mantenerme sentado. Ya las hemos atrapado, prácticamente estamos encima. Pero los animales hacen un giro inesperado a la izquierda, que los coches no pueden seguir de inmediato y se vuelven a alejar. De los vehículos del teniente y del sargento suenan los primeros disparos, la escena se repite unas cuantas veces, pero la puntería es poca. Realmente tiene que ser muy difícil dar en el blanco en estas condiciones. Por fin nos damos por vencidos y los animales desaparecen en el horizonte tal como habían aparecido. Seguramente no hay dragonkan, ni montaña rusa que pueda dar unas sensaciones como las que viví.

Patrulla de radio de Mayo del 1974

La vuelta fue más plácida, fuimos deshaciendo el camino hecho el primer día. Al llegar a la bahía de Villa Cisneros la vista era magnífica, aquella arena blanca y agua iluminadas por el sol, aquellos colores y reflejos maravillosos y sorpresa en la playa había un grupo de flamencos, con sus tonalidades rosas que contrastaban con las de su entorno.

No pasaron ni tres semanas, que hubo una segunda salida. Ésta ya iba seriamente ya que era el 4º Tercio de la legión que hacía unas maniobras intimidatorias. Se trataba de enviar varias compañías motorizadas al sur del territorio, en la frontera con Mauritania, y peinar el terreno fronterizo durante un día y una noche, en busca de grupos guerrilleros del Frente Polisario. El objetivo era neutralizarlos y en todo caso hacerles huir al otro lado de la frontera.


Me asignaron de operador de radio a la tercera compañía legionaria. Íbamos un "abuelo" conductor, un ayudante de operador y yo. Pero como era operador y "guripa", me tocó el Land-Rover más antiguo y que llevaba montada una emisora antediluviana, como mínimo de la guerra de Corea. La diferencia más importante con las emisoras "Racal" que llevaban montadas el resto de vehículos y mucho más modernas, era que resultaba muy complicado iniciar el enlace y sobre todo buscar frecuencias. Al principio estaba muy asustado, pero una vez le cogí el punto ya no tuve más problemas. Mi misión sería la de mantener conexión de día y de noche, con el resto de compañías y con Villa Cisneros.

De maniobras al sur del Sahara

El día de la salida era aproximadamente el quince de Junio del 1974. La marcha se tenía que hacer con tranquilidad, puedo imaginar que se trataba de dar tiempo a los guerrilleros del Polisario de abandonar sus posiciones y desaparecer al interior de Mauritania. Cada compañía seguiría una recurrido diferente, con el objetivo de que todas llegaran al tercer día a la zona que cada una de ellas tenía destinada, que era entre Tichla y La Güera.

Nuestra compañía, tenía que pasar por las proximidades de Bir-Nazarán y hacer noche, el segundo día se tenía que acercar a Auserd, pasando la noche y por fin el tercer día, pasando por Tichla, donde pararíamos a comer e ir hasta donde teníamos que montar el campamento base, que se encontraba en una zona entre Bir-Ganduz y la Güera, población situada en la frontera y tocando el Atlántico.

De maniobras al sur del Sahara

Se inició la marcha, al poco rato las compañías se separaron y la nuestra inició la ruta mencionada. El teniente de la compañía legionaria, por cierto recuerdo que era una persona muy simpática y que se portó en todo momento de una manera muy correcta con nosotros, consideró que las relaciones entre él y nosotros irían mucho más fluidas si nos asignaba un legionario que nos acompañara y fuera él el que hiciera de enlace en todo momento. El legionario en cuestión era de aquéllos que llevaban mucha mili, quizás veinte años, era cabo y resultó ser un tipo muy especial que se llevó de forma admirable. Aparte de cumplir su tarea de enlace con el teniente, se dedicó a hacernos de guía turístico y a suministrarnos en todo momento lo que él creía que necesitábamos, aunque no se lo pidiéramos. Había cosas que no sé de donde las sacaba, pero si él creía que necesitábamos un "cubata", un "bocata", en general casi lo que hiciera falta, lo conseguía y nos lo traía. En los diferentes lugares en donde paramos, se buscaba literalmente la vida y nos organizó entre otras cosas que recuerde, tomar el té en una "haima" de unos nómadas, comer "pinchitos morunos" de carne de camello y sobre todo la noche del tercer día, en el campamento base cerca de La Güera, organizó una especie de cantina. Él y otros dos legionarios montaron una especie de barraca, aprovechando la poca vegetación que había por los alrededores, y unas cuantas mantas, y en el interior se despachaban todo tipo de bebidas y otras cosas más potentes y que no nombraré. La juerga duró toda la noche, a la que se apuntó todo el mundo, incluidos oficiales y suboficiales

De maniobras en la frontera sur con Mauritania

Al cuarto día empezó la acción de la que no puedo explicar nada, ya que yo no participé directamente. El coche de transmisiones se quedó en el campamento base, supongo que acompañados de algunos legionarios, y el resto de la compañía se fue a rastrear la zona asignada. La misión tenía que durar parte del día y de la noche. Nosotros nos quedamos en escucha permanente y tanto mis compañeros como los legionarios que se quedaron, armados y en guardia permanente todo el rato, por si se tenía que defender el campamento. Aproximadamente a las cuatro de la madrugada empezaron a llegar los efectivos legionarios que se habían marchado.

No puedo decir exactamente lo que pasó, pero lo más normal es que si había guerrilleros por la zona, hubieran desaparecido antes de la llegada de los legionarios. Por las transmisiones que hice, intuyo que eso es lo que pasó.

La vuelta fue de una tirada, pero que recuerde, aparte del insoportable calor que hacía, pasaron dos cosas que se tienen que explicar. A las dos horas de haber iniciado la marcha, nos encontramos con unos nómadas que nos indicaron que estábamos en territorio de Mauritania, quizás una duna nos había tapado algún indicador y nos habíamos perdido, o sea media vuelta y a salir zumbando de allí. Al cabo de un rato nuestro Land_Rover se empezó a calentar, paramos y el conductor detectó que teníamos un problema de radiador y no podíamos continuar. El teniente nos dijo que ellos tenían que seguir y que al cabo de un rato vendría a asistirnos el coche escoba. Pasaron unas horas y efectivamente vino un coche grua que nos remolcó hasta Villa Cisneros, pero el rato que estuvimos solos fue de mucha incertidumbre y seguro que es así porque es de las cosas que actualmente todavía tengo grabadas en la memoria.


TRASLADO A EDCHERA - CAMBIO RADICAL

argila @ 11:01

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Camión de la legión que me trasladó a Edchera

El día 22 de Agosto un vuelo de Iberia me lleva hasta Las Palmas de Gran Canaria. En Las Palmas paso dos noches y el día 24 un avión bimotor me lleva de nuevo a Villa Cisneros.

Se ha acabado el permiso y ya estoy de nuevo en la compañía y está todo muy cambiado, de los 60 "pistolos", solamente quedan 20. El resto, o sea 40, han sido trasladados al Aaiun, mayoritariamente a Edchera. Parece que con el tema del referéndum de autodeterminación quieren reforzar la frontera norte con Marruecos y necesitan todas las emisoras, quizás dentro de pocos días esté yo también patrullando la frontera.

Se confirman los malos augurios y yo también debo ir al norte, concretamente a Edchera. La fecha prevista para mi partida es el miércoles 28 de Agosto. Somos seis los que nos tenemos que marchar.

Como estaba previsto, el miércoles vamos al aeropuerto, pero resulta que de los seis que nos teníamos que marchar solamente pueden salir dos. Las otras cuatro plazas del avión, que teníamos adjudicadas, han sido ocupadas por militares o familiares.

Están pasando cosas preocupantes, los reclutas están jurando bandera casi un mes antes. Eso quiere decir que los nuevos guripas llegaran a la compañía entre el cinco y el diez de Septiembre.

Hay pocos oficiales y suboficiales. La instrucción ya no se sabe lo que es, la causa es que los soldados tienen que hacer servicios continuados. Al quedar pocos legionarios, unos 500 de los 2500 que había, los "pistolos" de ingenieros, intendencia y sanidad tienen que hacer refuerzos nocturnos y patrullas. Los cabos solamente hacemos patrullas y nos toca cada 15 días, por el contrario los soldados hacen refuerzo cada tres días. El otro día hice mi primera patrulla, me tuve que levantar a las dos de la madrugada y presentarme en el cuerpo de guardia. A partir de ese momento y acompañado de un soldado, recorrer todos los puestos de guardia pidiendo novedades y vigilando que no se durmiera nadie.

Durante el día mi misión consistía en la misma que antes del permiso, con la responsabilidad añadida de cabo comandante de la emisora. Siendo un cabo muy nuevo, ya era el más antiguo de los que estaban asignados a radio, ya que el resto estaban en Edchera o destinados a los destacamentos del sur. La emisora que usábamos antes se la tuvieron que llevar, montándola en un Land-Rover y ahora estamos usando una que tenían de reserva y guardada, es de última generación y más moderna que las que hemos estado usando, además dispone de teletipo. Está situada en un local que le llaman centro nuevo, que han construido durante mi permiso.

De nuevo estamos en la lista para coger un avión estafeta, pero como la vez anterior nuestras plazas en el avión se las adjudican a familiares de militares.

Todavía me da tiempo de participar en las pastillas a los nuevos guripas, no son como las que recibí yo, pero tengo tiempo de pasar los dos últimos días de Villa Cisneros con un poco de diversión, aunque sea a costa de unos chicos que llegan muy asustados. Con su llegada mi categoría pasa a ser la de "padre" y aquí en la compañía hay una cita que dice "Cuando seas padre comerás huevos" y es verdad pues los "padres" siempre son los amos de la barraca.

El lunes día 9 de Septiembre de 1974, a las cinco de la madrugada salen unos camiones con víveres y destino a Edchera. Y es éste el medio de transporte que debo coger.

En el interior del fuerte Chacal en Edchera

En un camión nos pusieron a 21 soldados, 17 legionarios y 4 pistolos, con todo el equipaje, más el armamento y una bolsa con comida para cada uno. Fue de nuevo una pesadilla como el día que nos trasladaron del BIR a Villa Cisneros pero a la inversa. El calor fue insoportable, las bolsas de comida se chafaron y su contenido se convirtió en un puré de diversas cosas. Después de cada bote venía otro y después de seis horas me hacía daño todo el cuerpo y lo peor es que todavía quedaban 12 horas de viaje. Para acabar de complicarlo nos perdimos, los camiones se metieron en un inmenso pedregal y costó más de dos horas encontrar el camino correcto. Por fin llegamos al Aaiun y como era muy tarde para ir a Edchera, pasamos la noche en el cuartel del 3º tercio de la legión, Juan de Austria.

Al día siguiente al mediodía llegamos a Edchera, el calor era infernal, unos 50 grados. Aquella visión apocalíptica, me quedó grabada para siempre. Edchera era un fuerte, llamado chacal, que estaba construido entre una inmensa llanura sin ningún vestigio de vegetación, y en el precipicio de la sagia y situado a mitad de camino entre el Aaiun y Smara y a unos 50 Kilómetros de la frontera Marroquí.

Compañeros de transmisiones en Edchera

La tropa está instalada de forma provisional en tiendas cónicas en el exterior del fuerte. En el momento de nuestra llegada había un movimiento extraordinario de hombres y vehículos de la legión, parece que había varias compañías que salían a patrullar por la frontera. Pude distinguir que acompañando a cada una de las compañías legionarias, un total de tres, iba un coche de transmisiones. Todo este movimiento formaba una especie de niebla rojiza, que convertía el ambiente en irrespirable, la garganta se secaba, los ojos se enrojecían y se llenaban de lágrimas, que se mezclaban con el sudor.

Por fin caras conocidas, sin saber porque, se desbordó una inmensa alegría compartida entre los que me reconocían y yo. Pasan tres días de adaptación, durmiendo en el suelo y sin hacer prácticamente nada, solamente pasando calor y tragando polvo. Al cuarto día nos trasladan a una edificación en el interior del fuerte. De momento no disponemos de literas y habrá que seguir durmiendo en el suelo. Por suerte me puedo agenciar un colchón roñoso, pero vistas las circunstancias es mejor que nada. El tema de las letrinas es tan asqueroso como en el BIR, por lo tanto es mejor seguir haciendo las necesidades en el exterior del fuerte. Hay ducha cada tres días y las cartas llegan con bastante fluidez.

Compañeros de transmisiones de Edchera

Con nuestra llegada, la sección de transmisiones asignada al 4º tercio de legión desplazado a Edchera, está compuesta por un teniente, dos sargentos, 9 cabos y 23 soldados. Dispone de 8 Land-Rover con emisora racal instalada. Si tenemos en cuenta que la tripulación básica de cada Land-Rover es: un cabo operador, un conductor y un ayudante, somos 8 los que en estos momentos no tenemos vehículo asignado. En realidad 4, los que hemos llegado en los camiones. Los otros 4 son guripas que están asignados a otras tripulaciones y de esta manera se va formando.



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