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El servicio militar en el Sahara
Nuestra mili en el Sahara 1973-1974-1975

Archivo: Agosto 2008

04/08/2008 GMT 1

ADIOS SAHARA, ADIOS

argila @ 22:02

Hilari Joan d'Argila

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - 1ª Compañía - Sahara A.O.E. Enero-Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros - Sahara A.O.E. desde Abril hasta Septiembre de 1974
IV Tercio de la Legión - Transmisiones - Edchera - Sahara A.O.E. desde Septiembre de 1974 hasta Abril de 1975

Vestido de saharaui

Después de la batallita de Edcheideria ya me podía licenciar. Al llegar a Edchera el teniente ya me esperaba, lo primero que hizo fue felicitarme y de alguna manera se disculpó por haberme enviado a una misión peligrosa a quince días de licenciarme. No se si en broma o en serio pero me soltó que si me quería reenganchar, eso si con una leve sonrisa en sus labios. Mi contestación se limitó a una mirada y fue cuando se dignó a chocarme la mano y decirme que tenía un coche preparado y que en cuanto me duchara y recogiera mis cosas podía marchar para el Regimiento Mixto en el Aaiun.

La foto que hay a continuación es del trayecto entre Edchera y el Aaiun. Es la última foto que me hice vestido de saldado sahariano.

Ultima foto vestido de soldado sahariano

Aquella misma tarde ya estaba en el Aaiun, pero todavía me quedaban diez días de agobio. Cinco o seis, no recuerdo, los pasaría vestido de soldado y eso todavía daría pié a que los sargentos chusqueros de Ingenieros me hicieran trabajar a pico y pala con un sol de justicia. ¿Es que después de la mili tan estresante que me había tocado, no me merecía esos días de descanso? No solo pico y pala, sino que los dos últimos días me tuvieron, junto con otros cabos que se licenciaban, sacando unas vigas de hierro muy pesadas, de un local hasta un patio exterior. Pero como todo llega, por fin llegó ese día en el qué me pude vestir de nuevo de civil. Y el día 16 de Abril de 1975 un avión de Iberia me devolvía la libertad perdida durante catorce meses de mi vida.

Ultimos dias en el Sahara



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argila @ 22:01

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argila @ 22:00

PACIENCIA, SOY LA ESPOSA DE UN EXSAHARIANO

argila @ 21:59

Mercè López Mauri

Yo, a diferencia de otras mujeres, no hice la “Mili” carteándome con Carles. Nos conocimos mucho más tarde...

Esporádicamente y cuando salía el tema en casa, me hablaba, me enseñaba fotos y me explicaba alguna “batallita”. Eran recuerdos solitarios de él, que en el aire quedaban. Supongo que como hacen la mayoría de hombres cuando recuerdan la “mili”: Cosas buenas y cosas que puede que no lo fueran tanto (y ponerse un poco pesados, también). Nadie le contradecía porqué en aquel momento no havia ningún testimonio que le pudiera afirmar o rebatir el hecho; simplemente se le podía decir: ¿Ah, si?... ¡Que bueno! ¿No? Es por esto que seguramente ahora ha querido reencontrarse con sus compañeros, para que alguien lo entienda cuando cuenta sus anécdotas y que alguien también le recuerde cosas que tiene seguramente olvidadas...

Pues un día va, y empieza a llamar por teléfono a todos los compañeros que tenía apuntados en una vieja agenda, y se encuentra que los teléfonos y direcciones tienen ya una antigüedad de treinta y cuatro años, y que nadie atiende a los nombres que el cita, pero no se desanima y comienza la búsqueda por Internet hasta que encuentra a uno, y este le lleva a otro y así sucesivamente hasta que llega a completar y con creces, el número de esas direcciones de su agenda. Yo la verdad, no cría que el tema le cogiera tan fuerte. Suerte, yo le decía que tenemos “tarifa plana”, porque la verdad es que se ha hecho un hartón de llamar por teléfono!. Esto es ya una autentica adicción! Más de una vez le he recomendado que vaya al médico. Pero después al verle tan ilusionado, me he arrepentido. ¡Que haga lo que quiera!.

Una vez ya han contactado con todos los posibles compañeros de aquí, se han visto varias veces, ponen todas sus anécdotas en un Blog. a donde yo dirijo este escrito. (Hilari, un saludo…). Quieren hacer un libro, un documental y sobre todo el viaje soñado. Volver a pisar el Sahara. Retornar a aquellos lugares que conocieron hace treinta y cuatro años y que ahora quieren hacerlo de una manera diferente. A mi me gustaría mucho acompañarlo, acompañaros... Creo que sería y será una gran experiencia, sobre todo para las que erais novias en aquella época, ver desde donde os escribían aquellas cartas tan ardientes…

Me parece que comienzo a darme cuenta de que soy la esposa de un exsahariano. Paciencia!!!.

Mercè López Mauri
(Esposa de Carles Porta)



03/08/2008 GMT 1

UN DESTINO INESPERADO

argila @ 12:00

Andrés Morán Prieto

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Desembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. Año 1974

Andrés pocos días antes de ir a la mili en el Sahara

De mi querido y anhelado pueblo Vigo de Sanabria, éramos cuatro quintos Pedro Vega, Leonardo Prieto, Toribio Vega y Andrés Moran.
Mi pueblo es un pueblo pequeñito; allá por el año 1972, tendría 700 habitantes. Todos fuimos al mismo colegio nos conocíamos bien y todos somos buenos amigos.
Pedro estudiaba en el Verbo Divino, en Corses (Zamora), después se fue a Alemania para continuar sus estudios. Leonardo vivía en Madrid con su familia e hizo la mili allí. A Toribio le tocó hacerla en el Feral (León), y con suerte, se libró. Yo me tallé en Barcelona en la plaza de Ríos y Taulet, en el barrio de Gracia, y me sortearon por la caja de reclutas de Zamora en la nº 721 de la 7º región.
El día que nos sortearon Toribio y yo estábamos en Barcelona y junto con nuestro compañero y buen amigo Aurelio, nos fuimos a comer a Vallvidrera para celebrar el sorteo sin saber, lo que nos depararía el destino. Cuando regresamos, ya entrada la noche y con la tasa de alcohol por las nubes a lomos de mi primer coche, un 850, querido y nunca olvidado; nos reunimos todos en la calle Venus, como era habitual, en el bar de la Obdulia, que ella a todos nos recogía, siempre nos tenía la mesa puesta y nunca nos preguntaba si teníamos o no dinero. ¡Qué tiempos aquellos!
A pesar de la ingesta de alcohol, rápido nos dimos cuenta que algo no había ido bien en el sorteo. En el bar todo el mundo tenía cara de circunstancias.
Todos los que frecuentábamos el bar éramos como una familia, y ellos ya sabían que el destino quiso que a mí me tocase hacer la mili en el Sahara. Fue Obdulia la que llamó a la caja de reclutas y la que les dio la noticia. Todos terminamos bastante peor de lo que estábamos, lamentándonos de la poca suerte que había tenido en el sorteo.
Pues bien, quiero decir que después de haber vivido parte de la Marcha Verde, haber pasado un calor insoportable y no haber disfrutado de un día de permiso, me siento orgulloso de haber hecho la mili en el Sahara y de los amigos que hice en ella.

UN VIAJE PARA OLVIDAR

argila @ 12:00

Andrés Morán Prieto

BIR Nº 1 - Playa del Aaiun - Sahara A.O.E. Octubre-Desembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Cia Mixta de Transmisiones Villa Cisneros Sahara A.O.E. Año 1974

Andrés Moran a su llegada al Aaiún

Cogí el tren en Puebla de Sanabria hasta Zamora. Tuve que ir en el pasillo porque el tren bajaba lleno de gallegos y portugueses. Me presenté en la caja de reclutas, me dieron el petate y seguidamente fui a presentarme en el cuartel. Era un viernes, allí nos echaron la charla y nos dijeron que los que quisieran podían volver a sus casas y presentarse aquí el lunes a las diez de la mañana, y que los demás ya se podían quedar allí en el  cuartel. Yo, después del drama de la despedida que parecía que me fuese a la guerra, opté por la segunda opción. Al poco tiempo vino a buscarme mi amigo Pepe (el Pilas). Él también estaba haciendo la mili; estaba en la residencia de oficiales de machaca con el teniente Coronel Chemeneas, muy conocido por todos los que hicieron la mili en Zamora. El Pilas me habilitó una cama en la residencia de Oficiales y así pase mis dos primeras noches, se puede decir que de militar.

El lunes cada uno con su petate, salimos del  cuartel a la estación, y de allí para Madrid. En Medina del Campo nos juntamos con los de Salamanca, ellos eran veintitrés y nosotros diecisiete. Durante el trayecto  no nos faltaron las botellas y botellas. Como los viejos marineros bebíamos para olvidar. De los de Salamanca había  unos cuantos que llevaban una juerga y un cachondeo  que no pararon hasta Madrid.

La juerga que traían, toda venía montada alrededor de un tal Julio, entre sus acompañantes, iban tres o cuatro chicas besuqueándose con él. Nosotros nos mirábamos y nos preguntábamos: “¿Quién coño será ese Julio?”. Todos llevábamos el petate vacío, pero este Julio lo llevaba repleto.

Nosotros seguimos a lo nuestro, botellita y traguito. Pienso que quizá sentíamos un poquito de envidia, la verdad es que él iba muy bien acompañado. A todos nos empezó a caer un poco gordo el tal Julio.

Por fin llegamos a Madrid. Nos llevaron al Cuartel de Transeúntes, allí nos juntamos con los de toda España. Los amigos que le acompañaban en el viaje desaparecieron, pero el tal Julio seguía disfrutando de privilegios que los demás no teníamos,  por ejemplo esa primera noche al darnos las literas y las mantas llenas de pulgas, a la hora de vacunarnos  y también cuando nos cortaron el pelo. A todos nos hicieron un desastre en la cabeza, pero al tal Julio le hicieron un corte de pelo a navaja como si fuera  un novio y no el pringado que va a la mili.

Al  día siguiente, por la mañana, nos dieron una bolsa de comida, nos formaron y nos llevaron andando hasta Getafe  para coger el avión que nos llevaría al Sahara. La bolsa contenía un cuarto de pollo, un huevo duro y un chusco de pan. Muchos de nosotros  las tiramos, pero luego no veas lo que nos llegamos a acordar de ella. Nos metieron en el avión y después de seis horas de vuelo llegamos al aeropuerto del  Aaiún. Desde el aeropuerto nos llevaron al Bir. El viaje fue horrible, en aquellos camiones conducidos por legionarios, con los frenazos y las arrancadas que le metían.  En el Bir nos formaron y nos iban llamando por el  nombre, fulanito a la 1ª, menganito a la 5ª, a mí me tocó la 4ª Cia, en el 4º Barracón. Cuál fue mi sorpresa que al tío que más manía le había cogido durante estos cortos y ajetreados días, también le toco la misma compañía y el mismo barracón y por si fuera  poco la misma litera. Él arriba y  yo abajo. Al final no pude aguantar más y le pregunté: “¿Oye, tú  quien coño eres?”. Él me contestó: “¡Ah, pero no me conoces! Soy Julio Robles, el torero”.

A partir de ese momento, y durante su corta estancia allí, nos hicimos buenos amigos, pasamos mucho tiempo juntos y de paso dimos buena cuenta de aquel petate que traía lleno de conservas i demás cosas. Por allí empezaron a pasar los del banderín de enganche, primero los Legías, después los Paracas, luego los Nómadas...

Él tenía claro lo que quería hacer, apuntarse a paracaidistas para volver a las Península a Murcia, y así poder torear. Insistió mucho en que yo le acompañara, pero como no tenía buen recuerdo del avión, decidí quedarme con lo que me había deparado el destino y así me quedé otra vez  sin amigo. Nunca más volvimos a vernos, él se hizo famoso y un gran torero. Pero tuvo una cogida muy fuerte en una plaza de toros y se quedó en una silla de ruedas. A los pocos años falleció.

Carta de embarque de Andrés

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argila @ 11:59

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argila @ 11:58

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