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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

Categoría:

17/10/2008 GMT 1

RELATO EN VIDEO DE COMO FUE EL TRASLADO A VILLA CISNEROS

argila @ 07:41

José Pardo Cuñado

Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. AÑO 1974.

José Pardo Cuñado José Pardo nos cuenta como fué su mili en general y concretamente las peripecias del traslado desde el BIR a su destino en Villa Cisneros









UNA CHICA JOVEN EN CABRERIZAS "VIDEO"

argila @ 07:38

José Luis Ramos Rodrigo

Batallón de Infanteria Cabrerizas I, Playa del Aaiun, SAHARA, A.O.E. Año 1974.

José Luis Ramos

José Luis Ramos nos cuenta como fué su mili en general y concretamente la emoción que les proporcionó una presencia femenina en Cabrerizas










27/09/2008 GMT 1

PASTILLA AL SARGENTO

argila @ 10:37

Junto a las compañías de ingenieros en el Alejandro Farnesio

En la última revista antes de licenciarnos, teníamos el cabello algo más largo, o sea algunos rondando las melenas. El sargento que estaba de semana y que se encargó de pasar la revista, cogió a unos cuántos y con una maquina eléctrica de cortar cabello les hizo un gran trasquilón en la parte posterior de la cabeza, quedando pelados al estilo “apache”. El resultado fue que estos veteranos y a pocos días de su licencia, se tuvieron que cortar el cabello al estilo recluta.

Los veteranos nos reunimos y pensamos que ha ese sargento le debíamos hacer alguna “putada”. Como estaba de semana y dormía en la compañía, un veterano vasco propuso la idea de ponerle fibra de vidrio en las sábanas y así lo hicimos. Como era de suponerle empezó a picar, cambió las sábanas una, dos, tres veces y le continuaba picando, se duchó una, dos, tres veces y le seguía picando. A las cinco de la madrugada ya no aguantaba más el picor y nos hizo levantar y salir a toda la tropa y nos puso a hacer paso ligero, en el patio de delante de la compañía. Se hicieron las cinco y media, las seis. Fuimos a desayunar, después del desayuno continuamos con el paso ligero.

Al cabo de un rato llega teniente y pregunta que es lo que pasa y el sargento le explica la historia delante de todos nosotros. El teniente dice, pués bien, que sigan con el paso ligero que ya saldrá el culpable y continúa el paso ligero. Va pasando el rato, pero como los servicios diarios se habían de iniciar, el sargento encargado de los mismos empieza a llamar a los veteranos a sus destinos. Resulta que al cabo de un rato solamente quedaban guripas haciendo el paso ligero. Sale el teniente y ve el sargento con cuatro... guripas corriendo. El teniente le dice pero no te das cuenta de que estos no han sido, han de haber sido los veteranos, no los reclutas y así acaba el paso ligero.

El teniente nos llama a todos los veteranos y nos dice, el que haya sido que me venga a ver, sino se presenta nadie, todos los veteranos estaran castigados el sábado y el domingo sin salir. Total que como que nos presentamos todos los veteranos al teniente y así se acaba esta historia de la pastilla al sargento.



SAMORALARIA

argila @ 10:35

Enric Bayé Blanch

BIR núm. 1 - Playa del Aaiún - 5ª Compañía - Sáhara (A.O.E.), Julio - Octubre, 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 - 2ª Compañía de Zapadores - Villa Cisneros - Sáhara (A.O.E.), Octubre 1973 - Octubre 1974.

Enric Bayé en la piscina del cuartel Alejandro Farnesio

Cuándo el cabo de guardia encendió las luces del barracón de la Compañía, el calor se había casi disipado, pero en el aire del barracón todavía flotaba el tufo a Zotal con el que el cabo había mandado fregar el suelo, poco después de la siesta, a cinco de los guripas recién llegados, a los cuales no había dejado ni respirar durante todo el santo día.
A los mismos guripas también les había tocado barrer, limpiar los cristales, vaciar y lavar todos los ceniceros, y ahora andaban ajetreados intentando sacar el polvo de arena, engastada por todos los rincones, que lleva el viento del desierto cada vez que sopla: día sí, día también.
-Nos la tiene bien jurada, este cabrón.
-Pues qué quieres que te diga… Podría ser peor.
-¿Peor, todavía?… Pero si sólo hace falta que nos mande que le limpiemos el culo.
-Pues si nos lo manda, se lo limpiamos y listos.
-¡Que te crees tú eso! Desde luego que yo no estoy dispuesto a que...
-¡Eh, vosotros dos!: ¿Queréis hacer el puñetero favor de dejaros ya de chorradas, o a este paso no acabaremos nunca?
-¡Maldita arena! ¡La sacas de un sitio y te sale en otro!
-¡No hay que tomárselo así, machos! Pensad que de aquí a sesenta y siete días llegarán los nuevos guripas, y seremos entonces nosotros los que tendremos la misma vidilla que toda es panda.
-¡Sesenta y siete días! ¡Anda que no eres optimista, tú!
-Pues claro que soy optimista. ¿Y cómo no voy a serlo sabiendo que de aquí a "sólo" doscientos setenta y cuatro días estaré licenciado?… ¿Os lo imagináis?... ¡Li-cen-cia-dos!... Además, esta noche..
-¡Esta noche, esta noche! ¡Ya te la regalo yo una Nochebuena metidos aquí dentro!
-Macho, perdona que te lo diga, pero ¡estás amargado! Todo te lo tomas a la tremenda, y si continúas así, de aquí a dos meses no habrá quién te aguante. Tómatelo por el lado positivo, hombre: El sargento ha dicho que hoy, después de cenar, habría una celebración que sería la hostia.
-¡Ya ves tú!: Seguro que van a darnos unas cuantas botellas de aquella porquería de sidra a la que llaman champán, turrones de Jijona más duros que si fueran de los de Alicante y, para rematarlo, ¿qué?, ¿una copichuela de Soberano, porque es cosa de hombres? ... ¡Ya te digo yo que hay que ser muy hombre, o muy animal, para echarse aquel matarratas dentro del estómago!
-¡Uy!, pues sí que nos ha salido finolis el chico...
-Venga, va, ¿sabéis qué os digo?: ¡Que ya vale por hoy! Que alguien vaya a decir a aquel mamón que ya hemos terminado.

El cabo de guardia, gato viejo, revisaba de memoria todos los rincones donde sabía que encontraría aún arena escondida, y ordenaba a los cinco guripas recién llegados que hicieran con más esmero el trabajo que les había mandado, ya que él no tenía ninguna prisa, pero que pensaran que de aquí a una hora tendrían que pasar revista y lo más seguro era que, de seguir así, la revista les iba a coger todavía en calzoncillos.
Efluvios de limpia metales y de betún se habían ido añadiendo al tufo algo ya más disipado del Zotal.
El barbero repasaba los últimos cogotes, y la algarabía de los soldados más veteranos, todos ya listos para pasar revista, llenaba de bullicio el barracón de la Compañía.
De repente, la voz del cuartelero anunció:
-¡El Land Rover! ¡¡¡Ya llega el Land Rover!!!
Del vehículo bajaron un cabo y, a continuación, tres guripas más, los cuales, maquinalmente, empezaron a descargar hacia el despacho del capitán toda una serie de cajas ante el entusiasmo del resto de la tropa.
-... Seis, ¡siete!... ¡Hostia! ¡Siete cajas, tú!
-¿Y todo eso lo paga el capitán?
-Sí. Es un hombre muy espléndido… Imagínate que el día del patrón hizo llenar de sangría el depósito del agua.
-¿Ese depósito…?
-¿Es que ves algún otro depósito, guripilla?
-¿Y para cuándo es el día del patrón?
-¡Eh, "Málaga"! Mira qué me pregunta este guripilla: ¡Que para cuándo es el día del patrón!
-Dile de mí parte al guripilla ese que si a mí me quedara la mili que le queda a él para llegar al día del patrón yo ya me habría tirado y ahogado en la ría.

La puerta del despacho del capitán quedó cerrada, pero el cabo que había llegado con el Land Rover tranquilizaba a sus compañeros veteranos diciéndoles todo lo que había visto dentro de las cajas:
.-… y pacharán, whisky, mazapanes, turrones...
¡Era un hombre cojonudo, realmente cojonudo, aquel capitán!
Un grito seco, proveniente del cuartelero, interrumpió la algazara para anunciar la llegada del sargento.
El cabo de guardia mandó formar inmediatamente a la tropa, y el sargento empezó a pasar revista mientras anunciaba, y amenazaba, que, después de cenar, el capitán de la Compañía, en un gesto que lo honoraba, había decidido celebrar con la tropa una noche tan señalada: ¡La familia del capitán y la del resto de oficiales y de sub-oficiales celebrarían la Nochebuena con la tropa!
"Ay, por consiguiente, de quien ... Ay, por consiguiente, si alguien ... Ay, por consiguiente, quien haga..., y ay, por consiguiente, quien no haga ... ¿Entendidos, Fulanito? ... ¿Me has oído bien Menganito? ... Cinco voluntarios, ¡vosotros cinco!, cenaréis en el segundo turno y, mientras tanto, vais preparando las mesas, aquí, en el centro... ¡Y ay que vuele o se abra una sola botella!"

A medida que volvían de la cena, "¡Jo, macho: incluso un purito, hoy!”, los soldados olían con avidez la desconcertante mezcla de olores que se había organizado dentro del barracón, el cual había sido además, rociado frenéticamente con un ambientador que quería imitar el perfume de las rosas.
La visión de las mesas puestas, sin embargo, hizo que todo el mundo se desentendiera enseguida de las extravagancias que flotaban en el aire:
-¡Jo, macho, fíjate!: Champán, ginebra, ron ...
-¿No te lo había dicho?: ¡A la sidra la llaman champán! ¡Vaya porquería!
-¿No falta de nada, eh?
-¡Uy, tú, mira!: "Anís del Mono", ¡para las mariquitas!
-¿Qué tienes tú en contra del “Anís del Mono”, eh, guripa? ¡Este anís lo fabrican en mi pueblo!
-¿Y pacharán?... ¿Hay alguna botella de pacharan?
Pero aquella visión, a medida que pasaba el tiempo, fue convirtiéndose en impaciente contemplación:
-¿Qué? ¿No vienen todavía? ¿Se puede saber a qué esperan?
Más ávida para algunos…
-Si veo a algún guripa que se acerca a aquella botella de whisky, que piense que más le valdría no haber nacido.
… que no para otros:
-¿Es cierto que la mujer del capitán está tan buena?
-Eso dicen, aunque yo no la he visto nunca....
-¿Y la del sargento? ¿Cómo debe ser la mujer del sargento?
-¡Puaf!, imagínatelo: Una foca, ¡como el!
Por fin, la voz del cuartelero anunció:
-Compañía: ¡¡¡El Capitán!!!
-Mande descanso, por favor... Nada de ceremonias, hoy… Hoy todos somos iguales: todos estamos lejos de nuestras familias ... Hoy, más que otro día ...-y que si patatín y que si patatán.
Tres vivas: Uno, para el Capitán; otro para el Arma de Ingenieros, y el último para la patria a la cual, unos antes que los otros, y algunos también más convencidos que el otros pero, en definitiva, todos, habían jurado defender hasta la última gota de su sangre.
¡Y que empiece la fiesta!

Los tapones empezaron a salir disparados de las botellas, y los vasos a llenarse hasta rebosar de espuma. Deseos que fuera aquélla una noche de felicidad, vasos que se vaciaban al son de canciones propias de la festividad, cantos al unísono con voces chillonas y tono de mofa, resonaban dentro del barracón, donde los indiscretos perfumes de las mujeres de los militares acabaron de aliñar aquella amalgama de hedores enmascarados de aromas.
Villancicos que hablaban de unos peces que bebían y bebían en un río, y de una gente que, con campanillas, despertaban a otra gente en la madrugada. Villancicos que todo el mundo sabía cómo empezaban y que nadie sabía acabar. Villancicos que, a medida que los vasos se vaciaban y se volvían a rellenar, explicaban groserías de sus protagonistas ante los ojos cada vez más enojados del sargento a quién el capitán, con mirada conciliadora, decía que no hiciera caso.

-¿Qué te ha parecido, eh?: Dicen que vienen a celebrar la Nochebuena con nosotros, y ya están todos metidos dentro del despacho del capitán.
-Hombre, es que con el ambiente que se ha formado…
-Pues yo no veo nada de extraño en este ambiente: Es igualito al que había ayer, anteayer, y con el que nos encontraremos mañana… Eso sí: el de esta oche un poco más alegre porque la priva es gratis.
-Ya, pero no me digas que las letras de las cancioncillas de esos animales…
-¿Te han herido las orejas, frágil almita de porcelana?
-¿A mí?... ¡Anda ya!… Pásame la ginebra, "Totana"... A mí me la suda lo que canten ahora. Va a ser mañana, ya lo verás, cuando por culpa de toda esa pandilla de energúmenos tendremos jarana. ¿No has oído lo que había dicho el sargento?
-¡Mañana, mañana!... ¡Pero si mañana estará más resacoso el sargento que todos nosotros juntos!… Dame el vaso y aguarda un momento, que voy a ver si con suerte consigo algo de whisky.

El humo del tabaco, que circulaba incluso por los secretos rincones donde se engastaba la fina arena, se había adueñado por completo del aire del barracón de la Compañía, camuflando los efluvios agrios de los líquidos vertidos por el suelo, donde ya empezaban a pegarse las suelas de goma de las botas.
-¡No te tiendas en la cama ahora, hombre, que vas a marearte!… ¡Venga, va: no seas cabezota y salgamos fuera, que un poco de aire fresco te sentará bien.
-¡Dejadme, hostia! ¡Sólo quiero dormir un poquito!
-Cómo quieras, macho ... ¡Si te mareas, ya te las arreglarás tú solo!
-¡Va, "Lérida", coño, no seas bobo! El aire te sentará bien... Si te ve así el sargento va a meterte un paquete de no te menees. Ya sabes que te la tiene jurada.
-¿Qué más puede hacerme el sargento, eh?... ¿Qué más puede hacerme ya?…Al fin y al cabo, sólo me quedan treinta y dos días ... ¡Eh!, guripas!: ¿Me oís?… ¡¡¡ME QUEDAN TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!
-Va, “Lérida”, agárrate a mí y salgamos de una vez.
-Puedo andar yo solo, ¿qué te crees?, ¿qué voy trompa?…No, macho, no: sólo es que estoy ... un poquito… mareado... ¿Y sabes por qué estoy… un poquito… mareado?... ¡Pues porque me quedan treinta y dos días! ¡¡¡TREINTA Y DOS DÍAAAS!!! ... ¡Eh, tú, guripa!: ¿Cuántos días te quedan, eh?
-…
-No tienes bastantes dedos en las dos manos para contar los meses que te quedan y a mí, en cambio, me quedan TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!

Fuera, donde el aire frío de la noche sahariana se refregaba con suavidad en los rostros de los soldados que habían decidido salir, se escuchaba, cerca de las letrinas, un lamento monótono, seguido, desconsolado, en contraste con el guirigay de canciones y del bullicio que llegaba, atenuado, proveniente del interior de los diferentes barracones.
-… samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-Mira: Por ahí viene el "Lérida"! Él lo entenderá… Eh, ¡"Lérida"!, ven a ver si entiendes qué dice este guripa.
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¡Pero si el “Lérida” va más borracho que él!
-Ya, pero al menos tenemos que intentar saber qué le pasa… ¡Acércate aquí un momentín, por favor, "Lérida"!
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¿Qué pasa, eh?... ¿Sabéis cuánto me queda?: TREINTA Y DOS DÍAAAS!!!... ¿Y por qué llora este guripa?
-... samoralaria, samoralaria, samoralaria...
-¡Ni idea! Hace media hora que está llorando y no para de decir samoralaria, o qué sé yo qué coños dice! ... Va tan trompa que sólo habla en catalán y no hay dios que lo entienda ... Va, pregúntale tú qué le pasa, que tú lo entenderás.
El "Lérida" se agachó como pudo al lado donde, sentado y cabizbajo, lloraba desconsoladamente aquel guripa, y ambos empezaron a hablar en aquella extraña lengua ante el silencio expectante de los otros compañeros hasta que, por fin, a duras penas para poder volver a levantarse y no caer, el "Lérida" dijo:
-¡No le pasa nada! ¡Dejadlo!
-¿Nada?… Entonces, ¿por qué coño llora?
-¡Nada! ¡Ya le pasará! ¡Dejadlo!
-"Lérida", macho, algo debe pasarle cuando hace más de media hora que no ha parado de llorar a lágrima viva…
-Está bieeen ... Dice que ayer recibió una carta de su casa. Le dijeron que se había muerto su abuela .
-¿Y por qué dice samoralaria?
-No dice samoralaria. Dice "Se m’ha mort l’àvia": “Se me ha muerto la abuela”... Y el chaval está triste. Es normal, ¿no?... Vale más que lo dejéis tranquilo ... Y yo, sabéis qué os digo?: QUE ME QUEDAN TREINTA Y DOS DÍAS!!!
Una botella caía hecha añicos al suelo después de haber estallado contra la pared de uno de los barracones cercanos.

* * *

Cuándo el cabo de guardia encendió las luces, el calor todavía no había hecho su diario acto de presencia, y dentro del aire del barracón de la Compañía flotaba toda la pestilencia almacenada desde que, no hacía demasiadas horas, se había cerrado la puerta.
Sin darles tiempo a espavilarse, el cabo de guardia mandaba a cinco de los guripas recién llegados que, cuando volvieran del desayuno, barrieran, limpiaran los cristales, vaciaran y lavaran los ceniceros y fregaran el suelo.
-... Pedidle el Zotal al furriel. Antes de la misa llegará el sargento y quiero ver este suelo, ¡y toda la compañía!, limpios como los chorros del oro.
-¿Hoy misa..?
-Y vestidos de gala, que es Navidad... ¡Ah!, y no quiero ver ni un grano de arena en ningún rincón ... ¿Entendidos...?

Enric Bayé (aquel guripa).

COMPAÑERO Y POESIA REENCONTRADA

argila @ 10:34

Joan Corominas Requena

Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Carles Porta Fernandez

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros i Aargub Sahara A.O.E. desde Enero hasta Diciembre de 1974

Corominas y Carles Porta

En el cuartel Alejandro Farnesio del 4º Tercio de la Legión en “Villa Cisneros”, Había una biblioteca donde no íbamos a leer, sino a escribir cartas: A la Novia, a la familia y a estudiar con libros propios, seguramente por el poco interés que tenían los que estaban allí guardados en las estanterías… Eso sí, la sala tenia unas mesas y unas sillas que recordaban una escuela y sobre todo había un silencio relativo, que para escribir se agradecía. Una de las tardes estaba con mi amigo Corominas. Yo aparte de escribir las cartas a la familia me daba por hacer dibujos i algún poema.
El Corominas me preguntó por lo que hacia y al decirle que escribía un poema, me dijo que si lo podía leer. Al cabo de un rato cerraban la biblioteca y nos fuimos hacia la compañía y seguramente a la cantina a tomar unas copas, mientras esperábamos que se hiciese la hora de ir a cenar.
Ahora después de tanto tiempo y que nos hemos vuelto a encontrar, hemos hablado de todo y de los ratos que habíamos pasado en la biblioteca, y le hice el comentario de que la poesía que escribí en aquella libreta que le enseñe, por más que la he buscado, jamás la he vuelto a encontrar… Al día siguiente y por sorpresa, recibo un correo electrónico, con una hoja escaneada con la poesía escrita con su letra…. Aquel día en la biblioteca se la copió en un libro de texto que utilizaba el para estudiar. Después de 34 años y gracias a Corominas, he podido recuperar el poema…

Año 1974, poema escrito en la biblioteca del Cuartel del “Tercio Sahariano Alejandro Farnesio” Villa Cisneros (Sahara A.O.E.)

Desierto.

Tierra olvidada por la naturaleza,
sin sombra que dar,
tu piel se quema silenciosamente.

Secas están tus entrañas
de no conocer el llanto de la vida.

Tu único amigo es el aire,
que quita la herida de mi huella.

Si algún día puedes gritar,
pide vida a la vida,
que nadie más que tú se la merece.

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MISIÓN EN EL SAHARA

argila @ 10:34

Joan Corominas en el cuartel Alejandro Farnesio

Se me hace difícil recordar con precisión los datos, pero lo que a continuación explico, debía de suceder muy probablemente entre los meses de Abril y Junio del 1974.
Todo empezó a primera hora de la tarde, justo después de la comida. Al llegar a la compañía me encontré que el sargento Naranjo ( los que lo conocieron recordarán que era una buena persona y mantenía con la tropa una cierta cordialidad ) estaba montando una operación con el objetivo final de recuperar su coche que por causas difíciles de explicar se había quedado averiado en Aargub. El operativo lo componían más o menos dos o tres Land-Rovers y un camión.
A la ida el viaje fue normal. Al llegar al final de la carretera asfaltada en dirección al Aaiun giramos a la derecha, justo al fondo de la ría, y el camino se convirtió en una especie de pista a tramos asfaltada y a tramos con restos de asfalto que parecía que se hubiera caído más que no puesto.

A las pocas horas llegamos al destacamento y vimos el coche. Se trataba de un Wolkswagen deportivo, descapotable, de color rojo, en aparente buen estado, pero averiado. Acto seguido, puesto que se hacía tarde, se enganchó el coche al camión y de forma que solo las ruedas de detrás hacían contacto a tierra, es decir el coche iba con el morro levantado. En estas condicionas empezamos el viaje de vuelta.
Tras recorrer algunos kilometros el convoy se paró y el sargento subió a su coche y continuó el viaje mirando el cielo, era la única posición posible, y de vez en cuando disparando su pistola a derecha e izquierda, mas que nada para entretenerse. Al llegar al fondo de la ría el coche remolcado no podía con su alma y se decidió parar el convoy, cosa que hicimos justo al borde de un acantilado que daba al mar.
Acto seguido. el sargento mandó desenganchar el coche y que unos guripas lo empujaran hasta quedar justo en el borde del acantilado; y dispuso el resto de hombres con los pies colgando del abismo a la espera de los acontecimientos; la orden siguiente fue lógicamente la de acabar de empujar el coche que se despeñó haciendo toda clase de ruidos, al tiempo que iba perdiendo piezas hasta llegar al fondo, que debía de estar situado unos treinta o cuarenta metros por debajo nuestro.
Con la misión acabada con éxito, a plena satisfacción de todos, llegamos a la compañía en Villa Cisneros, dónde nos esperaba la cena en la cantina, seguramente la de Sanidad que era la más frecuentada.


Corominas y Nolla en el comedor del cuartel Alejandro Farnesio


26/09/2008 GMT 1

UN MAL AUGURIO Y UN SORTEO DESAFORTUNADO

argila @ 10:45

Pere Costa Domenech

Regimiento Mixto de Ingenieros Nº9 - Compañía de Transmisiones - Smara - Sahara A.O.E. AÑO 1974

Pere Costa Domenech

Bien amigos… yo no tengo demasiadas anécdotas para contar; como mínimo que tengan un cierto interés o al menos esto creo. Poco a poco intentaré recordar y explicaros algo que pueda interesar.

Desgraciadamente aquella época un tanto arcaica no despertó un especial interés para memorizar las vivencias que estaba a punto de vivir. Si que disfruté de buenos momentos y de otros no tan buenos, por esto uno de los motivos por el que estos encuentros han impulsado mi interés, es porque han sido un gran detonante de recuerdos y pensar en el hecho de pasearme mentalmente por las ardientes dunas del desierto. Cuando menos, espero poder pasearme físicamente un día no muy lejano.

Podría explicar que mi destino en África fue una especie de mala suerte consentida. Yo había pensado hacer la mili como voluntario y gracias a un “ENCHUFE” de un amigo de la familia, que era un personaje muy importante dentro del ayuntamiento de Barcelona, preparamos todo lo necesario para incorporarme al campamento en “Sant Climent” y tras la jura de bandera ir, nada menos que a CAPITANÍA. De todo el mundo es sabido el ambiente de bares a su alrededor, je je je. Pero a pesar de todo, cuando fui al cuartel de intendencia, junto al zoológico, para hacer la revisión médica, me eché atrás porque me dijeron que antes que Capitanía me podría tocar aquel cuartel de intendencia, y yo tenía malas referencias, iba mucho por aquellos lugares, porque en la familia teníamos negocios de pescado y allí al lado mismo, había el mercado central “QUE TIEMPOS AQUELLOS”.

Además quizás en el fondo tenía ganas de aventura, de marchar lejos de casa no sé, y con este panorama y el mal presagio que me lanzó una amiga, que en aquellos tiempos no sabía lo que se hacía, me tocó ir al África unos meses después y justamente el sorteo se hizo en el famoso cuartel de intendencia “CAJA 411”. Supongo que más de uno lo recordará. Os debo decir que la amiga en cuestión, ni novia ni nada eh!... Hoy es mi mujer. Ah!, y si al final vamos al Sáhara, ella vendrá a hacer “el reenganche” conmigo. A LA ORDEN!... Dejar que los recuerdos vuelvan poco a poco... otro día quizás. Hasta la próxima.

UN CASO PARTICULAR – EL BIR POR PARTIDA DOBLE

argila @ 06:33

Pere Costa Domenech

Regimiento Mixto de Ingenieros Nº9 - Compañía de Transmisiones - Smara - Sahara A.O.E. año 1974

Pere Costa con algunos compañeros y su guitarra en el BIR

Siempre que se habla de la mili; os habéis dado cuenta: se pone cara de nostalgia. Los ojos mirando arriba y la mente trabajando a toda pastilla por revivir recuerdos lejanos y casi borrados. Yo no se si nunca otra clase de suceso ha sido tan especial como todo lo que rodea la vida en los años del servicio militar.

Pere Costa al BIR

Nuestros hijos ni lo han llegado a conocer y puede que se burlen cuando nos oigan explicar las batallitas. Quizás la mili en África tuvo una connotación diferente de los que sirvieron en la península, por la mayor movilidad, por ir de permiso, por la menor distancia entre los destinos y el hogar… o quizás porque en el fondo estaban “más puteados” que nosotros. La cuestión es que encuentro magnífico este movimiento que un grupo de ex-habitantes del BIR Nº 1 ha iniciado para volver a los orígenes de aquella nuestra incipiente juventud y no tan sólo reencontrar antiguas coincidencias y amistades si no, ¿porque no? empezar de nuevas.
Yo formo parte de una excepcionalidad por mi llegada al BIR (casi 4 semanas mas tarde). -ya os lo explicaré otro día.- que me hizo que debiera “repetir campamento“; poca instrucción, muchos refuerzos y algunas guardias “el campo de margaritas” y doble “escaqueo” siempre que se podía. Mientras muchos sudaban la camiseta y se llenaban las botas de arena, yo hacía dibujos con otras colegas, para confeccionar una tipo de murales que no se quien los inventó, para celebrar cada vez que se acababa un reemplazo. En mi caso fui colaborador con dos de ellos.- Sabéis aquello de : ¿A ver quien sabe pintar? y te daban una escoba… pues en estas ocasiones fue de verdad, nos dieron lápices y pinceles.
Bromas aparte nos lo pasamos muy bien, recuerdo que la excepcional habilidad de uno de los compañeros en el primer mural, el de las piezas de ajedrez, sabía captar muy bien los detalles físicos de las caras de la gente, para dibujar unas caricaturas fantásticas. Hablo concretamente de diciembre del 1973 y marzo del 1974. Más tarde los destinos a los destacamentos de Smara, Echederia y Mahbes, en mi caso, me hicieron perder contacto con la gente que había compartido penas y glorias. Unos marcharon a Villa cisneros, otros se quedaron en el Bir, otros a tropas Nómadas, etc. Alguna vez todavía resuena en mi cerebro aquello que sentí al llegar a Smara: “POLACO” toca la guitarra! Entonces toda la noche despierto y tocando y bebiendo del famoso Biberón. (Botella de anís del mono, mitad leche mitad anís o similares) y otras animaladas que conformaban lo que llamábamos “ la pastilla “.

Mural desembre 1973

Y aprovechando este escrito, si alguien que lea estas líneas y estuvo a la 3ª CIA en el BIR, y participó en el mural de Marzo del 1974 (ver segunda foto) me gustaría que se diera a conocer, del mismo modo que los autores del mural de Diciembre del 1973 (ver primera foto), ya que nos hemos reencontrado casi todos. Agradecería, el resto de compañeros y yo que nos hemos reunido, si se pudiera aportar más información gráfica de los murales porque las fotos que tenemos están muy deterioradas y sería muy interesante disponer de mejores copias.

Mural gener 1974

¿ Quien sabe dónde deben estar los murales Originales, quizá decorando alguna haima de un Saharaui nómada?



EL PAPEL DE ENFERMO IMAGINARIO

argila @ 06:31

Pere Espluga Carreres

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Comandància Militar de Villa Cisneros, 1974 - Sahara A.O.E. año 1974

Pere Espluga Carreres

Comandancia Militar de Villa Cisneros, 1974 - Sahara A.O.E. año 1974
Después de haber pasado 34 años y habernos reencontrado un pequeño grupo de compañeros que estuvimos en el BIR del Aaiún y en Villa Cisneros, poco a poco me vienen a la cabeza los recuerdos y vivencias del tiempo pasado, o perdido tanto da, y las anécdotas de toda mi estancia en el Sahara.
Ya desde el principio cogí el papel de enfermo imaginario puesto que la primera vez que me presenté en la concejalía de mi barrio para iniciar todo el papeleo para ir a la mili, el funcionario de turno, después de cogerme mis datos, me preguntó si tenía alguna enfermedad para alegar y le respondí: miopía y soplo. Evidentemente que tenía alguna dioptría, casi nada, y desde luego que de soplo, nada de nada. Y me dio un impreso que decía en letras bien gordas “INUTIL TOTAL”. Me a casa feliz e inútil total.
Nunca hubiera pensado que lo de inútil total me habría hecho tan feliz. Pero la situación duró poco i la ilusión de cuatro días perduró hasta pasada la revisión, en mi caso en la caja “de Reclutas”, que me dieron otro impreso que decía todo lo contrario: “UTIL PARA TODO SERVICIO” y para acabar de remachar el tema me sortean y me toca el Sahara.
Siguiendo con la línea del enfermo imaginario el día que me incorporé para ir al Sahara, nos presentamos en los antiguos cuarteles de Jaume I, actualmente Universidad Pompeu Fabra , dónde volví a alegar. Total que me fui directo al BIR. Allí volví a alegar de nuevo y ni caso. Solamente conseguí un respiro estando destinado en Comandancia Militar de Villa Cisneros, donde conseguí finalmente que me evacuaran un temporadita al Hospital de Las Palmas. En definitiva me pasé parte de la mili con el papel de enfermo imaginario.



"BIR" ALUCINACIÓN O PELÍCULA

argila @ 06:31

Pere Espluga Carreras

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Diciembre 1973
Comandància Militar de Villa Cisneros - Sahara A.O.E. año 1974

Bir 1973

Una vez en el BIR los primeros días fueron alucinantes. Todo el día vestido con la ropa, de civil, nos llevaban a ver desfilar a la legión, contándonos sus excelencias por si picábamos y nos apuntábamos, después los paracaidistas, y así pasando los primeros días.
Pasaban los días... unos tocaba instrucción, otros prácticas de tiro... Por cierto disparando era un fenómeno. Un día de prácticas de tiro en mi primer turno no hice ninguna diana. ¡Caramba, que extraño!, a continuación me di cuenta que en vez de disparar a mi diana lo hacía a la de mi compañero. Suerte que no se dieron cuenta. ¡Quizás si que era algo miope!. También marchas por el desierto y la maldita duna. Un día de marcha y de prácticas de combate, hicimos un simulacro de lanzar granadas de mano, nos dijeron que cogiéramos botellas de coca cola de la cantina, las llenamos de arena y las usamos como si fueran las granadas. Mejor, así no había peligro de hacernos daño.
Imaginarias en el barracón, en los lavabos y en un edificio a medio construir, no fuera caso que les robaran los ladrillos. Cantinas, cocinas... El primer día que me tocó cocina - todavía íbamos vestidos como personas normales- ese primer día ya me escaqueé. Y tan tranquilo me voy directo a la playa detrás de una pequeña duna, me estiro y al cabo de una hora, más o menos, vuelvo hacia la cocina y todo el mundo ya iba vestido “de pistolo” menos yo, ya que durante aquel rato les habían dado la ropa de militar - ¡gluc! - y como yo no iba vestido de militar, pues ala, a justificar dónde estaba y que hacía.

Continuando con el escaqueo, un día que estábamos libres de servicio, antes de que me pillaran para ir a cambiar la arena del desierto, que era cómo le decíamos al hecho de ir a apalear, pidieron lampistas y yo que sólo sabía cambiar una bombilla y poca cosa más, ya me ves encima de los tejados, como los gatos, haciendo de lampista sin tener ni idea. Por suerte aquel día el Bir no se quedó a oscuras.

También unos días fui a mayoría, que era el almacén de víveres. Allí los veteranos eran una pandilla muy campechana y se dedicaban a embaucar al os reclutas que veían más tontos y les decían si querían que les hicieran unas fotos para enviar a la familia o a la novia. Les hacían entrar en una habitación oscura dónde había un tabique y una puerta dónde colgaban una toalla como fondo. La cámara de fotos era un transistor y de flash una linterna. Como la habitación era oscura y la linterna les deslumbraba no veían el engaño. A continuación les decían que se pusieran delante de la toalla y detrás del tabique había un compañero con un cubo lleno de agua sucia preparada para echárselo encima. La señal para lanzar el agua consistía en decir: “... ponte un poco mas hacia la izquierda” y chof. Salían mojados como pulpos.

4a. Cia  2º Barracón - Diciembre 73

También recuerdo un compañero de mi barracón que era policía y estaba haciendo la mili con nosotros. Yo me pensaba que el hecho de pasar por la academia de policía ya era suficiente pero se ve que no. Era la personificación - unos treinta años antes - del protagonista de la película “Torrente el brazo tonto de la ley”. Era un poco corto de luces. Un día mientras hacíamos teórica, por la tarde, sentados delante del barracón, iban preguntando a la gente qué oficio tenía cada cual y cuando le toca a él, por detrás se oye “...contrabandista”. Todavía veo la cara de mala leche que puso. Le habían herido el honor, decirle contrabandista a él.
Y así un día y otro. Instrucción, marchas por el desierto, algún domingo íbamos a el Aaiún donde aprovechábamos parar ir al Parador a tomar algo, ir al baño decentemente y dar una vuelta. Todo muy rutinario hasta que llegó el día de la jura y después a Villa Cisneros. El día de la jura por cierto hubo fiesta grande: buena comida vino, licores, puros y borrachera incluida, que no se si era de alegría a para olvidar.



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